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Investigan nuevos tratamientos para enfermedades genéticas raras


Buscan soluciones para la epidermólisis bullosa distrófica recesiva y otras enfermedades genéticas causadas por las llamadas “mutaciones sin sentido”
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Trabajo en el laboratorio / UC3M
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La Universidad Carlos III de Madrid (UC3M), la farmacéutica Almirall y la Fundación MEDINA de Granada han iniciado un proyecto de investigación para encontrar nuevos tratamientos para la epidermólisis bullosa distrófica recesiva y otras enfermedades genéticas causadas por las llamadas “mutaciones sin sentido”. Este proyecto está parcialmente financiado por el Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI) del Ministerio de Ciencia e Innovación del Gobierno de España.

El objetivo de este proyecto, denominado TRIDs4DEB (inductores de la traducción en mutaciones sin sentido para la epidermólisis bullosa distrófica) es utilizar células derivadas de pacientes en una plataforma de cribaje fenotípico para identificar puntos de partida químicos que puedan conducir al descubrimiento de fármacos para el tratamiento de la epidermólisis bullosa distrófica recesiva y otras enfermedades genéticas causadas por mutaciones sin sentido.

La epidermólisis bullosa distrófica es una enfermedad congénita rara causada por mutaciones en el gen COL7A1. Según la intensidad de la afección, los pacientes pueden presentar fragilidad de la piel, ampollas, úlceras e inflamación cutánea y de las mucosas, así como otras consecuencias como infecciones, malnutrición y un mayor riesgo de cáncer de piel. Las mutaciones sin sentido representan hoy en día el 11% de las mutaciones que contribuyen a las enfermedades genéticas humanas.

“Resulta fundamental poder aportar nuevos compuestos más potentes y menos tóxicos que los actuales. Tenemos las herramientas y capacidades para identificar, dentro de la gran variedad a testar, algunos que vayan en esa línea", explica el investigador responsable del proyecto en la Universidad, el Dr. Fernando Larcher, del Tissue Engineering and Regenerative Medicine (TERMeG) del Departamento de Bioingeniería e Ingeniería Aeroespacial de la UC3M.

“Creemos que aportar enfoques innovadores es fundamental para encontrar nuevas oportunidades de tratamiento para aquellos pacientes que padecen enfermedades graves con necesidades médicas no cubiertas. Estamos convencidos de que este proyecto de investigación colaborativa supone un valor añadido importante para nuestra labor de investigación continua destinada a identificar tratamientos para esta enfermedad genética grave y otras”, declara Thomas Huber, Research Director de Almirall.

Olga Genilloud, directora científica de Fundación MEDINA ha resaltado que “el abordaje multidisciplinar del proyecto supone una oportunidad única para contribuir con nuestras librerías de productos naturales a identificar posibles puntos de partida para el desarrollo de nuevas soluciones terapéuticas para el tratamiento de esta enfermedad”.

Almirall lidera el proyecto, al que aporta su biblioteca de compuestos, su capacidad de desarrollo de ensayos biológicos y su experiencia en la investigación y el desarrollo de nuevos fármacos. La Fundación MEDINA proporciona acceso a su biblioteca exclusiva de extractos microbianos y a su plataforma de cribado de alta capacidad, así como su experiencia en el descubrimiento de fármacos. El CDTI financia este proyecto de colaboración a través de la iniciativa de financiación de proyectos de I+D+i individuales, cumpliendo así su misión de promover la investigación innovadora en España.

El grupo de la UC3M aporta a la colaboración su probada experiencia en enfermedades genéticas y en la generación de modelos in vitro de epidermólisis bullosa derivados de células de pacientes.
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ETIQUETASSaludGenéticaInvestigación
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Un 8% de la población mundial está afectada por una enfermedad rara


Los expertos reclaman más investigación y acabar con las desigualdades entre comunidades a la hora de acceder a su tratamiento. Las enfermedades raras son aquellas que afectan a menos de 5 personas por cada 10.000 habitantes o, lo que es lo mismo, a 1 de cada 2.000 personas. Según la Dirección General de Salud y Seguridad Alimentaria de la Comisión Europea, entre el 6% y el 8% de la población mundial puede estar afectada, de algún modo, por alguna enfermedad rara.
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Elisabet Escriche Rivas | En España son unos 3 millones los pacientes que sufren este tipo de dolencias minoritarias y cerca de 12 millones conviven a diario con un familiar que sufre alguna de estas patologías, según el Centro de Referencia Estatal de Atención a Personas con Enfermedades Raras y sus Familias (Creer). Los expertos y las asociaciones de pacientes piden más inversión en el tratamiento e investigación, cambios legislativos y un abordaje integral de la enfermedad, e instan a los familiares a recibir ayuda psicológica para paliar el desgaste que lleva asociado este tipo de enfermedades.

Los padres de David jamás habían oído hablar del síndrome de Lowe cuando a su pequeño le diagnosticaron la dolencia. Se trata de una enfermedad que lleva asociada cataratas en los ojos nada más nacer, retraso mental variable, tono muscular disminuido y problemas en los riñones… entre otros muchos síntomas, y para la que no existe cura. La esperanza de vida se sitúa al entorno de los treinta o cuarenta años. Este síndrome es una de las 7.000 enfermedades raras que existen según la Organización Mundial de la Salud (OMS) y que en España afectan a más de 3 millones de personas y también a sus familias. "Porque cuando una de estas dolencias se cuela en el ámbito familiar, quien enferma no es solo la persona afectada sino toda la familia", afirma Manuel Armayones, profesor de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) y padre de David, que falleció hace cuatro años y medio.

Según los expertos, la falta de información, la incertidumbre sobre el futuro, la dificultad en el diagnóstico, la escasez de recursos de las administraciones y la falta de investigación de estas dolencias minoritarias generan una "gran frustración" en la familia, que desde que recibe el diagnóstico vive un auténtico calvario y muchos momentos de "soledad". Por eso, recomiendan a los familiares que se formen en todo lo que concierne a la enfermedad, que sean pacientes activos y que pidan ayuda profesional siempre que sea necesario, porque el desgaste psicológico que conlleva convivir con un familiar que tiene una enfermedad minoritaria es enorme.

Aunque cada vez existen más avances para diagnosticar antes y mejor, el promedio de tiempo estimado que transcurre desde la aparición de los primeros síntomas hasta la consecución de del diagnóstico es de cinco años, según la Federación Española de Enfermedades Raras (Feder). En uno de cada cinco casos, transcurren diez años o más hasta lograr el diagnóstico adecuado y, en el peor de los casos, para algunas enfermedades la espera se eterniza porque aún no existe diagnóstico. "Esta demora influye mucho en el estado psicológico de las familias, ya que durante el tiempo de espera no se implementan tratamientos ni se adoptan medidas para frenar la enfermedad", explica Isabel Montero, profesora colaboradora de la UOC y responsable del Servicio de Atención Psicológica y Formación de Feder.

Dejar de trabajar para atender al familiar

El 65 % de estas patologías son graves e invalidantes y la mayoría, crónicas y degenerativas, de modo que el grado de dependencia es muy elevado. Muchas conllevan asociadas hospitalizaciones, intervenciones quirúrgicas o terapias. "Eso complica conciliar la vida laboral con todas las necesidades que requiere el hijo", afirma Motero. Según un estudio de Feder sobre las necesidades sociosanitarias de las personas afectadas por enfermedades raras y sus familias, la media de dedicación al cuidado de un afectado es de cinco horas diarias. Los padres son los principales apoyos del enfermo (41%), seguidos de los hermanos (17%), los esposos (14%) y los abuelos (10%). Según ese estudio, el 37% de los familiares afectados ha tenido que reducir la jornada laboral o dejar de trabajar y el 37 % ha perdido oportunidades de formación. Además, las ayudas económicas que pueda recibir una familia no cubren todas las necesidades. Según Feder, el coste del diagnóstico y el tratamiento de la enfermedad supone el 20 % de los ingresos anuales de cada familia, más de 350 euros al mes, de promedio. "Las enfermedades que llevan asociada una gran discapacidad obligan a cambiar las prioridades de la familia", explica Armayones, que ha vivido en primera persona ese proceso. "Alguien ha roto el guión de tu vida, nadie piensa que a él le puede ocurrir algo así y eso te hace cambiar tu mirada sobre el mundo", agrega.

Los hermanos, los grandes olvidados

La necesidad de los padres de priorizar la atención del hijo enfermo hace que el hermano sano se convierta en el gran olvidado. Cuando esto ocurre, el hijo sano puede presentar algunos síntomas para llamar la atención de sus progenitores. "Presentan sentimientos que pueden ir desde la culpabilidad por no estar enfermo hasta el deseo de estarlo para que sus padres lo atiendan del mismo modo que a sus hermanos", explica Montero, que agrega que los pequeños no pueden quedar al margen de la atención psicológica que reciben las familias.

Atención global e integral

Según Armayones, la atención que tiene que recibir la familia debe ser "global e integral" y abarcar no sólo los aspectos biomédicos, sino también los educativos, sociales, económicos, comunicativos o culturales. La UOC trabaja en un proyecto, el eHealth Center, que, entre otros ámbitos, contribuirá también a la investigación de los aspectos psicosociales de las enfermedades minoritarias con el objetivo de contribuir a la mejora de la calidad de vida de los afectados y también de sus familias y sus cuidadores. Además, la UOC colabora en un proyecto junto con la Universidad Pompeu Fabra (UPF) de creación de una aplicación sobre enfermedades poco frecuentes que ayude a mejorar la información y la comunicación entre los profesionales del entorno sanitario y las familias. Una iniciativa que cuenta con el respaldo económico de la Obra Social «la Caixa», que ha dotado con 100.000 euros la iniciativa.

Desigualdades entre comunidades

Según la psicóloga Isabel Motero, existen desigualdades entre las distintas comunidades autónomas a la hora de acceder a centros de referencia, especialistas o tratamientos para tratar una enfermedad rara. Explica que en una determinada región se exigen unos requisitos que pueden ser totalmente distintos en otra. "Esa distinta vara de medir condiciona el estado psicológico de la familia, porque no es solo la situación genética, sino también el código postal el que condiciona el acceso a un tratamiento", subraya Montero. Esta falta de equidad es una de las consultas de familiares que atienden los servicios de atención psicológica de Feder, que pueden ser presenciales, por vía telefónica o en línea mediante videoconferencias. Otra consulta complicada son los requisitos para acceder a ensayos clínicos. "A veces el niño se queda fuera de esos ensayos por no cumplir criterios y esto afecta psicológicamente a las familias", agrega Montero.

Falta de investigación

Al tratarse de enfermedades poco frecuentes, la inversión en investigación por parte de la industria farmacéutica es muy baja. Para incrementar los recursos destinados a la investigación, Feder apuesta por que la Ley de Presupuestos Generales del Estado incluya la investigación de las enfermedades raras como una actividad prioritaria de mecenazgo. "El principal objetivo es lograr mayores bonificaciones fiscales que las que prevé la ley de mecenazgo para las actividades de interés general y solventar así las dificultades de sostenibilidad y financiación que actualmente existen para llevar a cabo proyectos de investigación sobre enfermedades raras", afirma Montero.

En el mejor de los casos, es el Estado quien asume la investigación y la producción de esos medicamentos, que reciben el nombre de "huérfanos".
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El 43% de los afectados por una enfermedad rara no dispone de un tratamiento adecuado


Más del 50% de las enfermedades raras tienen manifestaciones neurológicas y el 65% de las enfermedades raras suelen ser graves e invalidantes, muchas de ellas crónicas, letales y degenerativas. El tiempo medio en que una persona afectada por una enfermedad rara tarda en obtener un diagnóstico es de 5 años. El 75% de los pacientes con alguna enfermedad rara presenta algún grado de dependencia y el 88% padece algún tipo de discapacidad física.
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Hoy lunes, 29 de febrero, es el Día Mundial de las Enfermedades Raras, un conjunto de patologías - que afectan a unos 3 millones de españoles- caracterizadas por su gran número y diversidad de síntomas. Además, para muchos desórdenes, hay una gran variedad de subtipos de la misma enfermedad. Se considera una enfermedad rara a toda aquella que afecta a menos de 5 personas de cada 10.000 y existen alrededor de 7.000 patologías, de las cuales solo se tiene conocimiento médico y científico de menos de un 30%.

Más del 50% de las enfermedades raras tienen manifestaciones neurológicas y el 65% de las enfermedades raras suelen ser graves e invalidantes, muchas de ellas crónicas, letales y degenerativas. Tal es así que, en casi la mitad de los casos, el pronóstico vital está afectado: a las enfermedades raras se les atribuye el 35% de las muertes antes del año de vida, el 10% entre 1 y 5 años y el 12% entre los 5 y 15 años. Y es que, en un 50% de los casos, el comienzo de la enfermedad tiene lugar en la niñez.

“Aunque estamos hablando que aproximadamente entre un 6 y un 8% de la población española padece una enfermedad rara, la escasa prevalencia que tiene cada enfermedad de forma individual ha condicionado que hasta hace muy poco la investigación alrededor de las enfermedades raras sea escasa y los tratamientos inexistentes”, explica el Dr. Jordi Gascón Bayarri, Coordinador del Comité ad-hoc de Enfermedades Raras de la Sociedad Española de Neurología (SEN). “Y aunque se han realizado progresos importantes en el diagnóstico y tratamiento de un gran número de enfermedades, todavía queda una sustancial cantidad para las que no existe hoy día ni prevención ni un tratamiento eficaz”.

Cuando un paciente está afectado por una enfermedad rara, su primer problema es el diagnóstico, y más aún hacerlo de manera precoz. La Sociedad Española de Neurología (SEN) estima que el tiempo medio en que una persona afectada por una enfermedad rara tarda en obtener un diagnóstico es de cinco años, pero alrededor de un 20% de los pacientes tarda más de 10. De hecho, en gran parte de los casos, esta demora diagnóstica priva al afectado de intervenciones terapéuticas, lo que conlleva, en un 30% de los casos, un agravamiento de la enfermedad.

“Por lo general el diagnóstico se realiza cuando el paciente acude a un servicio especializado, donde se conoce la enfermedad y cómo diagnosticarla. El problema radica en que hay pocos recursos diagnósticos para estas enfermedades y muchas de ellas no son expresivas clínicamente hasta que la enfermedad evoluciona. Por lo tanto, es muy complicado identificarlas en un principio y se requiere un amplio conocimiento de las mismas”, señala el Dr. Jordi Gascón. “Es por eso que desde la SEN insistimos en la necesidad de fomentar los centros de referencia para estas patologías. Pero también la equidad de acceso a los mismos, así como la creación de programas de formación específicos para el personal sanitario”.

Otro de los problemas es el tratamiento y es porque existen pocos proyectos de investigación sobre medicamentos que traten enfermedades tan poco frecuentes. De hecho, casi el 43% de las personas con estas patologías no dispone de tratamiento o si lo dispone, no es el óptimo. Por otra parte, puesto que el 80 % de las enfermedades raras son genéticas -el 20% restante debe su origen a factores ambientales, a agentes infecciosos o a causas aún desconocidas- la terapia génica es una de las claves en el tratamiento de las enfermedades raras, pero sólo un 22% de la investigación en este aspecto se encamina hacia el control de las enfermedades hereditarias.

“Afortunadamente en los últimos años han aparecido tratamientos para algunas enfermedades que aún no disponían de ninguno y también se ha comprobado que ciertos medicamentos que ya estaban en el mercado son de utilidad para ciertas enfermedades raras. Y de igual forma, se ha demostrado que la investigación de las enfermedades raras, también es una vía para tratar enfermedades más comunes: medicamentos para estas enfermedades se han mostrado útiles en enfermedades más frecuentes. Por lo tanto, la investigación en este sentido no debe ser abandonada”, destaca el Dr. Jordi Gascón.

Teniendo en cuenta que el 75% de los pacientes con alguna enfermedad rara presenta algún grado de dependencia, que el 88% padece algún tipo de discapacidad física o que el 20% padece dolores crónicos, los pacientes que las sufren tienen necesidades especiales. “A lo que se une el hecho de que el coste sanitario y social de las enfermedades raras supone una importante cantidad de los recursos. Responder a los problemas y necesidades de los pacientes y familias con enfermedades raras debe ser también una prioridad”, concluye el Dr. Jordi Gascón.
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