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La pandemia ha consolidado el modelo de turismo cerca de casa

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Una investigación de la URV analiza las redes sociales y las búsquedas en Internet y concluye que la COVID-19 hace renacer un término nuevo, staycation, que describe un viejo concepto de comportamiento turístico que ya apareció durante la crisis de 2008.
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Un equipo investigador del Departamento de Gestión de Empresas de la Universitat Rovira i Virgili (URV) está trabajando en torno a la reaparición del staycation, un fenómeno que apareció por primera vez durante la crisis financiera de 2008 y que volvió a ser de uso común durante la pandemia de la COVID-19. Staycation es un neologismo, una expresión derivada de la combinación de estancia y vacaciones (stay y vacation, en inglés). La definición de este término, que todavía no está bien desarrollado en la literatura científica, impulsó a los investigadores a proponer algunas claves para entenderlo mejor.

"La pandemia provocó un fuerte resurgimiento de las staycations, ya que obligó a muchas personas a pasar sus vacaciones en casa o cerca de casa a causa de las restricciones de movilidad". Esta evidencia explicada por el investigador del Departamento de Gestión de Empresas de la URV, Babajide Muritala, es el punto de partida de su último artículo. El fenómeno del staycation se generalizó por primera vez en 2008, cuando la economía mundial entró en una profunda recesión acompañada de una fuerte subida de los precios del combustible. Esto supuso que la población dispusiera de menos ingresos para gastar en viajes de ocio y turismo y dio lugar a la sustitución de los viajes de ocio internacionales por actividades de turismo nacional.

Durante la primera parte de la pandemia, en 2020, la principal medida preventiva implementada por los gobiernos para frenar la propagación del nuevo virus SARS-CoV-2, antes de que se desarrollaran vacunas y nuevos medicamentos, fueron acciones de intervención no-farmacéutica. Éstas incluían la obligatoriedad de quedarse en casa, confinamientos y restricciones de movilidad. Esto provocó que, en términos de turismo, la población optara por el turismo nacional y las staycations, mientras que el turismo internacional se detuvo casi por completo. Según los principales estudios, en abril de 2020, los viajes internacionales habían caído hasta un 97% en todo el mundo.

En su último estudio, los investigadores proporcionan una imagen completa del crecimiento y la práctica de las staycations durante los dos primeros años de la pandemia, mediante el análisis de datos de redes sociales y búsquedas en Internet. Para realizar este análisis, hicieron una modelización de datos en Twitter mediante la técnica conocida como Asignación Latente de Dirichlet, un método analítico de texto utilizado para extraer los principales temas de un gran cuerpo de texto sin etiquetar. En paralelo, utilizaron datos de Google Trends para identificar patrones globales de búsqueda en Internet sobre las staycations, incluida una comparación de búsquedas relacionadas para los años 2020 y 2021.

Los resultados de su análisis mostraron que, aunque la población optase por destinos cercanos a su lugar de residencia o incluso en su propio municipio, intentaban conseguir una distancia psicológica, eligiendo por ejemplo alojamiento en hoteles. Con esta decisión evitaban la cotidianidad, las rutinas y las tareas habituales del hogar, de forma similar a la sensación de estar en entornos más alejados. Una evidencia que demuestra este fenómeno es la gran cantidad de temas y búsquedas en internet relacionados con hoteles.

Su estudio también ofrece un análisis del concepto staycation, que ha ido creciendo constantemente desde su generalización durante la crisis financiera y que ahora se ha acelerado, y se espera que siga siendo popular en los próximos años. Este término proporciona una visión crítica para las empresas de hostelería y los responsables políticos en materia turística sobre cómo aumentar los ingresos y promover un turismo de proximidad. Los autores, además, ofrecen una serie de recomendaciones al sector, entre las que se encuentran, por ejemplo, que los hoteles ofrezcan y comercialicen paquetes de estancias, especialmente durante la temporada baja, para el turismo internacional. Asimismo, se recomienda a los responsables políticos el suministro de vales de estancia o planes de crédito y la promoción del turismo local y sostenible.

El artículo, publicado en la revista científica Heliyon, ha recibido financiación del programa de investigación e innovación Horizonte 2020 de la Unión Europea a través de las Acciones Marie Skłodowska-Curie y de la URV.
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Trabajo de referencia | Babajide Abubakr Muritala, Ana-Beatriz Hernández-Lara, Maria-Victoria Sánchez-Rebull. COVID-19 staycations and the implications for leisure travel. Heliyon 8 (2022) e10867. DOI 10.1016/j.heliyon.2022.e10867.
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ETIQUETAS • SociedadCovid-19SaludTurismo.....
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El verano de la Covid-19, un turismo interno y sin turistas extranjeros


Los expertos afirman que a corto y medio plazo los viajes de larga distancia se reducirán después del coronavirus. Ante medidas estrictas de control el consumidor turístico será prudente y optará por destinos de proximidad y con vehículo privado.
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Photo by Anastasia Shuraeva from Pexels
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Núria Bigas Formatjé, UOC | Ir a la playa por turnos, viajar en medios de transporte al 30% de su capacidad y cerrar fronteras tanto de entrada como de salida son algunas de las medidas que baraja el Gobierno español para este verano. "Si el consumidor turístico tiene que moverse en medio de estrictas medidas de control, será prudente", advierte Joan Miquel Gomis, profesor de los Estudios de Economía y Empresa de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC). Además, añade que "si el escenario que se plantea es este, significa que estamos muy lejos de una situación de normalidad y que, por lo tanto, en este contexto, la reactivación de la demanda no tendrá el efecto rebote acelerado del que se habla".

Pablo Díaz, también profesor de los Estudios de Economía y Empresa de la UOC, sitúa la mejora a finales de verano, momento en el que algunos países europeos abrirán fronteras. "Todo dependerá de la evolución de la pandemia y de la posible política común europea: las políticas descoordinadas llevarán a un retraso en la apertura de fronteras por la desconfianza mutua y las medidas desiguales tomadas en cada país", afirma Díaz. Eso sí, se espera que las fronteras continentales sean el último paso, una vez la situación de las europeas esté normalizada.

El turismo cae, la economía se desinfla

Este pasado 2019, el sector turístico aportó el 15% del PIB nacional español. Para este 2020, en cambio, se prevén datos fatídicos. "El grado de reactivación turística dependerá de la flexibilización progresiva de las normas de control sanitario, que probablemente se irán implementando por áreas geográficas nacionales e internacionales", afirma Gomis.

En un año en el que el país batió por séptimo año consecutivo su récord histórico en llegadas de turistas internacionales, habiendo alcanzado los 83,7 millones de visitantes, queda claro que si las fronteras están cerradas, una parte muy significativa de estos turistas no podrá volver y "habrá que ver si el turismo interior puede sustituir la demanda", considera Gomis, director del programa de Turismo de la UOC.

Turismo de proximidad más económico y con aires de los setenta

Pero si el turismo nacional es la única opción viable para hacer vacaciones en este singular verano, ¿podría ser que los precios se incrementaran? "No es previsible un aumento de precios", considera Gomis. En la misma línea, Díaz afirma que los precios en general no subirán, al contrario: "para empezar a atraer a la demanda, significativamente menor que la de años anteriores, tenderán a la baja".

Habrá una demanda baja, debido a una crisis sanitaria que conlleva una crisis económica, con pérdidas millonarias en empleos. Según el Ministerio de Trabajo, son 888.597 los empleos destruidos en España desde el 12 de marzo como consecuencia de la crisis del coronavirus. A escala mundial, en el sector del turismo, las estimaciones del Consejo Mundial del Viaje y el Turismo (WTTC) hacen referencia a 50 millones de empleos perdidos. "Estamos ante un entorno en el que muchos colectivos y personas están teniendo problemas económicos graves y en el que el nivel adquisitivo de las familias bajará; se trata, por tanto, de indicadores que no juegan a favor de un incremento de precios", añade Gomis.

Lo que sí que se prevé es que el precio de algunos transportes suba. "Ya no se van a ver, al menos inicialmente, los precios de oferta de, por ejemplo, las compañías aéreas de bajo coste anteriores a la crisis, porque sería insostenible des del punto de vista económico", afirma Díaz. Según el experto, el turismo volverá a un escenario similar al de los años setenta, "cuando las familias se desplazaban en sus propios automóviles y mayormente a apartamentos veraniegos".

La confianza del turista lo llevará cerca

En cualquier caso, parece que la COVID-19 tendrá consecuencias en la confianza de los turistas. "La experiencia de esta situación sanitaria actual es tan traumática que puede provocar un cambio en el orden de prioridades en la vida de muchas personas. Y entre estos cambios de prioridades, es previsible que figuren también los hábitos en turismo, hecho que condicionará la oferta", explica Gomis. Según el experto, es previsible que a corto y medio plazo los viajes de larga distancia se reduzcan después de la COVID-19. Algo similar ocurrió tras los atentados del 11-S, cuando se redujeron drásticamente los viajes en avión y hubo una recuperación de los destinos de proximidad y en vehículo privado. "Los viajes de proximidad generan mayor confianza psicológica, más sensación de control y menos gasto entre los viajeros y, por tanto, pueden recuperarse antes", añade Gomis.

Díaz es más optimista en cuanto a la previsión a medio plazo. "Hay muchos intereses y toda una industria dispuesta a ser reactivada; había —y probablemente se reafirmará— una demanda mundial creciente que será convenientemente impulsada por campañas promocionales masivas", afirma.

Italia, China, Estados Unidos o España son los países más afectados por esta crisis, pero también son los estados más receptores de turistas del mundo. ¿La situación puede afectar negativamente a la imagen y al futuro del turismo? "La pandemia está tan generalizada geográficamente que difícilmente van a quedar solo unos países como señalados", afirma Díaz, pero añade que otros destinos pueden verse favorecidos. "Si han tenido poca incidencia de la COVID-19 y tienen datos fiables, pueden ser percibidos como seguros por el turista internacional", afirma.

El pasaporte vírico, ¿una opción para volar?

Aún hay muchas dudas sobre el futuro del sector aéreo posterior a la crisis: medidas de distanciamiento entre asientos, aeronaves operando con menos pasajeros, desinfección de cabinas después de cada vuelo… El pasaporte víricotambién es una de las opciones que está a debate. Según Díaz, es un tema cuestionable porque promovería un pasaporte de movimiento incluso dentro de un mismo país y podría servir para establecer condiciones de confinamiento más duras para aquellos que no lo tengan. Por otro lado, añade que "sería un primer paso para permitir el turismo internacional, pero a la larga podría convertirse en una traba si su requerimiento se alarga mucho en el tiempo". Salvador Macip, profesor de los Estudios de Ciencias de la Salud de la UOC, duda de su posible efectividad ante los datos que tenemos actualmente. "Aún no entendemos bien cómo funciona esta inmunidad que, en teoría, provoca el virus. No sabemos en qué medida es efectiva (hay algunos casos de posibles reinfecciones que tienen que investigarse a fondo) ni cuánto duraría", afirma.

El mundo cambia, ¿el turismo también?

De las consecuencias de la crisis podemos sacar lecciones y podemos cambiar la mentalidad hacia un debate que tenga más en cuenta la sostenibilidad, la ecología y el respeto a las sociedades locales y que piense menos en la masificación y en un sistema aéreo poco implicado en el medioambiente. "Ya se identificaba una tendencia hacia un turismo más responsable y puede que el escenario posterior a la pandemia acelere la regulación de las administraciones y la presión de la demanda en este sentido", afirma Gomis. "Las consecuencias de las decisiones que se tomen en el ámbito de la gestión pública en los próximos meses reconfigurarán la estructura de las condiciones de la oferta y de las expectativas de la demanda", concluye.
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ETIQUETASSociedadConsumoComercioVeranoCOVID-19Coronavirus

Desarrollan un sistema de indicadores que evalúa la gestión ambiental de los destinos turísticos


Equipos de investigación de la Universidad de Málaga y Pablo de Olavide de Sevilla han definido un modelo que revela el nivel de sostenibilidad de una ciudad y su grado de mejora con los años, con el objetivo de facilitar la toma de decisiones que eleven los diferentes parámetros a lo largo del tiempo. Su aplicación en el sector turístico se hace visible mediante etiquetas que recompensan políticas efectivas.
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Equipos de investigación de la Universidad de Málaga y de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla han desarrollado un sistema de indicadores que evalúa la gestión ambiental de los destinos turísticos. El análisis que efectúa el modelo está sustentado en factores económicos, sociales y ambientales, que engloban a un total de 65 parámetros elegidos por expertos.

La sostenibilidad conlleva múltiples aspectos que resultan complejos de cuantificar en el sector turístico. “Este hándicap aumenta por la gran cantidad de agentes implicados, pero hemos establecido un modelo que evidencia el avance o retroceso en desarrollo sostenible”, señala a la Fundación Descubre el investigador de la Universidad de Málaga Rafael Caballero, autor del estudio ‘Sustainable tourism tags to reward destination management’, publicado en la revista Journal of Environmental Management.

Los científicos han generado un sistema de calificación a través de etiquetas, las cuales hacen visible si la situación en algún aspecto mejora o empeora. “Además, puede significar un incentivo para motivar a los gerentes de entes públicos locales a aplicar su trabajo de una manera eficiente, ya que se les evalúa de manera objetiva”, añade Caballero. Los destinos con calificaciones más altas los tomarán como referencia el resto de localidades.

Así, el trabajo para mejorar la calidad del empleo joven, aumento de zonas verdes o adaptación de infraestructuras a personas con movilidad reducida que un ayuntamiento desarrolle servirá de acicate, pues además su calificación se elevará en el análisis que aplica el modelo.

De nacional a local

El proceso de trabajo parte de estudios previos a escala nacional a cargo de los mismos autores, con el objetivo de mejorar el sistema de etiquetas turísticas adaptándolo a nivel local. Los investigadores encuestaron a expertos para validar los indicadores de partida. De forma paralela, elaboraron bases de datos que analizaban la evolución de los municipios andaluces entre 2006 y 2014 en turismo sostenible.

Los indicadores son 65, de tipo ambiental, social y económico. Aportan información sobre el grado de sostenibilidad de 54 municipios de Andalucía.

Las variables con un mayor peso en la dimensión social están relacionadas con la seguridad del destino turístico, la conservación del patrimonio cultural y la capacidad de carga. En el plano económico, gozan de mejor ponderación el empleo turístico y el grado de satisfacción de los turistas. Y en la faceta ambiental el mayor peso se relaciona con la protección de los espacios naturales y la gestión de las aguas residuales.

El 88% de las referencias proceden de estadísticas y datos oficiales, que se han aprovechado al máximo, y las restantes derivan de trabajo de campo a nivel local por parte de los expertos.

Finalmente, los autores fijaron el grado mínimo para considerar que ha habido mejora. Las etiquetas de sostenibilidad turística, que incluyen subcategorías, están otorgadas a los destinos que disfrutan de una dinámica positiva.

El equipo de investigación aplicó sus variables a 54 municipios urbanos andaluces para establecer una clasificación de aquellos que mejor plasman las etiquetas sostenibles.

Independiente

El equipo de investigación espera que el sistema sea de utilidad también por instituciones gubernamentales a nivel regional o nacional, para lo que ofrece la asesoría de su grupo. “Sin embargo, su gestión por parte de un organismo independiente y supranacional sería la opción ideal para que este tipo de sistemas de etiquetas cumplan su misión”, indica el experto, quien también apuesta por que esa entidad no oficial dé a conocer las buenas prácticas.

El trabajo futuro lo sitúa en adaptarse al cambio de enfoque que se produce en la planificación en este ámbito. “Los nuevos planes estratégicos incluyen a agentes del sector para que participen en las decisiones de diagnóstico y prioridades”, reflexiona Rafael Caballero.

El estudio fue financiado por la Consejería de Economía, Conocimiento, Empresas y Universidad de la Junta de Andalucía y el Ministerio de Economía y Competitividad.
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Referencia bibliográfica | Lozano-Oyola, M., Blancas, F.J., González, M., Caballero, R. ‘Sustainable tourism tags to reward destination management’. Revista: Journal of Environmental Management.
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ETIQUETASSociedadEconomíaMedio AmbienteSostenibilidadConsumo

La cultura y el desarrollo de cada país determinan las fuentes de información que los turistas europeos utilizan a la hora de viajar

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La investigación, publicada en el Journal of Travel Research, ha sido realizada por los profesores Michael Greenacre (UPF y Barcelona GSE) y Tor Korneliussen (Nord University de Noruega). El artículo ganó un premio al mejor paper de 2017, otorgado por la Economic Research Fund Foundation
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La capacidad de atraer turistas es crucial para el éxito de las empresas del sector. Hay mucho interés en conocer cuáles son las fuentes de información que utilizan las personas a la hora de seleccionar un destino, y además cuando en Europa el turismo es una industria masiva, que ha convertido a sus ciudadanos en unos viajeros habituales.

Una segmentación internacional y una estrategia diseñada para atraer turistas debería incluir una identificación de las fuentes de información utilizadas para este mercado. La promoción de los destinos a través de los países es una tarea fundamental para el éxito de las industrias turísticas, y no siempre es fácil de conseguir.

Una investigación realizada por Michael Greenacre, investigador del Departamento de Economía y Empresa de la Universitat Pompeu Fabra (UPF) y de la Barcelona Graduate School of Economics, conjuntamente con Tor Korneliussen, profesor de la Nord University de Noruega, investiga los patrones turísticos europeos e identifica qué tipo de fuentes de información utilizan las personas a la hora de planificar sus viajes y sus vacaciones.

La investigación, bajo el título "Information Sources Used by European Tourists: A Cross-National Study", se publicó en la revista Journal of Travel Research, y obtuvo el premio al mejor paper 2017 de la fundación Economic Research Fund Foundation de Noruega, vinculada a la Nord University Business School.

El profesor Korneliussen recogió el premio, en representación de los dos autores, en el transcurso del acto de entrega de los galardones, que tuvo lugar el pasado 28 de mayo en Noruega. Michael Greenacre ha descrito el estudio como "una colaboración muy fructífera entre un experto en marketing y un estadístico".

Según los autores, "nuestros resultados son muy relevantes desde el punto de vista descriptivo, pero también desde el punto de vista de implementación de las políticas de gestión, ya que permiten adaptar las estrategias de marketing turístico a cada mercado o a cada país, para que los esfuerzos de publicidad y promoción sean más eficaces y eficientes".

Agrupación de los países europeos en seis segmentos homogéneos

Una novedad de este estudio es que se basa en una técnica estadística que se utiliza para agrupar países dentro de las dimensiones de las fuentes de información preferidas, llamada "análisis de correspondencias".

Los autores definen dos dimensiones: en primer lugar, las fuentes de información comerciales versus les no comerciales (por ejemplo, agencias de viaje y catálogos versus experiencias personales y recomendaciones); y en segundo lugar, dentro de la categoría comercial, una diferenciación entre agencias de viaje y, por otra parte, Internet, catálogos y guías.

En función de cómo se ubican los diferentes países en estas dos dimensiones, se van situando en cuatro cuadrantes, que permiten agrupar los países en seis grupos diferenciados (seis segmentos bien definidos de comportamiento diferentes): dos segmentos en el norte de Europa, un en la zona media, uno al sur de Europa, y dos en la parte oriental. Cada uno de estos grupos incluye países muy similares: de hecho, la segmentación coincide bastante con la situación geográfica de los países y con su entorno cultural, a pesar de algunas excepciones puntuales.

Hay una clara diferencia entre países orientales y occidentales. Por ejemplo, el grupo 6 (Francia, Alemania, Bélgica) tiende a utilizar más información comercial, mientras que el grupo 1 (Hungría, Bulgaria, Lituania) la utiliza menos. Asimismo, hay una clara división entre los países del norte y del sur: el grupo 4 (Dinamarca, Finlandia y Holanda) busca información mucho más a través de fuentes personales que Italia y España (Grupo 5).

Relación con el PIB per cápita y el acceso a Internet

Los autores relacionan estas diferencias con las características específicas de cada país, como el PIB per cápita y el acceso a Internet: los países con un PIB per cápita más elevado parecen utilizar más fuentes no personales, que se pueden explicar por sus ingresos más elevados y la capacidad de su gente para elegir lugares más alejados como destino de vacaciones. El hecho de tener más acceso a Internet también puede animar a los individuos a buscar información fuera de la dimensión comercial.

Los autores, a pesar del gran potencial de implementación de esta investigación en las políticas culturales, sugieren que una nueva segmentación de las diversas "culturas" existentes dentro de cada país, en una escala regional, podría enriquecer el estudio y permitir unos resultados aún más detallados sobre el comportamiento de los europeos para recoger información para sus planes de viaje.
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Referencia | Tor Korneliussen, Michael Greenacre (enero 2017). “Information Sources Used by European Tourists: A Cross-National Study”. Journal of Travel Rearch.
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ETIQUETASSociedadConsumoVeranoComunicación

El efecto de las aerolíneas de bajo coste en los aeropuertos españoles


Este estudio, publicado por la revista científica Journal of Air Transport Management, mantiene que el 88% del tráfico con Europa de las low cost es nueva demanda, porcentaje que cae al 35% en los vuelos nacionales. En este último mercado, las low cost han tenido un verdadero carácter depredador sobre las aerolíneas tradicionales.
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En 2017 el sistema aeronáutico español ha batido todos los record de tráficos, con más de 249 millones de pasajeros, en gran parte debido al empuje de las “low cost”. Este 2018 se cumplen dos décadas de la llegada de las aerolíneas “low-cost” a España. En este contexto, un estudio del grupo de investigación Applied Economics & Management, con sede en la Universidad de Sevilla, cuantifica el impacto que las aerolíneas de bajo coste han tenido sobre las restantes categorías de aerolíneas incluyendo, de forma internacionalmente novedosa, las aerolíneas chárter. Esta investigación ha sido financiada, en convocatoria competitiva, por el Ministerio de Economía y Competitividad.

Este estudio, cuyo investigador principal es el catedrático de Economía de la US José Ignacio Castillo Manzano, ha sido desarrollado por los profesores Mercedes Castro-Nuño y Lourdes López-Valpuesta, de la citada Universidad, y por el profesor Diego Pedregal Tercero, de la Universidad de Castilla-la-Mancha. Para la profesora Castro-Nuño “el impacto de las low cost también sobre las chárter ha cambiado el sector turístico español, llevándolo a una constante carrera de máximos históricos, hasta los 82 millones de 2017”. Gracias a las low cost, aeropuertos como el de Sevilla han experimentado un desarrollo inimaginable hace una década, en este caso superando los 5 millones de pasajeros en 2017.

Este trabajo lleva a cabo la evaluación más profunda y extensa realizada sobre esta cuestión hasta la fecha. Para ello se implementaron diferentes modelos econométricos avanzados de series temporales en el periodo 1999-2016, incluyendo múltiples variables de control como la evolución económica, los ataques terroristas, los accidentes aéreos o los cambios en el calendario, entre otras muchas.

Aunque gran parte del tráfico de las aerolíneas low cost es nueva demanda, debida tanto a nuevos viajeros como a un aumento del número de viajes por año por pasajero, también han sido destacables los efectos sustitución-expulsión sobre las otras categorías de aerolíneas.

De esta forma, para los vuelos europeos, el 88% del tráfico de las low cost es nueva demanda, y el 12% proviene de las otras aerolíneas. Concretamente, por cada 1.000 nuevos pasajeros de las low cost en vuelos con Europa, las chárter perderían unos 79 y las aerolíneas tradicionales unos 38. Para el profesor José Ignacio Castillo, la liberalización del espacio aéreo en Europa, que permitió el desarrollo de las low cost, unido a la creación del Espacio de Schengen, ambas medidas a mediados de los 90, configuran posiblemente el conjunto de políticas más eficiente de integración europea, en cuanto a las personas. “Nunca se ha conseguido tanto por comunicar Europa, gastando tan pocos recursos económicos”. De esta forma, se han multiplicado las conexiones directas entre sus ciudades, especialmente las de tamaño medio, en una escala sin precedentes en la historia moderna.

En el mercado aéreo nacional, la situación es muy diferente. En este caso, la nueva demanda generada por las low cost es sólo del 35%. Concretamente, según la profesora Lopéz-Valpuesta, de cada 1.000 pasajeros que captaban las low cost en vuelos domésticos, las aerolíneas tradicionales perdían 619 y las chárter 34. Aunque, en este caso, parte de este gran efecto sustitución ha sido provocado por las propias aerolíneas tradicionales, que han traspasado de forma deliberada sus conexiones al low cost. Las beneficiarias han sido aerolíneas creadas por ellas mismas, como Iberia Express o Vueling. Para el profesor Castillo, la resistencia de las chárter en el mercado de los vuelos nacionales se ha visto potenciada por la ayuda pública que supone el programa de vacaciones del Imserso.

Por el contrario, en el mercado de los vuelos internacionales fuera de la Unión Europea, el efecto del desarrollo de las low cost ha sido el contrario. No sólo no ha tenido efecto sustitución sobre las chárter, sino que las tradicionales se han expandido en el mismo, como respuesta al empuje de las primeras. Para el profesor Castillo, estas aerolíneas han encontrado un ecosistema en el que se han sentido protegidas, pero este status quo pronto puede verse amenazado si se expande con éxito el modelo low cost a este segmento de mercado, con iniciativas como Norwegian o Level.

Para concluir, el profesor Castillo defiende que las low cost han creado un nuevo pasajero, ya sea por turismo o negocios, más autónomo e independiente. Un pasajero “do it yourself” o “ikea”, capaz de realizar múltiples gestiones por su cuenta gracias a Internet, pero, a la vez, más sensible al precio. Sin estas aerolíneas, no puede entenderse el boom actual del sector turístico, especialmente en segmentos como el city-break, de gran importancia para ciudades como Sevilla, menos sensibles a la estacionalidad.

En resumen, se ha generalizado el acceso a un tradicional bien de lujo, el viaje de placer o para visitar a amigos y familiares, a mucha más gente, sin exigirles un alto nivel de renta, y de forma más repetida. Pero también han generado nuevos debates, muchas veces de forma irracional, como la turismo-fobia o la supuesta diferente calidad del turismo, clasificando a los turistas por su capacidad de gasto, como si las personas de renta alta no volaran también en low cost.

Para el profesor Castillo existen otros debates más relevantes, como conseguir disminuir el peligroso deslizamiento de parte del nuevo sector turístico hacia la economía sumergida. En resumen, "debemos trabajar para que este sector pueda contribuir más al sostenimiento de nuestro Estado del Bienestar, sin afectar significativamente a la evolución creciente de su demanda".
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ETIQUETASSociedadEconomíaConsumo

Los turistas chinos, los que más gastan en sus viajes al extranjero


Los resultados del año 2016 sobre el gasto de los principales mercados emisores reflejan un aumento de la demanda del turismo internacional en todo el mundo, según los datos del último Barómetro OMT del Turismo Mundial. Con este incremento del gasto del 12 %, China sigue a la cabeza del turismo emisor internacional, seguida por Estados Unidos, Alemania, el Reino Unido y Francia y se sitúa entre los cinco países con mayor gasto en turismo.
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"Los últimos datos sobre el gasto en turismo emisor son muy alentadores. Pese a los numerosos cambios que se han producido en estos años, los resultados sobre el gasto en viajes al extranjero están en consonancia con el crecimiento del 4% hasta las 1.200 millones de llegadas de turistas internacionales, dato sobre 2016 que ya se había publicado. En todo el mundo sigue habiendo mucho interés por viajar y los beneficios del turismo repercuten en multitud de países, lo que se traduce en crecimiento económico, creación de empleo y oportunidades de desarrollo", afirmó Taleb Rifai, Secretario General de la OMT.

En 2016, los turistas chinos gastaron un 12% más en sus viajes al extranjero

En 2016, el turismo internacional ha estado —un año más— en auge en China, el mayor mercado emisor del mundo. El gasto en turismo internacional aumentó en 11.000 millones de dólares de los EE.UU., hasta los 261.000 millones de dólares, lo que supone una subida del 12% (en la divisa local). La cantidad de personas que viajaron al extranjero se incrementó en un 6% en 2016, hasta los 135 millones. Este crecimiento consolida la posición de China como el primer mercado mundial desde 2012, que mantiene una tendencia ininterrumpida de crecimiento de dos dígitos del gasto en turismo desde 2004.

El aumento del turismo internacional desde China ha beneficiado no solo a muchos destinos en Asia y el Pacífico, especialmente al Japón, la República de Corea y Tailandia, sino también a destinos lejanos, en Estados Unidos y varios países europeos.

Aparte de China, hay otros tres mercados emisores asiáticos entre los diez primeros, que han mostrado resultados muy positivos. Tanto la República de Corea (27.000 millones de dólares de los EE.UU.) como Australia (27.000 millones de dólares de los EE.UU.) registraron un aumento del gasto del 8% en 2016 y Hong Kong (China) accedió a la lista de los diez primeros tras experimentar un incremento del 5% en el gasto (24.000 millones de dólares de los EE.UU.).

El segundo mercado en importancia, los Estados Unidos, mantiene un buen impulso

El gasto en turismo de los Estados Unidos, el segundo mayor mercado emisor del mundo, aumentó en un 8% en 2016, sumando 9.000 millones de dólares de los EE.UU. hasta situarse en los 122.000. Por tercer año consecutivo, el gran empuje de la demanda de turismo emisor se vio espoleado por la solidez del dólar de EE.UU. y de su economía en general. El número de residentes en el país que viajaron a destinos internacionales se incrementó en un 8% hasta noviembre de 2016 (74 millones en 2015).

Por el contrario, los resultados del Canadá, el segundo mercado emisor de las Américas entre los diez primeros, fueron menos alentadores, con un gasto en turismo internacional de 29.000 millones de dólares de los EE.UU. y un descenso del 3% en viajes al extranjero con pernoctación, hasta los 31 millones.

Alemania, el Reino Unido, Francia e Italia encabezan el gasto turístico de Europa

Alemania, el Reino Unido, Francia e Italia son los cuatro mercados europeos situados entre los diez primeros y todos registraron un crecimiento de la demanda de turismo emisor en el pasado año. En primer lugar, Alemania —el tercer mayor mercado del mundo— experimentó un aumento del 5 % en el gasto en turismo internacional y alcanzó los 81.000 millones de dólares de los EE.UU., lo que supuso una recuperación con respecto a los resultados de 2015.

La demanda del Reino Unido, el cuarto mercado emisor en el ranking mundial, se mantuvo fuerte, pese a la notable depreciación de la libra esterlina en 2016. Las visitas de los residentes en el Reino Unido al extranjero se incrementaron en 5 millones (+7%) en 2016 hasta situarse en los 70 millones, con un gasto cercano a los 64.000 millones de dólares de los EE.UU.

Francia, el quinto mercado en importancia en el mundo, registró un crecimiento del 7% en el gasto turístico en 2016, que supuso un total de 41.000 millones de dólares de los EE.UU. Italia experimentó un crecimiento del 1% del gasto, hasta los 25.000 millones de dólares de los EE.UU. y un aumento del 3% en los viajes con pernoctación, que se situaron en 29 millones.

Muchos otros mercados emisores han registrado un aumento del gasto en turismo emisor

En 2016, entre los 50 mercados principales, hubo otros cuatro que alcanzaron un crecimiento de dos dígitos en el gasto en 2016: Viet Nam (+28%), la Argentina (+26%), Egipto (+19%), España, la India (+16%), Israel y Ucrania (ambos +12%) y Qatar y Tailandia (ambos +11%).

Por el contrario, el turismo emisor desde algunos países exportadores de productos básicos siguió manteniéndose en niveles bajos a consecuencia de la debilidad de sus monedas y economías. El gasto de la Federación de Rusia volvió a descender en 2016 (hasta los 24.000 millones de dólares de los EE.UU.), al igual que en el Brasil.
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Nota | Los datos citados son preliminares y serán objeto de revisión.
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ETIQUETASSociedadConsumoVerano

¿Cómo cambian las ciudades en verano?


La salida del metro de Sagrada Familia en verano se llena de guiris chamuscados por exceso de sol, de idiomas conocidos o complicadísimos de identificar, de gorras y sombreros para todos los gustos y de cámaras de fotos más o menos modernas, algunas acompañadas del popular paloselfi. Son personas de todas las edades y de todo el mundo con un mismo objetivo: visitar el templo de Antoni Gaudí. ¿Cómo vive la gente del barrio este boom de turistas? Expertos en turismo de la UOC analizan cómo se transforman este y otros barrios de Barcelona en verano y si se convierten en una molestia para quienes viven allí todo el año.
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Anna Torres Garrote | De entrada, Francesc González dice que "los ciudadanos están acostumbrados a convivir con elevadas densidades de población". Además, paradójicamente, muchos de estos residentes no se encuentran en verano en su ciudad porque están visitando otra. Según el estudio "La percepción de los residentes en Barcelona en función de las prácticas turísticas de sus turistas", que está haciéndose desde el Laboratorio del Nuevo Turismo de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), solo un 17% de los barceloneses encuestados considera que el turismo les aporta más cosas negativas que positivas en el ámbito personal.

¿Qué pasa con los pisos turísticos?

El Ayuntamiento de Barcelona quiere regular los pisos turísticos ilegales y ha cerrado el grifo a nuevas licencias, pero según González, el problema de la vivienda es "estructural" en las grandes ciudades. "En Barcelona ya existía antes del boom turístico, y las bolsas de vivienda en reserva o la especulación inmobiliaria son los agravios más importantes", alerta el experto de la UOC. Reconoce que el turismo puede haber agravado la problemática "con la retención de viviendas de alquiler urbano para usos turísticos y la consiguiente sustitución y expulsión de inquilinos o el desplazamiento de pequeños propietarios, pero no ha sido el principal agente inductor", concluye.

En la misma línea piensa la profesora de la UOC y experta en gestión de la ciudad Mirela Fiori: "Al contrario de lo que sucede en grandes ciudades europeas como Berlín, Ámsterdam o París, Barcelona es una ciudad en la que el 70% de la ocupación de la vivienda es en régimen de propiedad". La única excepción la encontraríamos en Ciutat Vella, "donde quizás sí podríamos constatar alguna correlación positiva en algunas zonas concretas", constata Fiori.

Turistas sostenibles

Con frecuencia se critica que el turismo perjudica la movilidad colectiva en las ciudades. "Es cierto que la llegada de grandes volúmenes de personas en cruceros o el exceso de autobuses turísticos en zonas puntuales de la ciudad pueden generar ocasionalmente problemas de gestión de flujos, pero también hay que tener en cuenta que la movilidad de los turistas acostumbra a tener patrones de sostenibilidad más elevados que la de los propios residentes: por ejemplo, porque los turistas utilizan de forma importante el transporte público en la ciudad, y sobre todo, porque usan sus propias piernas como medio de transporte principal para cumplir la práctica turística más habitual entre los visitantes de una ciudad: los paseos a pie", constata González.

Para el investigador de la UOC Ramón Ribera, el hecho de que haya menos tráfico en verano "hace más atractivo el uso de bicicletas y vehículos eléctricos de alquiler curiosos. La expansión del turismo como motor económico de la ciudad ha llevado a sectores económicos como el de la movilidad a crear o adaptar el negocio hacia el turista", dice Ribera.

Barceloneses en Barcelona

Según la Encuesta de Condiciones de Vida del INE, "un 37% de los catalanes no se pueden permitir una semana de vacaciones", constata Ribera. Y los que sí hacen solo destinan "entre una y dos semanas» a viajar fuera de su ciudad, según datos de la Encuesta de movimientos turísticos de los españoles de Familitur. En 2015, más de 8 millones de turistas visitaron la Ciudad Condal y la evolución de los primeros seis meses de 2016 apunta a que este año se mantendrá la tendencia al alza. Además de Barcelona, también hay masificación de turistas «en los pueblos y ciudades de la costa y en algunos de montaña, y se detecta un aumento en algunos destinos de veraneo del interior".

¿Por qué elegir una ciudad como destino de vacaciones?

Para González, las ciudades se llenan de turistas porque "han sido siempre referentes de la cultura, lugares de prestación de servicios de todo tipo, aglutinadores de patrimonio y espacios difusores y expositores de la técnica, del conocimiento y de la innovación".

La gestión puede mejorar

"No somos líderes en turismo por tener más turistas que nadie. Somos líderes en turismo si gestionamos esta industria del modo más eficiente posible", dice el turistólogo Jordi Oller. Y pone algunos ejemplos de mejora: "ir a buscar a los turistas y seleccionar a los más adecuados (en lugar de esperar a que alguien nos los traiga), obtener más beneficios para las empresas locales, mejorar las condiciones laborales de los puestos de trabajo que genera el turismo...", concluye Oller.
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El cambio climático, un factor más que determinará el turismo de sol y playa


13.04.2014 | La mayoría de los destinos de costa en España podrían catalogarse como maduros frente a lugares emergentes en otras regiones del mundo.
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El cambio climático es un factor más que determinará en el futuro el turismo de costa en España. Esta consideración se desprende de la investigación Prospectiva aplicada al diseño de los destinos de sol y playa, realizada por José Miguel Fernández Güell, profesor de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), y la arquitecta Marta Collado, que analizan las demandas turísticas previsibles en un plazo de 20 años y sus repercusiones en los destinos del litoral.

De todas las conclusiones que se plantean en el estudio, la principal es que las necesidades del turista del futuro vendrán conformadas por factores muy distintos de los actuales. Uno de los elementos que potenciará este cambio será el envejecimiento poblacional que experimentarán los principales mercados emisores de turistas actuales, así como la proliferación de nuevas estructuras familiares.

Otros factores a considerar serán la consolidación de los países emergentes en el orden económico global, que contribuirá al aumento del número de las clases medias con capacidad para viajar, y los avances continuos en las tecnologías de la información y la comunicación, que impulsarán la transformación de los canales de promoción y comercialización turísticos.

Habrá también otros elementos relacionados con el medio ambiente de especial importancia que serán determinantes a la hora de elegir los destinos turísticos y que tienen que ver con la aceleración del cambio climático que sufre la Tierra. Este factor del entorno obligará a tomar políticas ambientales más decididas para preservar los recursos turísticos.

En último lugar, la creciente demanda social de nuevos modelos de gobernanza más transparentes y participativos originará cambios en la planificación y gestión de los destinos turísticos por parte de las administraciones y los turoperadores.

Un 11% de la economía española

Todos estos factores han contribuido a “pronosticar” que “sería preciso iniciar un nuevo proceso de reflexión estratégica y sería recomendable que las administraciones españolas impulsen transformaciones estructurales en el sector del que depende un 11 por 100 del PIB de nuestro país”, manifiesta Fernández Güell. Este profesor de la ETS de Arquitectura de la UPM recuerda que, hasta la fecha, la única prospectiva sobre cómo evolucionaría el turismo en España la afrontó la Administración del Estado en 2007, bajo el nombre de “Plan de Turismo Horizonte 2020”. Obviamente, aunque fue un buen intento, la actualidad ha rebasado ampliamente sus previsiones, indica.

En el período transcurrido desde entonces han ocurrido cambios muy significativos, alguno de ellos totalmente inesperados, como la aparición en escena de la demanda y oferta de los países emergentes. Por esa razón, para Fernández Güell, “resulta imperioso que nuestros principales destinos del litoral identifiquen y afronten los retos de futuro, a fin de mantener su posicionamiento competitivo en los diversos segmentos del turismo vacacional”.

En la actualidad, las sociedades contemporáneas están sometidas a intensos y frecuentes cambios, incluso a turbulencias coyunturales, que incrementan sustancialmente el nivel de incertidumbre a la hora de tomar decisiones. Obviamente, el sector turismo no es una excepción a esta regla, ya que sus procesos de planificación están expuestos a numerosas incertidumbres críticas.

La huella ecológica en la costa

¿Cómo habría que plantearse esa nueva oferta turística y a qué sectores de esa nueva sociedad emergente del futuro iría dirigida? Esta es una pregunta a la que Fernández Güell responde con nuevas alternativas, algunas de las cuales se han perfilado tímidamente en los últimos años, que entiende que deberían implantarse con urgencia.

“Sin olvidar el buen posicionamiento competitivo que el sector disfruta en el segmento sol y playa, la oferta turística española debería diversificarse hacia otros segmentos complementarios, como es el caso del turismo de golf y el cultural. Además debería reforzarse nuestra presencia en otros segmentos alternativos como son el turismo urbano y el rural”, afirma el profesor de la UPM. “En cualquier caso, la estrategia de diversificación debería tomar en consideración la nueva estructuración del mercado según estilos de vida, en lugar de hacerlo a partir de los estratos socioeconómicos convencionales".

Fernández Güell asegura que el turista demandará en el futuro lugares respetuosos con el medio ambiente. Por esa razón, el estudio plantea la necesidad de no aumentar la huella ecológica de los destinos turísticos en nuestro territorio. En otras palabras, no se pueden seguir construyendo destinos ex novo por la simple razón de que apenas queda sitio en la costa española para nuevos desarrollos. Por el contrario, según se desprende de las conclusiones de la investigación, habrá que realizar un esfuerzo importante por modernizar los destinos obsoletos, sin incurrir en grandes inversiones en infraestructuras y estructuras edificatorias.

La nueva planificación turística compatible con los nuevos criterios de sol y playa resulta urgente, antes de que se impongan las nuevas modas. Para Fernández Güell, la adaptación a estas tendencias no depende en gran medida de los operadores turísticos, que “han demostrado históricamente una gran capacidad para adaptarse a los cambios del entorno. El gran reto radica en “las administraciones públicas, sobre todo las locales, sean capaces de concertar medidas con la iniciativa privada e implantarlas con la intensidad y agilidad requeridas”.

A pesar de los cambios del entorno mencionados anteriormente, el autor de la investigación se muestra optimista con el futuro del turismo de sol y playa, que continuará siendo el segmento más demandado en los próximos 15 o 20 años. “La cuestión central es si España seguirá disfrutando de una posición dominante en ese mercado”.
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