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El tráfico rodado en las ciudades europeas expone a 60 millones de personas a niveles de ruido perjudiciales para la salud

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Un estudio con datos de 749 ciudades estima que cumplir con las recomendaciones de la OMS permitiría evitar más de 3.600 muertes por cardiopatía isquémica cada año.
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Un estudio llevado a cabo por el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), centro impulsado por Fundación ”la Caixa”, ha evaluado los niveles de ruido procedentes del tráfico rodado en 749 ciudades europeas y su impacto en la salud. Los resultados, publicados en Environment International, muestran que cerca de 60 millones de personas adultas están sometidas a niveles de ruido generado por vehículos perjudiciales para la salud. Cumplir con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en materia de ruido permitiría evitar cada año más de 3.600 muertes por cardiopatía isquémica.

El tráfico rodado es la fuente principal de ruido ambiental. Estudios anteriores han relacionado el ruido ambiental con una serie de efectos perjudiciales para la salud: alteraciones del sueño, molestias, enfermedades cardiovasculares y metabólicas, efectos adversos al nacer, deterioro cognitivo, así como salud mental y bienestar pobres. La exposición prolongada al ruido del tráfico rodado puede provocar una reacción de estrés sostenido, que da lugar a la liberación de hormonas del estrés, al aumento de la frecuencia cardíaca y de la presión arterial y a la vasoconstricción, lo que puede acabar dando lugar a enfermedades crónicas, como las cardiovasculares o a trastornos de depresión y ansiedad.

Para elaborar este estudio se obtuvieron datos de ciudades europeas procedentes del conjunto de datos Urban Audit 2018. La exposición al ruido del tráfico rodado se estimó utilizando los mapas de ruido elaborados por los países y las ciudades en virtud de la legislación europea vigente (la Directiva sobre el ruido ambiental) o disponibles en fuentes locales (como los ayuntamientos y las instituciones de investigación). En aquellos casos en que las ciudades de un país carecían de datos, se desarrolló y aplicó un modelo predictivo para estimar la exposición al ruido del tráfico rodado. Los datos sobre mortalidad por distintas causas relativas al año 2015 se extrajeron de la base de datos Eurostat.

Los resultados muestran que más de un 48% de los 123 millones de personas adultas (20 años o más) incluidas en el estudio soportan niveles de ruido superiores a lo recomendado por la OMS. Cabe recordar que la OMS recomienda que el nivel de ruido medio registrado a lo largo de 24 h no sobrepase los 53 decibelios (o lo que es lo mismo, 53 db Lden). En lo que se refiere a las capitales de país, el porcentaje de población expuesta a niveles superiores a lo recomendado oscila entre el 29,8% de Berlín y el 86,5% de Viena, pasando por el 43,8% de Madrid o el 60,5% de Roma.

Muertes evitables y molestias

En base a estudios previos que establecieron asociaciones entre ruido y mortalidad por cardiopatía isquémica, el equipo de investigación estimó que cumplir con las recomendaciones de la OMS permitiría evitar más de 3.600 muertes cada año.

Asimismo, se estimó que más de 11 millones de personas adultas estarían sufriendo un elevado nivel de molestias como consecuencia del ruido del tráfico. Se entiende por molestias el resultado de la perturbación repetida de las actividades cotidianas, como comunicarse, leer, trabajar o dormir. Este tipo de molestias van más allá de meros inconvenientes, ya que pueden potenciar el estrés y, eventualmente, degenerar en problemas de salud diversos.

“Nuestros resultados ofrecen por primera vez una imagen de conjunto de las ciudades europeas y permiten entender con mayor claridad por qué el ruido generado por los medios de transporte es la segunda causa ambiental de efectos adversos para la salud en Europa occidental, tras las partículas contaminantes del aire”, explica Sasha Khomenko, investigadora de ISGlobal y primera autora del estudio. “Aun así, tenemos el convencimiento de que el verdadero impacto del ruido del tráfico sobre la salud es todavía mucho mayor, ya que la falta de datos a nivel de ciudad limita los efectos sobre la salud que podemos evaluar y, en consecuencia, lleva a una infraestimación del impacto. Además, los datos disponibles solo nos han permitido analizar la población expuesta a más de 55 dB Lden, cuando lo recomendado por la OMS son 53 dB Lden y tenemos la sospecha de que podrían producirse efectos adversos incluso con la exposición a niveles inferiores de ruido”, añade.

El equipo ha encontrado dificultades metodológicas debido a la heterogeneidad de los datos disponibles y de la calidad de los mismos. Cada uno de los mapas de ruido utilizados se sometió a una evaluación cualitativa, resultando que la mayoría de ellos se encuadraron en las categorías de baja o media calidad y menos del 17% fueron considerados de buena calidad.

“La directiva europea sobre ruido ambiental estableció la obligatoriedad de realizar mapas estratégicos, pero no fijó una metodología o unas directrices, por lo que los resultados han sido dispares. Desde enero de 2019 contamos con una metodología común para los estados miembros de la Unión Europea, por lo que cabe esperar que en los próximos años se pueda hacer evaluaciones del impacto del ruido del tráfico en la salud mucho más completas y precisas”, aclara Mark Nieuwenhuijsen, jefe del programa de Contaminación atmosférica y entorno construido de ISGlobal y autor sénior del estudio.

Datos de 749 ciudades

Este estudio se enmarca dentro del proyecto Carga de mortalidad en Europa, que hasta la fecha ha producido sendos rankings de mortalidad atribuible a contaminación atmosférica y a espacios verdes, respectivamente, en ciudades europeas. Sin embargo, debido a la disparidad de metodologías y de fuentes de procedencia de los datos de ruido del tráfico, se consideró que los resultados obtenidos para las distintas ciudades analizadas no son comparables entre sí. En consecuencia, en esta ocasión no se elaboró un ranking, aunque sí se han volcado todos los datos en la web del proyecto, donde es posible consultar los valores de las 749 ciudades analizadas.
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El cambio climático no se frena con la pandemia

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Estudios científicos recientes muestran que el 2020 fue el quinto año consecutivo en el cual la Tierra estuvo más caliente respecto al anterior. La disminución de algunas actividades apenas alcanzó para reducir unas semanas la contaminación.
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Gases contaminantes en la ciudad.
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El planeta está enfermo y aunque en los meses iniciales de la cuarentena por la pandemia de la covid-19 se generó un panorama esperanzador ante la contaminación y el calentamiento global, la realidad científica muestra que la mejoría es leve, que no hay un cambio de fondo.

Un informe divulgado por la ONU en septiembre de 2020 muestra que el actual cambio climático no se detuvo en todo el año, pese a que hubo confinamiento extremo en muchas zonas del mundo, y que, por el contrario, la concentración de gases de efecto invernadero se incrementó y llegó a niveles no registrados hasta hoy.

El reporte 'Unidos en la Ciencia 2020', que presentó este panorama, fue coordinado por la Organización Meteorológica Mundial —OMM—, y en él se incluyeron datos y hallazgos de Global Carbon Project, el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático, la Comisión Oceanográfica Intergubernamental de la Unesco, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y del Servicio Meteorológico del Reino Unido.

"Las emisiones se dirigen hacia niveles prepandémicos, luego de una disminución temporal causada por las cuarentenas y la desaceleración económica. Se espera que el mundo experimente —con 2020 incluido— sus cinco años más cálidos registrados, en una tendencia que es probable que continúe, y no está en camino de cumplir los objetivos acordados para mantener el aumento de la temperatura global por debajo de 2°C o en 1,5°C por encima de los niveles preindustriales", asegura el informe.

Juan Camilo Villegas Palacio, docente de la Escuela Ambiental de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Antioquia, afirmó que "esto significa que se mantiene la dinámica normal de los últimos 50 años. Al comienzo de 2020 teníamos una alta concentración de dióxido de carbono en la atmósfera y cuando la pandemia ya era una realidad, esa concentración bajó; por eso se generó la falsa creencia de que esto era efecto de las cuarentenas".

El investigador explicó que "todos los años, durante el invierno en el hemisferio norte, en diciembre, enero y febrero, se registra el pico más alto de dióxido de carbono en la atmósfera, porque las plantas y los ecosistemas de los árboles de esa zona del planeta están inactivos; estos empiezan a despertar en la primavera, a partir de marzo, y están muy activos en junio, julio y agosto, cuando se presenta el pico más bajo de esa concentración de dióxido de carbono".

Las cuarentenas estrictas por la covid-19 empezaron en enero de 2020 en China, se extendieron por el planeta hasta avanzado abril y se levantaron de manera gradual en el verano boreal, así que no fue más que una coincidencia con este comportamiento cíclico y natural de la Tierra.

"Lo que hicieron estos organismos de Naciones Unidas, como se debe hacer, fue mirar 2020 en contexto y al compararlo encontraron que es evidente que este año ha sido el de la concentración más alta de dióxido de carbono en la atmósfera desde que hay registros", puntualizó Villegas.

Un engañoso cielo azul

Al optimismo también contribuyó el hecho de que, por algunas semanas, los cielos de varias ciudades altamente contaminadas lucieron diáfanos, como se notó en imágenes satelitales y foto grafías de la época.

Esto se debió, en gran medida, a que hubo una disminución de la emisión de dióxido de nitrógeno durante los picos de la pandemia, porque gran parte del transporte y una parte de la industria se paralizaron.

Un estudio del Centro de Vuelo Espacial Goddard de la Nasa —elaborado a lo largo de la pandemia y cuyos resultados parciales fueron revelados en noviembre de 2020—, recogió datos de 46 países, procedentes de 5.756 sitios de observación en tierra, que transmiten mediciones de la composición atmosférica por hora en tiempo casi real. En 50 de las 61 ciudades analizadas se detectaron reducciones de dióxido de nitrógeno de entre el 20 y el 50%.

"Sabíamos quelas cuarentenas iban a tener un impacto en la calidad del aire, pero pronto también quedó claro que iba a ser difícil cuantificar cuánto de ese cambio está relacionado con las medidas de contención, frente a la estacionalidad general o la variabilidad en la contaminación", dijo el investigador principal, Christoph Keller.

Álvaro Rúa Giraldo, docente de la Escuela de Microbiología de la Universidad de Antioquia y quien estudia la calidad del aire en el Valle de Aburrá, asegura que en esta parte del mundo hay dos factores a tener en cuenta al analizar la disminución de material particulado —pm— en la atmósfera.

"En Medellín no se presentó la segunda contingencia ambiental de cada año en 2020, que ocurre a partir de septiembre, porque tenemos dos eventos. Uno es la cuarentena por la pandemia, en especial al comienzo, en la etapa del aislamiento total, cuando la circulación del tránsito automotor se vio reducida en más de un 80 %, esa contaminación disminuyó; pero cuando las medidas se volvieron más flexibles, otra vez los niveles de contaminación volvieron a subir", indicó el experto.

"Y luego llegó el fenómeno de La Niña, con los aguaceros constantes, con muchos milímetros de agua, lo cual causó el efecto natural de la lluvia, que es limpiar ese material particulado del aire y por eso no tuvimos esa segunda contingencia», sostuvo Rúa, y agregó que "si hiciéramos una medición de los contaminantes de las aguas del río Medellín y de las quebradas del Valle de Aburrá, vamos a encontrar una alta contaminación con productos químicos, asociadas a ese efecto barrido causado por las lluvias".
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El 21% de los adelantamientos a pelotones ciclistas no respeta la distancia de seguridad


Según un estudio desarrollado por investigadores de la Universitat Politècnica de València, el porcentaje de infracciones es mayor al inicio de la maniobra que al final. El trabajo, que se enmarca dentro del proyecto Safe4Bikes, subvencionado por la Dirección General de Tráfico (DGT), ha analizado 1.292 adelantamientos.
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El 21% de adelantamientos a pelotones ciclistas no respeta la distancia de seguridad. Esta es una de las principales conclusiones de un estudio desarrollado por el Grupo de Investigación en Ingeniería de Carreteras (GIIC), de la Universitat Politècnica de València (UPV). El trabajo se enmarca dentro del proyecto Safe4Bikes, subvencionado por la Dirección General de Tráfico (DGT).

“Cada vez resulta más frecuente encontrar grupos ciclistas en las carreteras convencionales. Sin embargo, a medida que ha aumentado su presencia en este tipo de vías, también lo ha hecho la siniestralidad de este colectivo. Este estudio pretende contribuir a establecer criterios que permitan mejorar la seguridad vial en carreteras con tráfico ciclista”, apunta el coordinador de este estudio, el catedrático de la UPV Alfredo García.

En su estudio, los investigadores registraron un total de 1.292 adelantamientos, durante 8 jornadas y en 5 carreteras de la provincia de Valencia.

Bicicletas instrumentadas

Para obtener datos de estas maniobras, los investigadores del GIIC-UPV aplicaron una metodología experimental propia, basada en bicicletas de carretera instrumentadas. Estas bicicletas disponen de un velocímetro que permite registrar la velocidad del vehículo que adelanta y la distancia lateral a la que se realiza la maniobra, además de una cámara de video con GPS y un pulsador que registra la percepción de riesgo que tiene el ciclista al ser adelantado. Durante los recorridos, se formaron pelotones de diez ciclistas organizados en configuraciones diversas, como todos en línea o cinco parejas en paralelo, entre otras.

Respecto a la separación lateral a la que se realizan las maniobras, cabe destacar que al inicio del adelantamiento existen más casos en los que no se respetan los 1,5 metros de separación: un 21% al principio de la maniobra, y un 12% al final. Sin embargo, solo en un 8% de los adelantamientos no se respetan los 1,5 metros de separación durante toda la maniobra.

“Se puede concluir que se respeta más la distancia de seguridad al adelantar a pelotones dado que, en una investigación previa de nuestro grupo, desarrollada en 2014, el porcentaje de incumplimientos de la normativa al adelantar a ciclistas en solitario se situaba en un 36%, pero todavía queda mucho por mejorar”, apunta Griselda López, investigadora del GIIC.

Del análisis de los datos, los investigadores concluyen también que en los tramos con arcén estrecho (o sin arcén), más de un 90% de los adelantamientos al grupo ciclista se realizan invadiendo el carril contrario. Además, cuando se adelanta a un pelotón ciclista hay una mayor invasión del carril contrario al inicio de la maniobra (cola del pelotón). Sin embargo, este hecho no implica mayores separaciones laterales en el adelantamiento, pero sí un mayor número de maniobras en seguimiento previo, para esperar y aprovechar zonas sin línea central continua.

Los arcenes coloreados, un peligro... y los que se estrechan también

Por otro lado, de los distintos tramos analizados, el que presenta arcenes coloreados fue en el que se registraron mayores velocidades de adelantamiento y menores separaciones laterales. “Pintar los arcenes no es una medida adecuada para la seguridad de los ciclistas”, concluye Alfredo García.

Para realizar un exhaustivo análisis de la percepción que los ciclistas y conductores tienen de su interacción en las carreteras que comparten, los investigadores desarrollaron dos encuestas on-line, cada una orientada a uno de los colectivos implicados.

Respecto a los arcenes, tanto ciclistas como conductores indican que un estrechamiento del arcén es el factor de mayor riesgo al circular en carretera. Ambos también perciben como factores de alto riesgo la presencia de elementos invasores en el arcén y deterioros en el pavimento o falta de limpieza.

La circulación en paralelo, punto de desencuentro

Entre los principales resultados de las encuestas, la mayoría de ciclistas (72,1%) y conductores (69,3%) consideran que la distancia lateral de 1,5 m es suficiente, si bien hay más de un 22% de conductores y ciclistas que indican que debería ser mayor o variar según las características de la vía.

Sobre la disposición de los grupos ciclistas, el 78,3% de los ciclistas encuestados prefieren circular en paralelo (ya sea por el arcén, o por el arcén y carril); sin embargo, casi el 43% de los conductores que no son ciclistas prefieren la circulación de ciclistas en línea.

Las opiniones de ciclistas y conductores son diferentes al analizar el factor de menor riesgo relacionado con la geometría de la carretera. Para los ciclistas el factor menos peligroso es la baja visibilidad en curvas, mientras que para conductores es el ancho de carril insuficiente, aunque para ellos lo más peligroso se sitúa en las curvas de poca visibilidad.

Respecto al factor humano, el efecto del alcohol o las drogas, tanto al volante como al manillar, es el factor más peligroso para ambos colectivos.
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ETIQUETAS
SociedadDeporte
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Un nuevo método ayuda a reducir los problemas de ruido que provoca el tráfico en las carreteras


Científicos de las universidades de Granada y Southampton (Reino Unido) desarrollan una metodología de decisión multicriterio para la elección de las alternativas idóneas contra el ruido.
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Científicos de las universidades de Granada y Southampton (Reino Unido) han diseñado un nuevo método que permite reducir los problemas de ruido que provoca el tráfico en las carreteras, uno de los principales impactos ambientales de estas vías y que causa importantes efectos sobre la salud y el bienestar físico y psicológico de las personas.

La aplicación de la directiva europea de Ruido Ambiental por parte de las diferentes administraciones públicas de los Estados miembros de la Unión Europea en relación al ruido del tráfico de las carreteras ha generado en los últimos años una importante cantidad de Planes de Acción contra el Ruido por parte de las diferentes administraciones responsables de las infraestructuras.

Sin embargo, esta directiva no establece un proceso reglado que permita elegir cuáles son los tramos de carretera más críticos para actuar y, una vez elegidos, seleccionar la opción contra el ruido más idónea. De hecho, el estudio crítico de los planes de acción contra el ruido publicado en España deja patente la generalizada falta de metodologías y de criterios tenidos en cuenta en la toma de decisiones sobre el problema de ordenar, por prioridad, las actuaciones incluidas en ellos.

La investigación liderada por científicos de la UGR (Alejandro Ruiz Padillo, Ángel Ramos-Ridao y Diego Pablo Ruiz) y de la Universidad de Southampton (Antonio J. Torija) propone una metodología práctica basada en criterios exclusivamente técnicos usando datos disponibles por los organismos responsables de las infraestructuras.

Esta metodología se ha denominado PATRON (Prioritizing AcTions against Road Noise), y consta de dos etapas. Una primera etapa en que son definidos y ponderados, de una forma objetiva y razonada, los principales criterios usados para ordenar por prioridad de actuación los tramos de carretera incluidos en un Plan, y una segunda etapa donde se definen los criterios y alternativas principales que deben ser considerados, y se deciden las alternativas idóneas en cada uno de estos tramos. Además se obtienen los pesos para cada uno de los criterios, lo que permite valorar su importancia relativa en cada problema.

El producto final es un método que fácilmente cualquier entidad puede implementar y que ayuda en la toma de decisiones para la selección de aquellas alternativas más idóneas para la reducción de la exposición al ruido generado por carreteras, una vez seleccionados los tramos donde actuar.

El autor principal de este trabajo, Alejandro Ruiz Padillo, explica que, además, la aplicación de la metodología PATRON es posible independientemente de las técnicas de simulación o medición del ruido empleadas, por lo que puede ser fácilmente aplicable a las futuras fases de implementación de la Directiva Europea de Ruido Ambiental, especialmente ahora que el método CNOSSOS-EU ha de ser utilizado como el método común de generación de los mapas estratégicos de ruido en toda Europa a partir de 2017.
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Referencias bibliográficas
► Selection of suitable alternatives to reduce the environmental impact of road traffic noise using a fuzzy multi-criteria decision model.
► Alejandro Ruiz-Padillo, Antonio J. Torija, Ángel Ramos-Ridao, Diego P. Ruiz,. Environmental Modelling & Software. Volume 81, July 2016, Pages 45-55. Alejandro Ruiz-Padillo, Diego P. Ruiz, Antonio J. Torija, Ángel Ramos-Ridao, Environmental Impact Assessment Review. Volume 61, November 2016, Pages 8–18
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ETIQUETASSociedad

Un nuevo sistema de bajo coste detecta síntomas de fatiga en conductores y ayuda a prevenir accidentes de tráfico


El sistema incluye cuatro sensores (temperatura de la persona, presión en el volante, un sensor de luz en el reposacabezas y otro que detecta choques o frenados repentinos) así como un dispositivo que emite una señal acústica cuando detecta síntomas de fatiga. Ha sido desarrollado por investigadores de la Universidad de Granada y la Universidad Politécnica de Valencia.
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Investigadores de la Universidad de Granada y la Universidad Politécnica de Valencia han diseñado un nuevo sistema de bajo coste que detecta síntomas de fatiga y situaciones de distracción de los conductores y que ayudaría a prevenir posibles accidentes de tráfico.

El equipo consta de cuatro sensores que monitorizan diferentes parámetros físicos del conductor y su posición al volante. A partir de estos datos, es capaz de generar una serie de señales acústicas si detecta algún riesgo, alertar al conductor y evitar así un posible accidente.

Tal y como explican los investigadores, la fatiga presenta una amplia variedad de síntomas: visión borrosa y aumento del índice de parpadeo; ansiedad y cambios en el comportamiento del conductor; incremento del número de movimientos para acomodarse en el asiento; y, lo que es más importante, aumenta el tiempo de reacción del conductor ante una determinada situación peligrosa en la carretera.

“Por esta razón, es importante contar con sistemas capaces de detectar estos síntomas, para ayudar a aumentar la seguridad del conductor. Ahora bien, la mayoría de las soluciones actuales se centran en el movimiento de los ojos y la detección de rostros, y nuestro sistema va más allá”, destaca Jaime Lloret, investigador de la Universidad Politécnica de Valencia.

Componentes

El sistema ideado por los investigadores consta de una placa electrónica que actúa como unidad central de procesamiento, dos sensores de presión ubicados en el volante y otros dos que miden la temperatura del conductor -están por duplicado para monitorizar ambas manos; un sensor de luz en el reposacabezas que alertaría de posibles cabezadas al conducir; y el dispositivo (zumbador) que genera la alarma acústica en caso de detectar un estado de fatiga o distracción del conductor.

Todo esto se completa con un sensor de choque que detecta colisiones o frenado repentino y un pulsador colocado en el volante que sirve para resetear el sistema. “Después de generar una alarma, el conductor tiene que deshabilitarla presionando el botón”, aclara Sandra Sendra, investigadora de la Universidad de Granada.

Funcionamiento

Los sensores están conectados a la placa electrónica central, que recibe datos de los sensores cada segundo y los procesa y analiza mediante un algoritmo, para comprobar si los valores recogidos permanecen dentro de los umbrales considerados normales o seguros. Cuando cualquiera de estos sensores supera estos umbrales, el algoritmo trata de definir si es una falsa alarma o si los sensores han registrado una posible situación de fatiga o distracción del conductor del vehículo. En este caso, se activa la señal acústica que sirve de alerta al conductor.

Todos los registros además quedan almacenados en una tarjeta micro-SD para una posible tarea de post-procesado, en caso de accidentes o estudios futuros.

El futuro del nuevo sistema para prevenir accidentes de tráfico

Este sistema fue presentado en la 1st EAI International Conference on Future Intelligent Vehicular Technologies, celebrada el pasado mes de septiembre en Portugal. El trabajo fue galardonado, además, como mejor artículo de la conferencia.

De cara al futuro, los investigadores plantean incorporar un pequeño receptor GPS para recoger la posición del vehículo y un módulo de tecnología inalámbrica que permita conectar el sistema con los smartphones de los conductores, de modo que, en último término, el sistema sea capaz de generar una llamada de emergencia.
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Referencia | Sandra Sendra, Laura Garcia, Jose M. Jimenez, Jaime Lloret, “Low-Cost Vehicle Driver Assistance System for Fatigue and Distraction Detection”. Lecture Notes of the Institute for Computer Sciences, Social Informatics and Telecommunications Engineering, (2017), Vol.185, Pp. 69-79.
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ETIQUETASTecnologíaSociedad

Un método pionero permitirá imponer tasas más justas para circular por el centro de las ciudades


Investigadores de la URV han dado con un método pionero que facilitará a los ayuntamientos que cobran a los vehículos por circular por el centro de las ciudades la imposición de tasas más justas. Este modelo analiza datos en tiempo real para determinar los puntos concretos de congestión en cada momento, de modo que solo paguen los usuarios que pasen por dichos puntos y no todos los que circulen por el centro de la ciudad.
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El control de la circulación viaria en el centro de las grandes ciudades es cada vez más importante, principalmente para evitar congestiones de tráfico, que generan un gasto económico añadido, debido al consumo de gasolina y a la pérdida de tiempo en los traslados, y provocan importantes daños medioambientales, como consecuencia de la contaminación.

Muchos de los ayuntamientos de las ciudades que más sufren estas congestiones han optado por aplicar mecanismos de control para reducirlas. El Ayuntamiento de Madrid, por ejemplo, ha decidido prohibir la entrada al centro de la ciudad a los coches con matrícula par o impar, según el día.

Ahora bien, lo más habitual es encontrar ciudades, como Londres o Milán, que hacen pagar una tasa a aquellos conductores que quieren acceder al perímetro marcado por el Ayuntamiento, que normalmente coincide con la zona más céntrica de la ciudad. En estos casos, los vehículos que entran en esta área son localizados por unas cámaras que leen la matrícula y permiten identificar a quién se debe cargar esta tasa.

Los investigadores del Departamento de Ingeniería Informática y Matemáticas de la URV Albert Solé-Ribalta, Sergio Gómez y Alex Arenas han publicado un artículo en la revista The Royal Society Open Science donde proponen un sistema más justo a la hora de hacer pagar a los conductores. Este método pionero determina los “puntos calientes” en que se localizan los casos de congestión, lo que permitiría cargar la tasa a los conductores que pasen por esos puntos y no por cualquiera de las calles del centro.

Simular tráfico con datos masivos

Los investigadores, en primer lugar, han recopilado un conjunto de datos derivados del tráfico de las ciudades, extraídos de las páginas web de los diferentes ayuntamientos. Por ejemplo, han reunido los datos de polución de Madrid a partir de la información que recogen, cada hora, los sensores instalados en varios puntos de la ciudad.

Posteriormente, han llevado a cabo un análisis de esos datos masivos (big data) que les ha permitido calcular el movimiento del tráfico e identificar las calles principales y sus afluentes, los cruces más problemáticos o la concentración y el flujo de la circulación. Gracias a esta información, el sistema detecta los puntos con mayor intensidad de tráfico en cada momento y establece cuándo hay una aglomeración suficientemente importante como para cobrar la tasa.

Este nuevo modelo permite adoptar una medida más justa que la de pagar una tasa para transitar por el centro de una ciudad, pues facilita que solo paguen los conductores que circulan por las zonas realmente congestionadas. Además, estos puntos calientes de pago evolucionarían a lo largo de la jornada, dependiendo del tráfico de cada momento y de la actividad en la zona (oficinas, comercios, residencial…). Es decir, la tasa sería variable según el lugar, el horario y la intensidad real del tráfico, considerando factores que cambian a lo largo del día, para que sea más equitativa.

Los investigadores acompañan el artículo científico “A model to identify urban traffic congestion hotspots in complex networks” de los mapas de Milán, Londres, Los Ángeles, Bruselas, Amberes, San Francisco, Stuttgart, Nottingham y Karlsruhe con los puntos con mayor congestión de tráfico, tomando como referencia la media de los datos analizados.

La movilidad del futuro será personalizada

Cualquier empresa o institución puede aplicar el modelo publicado para adaptar el control del tráfico de las grandes ciudades a la movilidad del futuro.

Por el momento, con este método ya se pueden detectar las zonas concretas con congestión de forma evolutiva. Por otra parte, existen sensores que reconocen las matrículas para identificar a los conductores que tienen que pagar la tasa. En consecuencia, faltaría únicamente encontrar el sistema a través del cual se informaría a los usuarios de que su ruta está afectada por el pago de una tasa.

Esta última necesidad podría cubrirla la tecnología. A través de una aplicación de navegación se puede ver qué puntos de la ruta corresponden a un “punto caliente” gravado con una tasa e, incluso, se puede configurar una ruta alternativa para evitar las calles donde se tenga que pagar por circular. Esto permite una autorregulación del tráfico en tiempo real, lo que se ha llamado Personalizing navegation, que se prevé que será la movilidad del futuro.
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Referencia bibliográfica | Solé-Ribalta, A., Gómez, S. y Arenas, A. (2016). “A model to identify urban traffic congestion hotspots in complex networks”. Royal Society Open Science, 3 (10), p.160098. DOI: 10.1098/rsos.160098
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ETIQUETASSociedad

El ruido nocturno del tráfico aumenta la mortalidad en Madrid

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El estudio, realizado por investigadores del Instituto de Salud Carlos III y de la Universidad Autónoma de Madrid ha relacionado el ruido del tráfico con la mortalidad diaria registrada en la ciudad por diferentes causas.
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Un nuevo estudio confirma la relación del ruido causado por el tráfico en la ciudad de Madrid y el incremento de mortalidad. El análisis, realizado por investigadores del Instituto de Salud Carlos III y de la Universidad Autónoma de Madrid, indica que el ruido causado por el tráfico durante la noche es el que más incidencia tiene con el aumento de fallecimientos diarios; el artículo acaba de ser publicada en la revista líder de la especialidad Environmental Research.

La investigación se centró en analizar el efecto de los niveles de ruido podría tener sobre la mortalidad diaria ocurrida en Madrid a lo largo del período 2003-2009 por diferentes causas como Infarto de Miocardio, Enfermedad Isquémica del Corazón, Enfermedad Cerebrovascular, Neumonía, Asma, Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) y Diabetes.

Los resultados encontrados indican que existe una relación entre el ruido nocturno en Madrid y el incremento de la mortalidad por todas las causas anteriormente citadas excepto el asma en el grupo de mayores de 65 años. Así, por cada incremento de 1dB(A) del ruido nocturno aumentaría la mortalidad por enfermedad isquémica un 2,9%, por infarto de miocardio un 3,5%, un 2,4% para mortalidad por enfermedad cerebrovascular, un 3% para neumonía y un 4,0% para EPOC. Para el caso de la mortalidad por diabetes el incremento por dB(A) sería de un 11%.

Los investigadores concluyen que el efecto del ruido sobre la mortalidad por enfermedades cardiovasculares sería inmediato; es decir el día después de una noche ruidosa a causa del tráfico se incrementaría la mortalidad por estas causas, mientras que para la mortalidad por causas respiratorias y diabetes sería un efecto retrasado dos días.

“Está demostrado que altos niveles de ruido promueven mecanismos de estrés que pueden causar alteraciones de tipo cardiovascular, respiratorio y metabólico en personas con patologías de base a corto plazo. De esta forma, el ruido puede ser el factor precipitante de una cadena de mecanismos biológicos cuyo desenlace pueda ser la muerte”, explica Julio Díaz Jefe de Área del Departamento de Epidemiologia y Bioestadistica de la Escuela Nacional de Sanidad del Instituto de Salud Carlos III y coordinador del estudio

Para los autores del estudio, el hecho de que la mortalidad por Asma no aparezca relacionada con el ruido, refuerza la hipótesis en la que el ruido, a través de un aumento de los niveles de cortisol, debilita el sistema inmune. El Asma al no ser una enfermedad infecciosa respiratoria, como la Neumonía, no se ve afectada por los niveles de ruido.
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ETIQUETASSaludSociedadContaminaciónMedio Ambiente

Proponen un método para evaluar el impacto de las infraestructuras humanas sobre la fauna


Al ritmo actual, dentro de 15 años nuestro planeta tendrá más kilómetros de carreteras asfaltadas que los que nos separan de Marte. El método podría aplicarse en países con ecosistemas menos fraccionados donde se prevé que aumente el número de infraestructuras.
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Investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) y de la Concordia University of Montreal han colaborado en un estudio en el que analizan los efectos que provocan las infraestructuras humanas sobre aves y mamíferos. En el estudio, publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, proponen un método para poder evaluar dichos impactos y tratar de reducirlos en el futuro.

Las carreteras y zonas urbanas fragmentan el medio natural impidiendo que muchas especies animales dispongan de las áreas que necesitan para sobrevivir. La expansión de estas infraestructuras avanza a una velocidad que esas especies no son capaces de asimilar. La mayor parte del desarrollo urbano que se prevé para 2050 todavía no está construido, y para entonces, al ritmo actual, nuestro planeta tendrá más kilómetros de carreteras asfaltadas que los que nos separan del planeta Marte.

"Tras cartografiar el entramado de infraestructuras de transporte de Europa, hemos observado que la mitad de la superficie no urbanizada se encuentra a menos de 1,5 km de alguna carretera o vía férrea, y casi el 100% a menos de 10 km, y eso siendo conservadores", explica Aurora Torres, la autora principal del estudio, que forma parte de su tesis doctoral. "Este aumento del número de infraestructuras implica que los animales no tienen muchas posibilidades de vivir alejados de la influencia humana", continúa.

"La aproximación para estimar y predecir el impacto de las infraestructuras propuesta en este estudio puede ayudar a evitar las pérdidas de biodiversidad que se han producido históricamente en zonas urbanizadas", comenta Juan C. Alonso, investigador del MNCN y director de la tesis.

Los autores proponen que esta investigación sirva como herramienta para evaluar los efectos de futuros desarrollos de infraestructuras en distintos escenarios. "Este trabajo puede ser el punto de partida para coordinar una red internacional de investigadores que evalúen el impacto global de las infraestructuras humanas sobre la fauna, aportando ideas y soluciones innovadoras" apunta Torres. En concreto, se plantea optimizar el método propuesto en PNAS para aplicarlo en países en vías de desarrollo, con ecosistemas menos fragmentados y todavía ricos en biodiversidad, donde es previsible que se construya el 90% de las carreteras en los próximos 40 años.

La situación de España

El estudio, que abarca todo el continente europeo, analiza con más detalle la situación de España donde, junto a países escandinavos y bálticos, todavía encontramos grandes zonas alejadas de la presencia humana. Sin embargo, la región mediterránea es, de entre las de mayor biodiversidad del planeta, la que más desarrollo urbano ha experimentado en los últimos años.

Una primera exploración muestra la clara influencia de las infraestructuras sobre la distribución de especies emblemáticas de la península ibérica. "Especies como el lince ibérico, el oso pardo o el águila imperial muestran una mayor prevalencia en zonas alejadas del hombre, de ahí la importancia de conservar estas zonas con escasa influencia de infraestructuras. Posiblemente no se trate solo de una preferencia de estos animales por dichas zonas, sino además, de la elevada presión cinegética que sufrieron en épocas pasadas", aclara Alonso.

Aplicando complejas técnicas de análisis espacial a alta resolución y funciones que describen cómo se reduce la densidad de aves y mamíferos cerca de las infraestructuras, los autores del estudio estiman que el impacto de éstas se extiende sobre el 55% de la superficie de nuestro país en el caso de las aves, y llega alcanzar valores del 98% en el caso de los mamíferos. Los modelos predicen una disminución demográfica global de un 22% para las aves y un 47% para los mamíferos con respecto a lo que ocurriría en una situación ideal, sin infraestructuras. En el caso de mamíferos de gran tamaño, la ausencia de zonas sin infraestructuras en el mundo más desarrollado podría pronto impedir a los científicos medir la magnitud real de estos impactos.

Los medios agrícolas son los más perjudicados, lo que representa un problema para la conservación de la abundante biodiversidad que todavía albergan. Es muy probable que la desaparición de especies en estos medios sea muy rápida en un futuro próximo, al verse agravada por la intensificación agrícola y el cambio climático.
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Referencia bibliográfica | Torres, A., Jaeger, J.A.G. & Alonso, Juan C. (2016) "Assessing large-scale wildlife responses to human infrastructure development". Proceedings of the National Academy of Sciences.
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ETIQUETASContaminaciónMedio AmbienteSostenibilidadSociedad

El tráfico es la única fuente de partículas finas asociada con un menor desarrollo cognitivo en niños


Un estudio liderado por investigadores del CREAL, centro aliado de ISGlobal, aporta nuevas evidencias sobre los efectos neurológicos de la contaminación atmosférica en escolares.
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Algunos estudios previos habían reportado una asociación entre la exposición a la contaminación del aire procedente del tráfico y un menor crecimiento en las capacidades de aprendizaje. “Sin embargo, se ha investigado muy poco el papel en el desarrollo cognitivo de los componentes de la materia particulada (PM, por sus siglas en inglés) o de otras fuentes diferentes al tráfico”, comenta Xavier Basagaña, investigador del CREAL y el primer autor del estudio.

Los investigadores de CREAL han hallado que el tráfico es la única fuente de partículas finas que se asocia con una reducción en el desarrollo cognitivo. “Por tanto, la reducción de la contaminación atmosférica procedente del tráfico en las escuelas primarias puede tener efectos muy beneficiosos sobre la cognición”, concluye Jordi Sunyer, codirector de CREAL y coordinador del estudio.

En el estudio se siguió a una cohorte de 2.618 niños de 39 escuelas de Barcelona, con una edad media de 8,5 años. A lo largo de cuatro visitas espaciadas en el tiempo, los escolares completaron pruebas computarizadas para evaluar la memoria de trabajo, que es la función ejecutiva del cerebro que trata múltiples piezas de información de forma transitoria, la memoria de trabajo superior, que es aquella que involucra procesos más complejos, y la falta de atención. En paralelo, los investigadores midieron la materia particulada de menos de 2,5 micrómetros de diámetro (PM2.5) tanto en el aula como en el patio y a lo largo de dos campañas de una semana.

Los resultados de la investigación mostraron que un incremento de 4 microg/m3 de las PM2.5 en el interior de las escuelas debido al tráfico cercano se asoció con reducciones del crecimiento anual del 22% en el caso de la memoria de trabajo y del 30% en la memoria de trabajo superior. En lo que se refiere a la escala de falta de atención, las diferencias a lo largo de un año alcanzaron el 11%. “Ninguna de las otras fuentes de PM2.5 se asoció con efectos adversos sobre el desarrollo cognitivo”, concluye Xavier Basagaña.
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Referencia | Basagaña X, Esnaola M, Rivas I, Amato F, Alvarez-Pedrerol M, Forns J, López-Vicente M, Pujol J, Nieuwenhuijsen M, Querol X, Sunyer J. Neurodevelopmental Deceleration by Urban Fine Particles from Different Emission Sources: A Longitudinal Observational Study. Environ Health Perspect. 2016 Apr 29;124(5).
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Greenpeace pide reducir un tercio el tráfico de coches en las ciudades hasta 2030 para cumplir los compromisos de emisiones de CO2


Barcelona y su área metropolitana tienen el mejor plan de movilidad y Bilbao ni siquiera cuenta con uno, aunque todas las grandes ciudades presentan importantes carencias. Casi la mitad de las emisiones del sector del transporte se producen en entornos urbanos, por lo que Greenpeace pedirá a los municipios que se se comprometan a cortarlas un 50%.
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Greenpeace ha publicado el informe El transporte en las ciudades Un motor sin freno del cambio climático en el que se analiza la importante contribución de la movilidad en las áreas urbanas españolas al calentamiento global, además de ser origen de problemas de salud de la ciudadanía y un freno para su calidad de vida.

Del informe se desprende que el transporte es responsable del 10% de las emisiones de CO2 en España y que de ellas, el 40% corresponden a la movilidad en zonas urbanas y metropolitanas. Por esta razón, la organización ecologista va a iniciar contactos con municipios españoles con el objetivo de que corten sus emisiones un 50% hasta el año 2030, para lo que deberían reducir un 35% los desplazamientos en automóviles en las grandes áreas urbanas y metropolitanas y derivarlos al transporte público, la marcha a pie y la bicicleta.

Greenpeace también señala que sería necesario mejorar la eficiencia del parque móvil igualmente en un 35% -en parte con la introducción del vehículo eléctrico-, aumentar un 15% la ocupación media actual de los automóviles y los medios ferroviarios, y en un 30% la de los autobuses. Perseguir estas metas en los planes de movilidad de las ciudades permitiría alcanzar el objetivo de reducción de manera razonable, a lo que también ayudaría la puesta en marcha de políticas urbanísticas coherentes con el mismo.

El informe revela que entre las principales seis áreas metropolitanas (Barcelona, Bilbao, Madrid, Málaga, Sevilla y Valencia) suman casi la mitad de las emisiones de movilidad urbana, y al incluir a todos los municipios de más de 50.000 habitantes representan el 86% de todas estas emisiones.

Por este motivo, Greenpeace ha querido analizar los planes de movilidad de estas seis grandes ciudades y de sus áreas metropolitanas y ha podido comprobar que los todos aún tienen mucho que mejorar. Sin embargo, algunos municipios han comenzado a adoptar medidas mientras que otros parece que aún no quieren abordar este problema tan importante.

Así las cosas, Barcelona destaca porque tanto el plan de movilidad de la ciudad como el de su área metropolitana son los que mejor elaboración presentan. En segundo lugar estaría Madrid con su área metropolitana y después vendría Valencia, aunque si tomamos sólo los planes urbanos, el de la capital del Turia destacaría por encima del de Madrid. En cuarta y quinta posición se encuentran Málaga y Sevilla respectivamente: Málaga queda por delante al disponer de un plan urbano mejor que el de Sevilla, aunque Sevilla dispone de un plan metropolitano mejor. Cabe destacar que Bilbao y su área metropolitana, que a día de hoy no cuentan con ningún plan; aunque en el caso de la ciudad aparentemente se encuentra en fase de elaboración, por lo que la urbe vasca ha sido relegada al último lugar del ránking realizado.

“Actuar de una manera más exigente para reducir las emisiones debidas al transporte es algo necesario si quiere cumplir con los compromisos del Acuerdo de París y la movilidad urbana debería ser el primer objetivo claro de reducción”, ha declarado Mariano González, responsable de la campaña de Energía de Greenpeace. “La movilidad no solo es una importante fuente de emisiones, sino que tiene un gran potencial de reducción alcanzable si existe voluntad política”.

Sin embargo, del análisis realizado por Greenpeace se desprende que los planes vigentes en las principales seis áreas metropolitanas del país y en el resto de municipios no incorporan objetivos climáticos o cuando lo hacen no son suficientemente ambiciosos, y que además son planes cuyo contenido (objetivos, medidas, indicadores, presupuesto y proceso de seguimiento) resulta por lo general muy poco fiable para garantizar su adecuada puesta marcha y en cumplir por tanto con los objetivos.
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Un método detecta en tiempo real el estado de la carretera para mejorar la seguridad de los automóviles


El trabajo de la Universidad de Málaga se basa en un algoritmo que proporciona datos sobre el grado de deslizamiento de la vía de circulación.
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Investigadores del grupo de Ingeniería mecánica de la Universidad de Málaga han desarrollado un método para detectar en tiempo real el estado de la carretera utilizando los sensores instalados de serie en los vehículos. La determinación de esa variable permite a los dispositivos de seguridad activa reaccionar de forma más rápida ante situaciones inesperadas.

En su estudio titulado ‘Robust Road Condition Detection System Using In-Vehicle Standard’ y publicado en la revista Sensors, presentan un algoritmo de estimación para obtener el deslizamiento y el coeficiente de fricción de la calzada y, a partir de estos datos, el estado de la carretera y el deslizamiento óptimo de la superficie en la que el vehículo está circulando. “Estos parámetros son fundamentales en los sistemas de seguridad activa y los controles de conducción automática para poder reaccionar más rápida y continua a situaciones inesperadas y peligrosas”, explican a la Fundación Descubre los investigadores responsables del estudio Juan Jesús Castillo y Juan Antonio Cabrera, de la Universidad de Málaga.

Según apuntan los expertos, los sistemas de seguridad activa del vehículo pretenden ayudar a evitar un accidente o para reducir su riesgo. “Para que estos mecanismos trabajen adecuadamente necesitan una información fundamental: el estado de la carretera en la que el vehículo está circulando, ya que éste no frenará igual si va sobre asfalto, seco mojado o sobre nieve. La detección temprana permite que los sistemas de control actúen de manera rápida y adecuada”, recalcan.

El nuevo método emula las acciones que desarrollaría un conductor experto. “A partir de los sensores que los vehículos ya incorporan como el sensor de ABS en la rueda, acelerómetros o el sensor de giro de volante aplicamos algoritmos de estimación, por tanto, no suponen costes de producción adicionales en el vehículo”, subrayan.

Además del aspecto económico, los investigadores destacan como ventajas del sistema la rapidez en la detección y el aumento de la seguridad de los vehículos. “Aporta fundamentos científicos a una variable, el estado de la carretera, que hasta ahora se calcula con valores medios, muy por encima”, reconocen.

Simulaciones

Para desarrollar su método, los investigadores programaron los sistemas de a bordo de vehículos de prueba para obtener estimaciones en tiempo real de las fuerzas de contacto entre la rueda, la carretera y la velocidad del vehículo.

A continuación, aplicaron lógica difusa para obtener un índice que representa el estado de la carretera. Por último, utilizaron redes neuronales artificiales con el objetivo de proporcionar el deslizamiento óptimo para cada superficie.

El algoritmo se probó en dos escenarios: en situaciones normales de conducción, es decir, con bajo deslizamiento, y en situaciones extremas de conducción, lo que implica alto deslizamiento. Las pruebas experimentales se desarrollaron en un vehículo de prueba. “Los resultados obtenidos muestran que nuestro sistema es capaz de detectar las características de rozamiento de la superficie”, subrayan.

Sin embargo, los investigadores pretenden continuar con las simulaciones de este trabajo, financiado por el Ministerio de Economía y Competitividad, especialmente en condiciones de baja y muy baja adherencia. “Las obras futuras incluirán ensayos sobre diferentes superficies y con distintas maniobras”, adelantan.
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El 83% de conductores usan el móvil mientras conducen


Según una encuesta realizada por la Organización de Consumidores y Usuarios a más de 500 conductores, los hábitos de los españoles al volante son escandalosos. mientras que el 38% de los preguntados reconocen haber conducido bajo los efectos del alcohol, el 20% de los participantes confesaba no creer en la necesidad de usar el cinturón de seguridad o el casco.
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Somos bastante imprudentes cuando conducimos. O al menos es lo que queda patente tras escuchar los testimonios de 662 automovilistas y sus hábitos al volante que han sido preguntados.

Para la mayoría, existen demasiados factores de distracción que, obviamente, aumentan el riesgo de accidente. Y usar el móvil es la práctica más peligrosa. Aunque aumentan el riesgo de accidente un buen número de prácticas habituales para demasiados conductores, en los siguientes porcentajes:

- Usar el móvil, el 83%.
- Conducir bajo los efectos del alcohol, el 38%.
- Conducir de manera agresiva, el 29%.
- Superarlos límites de velocidad, el 26%.

Las imprudencias se pagan

En 2014 murieron en accidente en las carreteras españolas un total de 1.688 personas. Los motivos son numerosos. Es cierto que las carreteras podían estar en mejores condiciones de lo que están, y ese factor no debe pasarse por alto, pero son las imprudencias lo que más accidentes provoca. Si a esto se une el poco respetao a las normas de tráfico en multitud de ocasiones, la combinación es explosiva.

Los principales pecados al volante pasan por no respetar cedas el paso, no guardar distancias de seguridad o exceder la velocidad, pero hay muchas más.

Olvidarnos del móvil

El móvil, por ejemplo, nos ha cambiado la vida. Pero también ha creado numerosos hábitos indeseables, como hablar mientras se conduce o manipular el teléfono para ver o incluso escribir mensajes, lo cual para los encuestados resulta más peligroso incluso que conducir bebido o a una velocidad excesiva.

En el coche, mejor sin móvil, y si se utiliza como GPS, que sea antes del inicio de la marcha o usado ya en ruta por un acompañante si fuera necesario. Si el conductor viaja solo, es mejor parar y adecuar el GPS que tratar de entenderlo en marcha, lo cual además está prohibido.

Un dato que refleja claramente que los malos hábitos se han instalado en demasiados conductores es el hecho de que el 20% de los participantes en la encuesta no creía necesario utilizar el cinturón de seguridad en todo momento o el casco si se viaja en moto. Es un error obviar ambos dispositivos, pero muchos admiten abiertamente que los usan sólo para evitar sanciones, lo cual es verdaderamente preocupante, pues no son conscientes de que esos elementos aumentan notablemente la seguridad y son cuanto menos necesarios.

Más accidentes en ciudad

El aumento de las sanciones redundó en un descenso en el número de accidentes y la mortalidad, factores que, pese a ello, sigue siendo teniendo cifras muy altas. No importa el tipo de carretera. De hecho, hay más accidentes en vías urbanas que en carreteras y los siniestros se reparten de la siguiente manera:

- En ciudad, el 59%.
- En carreteras nacionales y secundarias, el 17%.
- En autopistas y autovías, el 13%
- En circunvalaciones de ciudad, el 11%.
- Sancionar para prevenir

Son mayoría los conductores que siguen apostando por las sanciones como medida para que se den menos accidentes, especialmente si se trata de multar a personas que conducen bajo los efectos del alcohol o las drogas, lo cual ya conlleva sanciones penales.

En cuanto a planteamientos que puedes resultar eficaces para evitar accidentes, nuestros encuestados se han pronunciado a favor o en contra sobre si determinadas medidas resultan o no positivas:

La presencia de radares es la principal manera que ha encontrado la Dirección General de Tráfico (DGT) para tratar de que los conductores respeten los niveles de velocidad marcados en cada zona. Bien es cierto que el componente recaudatorio es evidente, pero también lo es que al detectar la presencia de un radar, los automovilistas reducen y adecúan la velocidad, aunque sea por miedo a recibir una multa.
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