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El 21% de los adelantamientos a pelotones ciclistas no respeta la distancia de seguridad


Según un estudio desarrollado por investigadores de la Universitat Politècnica de València, el porcentaje de infracciones es mayor al inicio de la maniobra que al final. El trabajo, que se enmarca dentro del proyecto Safe4Bikes, subvencionado por la Dirección General de Tráfico (DGT), ha analizado 1.292 adelantamientos.
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El 21% de adelantamientos a pelotones ciclistas no respeta la distancia de seguridad. Esta es una de las principales conclusiones de un estudio desarrollado por el Grupo de Investigación en Ingeniería de Carreteras (GIIC), de la Universitat Politècnica de València (UPV). El trabajo se enmarca dentro del proyecto Safe4Bikes, subvencionado por la Dirección General de Tráfico (DGT).

“Cada vez resulta más frecuente encontrar grupos ciclistas en las carreteras convencionales. Sin embargo, a medida que ha aumentado su presencia en este tipo de vías, también lo ha hecho la siniestralidad de este colectivo. Este estudio pretende contribuir a establecer criterios que permitan mejorar la seguridad vial en carreteras con tráfico ciclista”, apunta el coordinador de este estudio, el catedrático de la UPV Alfredo García.

En su estudio, los investigadores registraron un total de 1.292 adelantamientos, durante 8 jornadas y en 5 carreteras de la provincia de Valencia.

Bicicletas instrumentadas

Para obtener datos de estas maniobras, los investigadores del GIIC-UPV aplicaron una metodología experimental propia, basada en bicicletas de carretera instrumentadas. Estas bicicletas disponen de un velocímetro que permite registrar la velocidad del vehículo que adelanta y la distancia lateral a la que se realiza la maniobra, además de una cámara de video con GPS y un pulsador que registra la percepción de riesgo que tiene el ciclista al ser adelantado. Durante los recorridos, se formaron pelotones de diez ciclistas organizados en configuraciones diversas, como todos en línea o cinco parejas en paralelo, entre otras.

Respecto a la separación lateral a la que se realizan las maniobras, cabe destacar que al inicio del adelantamiento existen más casos en los que no se respetan los 1,5 metros de separación: un 21% al principio de la maniobra, y un 12% al final. Sin embargo, solo en un 8% de los adelantamientos no se respetan los 1,5 metros de separación durante toda la maniobra.

“Se puede concluir que se respeta más la distancia de seguridad al adelantar a pelotones dado que, en una investigación previa de nuestro grupo, desarrollada en 2014, el porcentaje de incumplimientos de la normativa al adelantar a ciclistas en solitario se situaba en un 36%, pero todavía queda mucho por mejorar”, apunta Griselda López, investigadora del GIIC.

Del análisis de los datos, los investigadores concluyen también que en los tramos con arcén estrecho (o sin arcén), más de un 90% de los adelantamientos al grupo ciclista se realizan invadiendo el carril contrario. Además, cuando se adelanta a un pelotón ciclista hay una mayor invasión del carril contrario al inicio de la maniobra (cola del pelotón). Sin embargo, este hecho no implica mayores separaciones laterales en el adelantamiento, pero sí un mayor número de maniobras en seguimiento previo, para esperar y aprovechar zonas sin línea central continua.

Los arcenes coloreados, un peligro... y los que se estrechan también

Por otro lado, de los distintos tramos analizados, el que presenta arcenes coloreados fue en el que se registraron mayores velocidades de adelantamiento y menores separaciones laterales. “Pintar los arcenes no es una medida adecuada para la seguridad de los ciclistas”, concluye Alfredo García.

Para realizar un exhaustivo análisis de la percepción que los ciclistas y conductores tienen de su interacción en las carreteras que comparten, los investigadores desarrollaron dos encuestas on-line, cada una orientada a uno de los colectivos implicados.

Respecto a los arcenes, tanto ciclistas como conductores indican que un estrechamiento del arcén es el factor de mayor riesgo al circular en carretera. Ambos también perciben como factores de alto riesgo la presencia de elementos invasores en el arcén y deterioros en el pavimento o falta de limpieza.

La circulación en paralelo, punto de desencuentro

Entre los principales resultados de las encuestas, la mayoría de ciclistas (72,1%) y conductores (69,3%) consideran que la distancia lateral de 1,5 m es suficiente, si bien hay más de un 22% de conductores y ciclistas que indican que debería ser mayor o variar según las características de la vía.

Sobre la disposición de los grupos ciclistas, el 78,3% de los ciclistas encuestados prefieren circular en paralelo (ya sea por el arcén, o por el arcén y carril); sin embargo, casi el 43% de los conductores que no son ciclistas prefieren la circulación de ciclistas en línea.

Las opiniones de ciclistas y conductores son diferentes al analizar el factor de menor riesgo relacionado con la geometría de la carretera. Para los ciclistas el factor menos peligroso es la baja visibilidad en curvas, mientras que para conductores es el ancho de carril insuficiente, aunque para ellos lo más peligroso se sitúa en las curvas de poca visibilidad.

Respecto al factor humano, el efecto del alcohol o las drogas, tanto al volante como al manillar, es el factor más peligroso para ambos colectivos.
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SociedadDeporte
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Las personas que van en bicicleta al trabajo tienen menos riesgo de padecer estrés


Un nuevo estudio de ISGlobal subraya el rol de este medio de transporte para mejorar la salud pública y el bienestar en las ciudades.
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Las personas que se desplazan en bicicleta para ir a trabajar o a estudiar tienen menos riesgo de sufrir estrés que las que se mueven mediante otro medio de transporte, según un nuevo estudio de ISGlobal, centro impulsado por la Obra Social ”la Caixa”.

La investigación, publicada en la revista BMJ Open, destaca que las personas que se desplazan en bicicleta al trabajo o al centro de estudios al menos una vez por semana tienen un 20% menos de riesgo de padecer estrés que las que no pedalean nunca. En concreto, las personas que van en bicicleta cuatro días a la semana reducen el riesgo de estrés hasta el 52%, en comparación con las que no pedalean nunca.

En general, las personas utilizan más la bicicleta cuando los desplazamientos son más cortos, y cuando tienen estaciones de bicicletas públicas cerca de sus domicilios y centros de trabajo o estudio. Además, los resultados de la investigación muestran que el riesgo de padecer estrés es menor cuando el entorno urbano es más amigable para ir en bicicleta, por ejemplo cuando existen estaciones públicas cercanas y carriles bici. De esta manera, el estudio concluye que un diseño del entorno urbano que tenga en cuenta la bicicleta puede potenciar el uso de este medio de transporte y reducir el riesgo de estrés.

El estudio, que se enmarca en el proyecto TAPAS, se realizó a partir de cuestionarios telefónicos a cerca de 800 personas adultas y sanas de la ciudad de Barcelona, de entre 18 y 69 años, que estudian o trabajan.

“Se trata del primer estudio que se centra en la relación entre los desplazamientos en bicicleta y el estrés autopercibido”, explica Ione Avila-Palencia, investigadora de ISGlobal y primera autora del estudio. “Tenemos una sociedad bastante estresada y las conclusiones de esta publicación señalan que la bicicleta puede ayudar a reducir los niveles de estrés en la población”, añade la investigadora.

Mark J. Nieuwenhuijsen, director de la Iniciativa de Planificación Urbana, Medio Ambiente y Salud de ISGlobal, destaca que “estos resultados sugieren que los responsables políticos deben promover el uso de la bicicleta y priorizarlo en la planificación urbana y de transportes para reducir los niveles de estrés y mejorar la salud pública y el bienestar”.
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Referencia | Avila-Palencia I, de Nazelle A, Cole-Hunter T, Donaire-Gonzalez D, Jerrett M, Rodriguez DA, Nieuwenhuijsen MJ. The relationship between bicycle commuting and perceived stress: a cross-sectional study. BMJ Open. 2017 Jun 23;7(6):e013542.
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Desarrollan un prototipo de bicicleta de transmisión exclusivamente eléctrica


El nuevo sistema es más ligero, más barato y reduce el esfuerzo del ciclista con respecto a los vehículos eléctricos convencionales.
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Investigadores de la Universidad de Oviedo están desarrollando un prototipo de bicicleta de transmisión exclusivamente eléctrica que aporta numerosas ventajas sobre las bicicletas eléctricas convencionales que se comercializan en la actualidad. Este nuevo modelo de vehículo diseñado por la institución académica asturiana es más ligero, más barato y reduce además el esfuerzo del ciclista en entornos urbanos.

El proyecto es fruto de un trabajo comenzado hace ya dos años por varios profesores del Departamento de Ingeniería Eléctrica, Electrónica, de Computadores y Sistemas y del Departamento de Construcción e Ingeniería de Fabricación de la Universidad de Oviedo. Participan también investigadores de la Universidad de Nottingham y del Politécnico de Milán, en el Reino Unido e Italia, respectivamente.

Pablo García Fernández, profesor del Departamento de Ingeniería Eléctrica, Electrónica de Computadoras y Sistemas, y Álvaro Noriega González, del Departamento de Construcción e Ingeniería de Fabricación, recuerdan que el uso de la bicicleta como solución de transporte urbano sostenido y saludable está cada vez más extendido y está siendo fomentado por ayuntamiento de diferentes ciudades de España y Europa. La utilización de estos vehículos de dos ruedas conlleva, sin embargo, algunos inconvenientes para el propio usuario y para el resto de los medios de transporte que comparten las vías. Las bicicletas circulan más lentas que los coches, más aún en las cuestas, y plantean problemas de aceleración a la salida de los semáforos.

Estos inconvenientes están siendo solucionados, aunque solo en parte, por las bicicletas de asistencia eléctrica al pedaleo. Sin embargo, estos vehículos también plantean algunas dificultades técnicas. Requieren de una recarga lenta de baterías, necesitan una red de suministro compleja y ofrecen un peso elevado y un coste económico alto.

El proyecto que desarrolla ahora la Universidad a través del Instituto Universitario de Tecnología Industrial de Asturias (IUTA) acaba con todos estos inconvenientes. Así, el prototipo de transmisión es exclusivamente eléctrico, sin cadena, y sustituye las baterías por supercondensadores, con lo que las necesidades de almacenamiento de energía se reducen.

La propuesta de los investigadores de la institución académica, según Pablo García Fernández y Álvaro Noriega González, ofrece múltiples ventajas sobre las bicicletas eléctricas convencionales, actualmente disponibles en el mercado.

► Reducción del peso en un 25%.
► Reducción del coste en un 30%.
► Reducción del mantenimiento mecánico al no requerir de transmisión mediante cadena.
► Pedaleo asistido que permite reducir el esfuerzo del ciclista hasta un 25%.
► Reducción del coste de los sistemas de recarga hasta un 50%.
► Disminución del tiempo máximo de carga hasta una duración total de un minuto.

Hasta ahora, según comentan los investigadores principales del proyecto, se ha diseñado un primer prototipo del sistema de generación eléctrica, de la electrónica de potencia, se ha realizado una campaña de medidas para poder realizar el correcto dimensionado del sistema de gestión de la energía y se ha construido un primer prototipo para la integración de todos los elementos, así como un banco de pruebas.

Quedan pendientes las tareas de test del sistema de conversión de energía eléctrica así como su integración en la estructura de la bicicleta. Además, se realizará el test y la validación de la bicicleta en un entorno de laboratorio utilizando datos reales proporcionados por los usuarios de bicicletas urbanas. Posteriormente, se llevará a cabo también una prueba en un entorno real por múltiples ciclistas. Todos los esfuerzos realizados se han desarrollado en el ámbito de trabajos de fin de carrera, de grado o de máster universitario así como de diversas becas de colaboración. Se estima un tiempo de un año para la validación completa del sistema.

Los investigadores indican que colaboran en esta iniciativa el Ayuntamiento de Gijón, en el área de Movilidad Sostenible, y la empresa MMR Bikes, con sede en Avilés, dedicada al diseño, montaje, distribución y comercialización de bicicletas.

Los posibles beneficiarios del proyecto van desde los usuarios hasta la empresa que participa en su realización pasando por las diferentes ciudades que ofertan servicios de uso de bicicletas, que podrían facilitar los vehículos con una reducción significativa de costes.

El objetivo final del proyecto es mucho más ambicioso ya que pretende dotar en un futuro a las ciudades en general, y a Gijón en particular, de un servicio de alquiler de bicicletas eléctricas para fomentar el uso de este sistema de transporte urbano. En comparación con los modelos de otras ciudades, la propuesta de la Universidad permitirá un ahorro de costes, con estaciones de recarga más sencillas y tiempos más cortos. Además, proporcionará una experiencia diferente de pedaleo, al eliminar las restricciones mecánicas que supone el tener una cadena. Así, la relación de cambios podrá ser variada al antojo del ciclista sin estar sujeto a un conjunto de marchas discreto.
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Un nuevo método permite fabricar ‘bicicletas personalizadas’ a cada usuario, para mejorar su rendimiento deportivo y evitar lesiones


Investigadores del departamento de Educación Física y Deportiva de la Universidad de Granada diseñan y perfeccionan un modelo con el que se pueden trasladar a cada bicicleta una serie de parámetros establecidos previamente y en un ergómetro, en función de las características y necesidades del ciclista. Este método contribuiría a ahorrar costes directos al sistema sanitario, ya que con él es posible prevenir numerosas lesiones del ciclista derivadas de un mal uso de su bicicleta.
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Investigadores de la Universidad de Granada (UGR) han desarrollado un nuevo método integral que permite fabricar “bicicletas personalizadas” o adaptar si es posible las que ya tengan los usuarios, que se amoldan a las características y las necesidades de cada persona, mejorando así su rendimiento deportivo y evitando lesiones.

Los investigadores, pertenecientes al departamento de Educación Física y Deportiva, han logrado diseñar y perfeccionar una técnica con la que se pueden trasladar a cada bicicleta una serie de parámetros establecidos previamente en un ergómetro (máquina para pedalear al tiempo que se miden multitud de parámetros y variables), tras someter previamente al ciclista a varias exploraciones y pruebas físicas y psicológicas.

Como explica el autor principal de este modelo, el profesor de la UGR Mikel Zabala Díaz, “este método permite ahorrar dinero al sistema sanitario, ya que con él podemos prevenir muchísimas lesiones del ciclista derivadas de un mal uso de su bicicleta o de que, simplemente, esa bicicleta no es la que le corresponde utilizar por su fisonomía y objetivos de uso. Y es que es una lástima ver cómo bicicletas que cuestan de 6000 a 9000 euros están lesionando a sus dueños, o cómo hay personas que pretenden iniciarse en la práctica del ciclismo recreativo en un potro de tortura”.

Una de las ventajas del sistema desarrollado en la UGR es que pueden beneficiarse del mismo tanto ciclistas amateurs como profesionales. “Nuestro objetivo es evitar que estos deportistas se vayan lesionando poco a poco, o incluso fortuitamente, debido a la mala adaptación de su bicicleta u otros factores técnicos, algo que por desgracia es demasiado frecuente hoy en día”, apunta el investigador de laUGR.

El grupo de investigación de Mikel Zabala es el único de toda España que trabaja desde el ámbito universitario en la “personalización” de bicicletas desde un punto de vista científico e integral, y en adaptarlas desde el punto de vista ergonómico a cada usuario.

Un ámbito poco investigado “Por desgracia -destaca el investigador de la UGR-, en la actualidad todavía existe poca investigación solvente en este ámbito, algo que puede mejorar, y mucho, la salud de los ciclistas. Paradójicamente, existe mucho intrusismo en este ámbito que juega con la salud de las personas. Sólo nos consta el grupo del profesor Juan García en la Universidad de León, que trabaja publicando estudios específicos seriamente y de forma independiente desde la perspectiva de la biomecánica en ciclismo (técnica de pedaleo e influencia de distintos parámetros en la técnica ciclista)”.

Entre las pruebas que los científicos realizan a los deportistas destacan un estudio de hábitos y nutricional, perfil psicológico, determinación postural en raquis y pies, determinación de su perfil de potencia (capacidad de generar watios a distintas intensidades y respuestas fisiológicas) y la colocación de una serie de marcadores en varios puntos de referencia, con el objetivo de determinar ángulos, velocidades, distancias, o las fuerzas con que cada ciclista pedalea. Así, en el laboratorio de la UGR se analizan los movimientos de la punta del pie, tobillo, rodilla, cadera, hombro y muñeca, para determinar la distancia de los segmentos más relevantes en cada ángulo de pedaleo.

Posteriormente, los investigadores “vuelcan” toda esta información en el ergómetro, y de ahí la pasan a la bicicleta del usuario. Entre otros parámetros, se modifican el tipo, la altura, inclinación, anchura y forma del sillín, y la longitud y angulación de la potencia (la pieza que sujeta el manillar), la anchura del manillar y sus formas y materiales, tipo de suspensión en el caso de bicis de montaña… o la longitud de las bielas (elemento de transmisión de la potencia desde los pedales a los platos).

Para el investigador, “lo realmente novedoso del método integral no es el objeto de estudio que está abarrotado de ‘métodos comerciales’ y ‘pseudométodos’, sino la forma de abordarlo desde la interrelación de ámbitos como la fisioterapia, biomecánica, entrenamiento, psicología o incluso nutrición. Y es que por ejemplo una intolerancia a un alimento puede influir en el trabajo muscular al pedalear, al igual que el miedo o la inseguridad puede generar determinadas sobrecargas musculares. Lo fundamental es que todo ello debe tratar de describirse y analizarse de manera interrelacionada, no de forma analítica, para que el usuario reciba una respuesta que le permita montar bien en bici y de ahí mejorar su calidad de vida y/o rendimiento deportivo”.
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