Un desconcertante sistema de seis exoplanetas desafía las teorías de cómo se forman los planetas

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Un equipo de astrónomos ha revelado la existencia de un sistema que consta de seis exoplanetas, cinco de los cuales bailan a un extraño compás alrededor de su estrella central. Los investigadores creen que el sistema podría proporcionar pistas importantes sobre cómo los planetas, incluidos los del Sistema Solar, se forman y evolucionan.
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Representación artística del sistema planetario TOI-178. ESO/L. Calçada/spaceengine.org
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La primera vez que el equipo observó TOI-178, una estrella a unos 200 años luz de distancia, en la constelación de Sculptor, pensaron que habían visto dos planetas rodeándola en la misma órbita. Sin embargo, al echar un vistazo más de cerca, vieron algo completamente diferente. “Tras llevar a cabo más observaciones, nos dimos cuenta de que no había dos planetas orbitando la estrella a aproximadamente la misma distancia de ella, sino más bien múltiples planetas en una configuración muy especial”, dice Adrien Leleu, de la Universidad de Ginebra y la Universidad de Berna (Suiza), quien ha dirigido un nuevo estudio sobre este sistema publicado hoy en la revista Astronomy & Astrophysics.

La nueva investigación ha revelado que el sistema cuenta con seis exoplanetas y que todos, menos el más cercano a la estrella, son prisioneros de una rítmica danza mientras se mueven en sus órbitas. En otras palabras, están en resonancia. Esto significa que hay patrones que se repiten a medida que los planetas se mueven alrededor de la estrella, haciendo que algunos planetas se alineen cada pocas órbitas. Una resonancia similar se observa en las órbitas de tres de las lunas de Júpiter: Ío, Europa y Ganímedes. Ío, el más cercano de los tres a Júpiter, completa cuatro órbitas alrededor de Júpiter para cada órbita de Ganímedes, la más lenta, y dos órbitas completas por cada órbita de Europa.

Los cinco exoplanetas exteriores del sistema TOI-178 siguen una cadena de resonancia mucho más compleja, una de las más largas descubiertas hasta ahora en un sistema de planetas. Mientras que las tres lunas de Júpiter están en una resonancia de 4:2:1, los cinco planetas exteriores del sistema TOI-178 siguen una cadena de 18:9:6:4:3, es decir, mientras que el segundo planeta de la estrella (el primero en la cadena de resonancia) completa 18 órbitas, el tercer planeta desde el principio (segundo en la cadena) completa 9 órbitas, y así sucesivamente. De hecho, inicialmente los científicos sólo encontraron cinco planetas en el sistema, pero siguiendo este ritmo resonante calcularon dónde podría haber otro planeta adicional para buscarlo en cuando dispusieran de una ventana de observación.

Más que una curiosidad orbital, esta danza de planetas resonantes proporciona pistas sobre el pasado del sistema. “Las órbitas de este sistema están muy bien ordenadas, lo que nos dice que este sistema ha evolucionado de una forma suave desde su nacimiento”, explica el coautor, Yann Alibert, de la Universidad de Berna. Si el sistema hubiera sufrido perturbaciones importantes en los momentos iniciales de su formación, por ejemplo, por un gran impacto, esta frágil configuración de órbitas no habría sobrevivido.

Trastorno en el sistema rítmico

Aunque la disposición de las órbitas sea clara y bien ordenada, las densidades de los planetas “son mucho más desordenadas”, afirma Nathan Hara, de la Universidad de Ginebra (Suiza), quien también participó en el estudio. “Parece que hay un planeta tan denso como la Tierra justo al lado de un planeta muy esponjoso, con la mitad de la densidad de Neptuno, seguido de un planeta con la densidad de Neptuno. No es a lo que estamos acostumbrados”. En nuestro Sistema Solar, por ejemplo, los planetas están perfectamente dispuestos, con los planetas rocosos y más densos más cerca de la estrella central y los esponjosos planetas gaseosos de baja densidad más alejados.

Según Leleu, “Este contraste entre la armonía rítmica del movimiento orbital y las densidades desordenadas desafía sin duda nuestra comprensión de la formación y evolución de los sistemas planetarios”.

Combinando técnicas

Para estudiar la inusual arquitectura del sistema, el equipo utilizó datos del satélite CHEOPS, de la Agencia Espacial Europea, junto con el instrumento ESPRESSO, instalado en el telescopio VLT de ESO, y los telescopios NGTS y SPECULOOS, ambos situados en el Observatorio Paranal de ESO, en Chile. Dado que los exoplanetas son extremadamente difíciles de detectar directamente con telescopios, los astrónomos deben confiar en otras técnicas para detectarlos. Los principales métodos utilizados son los tránsitos por imágenes —observando la luz emitida por la estrella central, que se atenúa cuando un exoplaneta pasa delante de ella al observarla desde la Tierra— y las velocidades radiales— observando el espectro de luz de la estrella en busca de pequeños signos de bamboleos que ocurren a medida que los exoplanetas se mueven en sus órbitas. El equipo utilizó ambos métodos para observar el sistema: CHEOPS, NGTS y SPECULOOS para tránsitos y ESPRESSO para velocidades radiales.

Mediante la combinación de las dos técnicas, el equipo fue capaz de recopilar información clave sobre el sistema y sus planetas, que orbitan su estrella central mucho más cerca y mucho más rápido de lo que la Tierra orbita el Sol. El más rápido (el planeta más interior) completa una órbita en sólo un par de días, mientras que el más lento tarda unas diez veces más. Los seis planetas tienen tamaños que van desde aproximadamente uno hasta aproximadamente tres veces el tamaño de la Tierra, mientras que sus masas son de 1,5 a 30 veces la masa de la Tierra. Algunos de los planetas son rocosos, pero más grandes que la Tierra— estos planetas se conocen como Supertierras. Otros son planetas gaseosos, como los planetas exteriores de nuestro Sistema Solar, pero son mucho más pequeños (los apodados minineptunos).

Aunque ninguno de los seis exoplanetas encontrados se encuentra en la zona habitable de la estrella, los investigadores sugieren que, al continuar con la cadena de resonancia, podrían encontrar más planetas en esa zona o muy cerca. El Telescopio Extremadamente Grande (ELT) de ESO, que comenzará a funcionar esta década, podrá obtener imágenes directas de exoplanetas rocosos en la zona habitable de una estrella e incluso caracterizar sus atmósferas, proporcionándonos una oportunidad para conocer con mayor detalle sistemas como TOI-178.
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Información adicional | Este trabajo de investigación se ha presentado en el artículo científico “Six transiting planets and a chain of Laplace resonances in TOI-178”, publicado en a revista Astronomy & Astrophysics.
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Demuestran la relación entre la ausencia de placer por la música y la anhedonia social

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Las personas que experimentan anhedonia social tienen dificultades para sentir el placer y la recompensa interpersonal derivados de las relaciones sociales. Un grupo de investigación liderado por la Universidad Complutense de Madrid ha demostrado por primera vez la relación entre esta situación y la ausencia de placer por la música, convirtiéndose esta en potencial herramienta para detectar este tipo de anhedonia.
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Las personas que no experimentan placer hacia la música tienden a no disfrutar de otros estímulos y situaciones de la vida cotidiana como las relaciones sociales, según una investigación de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y la Universidad Internacional de la Rioja (UNIR) que convierte a la música en predictora de la anhedonia social.

El trabajo, publicado en Studies in Psychology, demuestra que la falta de sensibilidad musical se relaciona con la anhedonia social: cuanto mayor es la incapacidad de disfrutar con las relaciones sociales, menor es la capacidad para hacerlo con la música, y viceversa.

“Con este estudio se pretende dar a conocer el modo en que la música puede contribuir en el desarrollo emocional durante la vida del ser humano, concretamente durante la etapa evolutiva adolescente, pudiendo desempeñar un papel esencial en la regulación de las reacciones emocionales intrínsecas a la anhedonia”, destaca Jesús Mª Alvarado, investigador principal del grupo Psicología Cognitiva: Medición y Modelización de Procesos de la UCM.

Más música en los centros, mejor integración

Para llevar a cabo el estudio, los investigadores crearon seis composiciones musicales inéditas para evocar emociones básicas. 153 profesionales de la música y 303 estudiantes evaluaron su nivel de arousal (nivel de activación o excitación) y valencia (placer que evocan los fragmentos musicales), pudiéndose constatar una alta consistencia entre los resultados de ambos grupos.

Posteriormente, mediante un modelo de ecuaciones estructurales, se observó una alta correlación estadísticamente significativa entre las medias latentes de valencia y la Escala de Placer Anticipatorio y Consumatorio (ACIPS) utilizada para medir niveles de anhedonia social.

La anhedonia, explican los investigadores, se observa en trastornos como el del espectro autista o la esquizofrenia. Se trata de un constructo relacionado con la dificultad para procesar adecuadamente estímulos emocionales y procesos de recompensa, considerado un factor desadaptativo caracterizado por la pérdida de placer. La anhedonia social, en concreto, es concebida como la falta de interés o disminución de habilidades para experimentar placer y recompensa interpersonal en las relaciones sociales.

Partiendo de investigaciones previas desde las que se incide en que la música es un estímulo que puede producir tanto placer como el dinero, el sexo o la comida. “Consideramos que las conclusiones derivadas de estas investigaciones pueden aportar bases teóricas sólidas que permitan replantear estrategias de intervención desde algunas disciplinas como la musicoterapia o en ámbitos educativos, comunitarios o de la salud”, añade María García, investigadora de cuya tesis doctoral forma parte esta investigación.

Además, los autores del estudio están convencidos de que “aumentar la escucha de la música y la práctica instrumental en los centros educativos puede ayudar a manejar problemas de aislamiento social que a la postre pueden generar problemas de acoso”.
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Trabajo de referencia | García-Rodríguez, M. et al. “Pleasure in music and its relationship with social anhedonia”. Studies in Psychology.
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Un simulador urbano estima el riesgo sísmico futuro

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Un equipo de investigación de las universidades de Sevilla y Almería aplica un sistema matemático para anticiparse a las consecuencias que se producirían en una catástrofe
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Pixabay
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Un equipo de investigación de las universidades de Sevilla y Almería ha desarrollado un simulador de los daños que ocasionarían los movimientos sísmicos en los edificios de las ciudades. De esta manera, se podrá evaluar qué modelo de expansión urbana es la más segura para la población. Además, los investigadores confirman que las consecuencias negativas se minimizan si se refuerza la reforma de las construcciones, frente a la creación de nuevos núcleos de edificios.

La novedad del estudio radica en abordar la ciudad combinando la evaluación del riesgo sísmico de la zona y los modelos de autómatas celulares. Estos sistemas matemáticos simulan el desarrollo urbano y la distribución de los usos del suelo, con lo que son capaces de prever escenarios. Además, permiten comprender la evolución y proporcionar el conocimiento necesario a quienes toman las decisiones para anticipar nuevas posibilidades en el futuro.

El objetivo del estudio es evaluar cuál de los escenarios tras un seísmo tendría un menor riesgo para la población. En el artículo ‘Future urban seismic risk scenarios using a cellular automata model’ publicado en la revista European Planning Studies los expertos aplican al riesgo sísmico el modelo de autómatas celulares y así analizan las circunstancias de crecimiento urbano y su influencia en los daños con el fin de elaborar políticas más acertadas en la gestión del suelo.

Para conocer las consecuencias de un terremoto, la organización del territorio es, según los expertos, una de las variables más importantes para evaluar con más acierto los daños que pueden producirse. El modelo de autómatas celulares consiste en una cuadrícula con celdas, donde cada una tiene un estado y un conjunto de reglas y características que determinan la siguiente fase. Su evolución depende del comportamiento de las demás. De esta manera, se puede simular, por ejemplo, la pauta de un edificio con una ubicación, estructura, materiales y habitantes concretos ante diferentes situaciones incluyendo la influencia que tendrían sobre él las demás construcciones vecinas, cada una también con sus peculiaridades.

De esta manera, los expertos han configurado la ciudad como un sistema donde los procesos de expansión y renovación dependen de las interacciones de los componentes que afectan a la fragilidad de los edificios y la exposición de la población a lo largo del tiempo. “Con respecto a la gestión del riesgo sísmico, podríamos decir que los marcos que deben promoverse son aquellos en los que se renuevan las construcciones más vulnerables y se intensifica el desarrollo en áreas de baja peligrosidad”, afirma a la Fundación Descubre el investigador de la Universidad de Sevilla Daniel Navarro, autor del artículo.

Conocer cómo crecer para no caer

El caso de estudio seleccionado ha sido Adra (Almería), donde existen dos zonas en las que se han obtenido intensidades símicas de 7 y 7.5 para un periodo de retorno de 475 años. Por otro lado, han caracterizado los edificios considerando cuatro clases de vulnerabilidad. Desde estructuras de mampostería, las más débiles, hasta las de hormigón armado, más fuertes. Además, la edad de un edificio determina cómo se construyó según las técnicas, los materiales y los códigos de construcción, que junto a una legislación más restrictiva, hace que los edificios más nuevos sean más resistentes que otros antiguos. Así, los edificios más vulnerables se concentran en la parte histórica de la ciudad, mientras que los más resistentes se encuentran en la periferia donde se levantan nuevos edificios.

Después de calcular el riesgo sísmico actual, se obtuvieron dos escenarios futuros diferentes con el modelo de autómata celular. El primero corresponde a una situación de ‘negocio como siempre’, es decir, lo que sucedería si el desarrollo urbano continuara como en años anteriores, considerando tasas similares de renovación urbana frente a la expansión y la misma cantidad de inversión. El segundo entorno corresponde a una situación de ‘apoyo a la renovación’. Este modelo considera una mayor preferencia por la construcción de edificios nuevos frente a la renovación de los antiguos que en el escenario anterior.

Tras los estudios, confirmaron que el riesgo medio en el segundo escenario es más bajo que en el primero, aunque las diferencias no son grandes debido al tamaño de la ciudad y la extensión temporal considerada. De estos resultados, se deduce que se debe promover la renovación urbana para reducir el impacto de un terremoto. Al aumentar la reforma de construcciones, los edificios con mayor vulnerabilidad son reemplazados por otros más resistentes y, al mismo tiempo, se reduce el crecimiento de la ciudad en las áreas con condiciones de suelo blando, siendo estas las de mayor peligrosidad durante un sismo.

Los investigadores plantean a partir de esta investigación la aplicación de esta metodología a una ciudad más grande con un mayor riesgo debido a una exposición y a un peligro diferente, como inundaciones u olas de calor, por un lado, y la elaboración de un modelo más sofisticado que simule cambios en la ubicación de la población, por otro.

Los trabajos se han financiado con fondos propios del grupo de investigación en Geofísica Aplicada de la Universidad de Almería y del equipo de Ordenación del Litoral y Tecnologías de Información Territorial de la Universidad de Sevilla.
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Trabajo de referencia | Daniel Navarro, Manuel Navarro e Ismael Vallejo. ‘Future urban seismic risk scenarios using a cellular automata model’. European Planning Studies.2019.
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ETIQUETAS • Sociedad, Investigación
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¿Son los animales una ruta de transmisión del SARS-CoV-2 olvidada?

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Un estudio publicado en la revista 'Pathogens' examina el papel de los animales como posibles transmisores del COVID-19.
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Investigadores de las universidades de Burgos y Valladolid han realizado un estudio en el que examinan el papel de los animales como posibles transmisores del nuevo coronavirus SARS-CoV-2. Según exponen, hasta la fecha existe muy poca información al respecto y no se ha reportado ningún caso en ganado. Sin embargo, sí que hay evidencias de animales de compañía infectados con la COVID-19, como es el caso de felinos, perros y visones, en los que la enfermedad se ha transmitido de humano a animal.

La mayoría de los coronavirus que afectan a los seres humanos tienen un origen común en diferentes especies de murciélagos. En el caso del SARS-CoV-2, se especula que varios mamíferos son huéspedes intermediarios, incluido el pangolín, en el que se ha identificado una cepa de coronavirus que muestra una fuerte similitud con la propia del virus causante de la COVID-19. Pero hasta la fecha se dispone de poca información sobre la existencia de este virus en animales y la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) solo ha informado de casos esporádicos.

Es aquí donde entra el análisis de los investigadores burgaleses y vallisoletanos. El equipo recuerda que el primer animal afectado se reportó el 26 de febrero 2020 en Hong Kong, un perro cuyo dueño fue hospitalizado debido a la infección por COVID-19 y dio positivo por SARS-CoV-2. El animal no mostró ningún síntoma clínico específico.

De manera similar, dos perros pertenecientes a un dueño hospitalizado por COVID-19, fueron puestos en cuarentena y uno dio positivo, pero no se detectaron signos clínicos. El 27 de marzo un tigre fue confirmado positivo en el Zoo del Bronx (Nueva York) y otros tres tigres y tres leones mostraron signos clínicos. Se asumió que se habían infectado a través de un empleado asintomático. Asimismo, un gato en una casa con un paciente COVID-19 en Hong Kong, fue confirmado como infectado y no mostró ningún síntoma.

En este sentido, si se ratifica la transmisión de persona a animal, "se deben enfrentar tres escenarios posibles", apuntan los investigadores. El primero estaría relacionado con el ganado para consumo humano, ya que, hasta ahora "no se ha confirmado ningún caso en este tipo de animales". Esto respalda que los alimentos de origen animal pueden considerarse de bajo riesgo infeccioso y, como se afirma en el estudio, “una ruta insignificante de infección para los seres humanos”.

En segundo lugar, está probado que el SARS-CoV-2 puede infectar a animales de compañía, como a gatos y a perros, y hay evidencia de infección de persona a animal. Por eso, dado el estrecho contacto entre humanos y sus mascotas, los investigadores inciden en que no hay que descartar la transmisión fecal-oral.

El tercer y último escenario tiene en cuenta a los animales exóticos, que incluyen un gran grupo de especies y además, en algunas regiones se usan como alimento. El contagio a los humanos se asoció con un contacto cercano entre hombres u animales exóticos. Por este motivo, "hay un consenso general cada vez mayor para que en los mercados de animales exóticos, sobre todo en los que se venden animales vivos, tienen que estar estrictamente regulados", precisan.

Como conclusión, indican que el papel de los animales y la COVID-19 debe “analizarse cuidadosamente” a la vez que establecer medidas de preparación y contención. Por ello, recomiendan realizar más estudios al respecto para comprender mejor los riesgos y consecuencias de la infección por SARS-CoV-2, y determinar el papel de los animales como transmisores.

El análisis ha sido realizado por Marta Hernández, David Abad y David Rodríguez de la Universidad de Burgos y por José María Eiros, catedrático de la Universidad de Valladolid y Jefe del Servicio de Microbiología del Hospital Universitario Río Hortega de Valladolid.
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Trabajo de referencia | Hernández, M.; Abad, D.; Eiros, J.M.; Rodríguez-Lázaro, D. Are Animals a Neglected Transmission Route of SARS-CoV-2? Pathogens 2020, 9, 480. https://doi.org/10.3390/pathogens9060480
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ETIQUETAS • Covid-19, Coronavirus, Sociedad
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Algas marinas, buenas para la salud y para combatir el cambio climático

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Mientras en Asia el cultivo de algas obedece a un sistema tradicional de producción, en occidente el sector está creciendo numéricamente en base a pequeñas y medianas empresas biotecnológicas. Esta mayor atención que está recibiendo la alguicultura en Europa y América del Norte, está permitiendo el desarrollo de una nueva bioeconomía respetuosa con el clima y el medio ambiente.
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La producción de algas en el mundo ronda los 32,4 millones de toneladas, de las cuales las algas marinas son el 97,1 por ciento de este total. Son una excelente fuente de ácidos grasos, vitaminas y minerales y sus usos potenciales van más allá, abarcando campos como la medicina, la cosmética, el tratamiento de aguas, la industria alimentaria y los biocombustibles. Sin embargo, y como se verá más adelante, salvo el destino al consumo humano directo y la industria alimentaria, los demás son campos en desarrollo.

A pesar de que en el periodo 2000-2008 el volumen de algas se ha triplicado, en los últimos años se ha producido un crecimiento relativamente bajo debido, principalmente, al lento crecimiento de la producción de especies de algas marinas tropicales (Kappaphycus alvarezii y Euchema spp) y a la reducción de la producción en Asia sudoriental, mientras que la producción de algas marinas de especies de aguas templadas y frías ha seguido aumentando.

Las principales algas según las estadísticas de la FAO son: Laminaria del Japón (Laminaria japonica) 11 448,3 millones t, Algas marinas no específicadas (Eucheuma spp) 9 237,5 millones t, Gracilarias (Galilaria spp) 3 454,8 millones t, Wakame (Undaria pinnatifida) 2 320,4 millones t, Luche (Porphyra spp) 2 017,8 millones de t, kapppaphycus alvarezii 1 597,3 millones de t, Algas pardas (Phaeophyceae) 891,5 millones t, Laver nori (Phorphyra tenera) 855 millones de t y Sargassum fusiforme 268,7 millones de t, como más destacadas.

Mientras en Asia el cultivo de algas obedece a un sistema tradicional de producción, en occidente el sector está creciendo numéricamente en base a pequeñas y medianas empresas biotecnológicas. Esta mayor atención que está recibiendo la alguicultura en Europa y América del Norte, está permitiendo el desarrollo de una nueva bioeconomía respetuosa con el clima y el medio ambiente.

Además, se trata de un tipo de cultivo de bajo impacto y que permite aumentar la infauna bentónica al atraer a numerosas especies de peces y otras especies de algas marinas. Bien gestionada la alguicultura permitiría no solo la producción de alimentos que podría ser la base de una industria alguícola generadora de puestos de trabajo especializado en el futuro, si no, también, para aumentar la biodiversidad en zonas con alta degradación ambiental. Sin embargo, el fin primero que podría tener la expansión del cultivo de las algas es el de actuar como sumidero de carbono, en lo que se ha llegado a llamar carbono azul.

Algas como posible solución al cambio climático

Las algas pueden jugar un papel muy importante en la lucha contra el cambio climático ya que estas pueden absorber las emisiones de dióxido de carbono y regenerar los ecosistemas marinos.

Durante mucho tiempo los investigadores han mirado hacia las masas forestales terrestre como posible solución a la batalla que tendremos que librar contra el cambio climático. A diferencia de estas plantaciones, las algas las aventajan en términos de productividad y, en el caso de las algas marinas, las ventajas van más allá ya que no requieren de agua dulce ni fertilizantes para su producción.

Por si esto no fueran suficientes motivos para mirar hacia estos vegetales acuáticos como solución, la gran ventaja de los cultivos algales está en que estas no compiten por las demandas de tierra frente a los bosques cuyas plantaciones reducen las tierras de labor.

De forma más específica, como se ha visto en diversos estudios, las algas incorporadas al alimento del ganado permiten luchar contra los gases de efecto invernadero. Es el caso del alga Asparogopsis taxiformis, un alga roja que permite reducir el metano producido por las flatulencias de las vacas en un 99 por ciento.

Pero, el cultivo de las algas no puede tener como único objetivo el cultivo para mitigar los efectos del cambio climático para la absorción de dióxido de carbono, a la producción hay que darle una posible salida, de otra forma toda esa biomasa quedaría en los océanos volviéndose a degradar en forma de carbono inorgánico.

Las algas necesitan ser cosechadas y destinadas a consumo humano directo e indirecto a través de aplicaciones farmacéuticas, cosmecéuticas o industriales.

Las algas para la alimentación del mundo

Las algas destacan nutricionalmente por su alto contenido en proteínas, minerales, vitaminas, fibra dietética, ácidos grasos y polisacáridos. Comparadas con las plantas terrestres, las algas poseen mayores contenidos de ácidos grasos esenciales del tipo Omega 3 como el ácido eicosapentaenoico (EPA) y docosahexaenoico (DHA) que hoy representan una de las principales deficiencia nutricionales tanto en países desarrollados como en vías de desarrollo.

Como principales micronutrientes encontramos también el hierro, el calcio, el yodo, el potasio y el selenio.

Las principales especies para consumo humano directo son la Undaria pinnatifida, Porphyra spp. y Caulerpa spp., producidas en Asia oriental y suroriental y que son utilizadas, entre otras aplicaciones, para envolver el sushi o, en el caso de la laminaria de Japón, como aperitivo.

En Indonesia, unos de los principales productores de algas del mundo con 11 millones de toneladas, las principales especies explotadas pertenecen al género Chondrus, algas rojas que se utilizan como materia prima para la extracción de carragenina, un aditivo alimentario usado en embutidos, margarinas, frituras, panes, espesantes e, incluso, para fórmulas alimenticias para bebés.

En Irlanda tradicionalmente y por mas de 600 años se viene empleando la especie Chondrus crispus, conocido como musgo irlandés, con altas concentraciones de carragenano, para la elaboración de postres lácteos.

Las algas también pueden usarse como sustituto de la sal y sus propiedades sensoriales y saludables sirven para enriquecer pastas, carnes y pescados.

Las algas en cosmecéutica y farmacéutica

Las moléculas bioactivas de las algas se usan en la elaboración de fórmulas de uso común en cosmecéutica y farmacéutica. Un ejemplo es la Saccharina latissima cuyo extracto es utilizado en cosmética por sus propiedades anti envejecimiento.

Desde un punto de vista bioactivo destacan los carotenoides y polifenoles de las algas por su alto poder antioxidante. De los pigmentos más importantes está la fucoxantina, un carotenoide que está disponible en diferentes especies de algas pardas y que posee alta capacidad antioxidante, anticancerígena, antiinflamatoria, antiobesidad, neuroprotector, fotoprotector y preventivo de la osteoporosis.

Mientras que, en medicina, se pueden usar también para tratar carencia de yodo y como vermífugo.

Algas para la acuicultura

En los últimos años se vienen explorando vías para incluir las algas en alimentos para peces y crustáceos con objeto de contrarrestar los problemas derivados de usar ingredientes terrestres como sustitutos de la harina y aceite de pescado.

Algunas especies de algas son utilizadas también para la alimentación de la floreciente acuicultura de la oreja de mar.

Las especies más utilizadas como aditivos de acuicultura son las procedentes al género Ulva. La más conocida es la lechuga de mar (Ulva lactuca), un alga verde que crece en la zona intermareal en la mayoría de los océanos del mundo.

Otra especie que se ha usado con buenos resultados en dietas experimentales de peces marinos es la Ulva onhoi. En este sentido destacan los estudios realizados en el lenguado senegalés (Solea senegalensis), la dorada (Sparus aurata), la corvina (Dicentrarchus labrax) y la corvina (Argyrosomus regius), entre otros.

Entre las muchas propiedades encontradas está la capacidad de las algas para reducir el estrés de las especies confinadas. En este sentido, se han realizado varios estudios con peces marinos y con salmónidos con buenos resultados y, más específicamente, un experimento realizado con trucha arcoíris (Onchorrynchus mykiss), alimentada con una pequeña proporción en la dieta den alga kelp de azúcar sirvió para demostrar cómo se pueden mejorar los lípidos y el estrés oxidativo en los filetes de este pescado.

El cultivo de algas acoplado a sistemas de cultivos de peces también permite la biorremediación de las aguas al aprovechar las heces para alimentarse o los restos de pienso no utilizado por los peces. Es lo que se conoce como cultivo multitrófico integrado, el cual se viene estudiando de manera profunda en Europa.

Las algas en la industria

A través del cultivo de algas podemos abordar la fabricación de nuevos materiales renovables y sostenibles, contribuyendo la transición petroquímica a la química ecológica.

Las especies con mayores aplicaciones serían la Glacilaria vermiculophylla y Alaria esculenta. De estas especies se puede obtener tanto ulvano como alginato, materia prima para la producción de bioplásticos, así como fermentos para usarse en la industria alimentaria.

La materia prima obtenida del cultivo de algas tendría también como ventaja sobre otros bioplásticos obtenidos del maíz, trigo, remolacha azucarera y caña de azúcar, que no compiten por recursos alimentarios de consumo humano directo, no harían uso de agua de riego en su cultivo, ni ocupación de tierra para agricultura.

Aunque en la última década se han venido publicando muchos trabajos a favor del uso de las algas, se trata de un conocimiento todavía con pocas aplicaciones y muy desconocido en la cultura occidental.

Otra opción es la de cultivar algas con altos contenidos lipídicos y azúcares transformables para la producción de biodiesel, un camino que, a pesar de no ser totalmente sostenible, permitiría reducir el empleo de combustibles fósiles.

Aunque como se ha visto a lo largo del artículo las algas permiten multitud de usos, todavía falta una mayor implicación por parte de los gobiernos que deben abrir su mente y buscar nuevas formas de fomentar el cultivo y las aplicaciones de estas algas.
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ETIQUETAS • Medio Ambiente, Comercio
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El mestizaje entre humanos modernos y neandertales fue habitual, no excepcional

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El CENIEH participa en un artículo publicado en la revista Nature sobre los humanos modernos más antiguos de Europa que habitaron hace unos 45.000 años la cueva Bacho Kiro en Bulgaria y su mestizaje con neandertales.
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Recreación de una mujer neandertal en el Museo Arqueológico de Asturias / UCM
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Un equipo de investigación internacional, en el que participan científicos del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH), ha secuenciado los genomas de los humanos modernos más antiguos de Europa que ocuparon hace unos 45 000 años la cueva Bacho Kiro (Bulgaria), y ha descubierto que este primitivo grupo humano aportó sus genes a los actuales asiáticos orientales.

También se han identificado largos tramos de ADN de Homo neanderthalensis en los genomas de los habitantes de esta cueva búlgara, lo que demuestra que tenían ancestros neandertales de entre cinco y siete generaciones de antigüedad. Como explican los autores de este estudio que se acaba de publicar en la revista Nature: “Esto sugiere que, cuando los primeros humanos modernos llegaron a Europa, el mestizaje con neandertales era la norma, no la excepción”.

Esta investigación comienza cuando un equipo liderado por científicos del National Institute of Archaeology with Museum, en la Academia de Ciencias de Bulgaria, y del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva de Alemania descubrieron restos de humanos modernos en asociación directa con utensilios de piedra del Paleolítico superior inicial en el yacimiento de la cueva Bacho Kiro. La datación directa por radiocarbono de los restos más antiguos encontrados en la cueva arrojo una fecha de entre 43 000 y 46 000 años. Por tanto, se trata de la primera dispersión conocida de humanos modernos por las latitudes medias de Eurasia.

ADN neandertal

Los primeros habitantes de Bacho Kiro vivieron en una época en la que los neandertales aún estaban presentes. Por tanto, los investigadores escanearon sus genomas en busca de ADN neandertal. ”Descubrimos que los individuos de la cueva Bacho Kiro tenían mayores niveles de origen neandertal que casi cualquier otro humano primitivo, a excepción de un individuo de hace unos 40 000 años hallado en la cueva Pestera cu Oase, en Rumanía. La mayor parte de este ADN neandertal aparece en tramos extremadamente largos. Esto demuestra que, unas cinco o siete generaciones atrás, estos individuos tenían ancestros neandertales”, afirma Mateja Hajdinjak, principal autora de este trabajo.

Aunque solo se han recuperado unos pocos genomas de humanos modernos que vivieron en la misma época que algunos de los últimos neandertales en Eurasia, casi todos ellos tienen ancestros neandertales recientes.

“Los resultados apuntan a que los primeros humanos modernos que llegaron a Eurasia se mezclaron habitualmente con neandertales. Incluso puede que hubieran sido absorbidos por las poblaciones neandertales residentes. Solo que, posteriormente, llegaron grupos más grandes de humanos modernos y sustituyeron a los neandertales», explica Svante Pääbo, coordinador de la investigación genética.

Vínculo genético con Asia

Antes se pensaba que los humanos del Paleolítico superior inicial murieron sin haber contribuido al genoma de los humanos modernos. Sin embargo, ahora los investigadores han demostrado que los individuos más antiguos de la cueva Bacho Kiro, o los grupos más relacionados con dichos individuos, aportaron sus genes a los humanos actuales. “De manera sorprendente, este aporte se da sobre todo en Asia oriental y en América, más que en Europa, donde vivían los habitantes de la cueva Bacho Kiro”, señala Mateja Hajdinjak.

Este vínculo genético con Asia refleja las relaciones observadas entre las herramientas líticas y los ornamentos personales del Paleolítico superior inicial, hallados en esta cueva, y las herramientas y joyas encontradas en toda Eurasia. Y, lo más importante, el último individuo hallado (de unos 35 000 años de antigüedad) pertenecía a un grupo genéticamente distinto al de los anteriores habitantes de la cueva. Según los autores, esto demuestra que los primeros pasos de los humanos modernos de Europa fueron tumultuosos y estuvieron sometida a reemplazos de población.

Cueva de Pestera cu Oase

Antes de este estudio, los primeros humanos modernos de la cueva rumana Pestera cu Oase eran los que contaban con el mayor grado de mestizaje entre Homo sapiens y Homo neanderthalensis hasta la fecha.

“Ahora vemos que no eran los únicos y que los avances realizados en los métodos de datación y en la investigación genética nos han permitido conocer la cronología y las dinámicas de los primeros humanos modernos hasta un nivel que, hace unos años, era inconcebible”, afirma el geocronólogo Silviu Constantin, geocronólogo del CENIEH, quien ha datado indirectamente los ejemplares rumanos mediante el método de series de uranio (U-Th), y ha dirigido la investigación geológica en Pestera cu Oase, empleada como material comparativo en este estudio.

Por su parte, Oana Teodora Moldovan, investigadora asociada al CENIEH, ha sido la primera en reconocer el valor de los especímenes humanos híbridos de este yacimiento de Rumanía y en realizar las excavaciones iniciales.
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ETIQUETAS • Evolución, Paleontología
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El primer cometa interestelar puede ser el más prístino jamás encontrado

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Los astrónomos sospechan que lo más probable es que el cometa nunca haya pasado cerca de una estrella, por lo que sería una reliquia inalterada de la nube de gas y polvo en la que se formó.
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Esta imagen fue obtenida con el instrumento FORS2, instalado en el Very Large Telescope de ESO, a finales de 2019, cuando el cometa 2I/Borisov pasó cerca del Sol. Mientras el telescopio seguía la trayectoria del comenta, y dado que viajaba a una velocidad vertiginosa (unos 175000 kilómetros por hora), las estrellas de fondo aparecen como rayas de luz. Los colores de estas rayas dan a la imagen un estilo “disco” y son el resultado de combinar observaciones en diferentes bandas de longitud de onda, resaltadas por los diversos colores de esta imagen compuesta. Crédito: ESO/O. Hainaut
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2I/Borisov fue descubierto por el astrónomo aficionado Gennady Borisov en agosto de 2019 y, unas semanas más tarde, se confirmó que provenía de más allá del Sistema Solar. “2I/Borisov podría representar el primer cometa verdaderamente prístino jamás observado”, afirma Stefano Bagnulo, del Observatorio y Planetario de Armagh, en Irlanda del Norte (Reino Unido), quien dirigió el nuevo estudio publicado en Nature Communications. El equipo cree que el cometa nunca había pasado cerca de ninguna estrella antes de acercarse al Sol en 2019.

Bagnulo y sus colegas utilizaron el instrumento FORS2, instalado en el VLT de ESO, ubicado en el norte de Chile, para estudiar a 2I/Borisov en detalle utilizando una técnica llamada polarimetría [1]. Dado que esta técnica se utiliza regularmente para estudiar cometas y otros pequeños cuerpos de nuestro Sistema Solar, esto permitió al equipo comparar al visitante interestelar con nuestros cometas locales.

El equipo descubrió que 2I/Borisov tiene propiedades polarimétricas distintas a las de los cometas del Sistema Solar, con la excepción de Hale-Bopp. El cometa Hale-Bopp suscitó mucho interés por parte del público a finales de la década de 1990 al ser fácilmente visible a simple vista, y también porque era uno de los cometas más prístinos que los astrónomos habían visto. Antes de su última visita, se cree que Hale-Bopp pasó por nuestro Sol sólo una vez y, por lo tanto, apenas se había visto afectado por el viento solar y la radiación. Esto significa que era prístino, es decir, con una composición muy similar a la de la nube de gas y polvo en la que se formaron tanto él como el resto del Sistema Solar hace unos 4.500 millones de años.

Al analizar la polarización junto con el color del cometa para recabar pistas sobre su composición, el equipo concluyó que 2I/Borisov es de hecho aún más prístino que Hale-Bopp. Esto significa que contiene rastros inalterados de la nube de gas y polvo en la que se formó.

“El hecho de que los dos cometas sean tan similares sugiere que el entorno en el que se originó 2I/Borisov no es tan diferente en su composición del entorno del Sistema Solar temprano”, afirma Alberto Cellino, coautor del estudio e investigador del Observatorio Astrofísico de Torino, Instituto Nacional de Astrofísica (INAF) de Italia.

Olivier Hainaut, astrónomo de ESO en Alemania que estudia cometas y otros objetos cercanos a la Tierra –pero que no participó en este nuevo estudio–, está de acuerdo. “El resultado principal —que 2I/Borisov no es como cualquier otro cometa, exceptuando a Hale-Bopp— es muy robusto”, confirma, y agrega que “es muy plausible que se formaran en condiciones muy similares”.

"La llegada de 2I/Borisov desde el espacio interestelar representó la primera oportunidad de estudiar la composición de un cometa proveniente de otro sistema planetario y comprobar si el material de este cometa es, de alguna manera, diferente al de los cometas de nuestro propio sistema”, explica Ludmilla Kolokolova, de la Universidad de Maryland (EE.UU.), que participó en la investigación que se publica en Nature Communications.

Bagnulo espera que la comunidad astronómica tenga otra oportunidad, aún mejor si cabe, de estudiar en detalle un cometa errante antes del final de la década. “La ESA planea lanzar un Interceptor de Cometas en 2029, que tendrá la capacidad de llegar hasta otro objeto interestelar visitante si se descubre uno en una trayectoria adecuada”, afirma, refiriéndose a una próxima misión de la Agencia Espacial Europea.

La historia de un origen escondida en el polvo

Incluso sin una misión espacial, los astrónomos pueden utilizar los numerosos telescopios basados en tierra para obtener información sobre las diferentes propiedades de cometas errantes como 2I/Borisov. “Imagínese lo afortunados que fuimos de que, de forma casual, un cometa de un sistema a años luz de distancia simplemente pasara por nuestro barrio”, dice Bin Yang, astrónoma de ESO en Chile, quien también aprovechó el paso de 2I/Borisov a través de nuestro Sistema Solar para estudiar este misterioso cometa. Los resultados de su equipo se publican en la revista Nature Astronomy.

Yang y su equipo utilizaron datos de ALMA (Atacama Large Millimeter/submillimeter Array), del que ESO es socio, así como del VLT de ESO, para estudiar los granos de polvo de 2I/Borisov para recoger pistas sobre el nacimiento del cometa y las condiciones de su sistema originario.

Descubrieron que la coma de 2I/Borisov —una envoltura de polvo que rodea el cuerpo principal del cometa— contiene piedrecillas compactas, granos de aproximadamente un milímetro de tamaño o más grandes. Además, descubrieron que las cantidades relativas de monóxido de carbono y agua en el cometa cambiaron drásticamente a medida que se acercaba al Sol. El equipo, que también incluye a Olivier Hainaut, afirma que esto indica que el cometa está compuesto por materiales que se formaron en diferentes lugares de su sistema planetario.

Las observaciones de Yang y su equipo sugieren que la materia del sistema planetario en el que se formó 2I/Borisov se mezcló desde la zona cercana a su estrella hasta un área más alejada, tal vez debido a la existencia de planetas gigantes, cuya fuerte gravedad agita la materia presente en el sistema. Los astrónomos creen que un proceso similar pudo tener lugar al principio de la vida de nuestro Sistema Solar.

Aunque 2I/Borisov fue el primer cometa errante en pasar por el Sol, no fue el primer visitante interestelar. El primer objeto interestelar que se observó pasando por nuestro Sistema Solar fue ʻOumuamua, otro objeto estudiado con el VLT de ESO en 2017. Originalmente clasificado como un cometa, ʻOumuamua fue reclasificado más tarde como un asteroide, ya que carecía de coma.
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Nota | [1] La polarimetría es una técnica para medir la polarización de la luz. La luz se polariza, por ejemplo, cuando pasa por ciertos filtros, como las lentes de gafas de sol polarizadas o el material cometario. Al estudiar las propiedades de la luz solar polarizada por el polvo de un cometa, los investigadores pueden obtener información sobre la física y química de los cometas.
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Una dieta rica en fibras y verduras afecta positivamente al bienestar y estado emocional de los jóvenes

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La ingesta de glúcidos complejos presentes en alimentos como las legumbres, hortalizas, frutas y alimentos integrales ayuda a prevenir la depresión y a mejorar el estado de ánimo en la juventud.
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Alimentos saludables
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La depresión es uno de los problemas de salud más común en la adolescencia y la etapa universitaria, afectando a un 30% de la población joven, lo que conlleva entre otras consecuencias un deterioro de la cognición social, entendida esta como la forma en que las personas interpretan, analizan, recuerdan y emplean la información sobre el mundo que les rodea.

Salvo algunos casos de depresión asociada a enfermedades del organismo, existen muchos factores que influyen en el desarrollo de esta enfermedad como la genética, las hormonas o eventos estresantes. Recientes estudios han señalado a los patrones dietéticos como posibles moduladores de la cognición social y por tanto relacionados con la depresión.

El grupo de investigación de la Universidad de Extremadura “Neuroinmunofisiología y Crononutrición” ha llevado a cabo un estudio piloto con 117 participantes, publicado en la revista Food & Function, en el cual ha evaluado la relación entre los macronutrientes dietéticos y el procesamiento de información social y afectiva. Así, tal y como explican los investigadores Lierni Ugartemendia y Rafael Bravo, “la dieta puede influir en algunas variables relacionadas con la cognición social y el estado de ánimo, y para comprobarlo hemos analizado los nutrientes por componentes principales dividiéndolos en lípidos, carbohidratos y proteínas.”

Tras los análisis los investigadores afirman que “pudimos observar cómo los individuos que mayores cantidades de carbohidratos complejos ingerían presentaban un factor de riesgo menor a la hora de sufrir depresión. Lo mismo ocurría con aquellas personas que mantenían una dieta baja en colesterol, rica en fibra, y proteínas de origen vegetal”, añaden los investigadores.

Por el contrario, los individuos cuya dieta estaba constituida por proteínas de origen animal, harinas blancas y un alto porcentaje de colesterol tenían más probabilidades de sufrir depresión.

Para realizar el estudio los participantes completaron un registro dietético y una serie de cuestionarios psicológicos, validados previamente por un grupo de psicólogos pertenecientes a la Universidad de Extremadura y a la Universidad de Heidelberg en Alemania, en los cuales se hacían preguntas referentes al estado de ánimo de cada participante (cómo se encuentran, si se ponen tristes ante ciertas situaciones, si le dan muchas vueltas a los problemas, etc. ) y por otro lado, cuestiones de cognición social (si empatizan con las emociones de los que les rodean, cómo responden ante las situaciones sociales, etc).

Ventajas de la dieta rica en carbohidratos complejos

Los carbohidratos complejos son macromoléculas (oligosacáridos y polisacáridos) conformadas a partir de moléculas de azúcares más sencillas, su absorción es más lenta y la energía que aportan es gradual, por eso sacian más, retrasan la sensación de hambre y ayudan a controlar los niveles de azúcar en sangre. Además, los alimentos que los contienen son ricos en fibra, vitaminas y minerales fundamentales para el correcto funcionamiento del cuerpo y del cerebro.

El grupo de alimentos rico en carbohidratos complejos está formado por: harinas integrales (sobre todo las elaboradas a partir de granos enteros), legumbres, tubérculos y raíces, verduras, y frutas, entre otros.
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Trabajo de referencia | Ugartemendia L, Bravo R, Castaño MY, Cubero J, Zamoscik V, Kirsch P, Rodríguez AB, Reuter M (2020). Influence of diet on mood and social cognition: a pilot study. Food & Function, 11: 8320-8330. https://doi.org/10.1039/D0FO00620C
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ETIQUETAS • Alimentación, Salud
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¿Qué ocurre en los suelos polares cuando el hielo desaparece?

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El retroceso de los glaciares está dando lugar a ecosistemas con diferentes dinámicas que es importante conocer para poder valorar cambios futuros. Las cubiertas criptogámicas, que recubren gran parte de la superficie terrestre, son los primeros colonizadores visibles del suelo deglaciado.
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Image by Michelle Raponi from Pixabay
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Cuando, por el efecto del cambio climático, se derrite el hielo en las zonas polares se produce una rápida colonización de la superficie deglaciada. Los primeros signos visibles del cambio son la aparición de cubiertas criptogámicas, estructuras formadas por líquenes, algas o musgos, que colonizan suelos que, tras miles de años bajo una densa capa de hielo, quedan al descubierto. El desarrollo de estas cubiertas está aumentando mucho en las regiones polares, pero ¿qué cambios se producen en el suelo y qué suponen? Eso es lo que ha analizado la investigadora del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC), Asunción de los Ríos, junto a colegas del Centro de Ecología funcional de la Universidad de Coímbra (CFE), entre otras instituciones, en un artículo publicado en la revista Science of the Total Environment.

Tras analizar suelos de las dos regiones polares, concretamente de Islandia y de la Isla Livingston (Antártida marítima), han comprobado que los suelos de áreas deglaciadas con cubiertas criptogámicas son más fértiles y ganan en complejidad y diversidad. “Las cubiertas fomentan el desarrollo del suelo, provocan que sean más ricos y tengan mayor diversidad bacteriana además de aumentar su potencial enzimático y sus tasas de funcionamiento”, apunta la investigadora del MNCN. “Este hecho, que a priori puede parecer bueno, lo que nos confirma es que el ecosistema está cambiando. En realidad, pone de manfiesto que los ecosistemas polares están variando su estructura, pero no sabemos qué consecuencias puede llegar a tener a largo plazo”, puntualiza Jorge Durán, investigador del Centre for Functional Ecology y otro de los participantes de este estudio.

Los cambios que provoca el desarrollo de cubiertas criptogámicas varían en función de su habilidad para modificar las características del suelo. En este estudio han analizado cubiertas donde predominaban macroalgas, líquenes o musgos, y han descubierto que los diferentes tipos de cubiertas criptogámicas pueden modificar el suelo a distintas velocidades y en diferentes formas. Por lo tanto, la investigación sugiere que la magnitud de las modificaciones en los suelos polares, debidos al esperado incremento de la extensión de cubiertas criptogámicas en un contexto de cambio climático, dependerá en gran medida de qué tipo de criptógama es capaz de prosperar mejor bajo los nuevos escenarios ambientales.

El papel de las cubiertas criptógamicas

Además de líquenes y musgos, las cubiertas criptogámicas pueden contener microorganismos como bacterias, cianobacterias, algas y hongos. Gran parte de la superficie terrestre, incluyendo suelos y rocas, está cubierta por estas estructuras. Su relevancia en las zonas polares se debe a que además de ser las primeras en ocupar los suelos ante el retroceso del hielo, favorecen que otras comunidades más complejas se desarrollen.

“La cubierta criptogámica es la colonización previa que luego dará paso a la aparición de plantas superiores y, con este estudio, ayudamos a entender cómo facilita el desarrollo del suelo. Por ejemplo, en el estudio damos información sobre cómo cambia la diversidad microbiana o los flujos de gases de efecto invernadero entre el suelo y la atmósfera cuando el suelo es colonizado por diferentes tipos de cubierta criptogámica”, aclara Durán. “La extensión de las áreas deglaciadas por el efecto del cambio climático está aumentando en muchas zonas del planeta, de ahí que necesitemos conocer las dinámicas de colonización de estas áreas y el papel que juegan las cubiertas criptogámicas en la sucesión biológica que sigue al retroceso de los glaciares”, concluye de los Rios.

Este trabajo está enmarcado en el proyecto CRYPTOBIOS (CTM2015-64728-C2-2-R, MINECO/FEDER, UE)) y es resultado de la colaboración de investigadores del MNCN-CSIC, Centre for Functional Ecology (Universidad de Coimbra, Portugal), Institute of Landscape Ecology (Universidad de Münster, Germany) and Icelandic Institute of Natural History (Islandia).
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Trabajo de referencia | Durán J., Rodríguez A., Heiömarsson S., Lehmann J., del Moral A., Garrido-Benaven I., De los Ríos A. (2021) Science of the Total Environment Cryptogamic cover determines soil attributes and functioning in polar terrestrial ecosystems.
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El dinosaurio que cojeaba hace 150 millones de años

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Othnielosaurus fue un pequeño dinosaurio bípedo de menos de dos metros de longitud y 15 kilos de peso que vivió a finales del Jurásico en lo que hoy es Norteamérica. Los fósiles de un individuo de esta especie, de hábitos vegetarianos, revelan que sufrió dos fracturas en su pie izquierdo, además de artritis, lo que le provocó una cojera que pudo acelerar su muerte.
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Reconstrucción de dos ejemplares de Othnielosaurus en su entorno en lo que hoy es América del Norte. Uno de ellos presenta una cojera debido a varias patologías que sufría en su pie izquierdo. / José Antonio Peñas (SINC)
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Adeline Marcos, Agencia SINC | Los fósiles de dinosaurios dicen mucho más sobre estos animales de lo que pensamos. No solo permiten identificar una especie o deducir su tamaño. A través de la paleopatología, los paleontólogos también pueden indicar qué enfermedades o dolencias pudieron padecer hace millones de años y si fueron estas las causantes de su muerte.

“El estudio de las patologías de los animales del pasado es una ventana abierta para conocer el comportamiento y la biología de organismos que vivieron hace muchos millones de años”, señala a SINC Penélope Cruzado-Caballero, científica del Instituto de Investigación en Paleobiología y Geología de la Universidad Nacional de Río Negro en Argentina.

Al analizar las fracturas de los fósiles, pueden aclarar si estas fueron provocadas por golpes fortuitos o por luchas en épocas de apareamiento, y sobre todo si sobrevivieron a ellas. En caso de hacerlo, esto mostraría cómo les afectó tener estas heridas o dolencias en su día a día.

En un estudio, publicado en la revista Historical Biology, la científica, junto al grupo Aragosaurus de la Universidad de Zaragoza, investigadores de la Universidad del País Vasco y otros centros estadounidenses, analizó los huesos del pie izquierdo (falanges) aparentemente dañado de un pequeño dinosaurio bípedo, llamado Othnielosaurus consors, hallado en el siglo XIX en la Formación de Morrison en el estado de Wyoming, al oeste de EE UU, que data de unos 150 millones de años de antigüedad. Los resultados confirman que este animal, de hábitos vegetarianos y de unos 15 kilos de peso, presentaba tres tipos de patologías en su pie izquierdo: una forma de artritis de origen metabólico, familiar o idiopático posiblemente, y dos fracturas –una de impacto y otra de pilón– que pudieron producirse por dos accidentes a lo largo de su vida.

“Ambas fracturas fueron probablemente bastante dolorosas y redujeron en cierto grado la actividad del animal. Hemos podido observar que las fracturas presentan cierto grado de curación, por lo que se puede pensar que Othnielosaurus sobrevivió con ellas durante un tiempo, aunque eso implicó dificultades para caminar y posiblemente le provocó una cojera”, comenta Cruzado-Caballero.

Un desenlace fatal

Según los investigadores, las patologías en este individuo le impidieron desplazarse normalmente, le limitaron a la hora de obtener alimentos y le ocasionaron un estado de salud más frágil. “Esto pudo debilitarlo y convertirlo en una presa fácil para los depredadores. La cojera y la malnutrición pudieron ser las causas últimas que llevaron a este Othnielosaurus a un desenlace fatal”, subraya la investigadora.

La supervivencia de este animal, también conocido como reptil de Marsh en honor a su descubridor en 1879, –el famoso paleontólogo estadounidense Othniel Charles Marsh que protagonizó la Guerra de los Huesos junto a su rival Edward Drinker Cope–, no debió durar mucho tiempo, dicen los autores. La prueba es que la fractura de impacto no estaba totalmente curada en el momento de su muerte.

Sin embargo, no queda del todo claro si estas dolencias contribuyeron directa o indirectamente a su fin, ya que el dinosaurio pudo eficazmente evitar a depredadores durante un tiempo. Lo que sí confirma el trabajo es que la presencia de patologías en los pies de dinosaurios y otros vertebrados terrestres del pasado “pudo condicionar la vida cotidiana de estos animales”, concluye Cruzado-Caballero.
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Trabajo de referencia | P. Cruzado-Caballero et al. “A limping dinosaur in the Late Jurassic: Pathologies in the pes of the neornithischian Othnielosaurus consors from the Morrison Formation (Upper Jurassic, USA)” Historial Biology febrero de 2020
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FUENTE • Agencia SINC
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