Mostrando entradas con la etiqueta Sostenibilidad. Mostrar todas las entradas

Cómo tener una dieta saludable y a la vez cuidar del planeta

.
Elegir alimentos con criterio de sostenibilidad es bueno para la salud humana y para el medio ambiente. Así lo propone la nueva guía saludable de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición, que también busca promover la actividad física de todas las personas.
.
.
.
Con el objetivo conjunto de promover la salud ciudadana y la del planeta, la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) ha presentado recientemente la campaña ‘Come sano, muévete y cuida tu planeta’ y la actualización de sus consejos sobre dieta y ejercicio teniendo en cuenta, por primera vez, el criterio de sostenibilidad.

En un documento divulgativo titulado Recomendaciones dietéticas saludables y sostenibles complementadas con recomendaciones de actividad física para la población española, esta agencia del Ministerio de Consumo detalla numerosas propuestas prácticas para mantener una alimentación sana, una vida activa y promover un modelo de consumo más respetuoso con el medio ambiente.

La nueva guía ha sido elaborada teniendo en cuenta la investigación científica más actualizada por el Comité Científico de la AESAN, un panel muy diverso que incluye, entre otros, a expertos en epidemiología y salud pública, en ciencia y tecnología de los alimentos, en seguridad alimentaria o en veterinaria, como destaca a SINC Esther López-García, coordinadora del mismo y catedrática de medicina preventiva y salud pública de la Universidad Autónoma de Madrid.

Aunque ya sabíamos que mantener hábitos saludables es determinante para prevenir las enfermedades cardiovasculares, la diabetes tipo 2 y algunos tipos de cáncer, “ahora hay una gran corriente de pensamiento que aboga por que la alimentación, además de sana, también deba ser sostenible”, subraya esta experta en nutrición. Con ese fin, estas nuevas recomendaciones nacen del marco planteado por la Comisión EAT-Lancet para una dieta saludable dentro de los límites planetarios publicado en 2019 en The Lancet, aclara López-García.

El propósito de ese nutrido grupo de expertos internacionales se antojaba ambicioso: lograr alimentar con una dieta sana a los casi 10.000 millones de pobladores que se estima tenga la Tierra en 2050.

La necesaria “transformación global del sistema alimentario”

La creciente población mundial —8.000 millones de habitantes en la actualidad— y el impacto que los sistemas alimentarios tienen sobre la salud humana y la del planeta plantean retos crecientes sobre la forma en la que obtenemos y consumimos nuestros alimentos. Según la web Our World In Data de la Universidad de Oxford, la producción de alimentos representa más de una cuarta parte (26 %) de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, y la mitad de la tierra habitable y el 70 % de la extracción mundial de agua dulce se destinan a la agricultura.

Por otro lado, un amplio análisis de los riesgos alimentarios en 195 países durante el periodo entre 1990 y 2017, también publicado en The Lancet en 2019, estimó que 11 millones de muertes y 255 millones de AVAD (Años de Vida Ajustados por Discapacidad, que expresan el número de años perdidos debido a enfermedad, discapacidad o muerte prematura) fueron atribuibles a factores de riesgo alimentarios.

Los principales, la ingesta elevada de sodio (sal) y la baja ingesta de cereales integrales o frutas. Según especialistas en nutrición y epidemiología de la Universidad de Harvard, “los factores que influyen en que las personas consuman una dieta de baja calidad son múltiples e incluyen la falta de conocimientos, la falta de disponibilidad, el elevado coste, la escasez de tiempo, las normas sociales y culturales, la comercialización y promoción de alimentos de baja calidad y la palatabilidad”.

Por todo ello, los expertos de la Comisión EAT-Lancet citados por López-García urgían a “una transformación global del sistema alimentario”. “Los alimentos que comemos y cómo los producimos determinarán la salud de las personas y del planeta, y deben introducirse cambios importantes para evitar tanto la reducción de la esperanza de vida, como la continua degradación del medio ambiente”, advertían.

Dieta mediterránea: equilibrada y sostenible

Las nuevas recomendaciones de la AESAN buscan promover un patrón de dieta equilibrada con predominio de alimentos de origen vegetal sobre los de origen animal, “en línea con el patrón de dieta mediterránea, que a su vez contribuye a reducir el impacto medioambiental del sistema alimentario”. Según López-García, “la dieta mediterránea es un ejemplo de dieta basada en plantas porque la mayoría de los alimentos son de origen vegetal, cumple casi todas las recomendaciones que hacemos y es culturalmente aceptable”.

La guía recomienda, por ejemplo, “comprar productos frescos de temporada, proximidad y mínimamente procesados (como los congelados) y productos a granel o en envases reciclables”. También aconseja, siempre que se pueda, preparaciones caseras y, en caso de consumir alimentos procesados, elegir los que tengan menos sal, azúcar y grasas que no sean aceite de oliva.

Sobre las frutas y hortalizas, aconseja consumir “también aquellas con defectos estéticos, pues conservan todas sus propiedades nutritivas” y limita el desperdicio de alimentos. En relación con las legumbres —que tienen poco impacto ambiental, un precio asequible y son ricas en proteínas y otros nutrientes—, la guía recomienda cocinarlas en grandes cantidades y congelarlas, así como triturar las sobras de las ya cocinadas para preparar hamburguesas, albóndigas o purés.

Acerca de los cereales, cuyo impacto ambiental es bajo, “se aconseja priorizar los de grano entero y productos integrales, minimizando el consumo de alimentos elaborados con harinas refinadas”, remacha López García.

En relación con los frutos secos, se recomiendan entre 3 raciones semanales y hasta una diaria (consideradas como un puñado que permita cerrar la mano), teniendo en cuenta que en menores de 5 años no se aconsejan enteros por el riesgo de asfixia. “Su impacto ambiental es variable, ya que algunos métodos de cultivo son poco respetuosos con el medioambiente, como el caso de las almendras”, advierte la guía.

Según López García, las patatas y otros tubérculos deben separarse de los grupos anteriores por sus diferentes propiedades nutricionales, en especial su alto índice glucémico. “Aunque las patatas son de los alimentos con menor impacto ambiental, se recomienda su consumo moderado, priorizando los cereales de grano entero y las legumbres como fuentes de hidratos de carbono de digestión lenta”, subraya esta experta.

Menos carne y mejor si es blanca

“El consumo de proteína vegetal debería ocupar una de las raciones proteicas de las dos comidas principales diarias; la otra se puede destinar a pescado, huevos, lácteos o carne”, indica López García. Sobre la carne, la guía recomienda reducir su consumo a entre nada en absoluto y 3 raciones semanales que fuesen, preferentemente, de carne blanca, así como minimizar el consumo de carne procesada.

El consumo de carne y en especial el de carne roja se ha vinculado a problemas de salud y su producción tiene un mayor impacto ambiental que la de otros alimentos, sobre todo la de vaca y cordero. Al tiempo, habría que aumentar el consumo de otras fuentes de proteína, como las legumbres, los frutos secos o los huevos. Estos últimos tienen alto valor nutricional y un impacto ambiental relativamente bajo.

“Si puedes, elige productos procedentes de ganaderías donde la cría de animales cumpla con los más altos estándares de bienestar animal y consume todas las partes del animal (incluyendo cortes grasos y casquería) para evitar el desperdicio”, señala la guía, aunque recomienda elegir cortes magros si se necesita controlar las calorías.

En cuanto al pescado, “se recomiendan 3 o más raciones a la semana, priorizando el azul (sardinas, boquerones, caballa, chicharro, etc.) sobre el blanco y las especies con menor impacto ambiental”, sugiere López García.

Para la leche y los lácteos, muy nutritivos, se recomienda no superar 3 raciones al día, “evitando aquellos con azúcares añadidos y alto contenido en sal”, aconseja esta catedrática. “Sin embargo, debido su elevado impacto ambiental, se sugiere reducir las raciones diarias de lácteos si se consumen otros alimentos de origen animal”, matiza.

Además, las recomendaciones tienen en cuenta las necesidades nutricionales particulares de las personas mayores (el 20% del total de la población española) y aquellas situaciones en las que se necesita reducir calorías para mantener un peso saludable porque más de la mitad de la población de nuestro país presenta exceso de peso.

Por otro lado, durante situaciones con una demanda nutricional elevada, como el embarazo, la lactancia o con la falta de apetito asociada al envejecimiento, la guía recomienda tomar alimentos de alto aporte nutricional y facilidad de consumo, como lácteos (mejor sin azúcares añadidos) y huevos (idealmente, de gallinas criadas en libertad o camperas para contribuir al bienestar animal).

El aceite de oliva virgen es el aceite ideal para todas las comidas por su contenido en sustancias beneficiosas, como los flavonoides, y su mayor calidad organoléptica. Por último, se recomienda el agua como bebida de elección en una dieta saludable. “Tanta como sea necesaria y, siempre que sea posible, del grifo o corriente, de menor impacto ambiental”, recuerda López García.

Mejor cuanta más actividad física y menos tiempo sentados y ante pantallas

La AESAN complementa los consejos dietéticos con recomendaciones de actividad física por grupos de edad (desde niños menores de un año, hasta adultos mayores de 65) que pueden integrarse en el trabajo, los desplazamientos y las tareas cotidianas. “La actividad física es buena para corazón, cuerpo y mente”, señala a SINC Susana Aznar Laín, catedrática en actividad física y salud en la Universidad de Castilla La Mancha y que también ha asesorado a la agencia. “Cualquier tipo de actividad es mejor que ninguna y cuanta más, mejor”, añade.

Como explica esta especialista, que también es ciclista federada, alpinista y esquiadora, “cuando una persona piensa en actividad física, quizás tiene una idea prefijada de una instalación deportiva, de una ropa específica, etc. La industria nos vende muchos mensajes, pero lo importante es dejar claro que toda actividad cuenta, ya sea de transporte, recreativa, deportiva, de actividades domésticas, subir escaleras o ir andando al trabajo: todo sirve”. Además, “todo el mundo puede beneficiarse”, insiste. “Todos los grupos de edad, las mujeres embarazadas o durante el puerperio, las personas con afecciones crónicas o discapacidad, etc.”

Asimismo, esta experta hace hincapié en el fortalecimiento muscular: “es muy importante trabajar la fuerza, sobre todo en niños y adolescentes, en los que ayuda a que la musculatura y la masa ósea se consoliden bien, y en las personas mayores, para favorecer la independencia, prevenir caídas y la osteoporosis”.

En definitiva, “hay que intentar realizar tres estrategias: sentarse menos, moverse más de la forma que sea y hacer ejercicio”. Incluso hay esperanza para quienes pasan la jornada frente a un escritorio porque “8 horas de estar sentado se pueden compensar con entre una hora y 75 minutos de actividad moderada al día”, apunta Aznar Laín. ¿Y qué entendemos por moderada? “Lo mejor es el test del habla”, aclara: “una intensidad es moderada para alguien cuando mientras hace una actividad pueda hablar, pero le cuesta un poquito”.

Para quienes usan podómetros de pulsera, esta especialista alude a la conocida recomendación de caminar 10.000 pasos diarios, popularizada por la estadounidenses Catrine Tudor-Locke, decana de la Facultad de Salud y Servicios Humanos de la Universidad de Nuevo Hampshire. En 2012, ella y David R. Bassett, catedrático y jefe de Fisiología del Ejercicio en la Universidad de Tennessee, también en EE UU, firmaron un artículo titulado “¿Cuántos pasos al día son suficientes?” en Sports Medicine en el que consideraban que, a partir de esa cifra de pasos, se podría considerar a los individuos como "activos".

No obstante, hoy sabemos que “cuantos más pasos, mejor”, sostiene Aznar Laín. “Las últimas evidencias científicas indican que un aumento de 1000 pasos al día se asocia con una reducción significativa de la mortalidad”. Así lo constata, de hecho, una reciente revisión sistemática publicada en The Lancet Public Health: “los beneficios para la mortalidad, en particular para los adultos mayores, pueden observarse a niveles inferiores a la referencia popular de 10.000 pasos al día”, concluían sus autores. La AESAN recomienda alcanzar al menos 7.000-8.000 pasos (unos 6 kilómetros).

A la inversa que con los pasos, sobre el tiempo de exposición en la infancia y la adolescencia a pantallas (teléfono móvil, máquinas de juegos, tabletas, televisión, etc.), esta agencia aconseja que sea “cuanto menos, mejor”, en especial para los más pequeños: nada en los menores de 1 año y 1 hora al día como máximo para niñas y niños de 1 a 2 años. “Hay que huir un poco de las pantallas”, advierte Aznar Laín.
.
Ideas prácticas destacadas:

Al comprar: prepara una lista y lleva tu bolsa o cesta de la compra, mejor de tela o de malla. Compra a granel y si usas envases, que sean reciclables. Mejor, alimentos de cercanía y de temporada, consultando la información nutricional del etiquetado. El sistema Nutri-Score refleja la calidad nutricional global: de mayor (letra A y color verde) a menor (letra E y color naranja fuerte). Se recomiendan elegir productos con letra A o B. Diferencia también entre la fecha de caducidad y la de consumo preferente.

Al cocinar: planifica los menús semanales, cocina al vapor —mantiene sus propiedades nutricionales—, cocina varios alimentos a la vez cuando uses el horno y congela antes de desperdiciar.

Al comer: mejor alimentos frescos no procesados o mínimamente procesados, consume preferentemente piezas enteras de frutas y hortalizas de temporada y proximidad y de distintas variedades y colores, come más legumbres (en verano, puedes prepararlas en ensalada) y no favorezcas alimentos dulces (con azúcar o edulcorantes) o salados para no acostumbrar el paladar, especialmente en la infancia. Un ejemplo de plato saludable constaría de un 50 % de frutas y verduras, un 25 % de cereales integrales y de un 25 % de proteínas saludables. Come con tranquilidad y, si puede ser en compañía, mejor.

Muévete más y siéntate menos: aprovecha las actividades cotidianas (anda, aunque sea trayectos cortos, sube escaleras, pasea en la pausa del café en lugar de sentarte), usa las instalaciones deportivas de tu ayuntamiento (parques o polideportivos) y, si cuentas los pasos diarios, haz al menos 7.000-8.000 (unos 6 kilómetros).
.
Recomendaciones de un vistazo:

Hortalizas: al menos 3 raciones al día. Por ejemplo, un plato de ensalada, de hortalizas cocidas o una crema.

Frutas: al menos de 2-3 raciones diarias. Mejor si se cultivan en la región o el país. “El consumo de zumos de frutas no es un sustituto de las frutas enteras”, advierte López-García.

Cereales: entre 3 y 6 raciones al día, dependiendo de si se lleva una vida más o menos activa. Lo ideal, integrales y de distintos tipos, incluyendo los menos habituales (sorgo, mijo, trigo, espelta o trigo sarraceno) para fomentar la diversidad de cultivos.

Legumbres: entre 4 raciones a la semana, e incluso a diario. “Son los alimentos de origen vegetal con menor impacto ambiental y son asequibles”, recalca López García.

Proteínas: cada semana, al menos 4 raciones de legumbres, 3 de frutos secos (mejor crudos, sin sal, ni grasas o azúcar), 3 de pescado (mejor azul que blanco) y hasta 4 huevos. Además, no más de 3 lácteos al día sin azúcares añadidos. En cuanto a la carne, reduce su consumo.

Aceite de oliva: ideal en todas las comidas. Su consumo favorece la conservación del olivo y el valor paisajístico de la zona mediterránea.

Agua: es la bebida de elección en una dieta saludable. Mejor del grifo siempre que sea posible, mucho más barata que la embotellada y no genera residuos plásticos. Hay que beberla siempre que se tenga sed. Tanto el consumo de alcohol, como el de bebidas azucaradas o edulcoradas se han relacionado con diversas enfermedades.

Sal: no se deben superar los 5 g al día entre la añadida y la presente en los alimentos. La sal de mesa tiene que ser yodada (lo que se puede comprobar en el envase) y, como alternativa, se pueden usar hierbas aromáticas y condimentos, como el orégano, el tomillo o el pimentón.
.
FUENTE • Agencia SINC.....
.
.
.

Ciudades jardín contra el déficit de naturaleza urbano

.
Los ciudadanos eligen la jungla gris frente a los espacios de naturaleza abierta. Sin embargo, allí se encuentran con la contaminación aérea y acústica, el estrés y el aislamiento social, explican profesores de la Universidad Politécnica de Madrid.
.
El proyecto de agrociudad Gagarine-Truillot propone transformar el distrito de Gagarine (en Ivry-sur-Seine) en un barrio dominado por la agricultura urbana. Archikubik
.
.
Por Julián Briz, Isabel de Felipe y Teresa Briz

El horizonte urbanita está ensombrecido con nubarrones de pandemias, olas de calor, desabastecimiento alimentario y energético, cambio climático y pérdida de biodiversidad. Estas crisis recuperan el valor de las islas naturadas: las noches calurosas del verano obligan a abrir parques y jardines para esparcimiento, las pandemias revalorizan los balcones y terrazas durante el confinamiento y se impulsan huertos urbanos. Es la revolución silenciosa que la naturaleza viene imponiendo a la jungla de cemento y cristal.

La ciudad ha venido siendo un punto de atracción humana, como muestra su continuo crecimiento. Cerca del 60% de la población era urbana en el 2021. Las personas abandonan las áreas rurales atraídas por los servicios, facilidades y empleo que ofrecen las ciudades.

Los ciudadanos eligen la jungla gris frente a los espacios de naturaleza abierta. Sin embargo, allí se encuentran con la contaminación aérea y acústica, el estrés, el aislamiento social, la dependencia de recursos externos y con un balance energético negativo.

Déficit de naturaleza

Aunque no tiene una componente propiamente médico, se ha acuñado el término síndrome de déficit de naturaleza, que recoge el impacto en los urbanitas, especialmente en los más jóvenes, de vivir de espaldas a la naturaleza. La atracción de las nuevas tecnologías, por obligación o placer, hace que pasen horas ante pantallas, fomentando el aislamiento y la quiebra de relaciones sociales de proximidad.

Hemos de conseguir un entorno que permita de forma diaria mantener el contacto con la naturaleza. Es posible lograrlo con el impulso de la naturación urbana, con los parques tradicionales, cinturones verdes, árboles y parterres en las calles. Pero para que los urbanitas nos encontremos a menos de 300 metros de una zona naturada, como recomienda la Organización Mundial de la Salud, debemos recurrir también a las infraestructuras verdes en horizontal o vertical (cubiertas, fachadas, interiores).

No en vano, el proyecto agrociudad Gargarine Truillot, en Ivry-sur-Seine (Francia), ha ganado el Premio de Urbanismo Español 2021, otorgado por el Consejo Superior de Colegios de Arquitectos de España.

El objetivo no es tener jardines en la ciudad, sino tener la ciudad en un jardín, es decir, que se encuentre incrustada por todas partes en la naturaleza.

El tira y afloja urbanístico

Como suele ocurrir en las actividades humanas, la consecución de objetivos no se realiza de forma homogénea, sino a través de empujes y retrocesos. El acomodo a las circunstancias obliga a modificar las prioridades.

Ilustración oficial del proyecto de reforma de la Puerta del Sol
de Madrid. Ayuntamiento de Madrid
En el entorno urbano existen debates por cuestiones urbanísticas y de estética. En el caso de Madrid, se solapan proyectos de enfoque verde, como es Madrid Nuevo Norte, con otros huérfanos de vegetación, como la Puerta del Sol. Pero sobran los enfrentamientos; hemos de buscar soluciones viables con los recursos disponibles.

Durante la Jornada sobre Infraestructuras Verdes y Bienestar Social organizada por la Fundación Foro Agrario el pasado 15 de junio, Francisco Muñoz, director de Gestión del Agua y Zonas Verdes del Ayuntamiento de Madrid, expuso algunos de los trabajos que están desarrollando para humanizar las infraestructuras verdes adaptándolas a las necesidades sociales.

En contacto con hospitales y centros sociales y de salud, se están diseñando circuitos para corredores, áreas infantiles, paseos para recuperaciones de cardiopatías y caminos para la tercera edad, con asientos y áreas de sombra. En otras palabras, la receta para los pacientes, además de ir a la farmacia, es desarrollar durante un tiempo determinado actividad en un circuito.

Hacia el sueño naturado

En España, el movimiento de estructuras verdes urbanas se ha venido desarrollando en oleadas.

La primera fase, la tradicional, se centraba en construcciones en el mundo rural y ciertas tradiciones, como los patios andaluces, jardines y edificios singulares.

La fase siguiente responde a las fuertes migraciones rurales de los años 60 y 70, que llevaron a la ciudad el espíritu agrario, con restricciones de espacio para los espacios verdes, y con fuerte expansión inmobiliaria.

El final del siglo anterior y el nuevo siglo XXI muestran una fuerte iniciativa innovadora, con participación pública y privada, con grandes planes urbanísticos en ciudades como Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla o Vitoria.

En una situación ideal, los ciudadanos deberían disponer de:

- Un entorno naturado, con flora y fauna amigables, con una buena calidad del aire y sin ruidos.
- Unos servicios de trabajo, sanidad y cultura asequibles en tiempo y distancia (ciudad de los 15 minutos).
- El reciclado de energía, calor y materia orgánica a través de huertos y jardines de proximidad, ubicados en interiores o cubiertas.
- Lugares de recreo y encuentro para socializar con los vecinos, en espacios naturados, compartiendo tareas comunitarias de jardinería, cultivos agroecológicos o actividades culturales.
- Responsabilidad política y socioeconómica para lograr un horizonte sostenible para los problemas a corto, medio y largo plazo con una dimensión de justicia social.

El ideal urbano es una ciudad naturada, inundada de parques y jardines, avenidas arboladas, edificios envueltos en fachadas verdes y azoteas con invernaderos y huertos que reciclan los gases y el calor de la calefacción.

La naturaleza puede llevarnos a superar el modelo urbano actual a través de soluciones basadas en la naturaleza como instrumentos para gestionar problemas rurbanos multidimensionales como el cambio climático, la calidad medioambiental, la gestión del agua y la seguridad alimentaria.
.
.
ETIQUETAS • EcologíaContaminaciónMedio AmbienteSociedadSostenibilidad.....
.
.

Educar para un futuro sostenible a través de la Economía Circular

.
Los resultados de un reciente estudio, impulsado por un grupo de investigación de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC), ofrecen un catálogo de recomendaciones para promover la implicación ciudadana y cambio social desde las escuelas.
.
Educar para un futuro sostenible a través de la Economía Circular
.
.
El objetivo de la investigación, realizada por el grupo de investigación Ciberimaginario de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC) con la colaboración de la Northwestern University (Catar), ha sido identificar las fuerzas de cambio para mejorar los mecanismos de intervención en el ámbito educativo en España, orientados a fomentar el compromiso y la participación social de los jóvenes. Los resultados de este estudio, publicado en la revista científica Comunicar, se han materializado en una serie de recomendaciones, dirigidas a técnicos, directivos, formadores de formadores -personas encargadas de formar a otros docentes-, docentes e investigadores, para impulsar la implicación ciudadana y el cambio social en la escuela.

“La crisis climática y la emergencia medioambiental auguran un futuro de incertidumbre para el planeta. Las directivas europeas y nacionales educativas establecen los marcos de actuación y los compromisos que cada agente debe asumir para alcanzar el nuevo paradigma sostenible basado en la Economía Circular”, señala Alejandro Carbonell, investigador del grupo Ciberimaginario y coautor del estudio.

Durante el proceso de investigación, se realización entrevistas a técnicos y directivos del Ministerio de Educación y Formación Profesional, así como de las Consejerías educativas de las 17 Comunidades Autónomas. También se establecieron grupos de discusión con formadores de formadores, con el profesorado de distintos niveles educativos (infantil, primaria, secundaria, bachillerato y FP) y con investigadores de universidades españolas.

Una vez analizados los datos, los resultados obtenidos apuntan a tres posibles escenarios futuros: indeseado, de transición y deseado. “Para alcanzar el escenario deseado y evitar el distópico hemos planteado recomendaciones de aplicación práctica en el ámbito educativo”, destaca el investigador de la URJC. Entre estas recomendaciones destacan algunas dirigidas a los centros educativos como motores de cambio social: “El centro debe dialogar con su entorno próximo para generar sinergias de colaboración que permitan vincular la acción educativa con el cambio y la innovación social”, según se recoge en el trabajo publicado. Además, en este documento también se dirigen algunos puntos al profesorado para fomentar su implicación directa: “Los docentes son agentes modelizadores capaces de incentivar los procesos de reducción, reutilización y reciclaje en el aula. Por ese motivo, las acciones realizadas por el profesorado deben incluirse en todos los niveles educativos desde los niveles elementales y primarios, hasta los superiores y de formación profesional”.

Este trabajo forma parte de Proyecto BIOTRES-CM, cofinanciado por la Comunidad de Madrid, el Fondo Social Europeo y el Fondo Europeo de Desarrollo Regional, y está disponible en abierto: Recomendaciones para impulsar la implicación ciudadana y el cambio social en la escuela.
.
Trabajo de referencia | Carbonell-Alcocer, A., Romero-Luis, J., Gértrudix-Barrio, M., & Borges-Rey, E. (2022). Educating for a sustainable future through the Circular Economy: Citizen involvement and social change. [Educar para un futuro sostenible a través de la Economía Circular: Implicación ciudadana y cambio social]. Comunicar, 73. https://doi.org/10.3916/C73-2022-02
.
.
ETIQUETAS • Medio AmbienteSostenibilidadSociedadEducaciónNaturalezaEconomía.....
.
.

Identifican qué países se encuentran en alto riesgo de congestión por basuras

.
Cuatro países europeos se encuentran en riesgo medio: Ucrania, Bosnia, Bélgica y Bulgaria. China, Mozambique, Senegal y Afganistán son los países con mayor contaminación química producida por las basuras.
.
.
.
Investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) han identificado la lista de los países que presentan un riesgo más alto de saturar su capacidad de gestionar la basura. El artículo, publicado en Nature Communications y elaborado por un equipo del Instituto de Física Interdisciplinar y Sistemas Complejos (IFISC, centro mixto del CSIC y la Universidad de las Islas Baleares) liderado por el investigador Ernesto Estrada, ha descrito la world-wide waste web, un conjunto de redes globales de intercambio entre países que importan y exportan basura. Según el estudio, China, Mozambique, Senegal y Afganistán son los países con mayor contaminación química producida por las basuras. Cuatro países europeos se encuentran en riesgo medio: Ucrania, Bosnia, Bélgica y Bulgaria.

Los investigadores definieron una red distinta para cada uno de los tipos de desechos analizados utilizando datos de la base de datos en línea de la BaC (Basel Convention on the Control of Transboundary Movement of Hazardous Wastes and their Disposal) y la cotejaron con la capacidad individual de cada país para gestionar esos residuos entre 2001 y 2019.

Anualmente se producen entre 7 y 10 millardos de toneladas de basura en todo el mundo. Dentro de estos se incluyen entre 300 y 500 millones de toneladas de desechos peligrosos, ya sea por su carácter corrosivo, inflamable o tóxico. Una parte de estos restos no se queda en su país de origen y viaja a través de la world-wide waste web para ser procesada en otro sitio.

Esto se hace, por una parte, para deshacerse de los restos de forma más económica en el caso de los países exportadores de basura, y por otra, tener fácil acceso a materiales recolectados mediante el reciclaje de esos desechos, en el caso de los países importadores. Es por eso que la world-wide waste web es una red direccional y ponderada, es decir, los residuos viajan de un país A a un país B, pero no necesariamente al revés ni en la misma cantidad que de A a C, por ejemplo”, explica Estrada. Esta característica queda patente en la gran asimetría existente a la hora de importar y exportar residuos peligrosos entre países desarrollados y en vías de desarrollo, donde los países desarrollados exportan a los menos desarrollados más de lo que importan de ellos.

Sin embargo, la capacidad de procesar estos restos no es igual para todos los países, y muchos de ellos corren el riesgo de congestionarse, es decir, importar más cantidad de desechos de la que son capaces de gestionar sin comprometer el medio ambiente. Para cuantificar esto, los investigadores utilizaron el EPI (de las siglas en inglés Enviromental Performance Index), una clasificación que indica qué países están abordando mejor los retos medioambientales a los que se enfrenta cada nación y que proporciona información sobre capacidad de gestionar distintos tipos de residuos.

Este índice, junto a la estructura de la world-wide waste web, permite identificar aquellos países con un alto riesgo de gestionar incorrectamente los residuos si su nivel de congestión es alto y su EPI no revela una gestión adecuada del medioambiente. De los 57 países que están en esa situación de riesgo, 29 de ellos están en África, 16 en Asia, 5 en América, 4 en Europa y 3 en Oceanía. Entre ellos el estudio se enfoca en los 28 países con el riesgo más alto de impacto medioambiental. El impacto de estos países en alto riesgo de congestión puede comprobarse mediante el análisis de huellas químicas o chemical fingerprints, compuestos químicos generados por los residuos que dejan restos cuantificables en el medio ambiente y/o en animales y personas en forma de metales pesados, compuestos orgánicos volátiles o contaminantes orgánicos persistentes.

“España está en la zona de seguridad, al igual que la mayoría de los países europeos, ya que sus capacidades de infraestructura y trayectoria medioambiental hacen que el flujo de residuos que entra y sale de ellos no represente un alto riesgo de impacto medioambiental. El hecho de estar en dicha zona no significa que un país no pueda pasar a alto riesgo si sus importaciones de residuos se incrementan más allá de sus capacidades de procesamiento”, añade el investigador del IFISC.

Entre los 28 países de mayor riesgo no hay ninguno de Europa. Sin embargo, cuatro países europeos sí se encuentran en situación de riesgo medio: Ucrania (el periodo estudiado no incluye el impacto de la guerra), Bosnia y, aunque en menor medida, Bélgica y Bulgaria.

En cuanto a la estructura de la world-wide waste web, el estudio afirma que la densidad de conexiones ha disminuido entre 2001 y 2019, además de observar que muchos países se están convirtiendo o bien en exclusivamente importadores de residuos (como México), o bien en exclusivamente exportadores (como China).

Los autores concluyen que este estudio abre la puerta a una gestión de los residuos peligrosos más eficiente y que permita la implementación de medidas que garanticen un mejor control de estos.
.
Trabajo de referencia | Johann H. Martínez, Sergi Romero, José J. Ramasco, and Ernesto Estrada. The world-wide waste web. Nat. Comm. TBD. DOI: 10.1038/s41467-022-28810-x
.
.
ETIQUETAS • ContaminaciónMedio AmbienteSostenibilidadResiduosCSIC.....
.
.

Agrotiendas y cooperativas desperdician hasta un 80% menos fruta y verdura que los supermercados

.
El desperdicio alimentario en las agrotiendas, cooperativas agrarias y paradas de agricultores es de entre el 1% y el 2%, un porcentaje muy inferior al de los supermercados, donde del 5% al 10% de las frutas y hortalizas acaban en la basura.
.
Image by Michi-Nordlicht from Pixabay
.
.
Así se desprende de un estudio del Institut de Ciència i Tecnología Ambientales de la Universidad Autònoma de Barcelona (ICTA-UAB) desarrollado en el marco de un proyecto que pretende contribuir a la creación de municipios resilientes que puedan hacer frente a situaciones de vulnerabilidad en materia alimentaria como la generada por la pandemia de Covid19.

El 80% de los alimentos mundiales se consumen en las ciudades, donde también se concentra el 70% de la generación de residuos. El proyecto PANDÈMIES - “Municipios resilientes a las pandemias mediante el nexo de agricultura de proximidad, energía, agua y residuos. Del piloto al municipio” pretende reducir el desperdicio alimentario, acercar la producción sostenible a los consumidores en las ciudades y concienciar a la población sobre este problema global.

El estudio compara el nivel de desperdicio alimentario de frutas y verduras en los establecimientos de cadena de distribución larga (supermercado, hipermercado) que suministran al 81% de la población, con los de cadena corta (agrotiendas, cooperativas agrarias y venta directa del agricultor), que abastecen al 19% de la población.

El desperdicio en agrotiendas y cooperativas es hasta un 80% menor que en los supermercados debido a que, en este tipo de establecimientos, se establece una mayor relación entre el comprador y el vendedor, que fomenta el consumo de alimentos más variados y de temporada. Asimismo, los clientes suelen tener una mayor conciencia ambiental y tienden a adquirir productos más “feos” estéticamente, la mayoría de los cuales no llegan a los supermercados. Según Pietro Tonini, investigador del ICTA-UAB responsable de este estudio, “entre un 10 y un 15% de lo que se cultiva se queda en el campo debido a exigencias estéticas, a la saturación del mercado o a precios demasiado bajos, unas cifras que no se contabilizan como desperdicio alimentario”.

El estudio, realizado con la colaboración del Ayuntamiento de Sabadell a partir de datos del Parc Agrari de Sabadell y de la cooperativa El Rodal, pone de manifiesto que quienes compran en supermercados/hipermercados suelen hacer un consumo más elevado de productos ultraprocesados, un tipo de alimentos que ha aumentado tras la pandemia. Por el contrario, los clientes de agrotiendas y cooperativas consumen más cantidad de productos frescos, dedican más tiempo a cocinar, y tienen una mayor conciencia ambiental y sobre la alimentación saludable.

Se estima que la distribución de cadena larga desperdicia 60 millones de toneladas de productos alimentarios cada año en Europa, es decir, entre 35 y 38 kilogramos por persona y año. “Esto significa que más de una tercera parte de lo que producimos se desperdicia: un dato terrible”, explica Pietro Tonini quien destaca que, por fortuna, la cadena corta de distribución está creciendo en los países del Mediterráneo.

El objetivo del proyecto es concienciar y promover entre la producción alimentaria sostenible entre la población, acercando la producción al consumidor. “En la actualidad, los mayoristas importan los productos de lejos, de manera que estamos rompiendo el sistema que hay en torno a las ciudades”, concluye Pietro Tonini.
.
.
ETIQUETAS • FrutaSostenibilidadResiduosMedio AmbienteComercioAlimentación.....
.
.

Un análisis de la red mundial de residuos revela dónde se acumulan los más peligrosos

.
Cuatro países europeos se encuentran en riesgo medio: Ucrania, Bosnia, Bélgica y Bulgaria. China, Mozambique, Senegal y Afganistán son los países con mayor contaminación química producida por las basuras.
.
Fotografía | TheDigitalArtist from Pixabay
.
.
Investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) han identificado la lista de los países que presentan un riesgo más alto de saturar su capacidad de gestionar la basura. El artículo, publicado en Nature Communications y elaborado por un equipo del Instituto de Física Interdisciplinar y Sistemas Complejos (IFISC, centro mixto del CSIC y la Universidad de las Islas Baleares) liderado por el investigador Ernesto Estrada, ha descrito la world-wide waste web, un conjunto de redes globales de intercambio entre países que importan y exportan basura. Según el estudio, China, Mozambique, Senegal y Afganistán son los países con mayor contaminación química producida por las basuras. Cuatro países europeos se encuentran en riesgo medio: Ucrania, Bosnia, Bélgica y Bulgaria.

Los investigadores definieron una red distinta para cada uno de los tipos de desechos analizados utilizando datos de la base de datos en línea de la BaC (Basel Convention on the Control of Transboundary Movement of Hazardous Wastes and their Disposal) y la cotejaron con la capacidad individual de cada país para gestionar esos residuos entre 2001 y 2019.

Anualmente se producen entre 7 y 10 millardos de toneladas de basura en todo el mundo. Dentro de estos se incluyen entre 300 y 500 millones de toneladas de desechos peligrosos, ya sea por su carácter corrosivo, inflamable o tóxico. Una parte de estos restos no se queda en su país de origen y viaja a través de la world-wide waste web para ser procesada en otro sitio.

Esto se hace, por una parte, para deshacerse de los restos de forma más económica en el caso de los países exportadores de basura, y por otra, tener fácil acceso a materiales recolectados mediante el reciclaje de esos desechos, en el caso de los países importadores. Es por eso que la world-wide waste web es una red direccional y ponderada, es decir, los residuos viajan de un país A a un país B, pero no necesariamente al revés ni en la misma cantidad que de A a C, por ejemplo”, explica Estrada. Esta característica queda patente en la gran asimetría existente a la hora de importar y exportar residuos peligrosos entre países desarrollados y en vías de desarrollo, donde los países desarrollados exportan a los menos desarrollados más de lo que importan de ellos.

Sin embargo, la capacidad de procesar estos restos no es igual para todos los países, y muchos de ellos corren el riesgo de congestionarse, es decir, importar más cantidad de desechos de la que son capaces de gestionar sin comprometer el medio ambiente. Para cuantificar esto, los investigadores utilizaron el EPI (de las siglas en inglés Enviromental Performance Index), una clasificación que indica qué países están abordando mejor los retos medioambientales a los que se enfrenta cada nación y que proporciona información sobre capacidad de gestionar distintos tipos de residuos.

Este índice, junto a la estructura de la world-wide waste web, permite identificar aquellos países con un alto riesgo de gestionar incorrectamente los residuos si su nivel de congestión es alto y su EPI no revela una gestión adecuada del medioambiente. De los 57 países que están en esa situación de riesgo, 29 de ellos están en África, 16 en Asia, 5 en América, 4 en Europa y 3 en Oceanía. Entre ellos el estudio se enfoca en los 28 países con el riesgo más alto de impacto medioambiental. El impacto de estos países en alto riesgo de congestión puede comprobarse mediante el análisis de huellas químicas o chemical fingerprints, compuestos químicos generados por los residuos que dejan restos cuantificables en el medio ambiente y/o en animales y personas en forma de metales pesados, compuestos orgánicos volátiles o contaminantes orgánicos persistentes.

“España está en la zona de seguridad, al igual que la mayoría de los países europeos, ya que sus capacidades de infraestructura y trayectoria medioambiental hacen que el flujo de residuos que entra y sale de ellos no represente un alto riesgo de impacto medioambiental. El hecho de estar en dicha zona no significa que un país no pueda pasar a alto riesgo si sus importaciones de residuos se incrementan más allá de sus capacidades de procesamiento”, añade el investigador del IFISC.

Entre los 28 países de mayor riesgo no hay ninguno de Europa. Sin embargo, cuatro países europeos sí se encuentran en situación de riesgo medio: Ucrania (el periodo estudiado no incluye el impacto de la guerra), Bosnia y, aunque en menor medida, Bélgica y Bulgaria.

En cuanto a la estructura de la world-wide waste web, el estudio afirma que la densidad de conexiones ha disminuido entre 2001 y 2019, además de observar que muchos países se están convirtiendo o bien en exclusivamente importadores de residuos (como México), o bien en exclusivamente exportadores (como China).

Los autores concluyen que este estudio abre la puerta a una gestión de los residuos peligrosos más eficiente y que permita la implementación de medidas que garanticen un mejor control de estos.
.
Trabajo de referencia | Johann H. Martínez, Sergi Romero, José J. Ramasco, and Ernesto Estrada. The world-wide waste web. Nat. Comm. TBD. DOI: 10.1038/s41467-022-28810-x
.
.
ETIQUETAS • SociedadEcologíaContaminaciónMedio AmbienteSostenibilidad.....
.
.

Los bosques tropicales pueden aguantar el calor, hasta cierto punto

.
Un estudio internacional ha analizado medio millón de árboles en 813 bosques tropicales del mundo. Para calcular los cambios en el almacenamiento de carbono fue necesario identificar cerca de 10.000 especies de árboles y más de dos millones de mediciones de diámetro de los árboles, en 24 países tropicales.
.
Photo by Hans Eiskonen on Unsplash
.
.
Los bosques tropicales enfrentan un futuro incierto debido al cambio climático, pero una nueva investigación publicada en Science sugiere que en un mundo más cálido pueden continuar almacenando grandes cantidades de carbono, si los países limitan las emisiones de gases de efecto invernadero.

Los árboles de los bosques tropicales del mundo almacenan una cantidad de carbono equivalente a un cuarto de siglo de emisiones por combustibles fósiles. Se teme que el calentamiento global pueda reducir este almacenamiento si el crecimiento de los árboles se reduce o su muerte aumenta, lo que aceleraría el cambio climático.

Un equipo internacional de investigadores midió más de medio millón de árboles en 813 bosques tropicales de todo el mundo, para evaluar cuánto carbono almacenan los bosques que crecen en diferentes condiciones climáticas.

El equipo revela que a altas temperaturas los bosques tropicales continúan almacenando altos niveles de carbono, lo que demuestra que a largo plazo estos bosques podrán aguantar el aumento de calor hasta un umbral de 32 grados centígrados de temperaturas diurnas.

Sin embargo, este hallazgo positivo solo es posible si los bosques tienen tiempo para adaptarse, permanecen intactos y si el calentamiento global se limita para evitar llevar las temperaturas globales a condiciones más allá de este crítico umbral.

El autor principal, Martin Sullivan, de la Universidad de Leeds y de la Universidad Metropolitana de Manchester, asegura que el análisis "revela que hasta cierto punto de calentamiento, los bosques tropicales son sorprendentemente resistentes a pequeñas diferencias de temperatura". "Si limitamos el cambio climático, pueden continuar almacenando una gran cantidad de carbono en un mundo más cálido", agrega. No obstante , "el umbral de 32 grados destaca la extrema importancia de reducir urgentemente nuestras emisiones para evitar empujar demasiados bosques más allá de la zona de seguridad."

"Por ejemplo, si limitamos el aumento de las temperaturas promedio globales a solo 2°C por encima de los niveles preindustriales, esto empujaría a casi tres cuartos de los bosques tropicales por encima del umbral de calor que identificamos. Cualquier aumento de temperatura adicional conducirá a pérdidas rápidas de carbono forestal", continúa.

Los bosques liberan dióxido de carbono a la atmósfera cuando la cantidad de carbono almacenada durante el crecimiento de los árboles es menor que la perdida por la mortalidad y la descomposición de los árboles.

El estudio es el primero en analizar la sensibilidad climática a largo plazo basada en la observación directa de bosques enteros a través de los trópicos. La investigación sugiere que, a largo plazo, la temperatura tiene el mayor efecto en las reservas forestales de carbono, al reducir el crecimiento; la sequía es el segundo factor clave al matar árboles. Los investigadores concluyen que los bosques tropicales tienen una capacidad para adaptarse a algunos cambios climáticos a largo plazo, en parte debido a su alta biodiversidad, ya que las especies arbóreas más capaces de tolerar nuevas condiciones climáticas crecen bien y a largo plazo pueden reemplazar especies menos adaptadas. Pero maximizar esta potencial resiliencia climática depende de mantener los bosques intactos.

Proteger y conectar los bosques

La profesora Beatriz Marimon, de la Universidad Estatal de Mato Grosso en Brasil, coautora del artículo, estudia algunos de los bosques tropicales más cálidos del mundo situados en el centro de Brasil. Ella señaló: "Nuestros resultados sugieren que los bosques intactos pueden resistir algunos cambios climáticos. Sin embargo, estos árboles tolerantes al calor también enfrentan amenazas inmediatas de incendios y fragmentación". "Para lograr la adaptación climática, es necesario proteger y conectar los bosques que quedan", concluye.

Los conocimientos sobre cómo los bosques tropicales del mundo responden al clima solo fueron posibles con décadas de cuidadoso trabajo de campo, a menudo en lugares remotos. El equipo global de 225 investigadores combinó observaciones forestales en América del Sur (RAINFOR), África (AfriTRON) y Asia (T-FORCES). En cada parcela de monitoreo, se usó el diámetro de cada árbol y su altura para calcular cuánto carbono almacenaban. Las parcelas se revisitaron cada pocos años para ver cuánto carbono se estaba absorbiendo y cuánto tiempo se almacenaba antes de que los árboles murieran.
.
.
.
.

Carreteras sostenibles: un proyecto universitario combina botellas de plástico con mezcla asfáltica

.
Esta propuesta marcaría un antes para el destino de millones de botellas plásticas, pero además reforzaría la protección del medio ambiente e impulsaría la creación de nuevas fuentes de trabajo.
.
Photo by JOHN TOWNER on Unsplash
.
.
Costa Rica produce alrededor de 550 toneladas de plástico cada día, según datos publicados por el PNUD en el 2019. De dicha cifra, un 80% (440 toneladas) van a parar a las playas, mientras que el 11% (60,5 toneladas) encuentra como destino los botaderos o los espacios abiertos, y apenas el 9% (49,5 toneladas) se recicla. Ante información tan preocupante como la que divulga el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), en la Universidad de Costa Rica (UCR) surgen iniciativas que buscan ofrecer soluciones reales y prácticas para encontrar respuestas al problema de contaminación que produce el plástico de un sólo uso.

En la Maestría en Manufactura y Calidad de la Escuela de Ingeniería Industrial (EII) se gesta una propuesta para la producción en planta de la mezcla asfáltica con plástico que se utilizaría en las carreteras. Se trata de la tesis denominada Diseño de la producción de mezclas asfálticas modificadas con residuos plásticos, mediante la metodología IDOV de Seis Sigma, incorporando los lineamientos de economía circular. Este trabajo de posgrado se encuentra en su etapa final de desarrollo y será defendido a finales del presente mes de febrero. Su autor es el Ing. Rafael Ernesto Villegas Villegas y está dirigida por los ingenieros Dr. Roberto Quirós Vargas, catedrático e investigador de la EII, y Dr. José Pablo Aguiar Moya, investigador y docente de la Escuela de Ingeniería Civil (EIC).

Solución innovadora con múltiples beneficios

La idea en la que se basa el proyecto es poder producir en planta mezcla asfáltica modificada con plásticos de desecho, con el objetivo de evitar el daño ambiental que producen y lograr un manejo efectivo para ese tipo de basura sólida. De esta forma el plástico de un solo uso pasaría a tener una utilidad económica, social y ambiental, pues al aplicarse esta propuesta se podría dar una contribución significativa al desarrollo sostenible del país, se realizaría un aporte importante a la economía ya que abriría nuevas oportunidades laborales o fuentes de empleo, y generaría grandes beneficios ambientales. Pero para poder lograr estas metas, el Ing. Rafael Villegas aplicó nuevas técnicas en cuanto a la manufactura de la mezcla asfáltica.

Según explicó Villegas, este diseño de asfalto con residuos plásticos fue elaborado a partir de la metodología IDOV de Seis Sigma, la cual se aplica en la creación de nuevos procesos o productos de los que no se cuenta con ningún dato de medición.

La primera etapa del diseño se centró en analizar el proceso que ya existe e identificar los requerimientos técnicos principales en la producción de la mezcla asfáltica, se estudian los aspectos críticos en cuanto a la calidad y la definición del proceso de acuerdo con el proveedor de los materiales, para conocer detalles sobre los elementos que se incorporan durante la producción y el mismo proceso en sí, y registrar los elementos resultantes. “Esta etapa está impulsada por la necesidad del cliente. La principal preocupación en esta sección es cómo identificar y establecer los requisitos demandados. Para realizar este estudio se analizó la voz del cliente realizando un estudio a 28 profesionales de 12 países diferentes, los cuales laboran en el área de mezclas asfálticas”, manifestó Villegas.

La segunda etapa abarcó el estudio del diseño del proceso de producción de la mezcla asfáltica con el plástico, y establece los indicadores de circularidad del proceso. En esta etapa es importante el aporte del personal de la planta de producción, apuntó Villegas, debido a su experiencia y conocimiento para decidir dónde incorporar el plástico y diseñar el método de dosificación más sencillo y efectivo para cumplir las CTQ (características críticas para la calidad).

En una tercera etapa se analizaron todas las variables de los materiales que se incorporan al proceso de obtención de la mezcla asfáltica, para lograr proponer un sistema de producción modificado que incluya los residuos plásticos. “Los CTQ propuestos para este proyecto fueron contrastados con los requisitos técnicos y las especificaciones, dando como resultado una mezcla asfáltica con residuos plásticos que cumple con los parámetros establecidos para su aceptación a nivel nacional”, aseveró Villegas.

Finalmente, en la cuarta y última etapa se realizó la producción de la mezcla asfáltica con plástico, con el objetivo de obtener datos valiosos. Por ejemplo, las estimaciones en cuanto a la capacidad y los costos de producción. “A pesar de ser un pequeño plan piloto, alcanzó altos estándares de producción”, comentó Villegas. Dentro de esta cuarta etapa es en la que se procedió a construir un tramo de carretera, como prueba y validación del proceso.

El Dr. Roberto Quirós indicó que seleccionaron una parte de la carretera interna que se encuentra en Finca 3, muy cerca del Estadio Ecológico. Allí se construyó un tramo de 33 metros de longitud de dos carriles y para ello se utilizaron 7 000 botellas de plástico de refresco de 600 mililitros cada una. Esta prueba piloto se llevó a cabo a mediados del mes de diciembre pasado y resultó todo un éxito, según afirmó Quirós, “la mezcla que se usó y al que se le incluyó plástico como aditivo, no perdió sus propiedades básicas en su estructura física y su resistencia, por lo que puede cumplir a cabalidad con sus funciones primordiales a la hora de aplicarlo sobre la superficie”, subrayó este investigador.

Aportes al desarrollo sostenible

Este proyecto responde fielmente a los principios que rigen a la economía circular, ya que es una forma de introducir dentro del sistema económico materiales que ya han sido usados y a los que se le están dando una reutilización, con una serie de beneficios para la sociedad y que se apega al desarrollo sostenible. “El concepto de economía circular es muy reciente y consiste en transformar los modelos lineales de la economía hacia nuevas propuestas. La idea es que los materiales se mantengan el mayor tiempo posible dentro de los procesos productivos, para que la extracción o producción de los elementos con los que se crean los diversos productos que usamos las personas sean más eficientes y menos invasivos para el ambiente”, destacó Quirós.

Hay materiales de desecho como el plástico que van a parar a los ríos y de ahí a los mares, agregó Quirós, y como consecuencia tenemos la presencia de microplásticos en los peces, daño a la biodiversidad y agotamiento de los recursos. “Con este proyecto estamos evitando la extracción de materiales que se producen a partir de los combustibles fósiles, acción que genera gases de efecto invernadero que contribuyen al cambio climático”, recalcó Quirós.

Finalmente, este trabajo de investigación está alineado con los esfuerzos que realiza Costa Rica para reducir la contaminación ambiental, el uso de materiales derivados del petróleo y su huella de carbono. "Este es un proyecto de gran impacto nacional e internacional, por la solución a gran escala que ofrece al problema del plástico y pienso que coloca a la UCR como pionera, tanto en el tema ambiental como en el desarrollo e innovación en ciencia y tecnología", sentenció Villegas.
.
.
.
.

El aumento de la masa forestal se percibe como un factor negativo en las zonas rurales, pese a los beneficios que aporta

.
La expansión de los bosques es una oportunidad para restaurar ecosistemas, mitigar el cambio climático y analizar la contribución de la naturaleza en nuestro bienestar La despoblación de los paisajes rurales y la migración hacia el entorno urbano está transformando el paisaje.
.
.
.
La aparición de nuevas masas boscosas y el aumento de la cobertura vegetal son beneficiosos para mitigar el cambio climático ya que los bosques ayudan a retener CO2 y restaurar los ecosistemas. Sin embargo, tras un análisis de cómo nos beneficia la expansión natural del bosque y de la percepción social de estos cambios en el paisaje, Investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) entre otras instituciones, han detectado que, en zonas rurales, este cambio se percibe como algo negativo mientras que en las áreas más urbanas la percepción es positiva.

Las tierras que se cultivaban en la década de 1950 han sido invadidas en los últimos años por un crecimiento espontáneo de los bosques. ¿Cuál es el motivo principal? Tanto la despoblación y la migración de personas hacia las áreas urbanas, como la política agraria de la Unión Europea han tenido un fuerte impacto en los ecosistemas naturales y en las personas que dependen de ellos. En este trabajo se ha evaluado, por un lado, la expansión forestal en antiguas tierras de cultivo y, por otro lado, la densificación forestal en los bosques desde 1950.

El artículo describe los efectos del crecimiento espontáneo de los bosques en cuatro áreas repartidos entre dos zonas rurales y dos zonas periurbanas de España y Francia. “En España, nos hemos centrado en las zonas rurales del Parque Natural del Alto Tajo y el pre-pirineo catalán y, en el caso de las zonas periurbanas, en el área metropolitana de Barcelona y en la zona entre la ciudad de Burdeos y la cuenca de Arcachon, en Francia”, contextualiza el investigador del MNCN, Andrés Bravo. Cada caso incluye un conjunto de arboledas en crecimiento establecidas espontáneamente y dominadas por una especie arbórea concreta.

“Para realizar el análisis de los cambios ocasionados por este crecimiento de los bosques, hemos usado 10 de las 18 variables incluidas dentro del listado de los beneficios que la naturaleza aporta a las personas (NCP por sus siglas en inglés)”, explica Bravo. Los NCP incluyen todas las contribuciones, tanto positivas como negativas, que la naturaleza proporciona y que están asociadas a nuestra calidad de vida. Estas variables las establece la Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas (IPBES).

El crecimiento forestal es una realidad para muchas comunidades

Estas transformaciones paisajísticas han beneficiado la provisión de energía y la regulación del clima, pues los bosques funcionan como sumideros de carbono, sobre todo en el caso de los bosques nuevos que han crecido en antiguas tierras de cultivo. Sin embargo, la acumulación de biomasa ha sido vista como un factor de riesgo de incendios entre las partes interesadas a las que se ha entrevistado.

Los NCP inmateriales, es decir, aquellos relacionados con aspectos subjetivos, dependen del contexto en el que nos encontremos, por lo que se aprecian diferencias entre las áreas rurales y periurbanas. En las primeras, la densificación se percibe negativamente entre el sector agrícola y forestal porque es el reflejo del problema social que supone la despoblación en las áreas rurales que se asocia con la pérdida de identidad y herencia cultural, mientras que, en las segundas, se percibió un aumento de las experiencias físicas y psicológicas positivas.

A la vista de estos resultados, el crecimiento espontáneo de los bosques es importante para la regulación climática aunque existe disparidad en la valoración y percepción de otros beneficios entre distintos sectores de la población. Raquel Alfaro-Sánchez y Josep Maria Espelta investigadores del Centro de investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (CREAF) apuntan que este es el punto de partida y que queda mucho por estudiar y profundizar en el tema. Es imprescindible aumentar la comunicación con la población que está más en contacto con la naturaleza para mostrarle las mejoras que supone un aumento de la masa forestal y que su percepción sea más positiva, a la vez que se conciencia en áreas urbanas de la importancia que tiene para la sociedad mantener los paisajes rurales.

“La ciudadanía debe conocer las funciones ecológicas del crecimiento forestal y su potencial para proporcionar NCP así como integrar a las partes interesadas y a la población en la gobernanza del paisaje local”, concluyen Irene Martín-Forés y Fernando Valladares coordinadores del estudio en el MNCN.
.
Trabajo de referencia | I. Martín-Forés, S. Magro, A. Bravo-Oviedo, R. Alfaro-Sánchez, J.M. Espelta, T. Frei, E. Valdés-Correcher, C. Rodríguez Fernández-Blanco, G. Winkel, G. Gerzabek, S.C. González-Martínez, A. Hampe, F. Valladares (2020) Spontaneous forest regrowth in South-West Europe: consequences for nature’s contributions to people. People and Nature DOI: https://doi.org/10.1002/pan3.10161 https://besjournals.onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1002/pan3.10161
.
.
.
.

El cambio climático no se frena con la pandemia

.
Estudios científicos recientes muestran que el 2020 fue el quinto año consecutivo en el cual la Tierra estuvo más caliente respecto al anterior. La disminución de algunas actividades apenas alcanzó para reducir unas semanas la contaminación.
.
Gases contaminantes en la ciudad.
.
.
El planeta está enfermo y aunque en los meses iniciales de la cuarentena por la pandemia de la covid-19 se generó un panorama esperanzador ante la contaminación y el calentamiento global, la realidad científica muestra que la mejoría es leve, que no hay un cambio de fondo.

Un informe divulgado por la ONU en septiembre de 2020 muestra que el actual cambio climático no se detuvo en todo el año, pese a que hubo confinamiento extremo en muchas zonas del mundo, y que, por el contrario, la concentración de gases de efecto invernadero se incrementó y llegó a niveles no registrados hasta hoy.

El reporte 'Unidos en la Ciencia 2020', que presentó este panorama, fue coordinado por la Organización Meteorológica Mundial —OMM—, y en él se incluyeron datos y hallazgos de Global Carbon Project, el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático, la Comisión Oceanográfica Intergubernamental de la Unesco, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y del Servicio Meteorológico del Reino Unido.

"Las emisiones se dirigen hacia niveles prepandémicos, luego de una disminución temporal causada por las cuarentenas y la desaceleración económica. Se espera que el mundo experimente —con 2020 incluido— sus cinco años más cálidos registrados, en una tendencia que es probable que continúe, y no está en camino de cumplir los objetivos acordados para mantener el aumento de la temperatura global por debajo de 2°C o en 1,5°C por encima de los niveles preindustriales", asegura el informe.

Juan Camilo Villegas Palacio, docente de la Escuela Ambiental de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Antioquia, afirmó que "esto significa que se mantiene la dinámica normal de los últimos 50 años. Al comienzo de 2020 teníamos una alta concentración de dióxido de carbono en la atmósfera y cuando la pandemia ya era una realidad, esa concentración bajó; por eso se generó la falsa creencia de que esto era efecto de las cuarentenas".

El investigador explicó que "todos los años, durante el invierno en el hemisferio norte, en diciembre, enero y febrero, se registra el pico más alto de dióxido de carbono en la atmósfera, porque las plantas y los ecosistemas de los árboles de esa zona del planeta están inactivos; estos empiezan a despertar en la primavera, a partir de marzo, y están muy activos en junio, julio y agosto, cuando se presenta el pico más bajo de esa concentración de dióxido de carbono".

Las cuarentenas estrictas por la covid-19 empezaron en enero de 2020 en China, se extendieron por el planeta hasta avanzado abril y se levantaron de manera gradual en el verano boreal, así que no fue más que una coincidencia con este comportamiento cíclico y natural de la Tierra.

"Lo que hicieron estos organismos de Naciones Unidas, como se debe hacer, fue mirar 2020 en contexto y al compararlo encontraron que es evidente que este año ha sido el de la concentración más alta de dióxido de carbono en la atmósfera desde que hay registros", puntualizó Villegas.

Un engañoso cielo azul

Al optimismo también contribuyó el hecho de que, por algunas semanas, los cielos de varias ciudades altamente contaminadas lucieron diáfanos, como se notó en imágenes satelitales y foto grafías de la época.

Esto se debió, en gran medida, a que hubo una disminución de la emisión de dióxido de nitrógeno durante los picos de la pandemia, porque gran parte del transporte y una parte de la industria se paralizaron.

Un estudio del Centro de Vuelo Espacial Goddard de la Nasa —elaborado a lo largo de la pandemia y cuyos resultados parciales fueron revelados en noviembre de 2020—, recogió datos de 46 países, procedentes de 5.756 sitios de observación en tierra, que transmiten mediciones de la composición atmosférica por hora en tiempo casi real. En 50 de las 61 ciudades analizadas se detectaron reducciones de dióxido de nitrógeno de entre el 20 y el 50%.

"Sabíamos quelas cuarentenas iban a tener un impacto en la calidad del aire, pero pronto también quedó claro que iba a ser difícil cuantificar cuánto de ese cambio está relacionado con las medidas de contención, frente a la estacionalidad general o la variabilidad en la contaminación", dijo el investigador principal, Christoph Keller.

Álvaro Rúa Giraldo, docente de la Escuela de Microbiología de la Universidad de Antioquia y quien estudia la calidad del aire en el Valle de Aburrá, asegura que en esta parte del mundo hay dos factores a tener en cuenta al analizar la disminución de material particulado —pm— en la atmósfera.

"En Medellín no se presentó la segunda contingencia ambiental de cada año en 2020, que ocurre a partir de septiembre, porque tenemos dos eventos. Uno es la cuarentena por la pandemia, en especial al comienzo, en la etapa del aislamiento total, cuando la circulación del tránsito automotor se vio reducida en más de un 80 %, esa contaminación disminuyó; pero cuando las medidas se volvieron más flexibles, otra vez los niveles de contaminación volvieron a subir", indicó el experto.

"Y luego llegó el fenómeno de La Niña, con los aguaceros constantes, con muchos milímetros de agua, lo cual causó el efecto natural de la lluvia, que es limpiar ese material particulado del aire y por eso no tuvimos esa segunda contingencia», sostuvo Rúa, y agregó que "si hiciéramos una medición de los contaminantes de las aguas del río Medellín y de las quebradas del Valle de Aburrá, vamos a encontrar una alta contaminación con productos químicos, asociadas a ese efecto barrido causado por las lluvias".
.
.
.
.