En España, la fortuna de tan sólo tres personas equivale ya a la riqueza del 30% más pobre del país. La desigualdad sigue aumentando, el crecimiento del PIB deja atrás a los más vulnerables. España deja de ingresar aproximadamente 1.550 millones de euros como resultado de la actividad canalizada a través de los 15 paraísos fiscales más agresivos del mundo, el 58% del déficit del fondo de reserva de las pensiones en 2017.
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© Pablo Tosco/Oxfam Intermon
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El Foro Económico Mundial reúne de nuevo en Davos a líderes políticos y empresariales. En el marco de este evento, Oxfam Intermón ha publicado Una economía para el 99%, un nuevo informe en el que denuncia que tan sólo ocho personas (ocho hombres en realidad) poseen ya la misma riqueza que la mitad más pobre de la población mundial 3.600 millones de personas. Año tras año los súper ricos acumulan más riqueza, mientras datos más actualizados nos muestran que la mitad más pobre del mundo posee menos riqueza de lo que inicialmente se pensaba.
De seguir la concentración de la riqueza a este ritmo, en tan sólo 25 años, se tendría al primer “billonario” del mundo, alguien con tanta riqueza como toda la economía española actual, que necesitaría derrochar un millón de dólares al día durante 2.738 años para gastar su fortuna. En España, la tendencia ha sido la misma en este último año y son ya sólo tres personas las que acumulan la misma riqueza que el 30% más pobre del país, es decir, 14,2 millones de personas. En el último año, el incremento de la riqueza del 10% más rico en España ha sido casi dos veces el incremento del 90% restante. Es el reflejo de un sistema económico global injusto, que opera al servicio del 1% más poderoso, una economía para las élites.
Jose María Vera, director general de Oxfam Intermón señala que “es obsceno que la acumulación de riqueza esté en manos de tan pocos mientras que en el mundo, una de cada diez personas sobreviven con menos de dos dólares al día. Las mujeres se llevan la peor parte recibiendo menos salarios, sufriendo más discriminaciones en el ámbito laboral y asumiendo aún la mayor parte del trabajo de cuidados no remunerado.”
Es cierto que entre 1988 y 2011 los ingresos del 10% más pobre de la población mundial han mejorado, pero es una mejora de sólo tres dólares al año, mientras que los del 10% más rico crecieron 182 veces más. Hoy en día, siete de cada diez personas vive en un país en el que la desigualdad de renta ha aumentado en los últimos 30 años.
Los paraísos fiscales agudizan la crisis de desigualdad extrema y son parte del problema. España deja de ingresar aproximadamente 1.550 millones de euros como resultado de la actividad canalizada a través de los 15 paraísos fiscales más agresivos del mundo, una cantidad que equivaldría al 58% del déficit que se estima tendrá el fondo de reserva de las pensiones en 2017. Para los países pobres las pérdidas fiscales son de al menos 100.000 millones de dólares al año, dinero suficiente para financiar servicios educativos para los 124 millones de niños y niñas sin escolarizar o la atención sanitaria que podría evitar la muerte de al menos seis millones de niños y niñas cada año.
Se está construyendo un modelo de competitividad empresarial para asegurar el crecimiento económico basado en el cortoplacismo y en un concepto equivocado que promueve una carrera a la baja en la fiscalidad empresarial y en las condiciones salariales de los trabajadores.
"En todo el mundo, muchas personas están siendo dejadas de lado. Sus salarios se estancan o disminuyen mientras las remuneraciones de los presidentes y altos directivos de grandes empresas se disparan; se recorta la inversión en servicios básicos como la sanidad, la educación o la protección social mientras grandes multinacionales y grandes fortunas logran reducir al mínimo su contribución fiscal”, añade Vera.
En muchos países, incluso el salario mínimo establecido por ley no basta para percibir unos ingresos mínimos necesarios para llevar un nivel de vida digno. El salario mínimo de las personas en las plantaciones de bananas en la República Dominicana es de sólo el 40% de un salario digno; en Bangladesh es aproximadamente el 20% de la cantidad necesaria para llevar una vida digna
En América Latina y el Caribe el problema es similar. Una familia multimillonaria latinoamericana ingresa 1.154 veces lo que un hogar del 20% más pobre. Es más, desde la década de los ochenta, no se han visto cifras de aumento de la desigualdad como las de 2015 en la región: siete millones de personas cayeron en la pobreza y cinco millones pasaron a la indigencia.
El rechazo de la ciudadanía a la desigualdad está provocando crisis políticas en todo el mundo y se considera un factor determinante en la victoria de Donald Trump en las elecciones en Estados Unidos, así como en la elección del presidente Rodrigo Duterte en Filipinas y el Brexit en el Reino Unido.
Una desigualdad creciente en España
España sigue siendo el segundo país de la Unión Europea donde más ha crecido la desigualdad desde que estalló la crisis, tan solo detrás de Chipre y 20 veces más que el promedio europeo. Desde 2014 crece el PIB, pero los resultados de esta reactivación económica solo parecen beneficiar a una minoría mientras que la desigualdad se cronifica e intensifica.
En el último año, han surgido 7.000 nuevos millonarios, aproximadamente 20 al día. El 10% de los españoles más ricos concentran ya más riqueza (un 56,2%) que el resto de la población. Y mientras la fortuna de los 3 más ricos aumentó en un tres por ciento, el 30% más pobre del país perdió un tercio de la suya.
Para José María Vera “el modelo económico en España tiene un doble problema: se genera una alta desigualdad de mercado sobre todo por la fragilidad del empleo y la caída salarial, mientras el sistema fiscal, insuficiente y regresivo, no garantiza la redistribución”.
Entre 2008 y 2014, los salarios más bajos cayeron un 28% mientras los más altos apenas se contrajeron. Y en 2015 llegamos a un nivel en el que la remuneración del ejecutivo con el salario más elevado multiplicaba por 96 la del trabajador promedio en las empresas del Ibex 35. España es también uno de los países europeos donde el sistema fiscal logra reducir menos las desigualdades, el quinto peor de Europa. Las familias soportan el 84% de la recaudación frente al 13% de las empresas.
“Hay que poner fin a esta economía excluyente que amenaza la estabilidad de nuestras sociedades y sólo genera insatisfacción y frustración para la mayoría. Gobiernos y grandes empresas pueden tomar la decisión de revertir este modelo que exacerba las diferencias. Que la economía funcione para el 99% no es imposible: cooperación en lugar de competencia desleal entre países, salarios dignos y una fiscalidad justa en lugar de esta carrera a la baja que parece no tener límite. Una economía para las personas”, afirma Vera.
Oxfam hace un llamamiento a las élites económicas que estarán esta semana (y de forma específica a los milmillonarios del mundo) para que desempeñen un papel fundamental en la creación de una economía más humana. Es hora de frenar esta concentración de riqueza extrema, eliminar las barreras que limitan el progreso económico y social de las mujeres y acceder en igualdad a derechos fundamentales. Es fundamental que los políticos dejen de obsesionarse por medir el progreso tan sólo en base al PIB y se centren en indicadores que reflejen el beneficio del conjunto de la ciudadanía y no sólo de unos pocos.
En España, Oxfam Intermón plantea al nuevo Gobierno y al Parlamento la necesidad de impulsar un plan de urgencia contra la desigualdad, que incluya una Ley contra la evasión y elusión fiscal que contribuya a recuperar la progresividad y suficiencia en el diseño tributario gravando más a quienes más tienen; así como garantizar unos salarios dignos con la subida del Salario Mínimo Interprofesional hasta los 1.000 euros en 2020 y estableciendo escalas salariales justas (escala de 1:10 entre el salario máximo y el salario medio en los centros de trabajo).
La organización reclama también que los presupuestos públicos prioricen a las personas más vulnerables, incrementando las dotaciones en políticas sociales y asegurando ingresos para los más vulnerables. Asimismo, el presupuesto de Ayuda al Desarrollo debe incrementarse progresivamente hasta alcanzar el 0,4% en 2020, subiendo en el presupuesto de 2017 ya a un 0.25%..
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Los expertos alertan de que este tipo de trabajos puede empeorar aún más las condiciones laborales de las mujeres y los jóvenes.
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"Si encuentras un primer trabajo poco cualificado en Berlín [...], este será, en principio, el tipo de contrato que recibirás". La frase puede leerse en el sitio web de un colectivo que asesora de forma gratuita a los españoles que llegan a la capital alemana y que quieren trabajar. Se refiere a los llamados miniempleos (minijobs), contratos laborales de como máximo medio centenar de horas y 450 euros mensuales, prácticamente exentos de impuestos para los trabajadores, que mantienen los derechos durante las bajas laborales y los días de vacaciones.
En Alemania, los miniempleos se instauraron en 2003 con la voluntad de reducir el paro y hacer aflorar la economía sumergida. Hoy, unos 7,5 millones de ciudadanos de los más de 43 millones que conforman la población activa del país tienen este tipo de trabajo o modalidades similares. Estudiantes, jubilados o mujeres que buscan conciliar son beneficiarios potenciales. Pero los miniempleos no están exentos de críticas, como, por ejemplo, que pueden atascarse en la precariedad, ya que representan formas de contratación ágiles y cómodas para las empresas pero posibilitan sueldos por debajo del salario mínimo, lo que puede abrir la puerta a cobrar horas extras en negro.
En España, a pesar de que los gobiernos de Zapatero y Rajoy en principio se mostraron reacios a este tipo de contratos «a la alemana», la crisis redujo los trabajos indefinidos y a tiempo completo. Además, un decreto ley aprobado hace ahora cuatro años, que complementaba la reforma laboral de 2012, flexibilizó aún más la gestión del tiempo de trabajo en los contratos a tiempo parcial, que, así, pudieron acercarse un poco más a las características de los miniempleos, pero sin la exención de pagar impuestos y sin dejar de cotizar a la Seguridad Social.
Desde entonces, el paro se ha reducido y los pequeños contratos a tiempo parcial "han proliferado y se han insertado dentro de la normalidad laboral del país", explica Pere Vidal, abogado y profesor de Derecho laboral de la UOC. "Lo que ha sucedido es que, con la crisis, muchas personas solo han podido acceder a puestos de trabajo de pocas horas y, por lo tanto, con un salario más bajo", añade, por su parte, Gina Aran, experta en recursos humanos y profesora de Economía y Empresa de la UOC. La cuestión es si esto ha llegado para quedarse y, en caso de que sea así, cómo puede conseguirse que tenga más beneficios que costes para los trabajadores.
Poca cualificación y cotización más baja
¿Cómo son hoy los miniempleos «a la española» y quién los hace? "Son trabajos muy estacionales, muy de economía por demanda, trabajos que prácticamente pueden contratarse mediante una aplicación: cuidadora por horas, pintor por horas, etc. Son contratos que duran un día, o unas horas, que llevan al pluriempleo y la falta de especialización", detalla Vidal. Con todo, indica, muchas veces son contratos temporales que deberían ser indefinidos porque cubren necesidades estructurales: "Si me dedico a la mensajería, o a la restauración, y hago contratos temporales, a menudo estoy cubriendo necesidades estructurales de la empresa", deja claro el experto.
Eso sí, este tipo de contratos suelen hacerse "para trabajos menos cualificados o temporales, en los que a la empresa le es más fácil prescindir de un trabajador", destaca Gina Aran. Son trabajos que pueden ser buenas opciones para estudiantes antes de encontrar empleos a tiempo completo: "Los hacen sobre todo gente joven, y en principio con poca cualificación, pero a veces encontramos a gente titulada universitaria que hace de repartidora por horas porque no encuentra trabajo de lo que ha estudiado", subraya Vidal.
"Un problema que tienen es que, al final, las prestaciones que obtienen son más bajas aunque hagan muchos pequeños trabajos, porque cuanto más reducido es el salario, más baja es la base de cotización y, por lo tanto, más pequeña la prestación", indica el abogado y profesor de la UOC. "Una de las cosas que están pasando en Alemania es que hay más gente que tiene trabajo, pero que no consigue salir de los umbrales de la pobreza aunque esté ocupada", añade en este sentido.
Feminizar la precariedad laboral
Aunque en Alemania, indica Aran, "muchas mujeres se acogen a los miniempleos para poder conciliar trabajo y familia cuando en la unidad familiar entra otro sueldo principal, porque fiscalmente es más favorecedor". De hecho, subraya, "originariamente, los miniempleos estaban pensados para que las mujeres que estaban en casa se incorporaran al mercado de trabajo". Sin embargo, apunta, de la buena intención se ha pasado a la precariedad. "A estos miniempleos también se los ha llamado contrato de género, ya que pueden ser una trampa para la carrera profesional de las mujeres", advierte la profesora de Economía y Empresa de la UOC.
Vidal destaca que en España también sucede: "Hoy en día, la contratación temporal y a tiempo parcial está feminizada, pero ¿esto es forma de conciliar trabajo y familia? Yo creo que no, porque en principio las mujeres y los hombres tienen las mismas responsabilidades en casa y porque existen herramientas, como la reducción de jornada, que pueden utilizarse en contratos indefinidos a jornada completa. Estos miniempleos pueden ser una forma más de feminizar la precariedad laboral", lamenta Vidal.
Cumplir las horas estipuladas y equilibrar las necesidades de todos
A pesar de que Alemania ha marcado un camino para mejorar la empleabilidad y de que no existen soluciones mágicas, tanto Aran como Vidal coinciden en que el de los contratos a tiempo parcial no puede ser el único modelo que guíe las relaciones laborales. "Lo que yo propondría como política es que la Administración controle mucho más las obligaciones de las empresas: que se compruebe si se están haciendo solo las horas que se han estipulado y si los contratos son adecuados a sus necesidades reales", explica Vidal.
Por su parte, la profesora de Economía y Empresa de la UOC afirma: "Yo no tengo la solución que no han encontrado los legisladores, pero los gobiernos pueden incentivar la conversión de estos contratos en contratos a tiempo completo, pueden impulsar de otros tipos, limitar el número de contratos precarios que puede hacerse o circunscribirlos a colectivos muy concretos". Eso sí: "Cuantas más personas estén subempleadas, con bajos ingresos, además de no lograr el bienestar del que hace gala nuestra sociedad avanzada, más costará movilizar la economía en la medida en que no podrán consumir. A la larga, cuando necesiten ayudas o subsidios para sobrevivir, se convertirán en gasto público y privado en muchos casos".
Trabajar a tiempo parcial sin quererlo
De momento, según revelan los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) referentes a 2016, un 74,7% de los hombres y un 60,1% de las mujeres de entre 25 y 49 años que trabajan a tiempo parcial preferirían hacerlo a jornada completa. Entre los más jóvenes, que quizás deberían estar más de acuerdo en tener pequeños trabajos, la proporción supera igualmente el 50%.
A mediados de marzo, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) también presentaba un informe sobre España en el que indicaba que su mercado de trabajo se caracteriza por tener una elevada proporción de trabajadores temporales (25,7 % en 2015); que el trabajo a tiempo parcial aumentó durante la crisis y actualmente se sitúa en el 15,2 %, y que más de la mitad de este porcentaje son trabajadores parciales involuntarios. "Los trabajadores temporales y a tiempo parcial pasan por períodos de paro y de subempleo, lo que reduce sus ingresos e incrementa la pobreza", advierte el informe. .
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Los resultados de un reciente estudio, impulsado por un grupo de investigación de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC), ofrecen un catálogo de recomendaciones para promover la implicación ciudadana y cambio social desde las escuelas.
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Educar para un futuro sostenible a través de la Economía Circular
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El objetivo de la investigación, realizada por el grupo de investigación Ciberimaginario de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC) con la colaboración de la Northwestern University (Catar), ha sido identificar las fuerzas de cambio para mejorar los mecanismos de intervención en el ámbito educativo en España, orientados a fomentar el compromiso y la participación social de los jóvenes. Los resultados de este estudio, publicado en la revista científica Comunicar, se han materializado en una serie de recomendaciones, dirigidas a técnicos, directivos, formadores de formadores -personas encargadas de formar a otros docentes-, docentes e investigadores, para impulsar la implicación ciudadana y el cambio social en la escuela.
“La crisis climática y la emergencia medioambiental auguran un futuro de incertidumbre para el planeta. Las directivas europeas y nacionales educativas establecen los marcos de actuación y los compromisos que cada agente debe asumir para alcanzar el nuevo paradigma sostenible basado en la Economía Circular”, señala Alejandro Carbonell, investigador del grupo Ciberimaginario y coautor del estudio.
Durante el proceso de investigación, se realización entrevistas a técnicos y directivos del Ministerio de Educación y Formación Profesional, así como de las Consejerías educativas de las 17 Comunidades Autónomas. También se establecieron grupos de discusión con formadores de formadores, con el profesorado de distintos niveles educativos (infantil, primaria, secundaria, bachillerato y FP) y con investigadores de universidades españolas.
Una vez analizados los datos, los resultados obtenidos apuntan a tres posibles escenarios futuros: indeseado, de transición y deseado. “Para alcanzar el escenario deseado y evitar el distópico hemos planteado recomendaciones de aplicación práctica en el ámbito educativo”, destaca el investigador de la URJC. Entre estas recomendaciones destacan algunas dirigidas a los centros educativos como motores de cambio social: “El centro debe dialogar con su entorno próximo para generar sinergias de colaboración que permitan vincular la acción educativa con el cambio y la innovación social”, según se recoge en el trabajo publicado. Además, en este documento también se dirigen algunos puntos al profesorado para fomentar su implicación directa: “Los docentes son agentes modelizadores capaces de incentivar los procesos de reducción, reutilización y reciclaje en el aula. Por ese motivo, las acciones realizadas por el profesorado deben incluirse en todos los niveles educativos desde los niveles elementales y primarios, hasta los superiores y de formación profesional”.
Este trabajo forma parte de Proyecto BIOTRES-CM, cofinanciado por la Comunidad de Madrid, el Fondo Social Europeo y el Fondo Europeo de Desarrollo Regional, y está disponible en abierto: Recomendaciones para impulsar la implicación ciudadana y el cambio social en la escuela.
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Trabajo de referencia | Carbonell-Alcocer, A., Romero-Luis, J., Gértrudix-Barrio, M., & Borges-Rey, E. (2022). Educating for a sustainable future through the Circular Economy: Citizen involvement and social change. [Educar para un futuro sostenible a través de la Economía Circular: Implicación ciudadana y cambio social]. Comunicar, 73. https://doi.org/10.3916/C73-2022-02
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Esta propuesta marcaría un antes para el destino de millones de botellas plásticas, pero además reforzaría la protección del medio ambiente e impulsaría la creación de nuevas fuentes de trabajo.
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Costa Rica produce alrededor de 550 toneladas de plástico cada día, según datos publicados por el PNUD en el 2019. De dicha cifra, un 80% (440 toneladas) van a parar a las playas, mientras que el 11% (60,5 toneladas) encuentra como destino los botaderos o los espacios abiertos, y apenas el 9% (49,5 toneladas) se recicla. Ante información tan preocupante como la que divulga el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), en la Universidad de Costa Rica (UCR) surgen iniciativas que buscan ofrecer soluciones reales y prácticas para encontrar respuestas al problema de contaminación que produce el plástico de un sólo uso.
En la Maestría en Manufactura y Calidad de la Escuela de Ingeniería Industrial (EII) se gesta una propuesta para la producción en planta de la mezcla asfáltica con plástico que se utilizaría en las carreteras. Se trata de la tesis denominada Diseño de la producción de mezclas asfálticas modificadas con residuos plásticos, mediante la metodología IDOV de Seis Sigma, incorporando los lineamientos de economía circular. Este trabajo de posgrado se encuentra en su etapa final de desarrollo y será defendido a finales del presente mes de febrero. Su autor es el Ing. Rafael Ernesto Villegas Villegas y está dirigida por los ingenieros Dr. Roberto Quirós Vargas, catedrático e investigador de la EII, y Dr. José Pablo Aguiar Moya, investigador y docente de la Escuela de Ingeniería Civil (EIC).
Solución innovadora con múltiples beneficios
La idea en la que se basa el proyecto es poder producir en planta mezcla asfáltica modificada con plásticos de desecho, con el objetivo de evitar el daño ambiental que producen y lograr un manejo efectivo para ese tipo de basura sólida. De esta forma el plástico de un solo uso pasaría a tener una utilidad económica, social y ambiental, pues al aplicarse esta propuesta se podría dar una contribución significativa al desarrollo sostenible del país, se realizaría un aporte importante a la economía ya que abriría nuevas oportunidades laborales o fuentes de empleo, y generaría grandes beneficios ambientales. Pero para poder lograr estas metas, el Ing. Rafael Villegas aplicó nuevas técnicas en cuanto a la manufactura de la mezcla asfáltica.
Según explicó Villegas, este diseño de asfalto con residuos plásticos fue elaborado a partir de la metodología IDOV de Seis Sigma, la cual se aplica en la creación de nuevos procesos o productos de los que no se cuenta con ningún dato de medición.
La primera etapa del diseño se centró en analizar el proceso que ya existe e identificar los requerimientos técnicos principales en la producción de la mezcla asfáltica, se estudian los aspectos críticos en cuanto a la calidad y la definición del proceso de acuerdo con el proveedor de los materiales, para conocer detalles sobre los elementos que se incorporan durante la producción y el mismo proceso en sí, y registrar los elementos resultantes. “Esta etapa está impulsada por la necesidad del cliente. La principal preocupación en esta sección es cómo identificar y establecer los requisitos demandados. Para realizar este estudio se analizó la voz del cliente realizando un estudio a 28 profesionales de 12 países diferentes, los cuales laboran en el área de mezclas asfálticas”, manifestó Villegas.
La segunda etapa abarcó el estudio del diseño del proceso de producción de la mezcla asfáltica con el plástico, y establece los indicadores de circularidad del proceso. En esta etapa es importante el aporte del personal de la planta de producción, apuntó Villegas, debido a su experiencia y conocimiento para decidir dónde incorporar el plástico y diseñar el método de dosificación más sencillo y efectivo para cumplir las CTQ (características críticas para la calidad).
En una tercera etapa se analizaron todas las variables de los materiales que se incorporan al proceso de obtención de la mezcla asfáltica, para lograr proponer un sistema de producción modificado que incluya los residuos plásticos. “Los CTQ propuestos para este proyecto fueron contrastados con los requisitos técnicos y las especificaciones, dando como resultado una mezcla asfáltica con residuos plásticos que cumple con los parámetros establecidos para su aceptación a nivel nacional”, aseveró Villegas.
Finalmente, en la cuarta y última etapa se realizó la producción de la mezcla asfáltica con plástico, con el objetivo de obtener datos valiosos. Por ejemplo, las estimaciones en cuanto a la capacidad y los costos de producción. “A pesar de ser un pequeño plan piloto, alcanzó altos estándares de producción”, comentó Villegas. Dentro de esta cuarta etapa es en la que se procedió a construir un tramo de carretera, como prueba y validación del proceso.
El Dr. Roberto Quirós indicó que seleccionaron una parte de la carretera interna que se encuentra en Finca 3, muy cerca del Estadio Ecológico. Allí se construyó un tramo de 33 metros de longitud de dos carriles y para ello se utilizaron 7 000 botellas de plástico de refresco de 600 mililitros cada una. Esta prueba piloto se llevó a cabo a mediados del mes de diciembre pasado y resultó todo un éxito, según afirmó Quirós, “la mezcla que se usó y al que se le incluyó plástico como aditivo, no perdió sus propiedades básicas en su estructura física y su resistencia, por lo que puede cumplir a cabalidad con sus funciones primordiales a la hora de aplicarlo sobre la superficie”, subrayó este investigador.
Aportes al desarrollo sostenible
Este proyecto responde fielmente a los principios que rigen a la economía circular, ya que es una forma de introducir dentro del sistema económico materiales que ya han sido usados y a los que se le están dando una reutilización, con una serie de beneficios para la sociedad y que se apega al desarrollo sostenible. “El concepto de economía circular es muy reciente y consiste en transformar los modelos lineales de la economía hacia nuevas propuestas. La idea es que los materiales se mantengan el mayor tiempo posible dentro de los procesos productivos, para que la extracción o producción de los elementos con los que se crean los diversos productos que usamos las personas sean más eficientes y menos invasivos para el ambiente”, destacó Quirós.
Hay materiales de desecho como el plástico que van a parar a los ríos y de ahí a los mares, agregó Quirós, y como consecuencia tenemos la presencia de microplásticos en los peces, daño a la biodiversidad y agotamiento de los recursos. “Con este proyecto estamos evitando la extracción de materiales que se producen a partir de los combustibles fósiles, acción que genera gases de efecto invernadero que contribuyen al cambio climático”, recalcó Quirós.
Finalmente, este trabajo de investigación está alineado con los esfuerzos que realiza Costa Rica para reducir la contaminación ambiental, el uso de materiales derivados del petróleo y su huella de carbono. "Este es un proyecto de gran impacto nacional e internacional, por la solución a gran escala que ofrece al problema del plástico y pienso que coloca a la UCR como pionera, tanto en el tema ambiental como en el desarrollo e innovación en ciencia y tecnología", sentenció Villegas.
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El nuevo consumidor tendrá menos miedo a la compra en línea, será sensible a las marcas blancas, se alejará de los hipermercados y pagará con tarjeta. La crisis de la COVID-19 ha impulsado el comercio electrónico y el comercio automático, según los expertos.
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Desde papel higiénico en los inicios de la pandemia hasta tinte, pasando por la harina, durante esta crisis el consumidor ha modificado su consumo y también su modo de hacer la compra. Pero ¿cómo será el consumidor de después de la pandemia? "Es evidente que muchos consumidores han tenido que probar el canal en línea como consecuencia de esta crisis, y se han dado cuenta de lo cómodo y seguro que es para ellos. Esta experiencia incrementará la cuota en línea de cada cliente", afirma Juan Carlos Gázquez-Abad, profesor colaborador de los Estudios de Economía y Empresa de la UOC. De hecho, este mes de abril en España, el canal en línea de gran consumo ha conseguido de promedio un 40% más de compradores que en 2019.
"El confinamiento ha hecho que el segmento de la población que menos compraba por internet, los mayores de 55-60 años, ahora es el que más ha necesitado hacerlo, sobre todo los mayores de 70 años, que son los más vulnerables a la enfermedad y los que, por tanto, más confinados deben estar y sin ayuda de sus familiares", afirma Neus Soler, profesora colaboradora de los Estudios de Economía y Empresa de la UOC. Según datos de Kantar, cada semana se ha ido incrementando el tamaño de las cestas de compra, y han ganado peso todos los perfiles de edad e incluso las categorías de productos frescos, que hasta ahora eran la asignatura pendiente de la compra por internet. "En el sector de la alimentación, la venta en línea de productos frescos no acababa de cuajar. El consumidor prefería comprar este tipo de producto presencialmente, pero el confinamiento la está favoreciendo; si el consumidor comprueba que el producto que recibe en casa cumple sus expectativas, es muy probable que después de la crisis siga haciéndolo así", explica Soler.
Pero, pasada la cuarentena, ¿los consumidores volverán a su rutina o serán fieles a estos nuevos hábitos? "Muy probablemente, este consumidor sénior continuará comprando por internet porque ha perdido el miedo a hacerlo; las personas mayores han superado la inseguridad y la desconfianza que el comercio electrónico les generaba y han podido comprobar la comodidad que representa", responde Soler.
Crece el a-commerce, la compra en línea programada y automática
Pero no solo el comercio electrónico (e-commerce) ha ganado adeptos durante el confinamiento. "La situación de la COVID-19 ha impulsado el comercio electrónico, pero lo mismo está sucediendo con el comercio automatizado (a-commerce), sobre todo por la comodidad que significa para el consumidor", afirma Xavier García, profesor colaborador de los Estudios de Economía y Empresa de la UOC. El comercio automatizado (a-commerce o automated commerce) es una forma de comprar en la que el cliente programa una determinada compra y automatiza el proceso sin necesidad de participar nuevamente en él. Normalmente se usa para productos recurrentes o que se consumen de forma habitual. "Hay productos de poco valor que necesitamos en nuestro día a día pero que solo nos acordamos de comprar cuando faltan (productos de limpieza, aseo personal, determinados alimentos…). Si llegan a nuestro domicilio sin tener que pedirlos, con la periodicidad adecuada, es un ahorro de tiempo y de problemas", afirma García. El experto añade que, si los grandes operadores de comercio automatizado consiguen afinar sus algoritmos, se implantará en muchos más hogares. "Además, los operadores, al poder prever el volumen de compras de un producto por parte de cada consumidor, pueden ofrecer precios mucho más competitivos", señala.
Pero el consumidor de después de la pandemia no solo comprará por internet: los expertos coinciden en que tendrá una vertiente dual, en línea y presencial. "Se continuará comprando en línea porque hay mucha gente que tiene miedo a ir a las grandes superficies. Posiblemente esto empujará al pequeño comercio de proximidad, que ofrece un producto de calidad y a un buen precio y que no presenta las aglomeraciones de gente que pueden presentar las grandes superficies", explica Ana Isabel Jiménez Zarco, profesora de los Estudios de Economía y Empresa de la UOC. En esta línea, según datos de Kantar, los supermercados de barrio o regionales y las cadenas con más presencia en barrios —como DIA o Eroski— han ganado cuota en el mercado de gran consumo frente a los grandes hipermercados.
Volverá a la marca blanca y estará más atento a promociones y ofertas
La grave crisis económica que deja esta pandemia implica directamente una pérdida de capacidad económica de los consumidores. "Probablemente apostarán por productos más básicos y baratos y racionalizarán su compra, de forma similar a lo que sucedió en la crisis del 2008", afirma Gázquez-Abad. Para el experto, asistiremos a una nueva reducción de la oferta de muchas cadenas –no tan acentuada como en la crisis anterior- a fin de poder ofrecer una cesta de la compra más barata sin que deje de ser completa. Un consumidor con pérdida de capacidad económica será un cliente más atento a las ofertas y promociones. "Incrementará la sensibilidad al precio del consumidor y, por lo tanto, su sensibilidad a las promociones. Es probable que asistamos a un incremento de la presión promocional en muchas cadenas y marcas", explica Gázquez-Abad.
"En este contexto, muchas de las marcas de distribuidor o marcas blancas se van a ver beneficiadas, ya que una mayor racionalización, fruto de una menor capacidad económica, llevará al consumidor a valorar más aquellas marcas con mejor relación calidad-precio", añade Gázquez-Abad. Aunque vaticina un incremento de las marcas blancas, el experto afirma que será leve, lejos del crecimiento del 10% de cuota de mercado que se produjo entre los años 2007 y 2013, por ejemplo.
"La forma de consumir será más controlada porque las economías domésticas se verán perjudicadas. La tendencia ecológica de los últimos años dependerá del poder adquisitivo de cada familia: el producto ecológico suele ser más caro y, por tanto, puede convertirse en el "lujo" de las economías altas", afirma Soler. Además, la experta añade que, "aunque las marcas blancas han introducido cada vez más el producto ecológico en sus gamas, y dado que la crisis económica que sufrimos ahora disparará el consumo de marcas blancas (como ocurrió en la última crisis), si los precios son asequibles, podría ser que el consumidor consuma marca blanca, pero también producto ecológico", añade la experta.
El consumidor paga con tarjeta por miedo al contagio
Según datos del banco móvil N26, la retirada de efectivo en España cayó un 68% durante el mes de marzo, en el inicio del confinamiento. De hecho, esta es la primera crisis en la que la demanda de efectivo disminuye en lugar de aumentar. Así, el pago con tarjeta será la modalidad preferida de los consumidores, y eso es una buena noticia para los vendedores. "Como consecuencia del miedo al contagio, es casi seguro que el consumidor utilizará menos efectivo para realizar sus compras en supermercados (y, en general, en los comercios minoristas) e incrementará el uso de la tarjeta y de medios de pago móvil", afirma Gázquez-Abad. Además, añade que "eso beneficia también a las tiendas, ya que está demostrado que el uso de tarjeta —en lugar de efectivo— incrementa el nivel de impulsividad de las compras y aumenta el gasto medio por cada ocasión de compra". Este factor puede incrementar el número de acciones promocionales en los puntos de venta para estimular las compras impulsivas y no planificadas.
El consumidor de moda, ¿cambiará?
Y el consumidor de moda, ¿modificará su patrón de consumo en detrimento de la moda rápida (fast fashion) o saldrá a comprar masivamente? "Mucha gente aprovechará la apertura de las tiendas físicas como una forma de salir y disfrutar del desconfinamiento. Aparte de la compra de productos de moda y complementos, el consumidor utiliza la visita a las tiendas como una manera de obtener un valor no funcional sino más bien relacional, hedónico o de distracción", señala Jiménez Zarco.
En esta línea, Neus Soler concluye que aunque la gente haya adoptado ya una conciencia medioambiental, si pasa dificultades económicas hará pasar el interés individual por encima del colectivo o comunitario. De modo que si su economía no les permite comprar un producto ecológico o producido de forma sostenible por ejemplo, por buena voluntad que tenga, no podrá colaborar con el medio ambiente. .
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Este estudio, publicado por la revista científica Journal of Air Transport Management, mantiene que el 88% del tráfico con Europa de las low cost es nueva demanda, porcentaje que cae al 35% en los vuelos nacionales. En este último mercado, las low cost han tenido un verdadero carácter depredador sobre las aerolíneas tradicionales.
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En 2017 el sistema aeronáutico español ha batido todos los record de tráficos, con más de 249 millones de pasajeros, en gran parte debido al empuje de las “low cost”. Este 2018 se cumplen dos décadas de la llegada de las aerolíneas “low-cost” a España. En este contexto, un estudio del grupo de investigación Applied Economics & Management, con sede en la Universidad de Sevilla, cuantifica el impacto que las aerolíneas de bajo coste han tenido sobre las restantes categorías de aerolíneas incluyendo, de forma internacionalmente novedosa, las aerolíneas chárter. Esta investigación ha sido financiada, en convocatoria competitiva, por el Ministerio de Economía y Competitividad.
Este estudio, cuyo investigador principal es el catedrático de Economía de la US José Ignacio Castillo Manzano, ha sido desarrollado por los profesores Mercedes Castro-Nuño y Lourdes López-Valpuesta, de la citada Universidad, y por el profesor Diego Pedregal Tercero, de la Universidad de Castilla-la-Mancha. Para la profesora Castro-Nuño “el impacto de las low cost también sobre las chárter ha cambiado el sector turístico español, llevándolo a una constante carrera de máximos históricos, hasta los 82 millones de 2017”. Gracias a las low cost, aeropuertos como el de Sevilla han experimentado un desarrollo inimaginable hace una década, en este caso superando los 5 millones de pasajeros en 2017.
Este trabajo lleva a cabo la evaluación más profunda y extensa realizada sobre esta cuestión hasta la fecha. Para ello se implementaron diferentes modelos econométricos avanzados de series temporales en el periodo 1999-2016, incluyendo múltiples variables de control como la evolución económica, los ataques terroristas, los accidentes aéreos o los cambios en el calendario, entre otras muchas.
Aunque gran parte del tráfico de las aerolíneas low cost es nueva demanda, debida tanto a nuevos viajeros como a un aumento del número de viajes por año por pasajero, también han sido destacables los efectos sustitución-expulsión sobre las otras categorías de aerolíneas.
De esta forma, para los vuelos europeos, el 88% del tráfico de las low cost es nueva demanda, y el 12% proviene de las otras aerolíneas. Concretamente, por cada 1.000 nuevos pasajeros de las low cost en vuelos con Europa, las chárter perderían unos 79 y las aerolíneas tradicionales unos 38. Para el profesor José Ignacio Castillo, la liberalización del espacio aéreo en Europa, que permitió el desarrollo de las low cost, unido a la creación del Espacio de Schengen, ambas medidas a mediados de los 90, configuran posiblemente el conjunto de políticas más eficiente de integración europea, en cuanto a las personas. “Nunca se ha conseguido tanto por comunicar Europa, gastando tan pocos recursos económicos”. De esta forma, se han multiplicado las conexiones directas entre sus ciudades, especialmente las de tamaño medio, en una escala sin precedentes en la historia moderna.
En el mercado aéreo nacional, la situación es muy diferente. En este caso, la nueva demanda generada por las low cost es sólo del 35%. Concretamente, según la profesora Lopéz-Valpuesta, de cada 1.000 pasajeros que captaban las low cost en vuelos domésticos, las aerolíneas tradicionales perdían 619 y las chárter 34. Aunque, en este caso, parte de este gran efecto sustitución ha sido provocado por las propias aerolíneas tradicionales, que han traspasado de forma deliberada sus conexiones al low cost. Las beneficiarias han sido aerolíneas creadas por ellas mismas, como Iberia Express o Vueling. Para el profesor Castillo, la resistencia de las chárter en el mercado de los vuelos nacionales se ha visto potenciada por la ayuda pública que supone el programa de vacaciones del Imserso.
Por el contrario, en el mercado de los vuelos internacionales fuera de la Unión Europea, el efecto del desarrollo de las low cost ha sido el contrario. No sólo no ha tenido efecto sustitución sobre las chárter, sino que las tradicionales se han expandido en el mismo, como respuesta al empuje de las primeras. Para el profesor Castillo, estas aerolíneas han encontrado un ecosistema en el que se han sentido protegidas, pero este status quo pronto puede verse amenazado si se expande con éxito el modelo low cost a este segmento de mercado, con iniciativas como Norwegian o Level.
Para concluir, el profesor Castillo defiende que las low cost han creado un nuevo pasajero, ya sea por turismo o negocios, más autónomo e independiente. Un pasajero “do it yourself” o “ikea”, capaz de realizar múltiples gestiones por su cuenta gracias a Internet, pero, a la vez, más sensible al precio. Sin estas aerolíneas, no puede entenderse el boom actual del sector turístico, especialmente en segmentos como el city-break, de gran importancia para ciudades como Sevilla, menos sensibles a la estacionalidad.
En resumen, se ha generalizado el acceso a un tradicional bien de lujo, el viaje de placer o para visitar a amigos y familiares, a mucha más gente, sin exigirles un alto nivel de renta, y de forma más repetida. Pero también han generado nuevos debates, muchas veces de forma irracional, como la turismo-fobia o la supuesta diferente calidad del turismo, clasificando a los turistas por su capacidad de gasto, como si las personas de renta alta no volaran también en low cost.
Para el profesor Castillo existen otros debates más relevantes, como conseguir disminuir el peligroso deslizamiento de parte del nuevo sector turístico hacia la economía sumergida. En resumen, "debemos trabajar para que este sector pueda contribuir más al sostenimiento de nuestro Estado del Bienestar, sin afectar significativamente a la evolución creciente de su demanda". .
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Economistas como Thomas Piketty, Jeff Sachs, Nora Lustig y Angus Deaton exigen en una carta remitida a los líderes mundiales más transparencia fiscal y hacen un llamamiento a los Gobiernos para que acuerden nuevas normativas internacionales que obliguen a las empresas a publicar informes sobre sus actividades en cada uno de los países en los que operan.
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Más de 300 destacados economistas de 30 países distintos han remitido una carta a los líderes mundiales advirtiéndoles de que no existe argumento económico que justifique la continuidad de los paraísos fiscales y urgiéndoles a acabar con la opacidad financiera que estos favorecen. La carta llega justo antes de la cumbre anticorrupción organizada por el Gobierno británico, que tendrá lugar el próximo jueves en Londres y en la que participarán políticos de 40 países, así como representantes del Banco Mundial y el FMI.
Entre los economistas que han firmado firmantes se incluyen Thomas Piketty, autor del exitoso El capital en el Siglo XXI, Angus Deaton, actual premio Nobel de Economía, y Nora Lustig, profesora de Economía Latinoamericana de la Universidad Tulane, así como influyentes expertos y asesores políticos como Jeff Sachs, director del Earth Institute de la Universidad de Columbia y asesor del secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, y Olivier Blanchard, anterior economista jefe del FMI.
En España, Juan Gimeno, profesor de Economía de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), José Moisés Martin Carretero de Economistas Frente a la Crisis o Andreu Mas-Colell, profesor emérito de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, se encuentran entre los casi 40 expertos españoles que han firmado de esta carta.
Representantes académicos de las principales universidades mundiales como Harvard, Oxford y la Sorbona, y de países tan diversos como Finlandia y Camerún, se han unido para advertir a los líderes mundiales de que los paraísos fiscales minan la capacidad recaudatoria de los países, siendo los países pobres los más perjudicados. A pesar de tener opiniones dispares acerca de cuáles son los tipos impositivos más adecuados, todos se muestran de acuerdo en que "los paraísos fiscales, que permiten ocultar activos mediante empresas pantalla o trasladar los beneficios de empresas que no operan en su territorio, distorsionan el funcionamiento de la economía global".
Para solventar esta situación, los y las economistas hacen un llamamiento a los Gobiernos para que acuerden nuevas normativas internacionales que obliguen a las empresas a publicar informes sobre sus actividades en cada uno de los países en los que operan, y garantizar que todos los territorios creen registros públicos de los propietarios efectivos de todas las empresas y fondos.
Jeff Sachs ha señalado: "Los paraísos fiscales no están ahí porque sí. Las Islas Vírgenes Británicas no se convirtieron en un paraíso fiscal y de secretismo bancario por sí solas. Estos paraísos son resultado de elecciones deliberadas de importantes Gobiernos, principalmente el Reino Unido y los Estados Unidos, con la colaboración de importantes instituciones financieras, contables y legales que mueven el dinero”.
"Los abusos fiscales no solo resultan escandalosos, sino que además se producen delante de nuestras narices. No necesitábamos conocer los papeles de Panamá para saber que la corrupción fiscal internacional campa a sus anchas en los paraísos fiscales. Es necesario poner fin rápidamente a este sistema global que permite estos abusos. Eso es lo que significa una buena gobernanza en el marco de un compromiso global a favor del desarrollo sostenible".
Los economistas que firman la carta apuntan a que el Reino Unido se encuentra en una posición única para liderar la lucha contra los paraísos fiscales puesto que tiene soberanía sobre cerca de un tercio de los paraísos fiscales del mundo a través de sus Territorios de Ultramar y Dependencias de la Corona. Más de la mitad de las empresas creadas por Mossack Fonseca, el bufete de abogados que aparece en los papeles de Panamá, se establecieron en territorios de ultramar británicos, como las Islas Vírgenes Británicas.
Oxfam, que ha coordinado la redacción de la carta, hace un llamamiento a los líderes mundiales a acordar planes para acabar con el secretismo y los paraísos fiscales en todo el mundo, de tal forma que se impida que, al clausurar un paraíso fiscal, quienes eluden el pago de impuestos trasladen su dinero a otro.
El actual sistema permite a personas ricas y poderosas ocultar su dinero en paraísos fiscales, privando a los países de ingresos fiscales muy necesarios para financiar servicios públicos básicos como la sanidad o la educación. Oxfam trabaja para empoderar a las personas para que puedan salir de la pobreza por sí mismas, pero advierte de que millones de las personas más vulnerables del mundo continuarán sumidas en ella si los paraísos fiscales no desaparecen.
Winnie Byanyima, directora ejecutiva de Oxfam Internacional, ha afirmado: "Millones de las personas más pobres del mundo seguirán siendo las principales víctimas de la elusión y la evasión fiscal a menos que los Gobiernos actúen de forma coordinada para acabar con los paraísos fiscales, introduciendo registros públicos de los propietarios efectivos de empresas y fondos, así como sistemas para compartir información de forma automática entre países".
"Gobiernos de todo el mundo, las Naciones Unidas, el FMI y el Banco Mundial tienen que sentar las bases para una segunda generación de reformas fiscales internacionales que vayan más allá de las actuales propuestas y aborden la evasión y elusión de impuestos por parte de las grandes empresas".
LA CARTA:
A la atención de los y las líderes mundiales:
Les urgimos a aprovechar la cumbre anticorrupción que se celebrará este mes en Londres para tomar medidas significativas para poner fin a la era de los paraísos fiscales.
Los paraísos fiscales no aportan ningún valor al bienestar o la riqueza global, puesto que carecen de un propósito económico útil. Aunque, sin duda, estas jurisdicciones fiscales benefician a ciertas personas ricas y empresas multinacionales, tal beneficio se produce en perjuicio de otras personas y, por tanto, solo contribuye a agravar la desigualdad.
Tal y como han revelado los papeles de Panamá y otros documentos filtrados, la opacidad que rodea a los paraísos fiscales alimenta la corrupción y socava la capacidad de los países para recaudar los impuestos que les corresponden. Aunque la evasión y elusión fiscal perjudica a todos los países, en proporción, los países pobres –que cada año pierden cerca de 170.000 millones de dólares en ingresos fiscales como consecuencia de estas prácticas– son los más perjudicados.
Como economistas, tenemos opiniones muy distintas sobre cuáles son los tipos impositivos más convenientes, ya sean directos o indirectos, para las personas físicas o para las empresas. Sin embargo, coincidimos en que estos paraísos fiscales, que permiten ocultar activos mediante empresas pantalla o trasladar los beneficios de empresas que no operan en su territorio, distorsionan el funcionamiento de la economía global. Ocultando actividades ilícitas y posibilitando a personas ricas y grandes multinacionales operar bajo normas diferentes, los paraísos fiscales amenazan el Estado de derecho, un componente esencial para el éxito económico.
Para acabar con la opacidad que rodea a los paraísos fiscales necesitamos nuevos acuerdos internacionales sobre importantes cuestiones como la elaboración de reportes país por país de acceso público, inclusive en el caso de los paraísos fiscales. Para acabar con estos, los Gobiernos deben empezar por sus propios países, asegurándose de que todos los territorios de los que son responsables creen registros públicos de los propietarios efectivos de todas las empresas y fondos Reino Unido, como anfitrión de esta cumbre y país soberano de territorios que acogen a más de un tercio de los paraísos fiscales del mundo, está en una posición única para liderar esta lucha.
Poner fin a los paraísos fiscales no será una tarea fácil, puesto que existen poderosos intereses que se benefician de la actual statu quo. Como dijo el propio Adam Smith: “No es muy ilógico que los ricos contribuyan al gasto público, no solo en proporción a sus ingresos, sino en algo más que esa proporción”, y no existe argumento económico que justifique la continuidad de los paraísos fiscales, que contraponen dicha afirmación.
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El 23% de los españoles afirma haber hecho acopio de alimentos por si acaso desde el inicio de la guerra. Según los expertos, limitar el número de productos aumenta la sensación de pánico e inseguridad en el consumidor y lo incita a un mayor aprovisionamiento.
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Núria Bigas Formatjé | UOC
El consumo de aceite de girasol que tiene un español durante todo un año es de 4 litros; desde el inicio de la guerra en Ucrania, el gasto que están haciendo algunos consumidores es de 5 litros al mes. Esta reacción es lo que los expertos consideran "efecto acopio". "Es la acción que realiza un consumidor al comprar más productos de los que realmente va a consumir en un período corto de tiempo para tenerlos como reserva en sus despensas. Se trata de un comportamiento que normalmente se produce debido a la falsa sensación de desabastecimiento de ciertos productos o por el anuncio de un encarecimiento de la materia prima que le lleva a comprar el producto en este momento y en mayor cantidad, antes de que suba de precio", explica Cristian Castillo, profesor de los Estudios de Economía y Empresa de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC).
Crece la incertidumbre, sube la compra emocional, el acopio
La guerra en Ucrania y los posibles problemas económicos y de suministro derivados de este conflicto han hecho que crezca la incertidumbre en los consumidores. Según el observatorio de 40dB de abril de 2022, el 92% de los españoles cree que la guerra entre Rusia y Ucrania afecta negativamente a la economía española y solo un 3% niega que sea así. "En época de crisis económica, o cuando se producen situaciones que generan incertidumbre sobre el tiempo que pueden prolongarse y la posibilidad de que se agraven, el consumidor tiene una sensación de pérdida de seguridad y desarrolla un comportamiento de compra compulsiva (emocional)", explica Neus Soler, profesora colaboradora de los Estudios de Economía y Empresa de la UOC. En esta misma línea, Juan Carlos Gázquez-Abad, también profesor colaborador de estos Estudios, afirma que "efectivamente, por una parte, lo emocional derivado de una situación extrema y complicada hace que los consumidores se vuelvan más sensibles a todo lo relacionado con el entorno e intenten maximizar su sensación de seguridad. Pero, por otra parte, lo racional hace al consumidor intentar reducir los gastos lo máximo posible, incrementar el ahorro y sentir que la situación está 'bajo control'".
Limitar la compra aumenta el pánico y la inseguridad
El efecto acopio explica, en parte, las imágenes de estantes vacíos de algunos productos en muchos supermercados, sobre todo aceite de girasol y leche. Según el barómetro de abril de 40dB, casi el 23% de los españoles afirma haber hecho acopio de alimentos "por si acaso" desde el inicio de la guerra y un 25% no lo ha hecho pero se lo ha planteado. "Una situación como la actual, de incertidumbre económica, en la que la ciudadanía recibe constantemente noticias sobre 'lo que se nos viene encima', o sobre 'el posible desabastecimiento de ciertos productos', provoca una reacción totalmente emocional de protección que impulsa a la compra de más productos de los necesarios… todo bajo la premisa del 'por si acaso'", detalla Castillo, también investigador del grupo Sustainability and Management Research Group.
Para controlar este acopio, algunos grandes almacenes pusieron límite a las compras de ciertos productos y, recientemente, el gobierno ha optado por limitarlas, modificando la Ley de Comercio Minorista y permitiendo el racionamiento "ante circunstancias extraordinarias o de fuerza mayor". "Estas decisiones aumentan la sensación de desabastecimiento en los consumidores y provocan también un aumento del 'pánico' y de la inseguridad sobre lo que va a pasar en el futuro que, a su vez, conducen a un mayor acopio de productos", advierte Gázquez-Abad. Soler añade que otra consecuencia negativa es que el aumento de la demanda favorece que suban los precios. "Cuando el producto escasea y mucha gente quiere conseguirlo, se está más predispuesto a pagar un precio más caro".
La pandemia no ayudó
Ya pasó con el papel higiénico, y es que la pandemia aumentó la compra emocional de este producto en tiempos de inestabilidad. "Cuando las experiencias que hemos vivido anteriormente han dejado un poso de intranquilidad en nosotros (con la pandemia aprendimos que la sensación de estar seguros se puede ver alterada en cualquier momento), ante una nueva situación excepcional o diferente se nos puede disparar enseguida la alarma, haciendo que reaccionemos de una forma exagerada", afirma Soler. En España, esta vez ha sido el aceite de girasol aunque, precisamente, es el principal productor mundial (30% del total mundial y el 41% en la Unión Europea). "Sin ninguna duda, ha sido una compra totalmente irracional, porque su suministro estaba totalmente garantizado. Es difícil explicar la causa de las compras masivas de aceite de girasol, porque fueron totalmente irracionales y, por lo tanto, de difícil explicación", comenta Castillo.
A pesar del miedo, existe una situación de desabastecimiento real provocado principalmente por "la pandemia, la guerra de Ucrania, la huelga de transportistas y el consumo irracional", explica Castillo, que añade que "es cierto que algunos productos pueden tener problemas de suministro puntuales, pero no es motivo de preocupación. Lo que sí es una realidad, es que los precios de los productos pueden continuar subiendo como consecuencia de la situación global". Algunos expertos aseguran que el desabastecimiento puede ser muy grave durante el mes de abril. "Si esta situación continúa como hasta ahora, en la que arrastramos las consecuencias de una huelga de transportistas y consumos irracionales de productos, la respuesta es sí. Efectivamente, podemos encontrarnos ante una situación muy complicada, especialmente para adquirir productos perecederos como la leche, la frutas o la verdura", concluye Castillo.
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Los expertos afirman que a corto y medio plazo los viajes de larga distancia se reducirán después del coronavirus. Ante medidas estrictas de control el consumidor turístico será prudente y optará por destinos de proximidad y con vehículo privado.
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Núria Bigas Formatjé, UOC | Ir a la playa por turnos, viajar en medios de transporte al 30% de su capacidad y cerrar fronteras tanto de entrada como de salida son algunas de las medidas que baraja el Gobierno español para este verano. "Si el consumidor turístico tiene que moverse en medio de estrictas medidas de control, será prudente", advierte Joan Miquel Gomis, profesor de los Estudios de Economía y Empresa de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC). Además, añade que "si el escenario que se plantea es este, significa que estamos muy lejos de una situación de normalidad y que, por lo tanto, en este contexto, la reactivación de la demanda no tendrá el efecto rebote acelerado del que se habla".
Pablo Díaz, también profesor de los Estudios de Economía y Empresa de la UOC, sitúa la mejora a finales de verano, momento en el que algunos países europeos abrirán fronteras. "Todo dependerá de la evolución de la pandemia y de la posible política común europea: las políticas descoordinadas llevarán a un retraso en la apertura de fronteras por la desconfianza mutua y las medidas desiguales tomadas en cada país", afirma Díaz. Eso sí, se espera que las fronteras continentales sean el último paso, una vez la situación de las europeas esté normalizada.
El turismo cae, la economía se desinfla
Este pasado 2019, el sector turístico aportó el 15% del PIB nacional español. Para este 2020, en cambio, se prevén datos fatídicos. "El grado de reactivación turística dependerá de la flexibilización progresiva de las normas de control sanitario, que probablemente se irán implementando por áreas geográficas nacionales e internacionales", afirma Gomis.
En un año en el que el país batió por séptimo año consecutivo su récord histórico en llegadas de turistas internacionales, habiendo alcanzado los 83,7 millones de visitantes, queda claro que si las fronteras están cerradas, una parte muy significativa de estos turistas no podrá volver y "habrá que ver si el turismo interior puede sustituir la demanda", considera Gomis, director del programa de Turismo de la UOC.
Turismo de proximidad más económico y con aires de los setenta
Pero si el turismo nacional es la única opción viable para hacer vacaciones en este singular verano, ¿podría ser que los precios se incrementaran? "No es previsible un aumento de precios", considera Gomis. En la misma línea, Díaz afirma que los precios en general no subirán, al contrario: "para empezar a atraer a la demanda, significativamente menor que la de años anteriores, tenderán a la baja".
Habrá una demanda baja, debido a una crisis sanitaria que conlleva una crisis económica, con pérdidas millonarias en empleos. Según el Ministerio de Trabajo, son 888.597 los empleos destruidos en España desde el 12 de marzo como consecuencia de la crisis del coronavirus. A escala mundial, en el sector del turismo, las estimaciones del Consejo Mundial del Viaje y el Turismo (WTTC) hacen referencia a 50 millones de empleos perdidos. "Estamos ante un entorno en el que muchos colectivos y personas están teniendo problemas económicos graves y en el que el nivel adquisitivo de las familias bajará; se trata, por tanto, de indicadores que no juegan a favor de un incremento de precios", añade Gomis.
Lo que sí que se prevé es que el precio de algunos transportes suba. "Ya no se van a ver, al menos inicialmente, los precios de oferta de, por ejemplo, las compañías aéreas de bajo coste anteriores a la crisis, porque sería insostenible des del punto de vista económico", afirma Díaz. Según el experto, el turismo volverá a un escenario similar al de los años setenta, "cuando las familias se desplazaban en sus propios automóviles y mayormente a apartamentos veraniegos".
La confianza del turista lo llevará cerca
En cualquier caso, parece que la COVID-19 tendrá consecuencias en la confianza de los turistas. "La experiencia de esta situación sanitaria actual es tan traumática que puede provocar un cambio en el orden de prioridades en la vida de muchas personas. Y entre estos cambios de prioridades, es previsible que figuren también los hábitos en turismo, hecho que condicionará la oferta", explica Gomis. Según el experto, es previsible que a corto y medio plazo los viajes de larga distancia se reduzcan después de la COVID-19. Algo similar ocurrió tras los atentados del 11-S, cuando se redujeron drásticamente los viajes en avión y hubo una recuperación de los destinos de proximidad y en vehículo privado. "Los viajes de proximidad generan mayor confianza psicológica, más sensación de control y menos gasto entre los viajeros y, por tanto, pueden recuperarse antes", añade Gomis.
Díaz es más optimista en cuanto a la previsión a medio plazo. "Hay muchos intereses y toda una industria dispuesta a ser reactivada; había —y probablemente se reafirmará— una demanda mundial creciente que será convenientemente impulsada por campañas promocionales masivas", afirma.
Italia, China, Estados Unidos o España son los países más afectados por esta crisis, pero también son los estados más receptores de turistas del mundo. ¿La situación puede afectar negativamente a la imagen y al futuro del turismo? "La pandemia está tan generalizada geográficamente que difícilmente van a quedar solo unos países como señalados", afirma Díaz, pero añade que otros destinos pueden verse favorecidos. "Si han tenido poca incidencia de la COVID-19 y tienen datos fiables, pueden ser percibidos como seguros por el turista internacional", afirma.
El pasaporte vírico, ¿una opción para volar?
Aún hay muchas dudas sobre el futuro del sector aéreo posterior a la crisis: medidas de distanciamiento entre asientos, aeronaves operando con menos pasajeros, desinfección de cabinas después de cada vuelo… El pasaporte víricotambién es una de las opciones que está a debate. Según Díaz, es un tema cuestionable porque promovería un pasaporte de movimiento incluso dentro de un mismo país y podría servir para establecer condiciones de confinamiento más duras para aquellos que no lo tengan. Por otro lado, añade que "sería un primer paso para permitir el turismo internacional, pero a la larga podría convertirse en una traba si su requerimiento se alarga mucho en el tiempo". Salvador Macip, profesor de los Estudios de Ciencias de la Salud de la UOC, duda de su posible efectividad ante los datos que tenemos actualmente. "Aún no entendemos bien cómo funciona esta inmunidad que, en teoría, provoca el virus. No sabemos en qué medida es efectiva (hay algunos casos de posibles reinfecciones que tienen que investigarse a fondo) ni cuánto duraría", afirma.
El mundo cambia, ¿el turismo también?
De las consecuencias de la crisis podemos sacar lecciones y podemos cambiar la mentalidad hacia un debate que tenga más en cuenta la sostenibilidad, la ecología y el respeto a las sociedades locales y que piense menos en la masificación y en un sistema aéreo poco implicado en el medioambiente. "Ya se identificaba una tendencia hacia un turismo más responsable y puede que el escenario posterior a la pandemia acelere la regulación de las administraciones y la presión de la demanda en este sentido", afirma Gomis. "Las consecuencias de las decisiones que se tomen en el ámbito de la gestión pública en los próximos meses reconfigurarán la estructura de las condiciones de la oferta y de las expectativas de la demanda", concluye..
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