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Un estudio del consorcio Lifebrain, coordinado por la Universidad de Oslo con la participación de la Universidad de Barcelona, constata que la educación superior no hace más lento el envejecimiento del cerebro. Esta investigación, que desmiente la creencia ordinaria, se ha publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).
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Desde hace tiempo, los investigadores saben que todos los cerebros se encogen con la edad. Una percepción habitual ha sido que la educación era una manera de frenar esa reducción en el tamaño del cerebro. Sin embargo, no hay pruebas que puedan verificar esa idea.
Uno de los participantes en esta investigación, David Bartrés Faz, experto del Instituto de Neurociencias de la Universitat de Barcelona (UBNeuro), explica que "algunos trabajos anteriores habían establecido una relación positiva entre el nivel educativo y el nivel del funcionamiento neurocognitivo, y esa idea era consistente con el hecho de que los individuos con estudios superiores tienen una ventaja inicial sobre las personas con una educación inferior que puede prolongarse durante la vida adulta".
Sin embargo, estas pruebas provienen de investigaciones transversales, que no pueden determinar cómo se producen las asociaciones entre la educación, el cerebro y los posibles cambios cognitivos a lo largo del tiempo en cada individuo.
Los cerebros se encogen al mismo ritmo
Mediante la agrupación de varios conjuntos de datos del cerebro de los que dispone el consorcio Lifebrain, el estudio ha podido hacer un seguimiento de estos cambios en individuos a lo largo de muchos años.
Los investigadores han encontrado que, aunque las personas con un nivel superior de estudios tienen volúmenes cerebrales algo mayores que las personas con menos formación, sus cerebros se reducen al mismo ritmo a lo largo de la vida.
"Este hallazgo sugiere que la educación superior no influye en el envejecimiento cerebral", afirma Lars Nyberg, profesor de la Universidad de Umeå (Suecia), primer autor del estudio y miembro del consorcio Lifebrain.
Los investigadores midieron el envejecimiento del cerebro calculando el volumen de las regiones de la capa cortical y del hipocampo mediante resonancias magnéticas hechas a más de 2.000 participantes en los biobancos de Lifebrain y del Reino Unido. Estas zonas del cerebro tienden a reducirse con el paso del tiempo, como parte de un proceso natural. Los cerebros de los participantes se escanearon hasta tres veces durante un periodo de once años, dentro de lo que se conoce como estudio longitudinal. "Esto es lo que hace que este estudio sea único", destaca Nyberg. "El estudio es una prueba longitudinal a gran escala, con replicación en dos muestras independientes, y es una de las mayores de este tipo".
Los investigadores compararon la tasa de reducción de las áreas cerebrales mencionadas en personas que habían finalizado sus estudios superiores antes de los 30 años y en aquellas que no los tenían. La edad de los participantes era de entre 29 y 91 años. Aunque la tasa de los cambios cerebrales fue similar en los participantes con o sin formación superior, los investigadores constataron que aquellos con un nivel superior de estudios tenían un volumen cortical ligeramente mayor en algunas regiones, pero incluso en dichas áreas la tasa de cambio no estaba relacionada con el tipo de educación.
Anders Fjell, de la Universidad de Oslo y uno de los principales autores del artículo, recuerda que "la investigación no dice que los estudios no sean importantes; la educación superior se asocia a ventajas en la vida, pero no podemos decir si causa esas ventajas". "Si las personas con estudios superiores tienen cerebros mayores —continúa el investigador—, es posible que eso retrase la aparición de demencia u otras afecciones relacionadas con un funcionamiento cognitivo inferior". "La conclusión es que el cerebro de todas las personas acabará encogiéndose, pero la tasa de esa reducción no parece que vaya a estar afectada por los años que uno ha estado estudiando", remata Fjell.
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Trabajo de referencia | Nyberg et al. «Educational attainment does not influence brain aging». Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), mayo de 2021, 118 (18) e2101644118.
DOI: 10.1073/pnas.2101644118
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En un trabajo publicado en la revista ‘Procedia’, el equipo ha estudiado el comportamiento lingüístico en estas redes sociales de alumnos de los grados de Traducción e Interpretación, Educación Primaria y Educación Infantil.
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>Las docentes e investigadoras del Campus de Soria de la Universidad de Valladolid (UVa) Elena Jiménez García, de la Facultad de Educación, y Purificación Fernández Nistal y María Teresa Ortego Antón, de la Facultad de Traducción e Interpretación, trabajan en una línea de investigación centrada en analizar el comportamiento lingüístico de los estudiantes de Grado en su uso de las redes sociales en Internet como herramienta de comunicación académica y educativa.
Como explican las investigadoras, en los últimos años se ha popularizado el empleo de redes sociales en la comunidad académica, especialmente entre los estudiantes, de forma que han surgido nuevas formas de interacción entre los alumnos y entre los alumnos y los docentes, quienes las han incorporado en su rutina diaria también en escenarios académicos.
Aunque se han desarrollado algunos estudios en esta línea, centrados principalmente en el uso de las redes sociales desde una perspectiva didáctica, existe la necesidad de obtener un mayor conocimiento sobre el comportamiento lingüístico de los estudiantes de Grado en las redes sociales en escenarios académicos, aspecto en el que está trabajando el equipo de la UVa.
En un artículo publicado en la revista ‘Procedia-Social and Behavioral Sciences’, las investigadoras presentan un estudio en el que han compilado una muestra formada por grupos de estudiantes de los cursos iniciales, medios y finales de los grados de Traducción e Interpretación, Educación Primaria y Educación Infantil que se imparten en el Campus de Soria de la UVa. El trabajo se centra en la comunicación entre los estudiantes, y recoge una colección de datos textuales extraídos de dos redes sociales en concreto: Facebook y WhatsApp.
“Teniendo en cuenta el gran número de redes sociales disponibles para los estudiantes de Grado, tuvimos que limitar los canales de los que tomamos las muestras. Con el fin de determinar las redes sociales más populares utilizadas por los estudiantes para comunicarse de igual a igual en los escenarios académicos, nos basamos en los resultados de una encuesta realizada a estos alumnos en la que observamos que los estudiantes de Traducción prefieren comunicarse a través de Facebook y WhatsApp, mientras que los Estudiantes de Educación solo utilizaban WhatsApp”, detallan.
El estudio incluyó tres grupos: un primer grupo formado por alumnos de cuarto curso de la licenciatura de Traducción (63 mujeres y 15 hombres) que utilizan Facebook; un segundo grupo de estos estudiantes que se inscribieron en asignaturas optativas (compuesto por 3 hombres y 16 mujeres) que se comunican a través de WhatsApp; y un tercer grupo de alumnos de Educación (23 mujeres y 14 hombres) que sólo usan WhatsApp.
Según apuntan las investigadoras, las redes sociales “se han convertido en una herramienta esencial para la comunicación entre los estudiantes en escenarios académicos universitarios”, unas herramientas que contribuyen “a publicar y compartir información, al autoaprendizaje, al trabajo en equipo, a la comunicación, la información y el acceso a otras fuentes de datos, facilitando el aprendizaje constructivista y colaborativo”. Unos recursos que propician asimismo “un aprendizaje más interactivo y dinámico”.
El estudio señala que los estudiantes muestran una preferencia por el uso de Facebook para compartir opiniones sobre el tiempo de ocio, mientras que WhatsApp se utiliza principalmente para conversar sobre las actividades, proyectos y tareas académicas que deben presentarse en un período de tiempo corto.
Próximos pasos
El trabajo forma parte de la investigación llevada a cabo por el Grupo Indoc_Tradidesp de la Universidad de Valladolid, coordinado por Elena Jiménez García, y del Proyecto de Innovación Docente titulado ‘Análisis de los errores lingüísticos en el uso del español en contextos educativos universitarios en las redes sociales’. Los primeros resultados del proyecto también se han presentado, entre otros, en el XXXIII Congreso Internacional de la Asociación Española de Lingüística Aplicada (AESLA), celebrado el pasado mes de abril en Madrid bajo el título ‘La comunicación multimodal en el siglo XXI: Retos profesionales y académicos’.
Los próximos pasos en la investigación de este equipo de la UVa se dirigirán al análisis de los patrones de comportamiento más recurrentes a nivel morfológico, sintáctico y discursivo, contrastando los resultados con muestras textuales de otros escenarios de comunicación menos innovadores, como el correo electrónico o mensajes enviados a través del Campus Virtual de la UVa.
Además, entre sus planes para el futuro se encuentra ampliar la población a otros años y a otros grados, así como extender el análisis a los textos de otras redes sociales que se utilizan para compartir información académica como Twitter, Tuenti e Instagram. Por último, consideran interesante analizar no sólo la comunicación entre los alumnos, sino también entre profesores y estudiantes a través del correo electrónico y del Campus Virtual..
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Referencia | Antón, M. T. O., García, E. J., y Nistal, P. F. (2015). “Linguistic Behaviour in Social Networking Sites used as Academic and Educative Communication Tool”. Procedia-Social and Behavioral Sciences, 212, 123-130.
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Aprender a programar beneficia a los escolares, según los resultados de una investigación de la UNED. La programación no sólo permite conocer los conceptos computacionales sino que mejora la comprensión de la lógica, el pensamiento matemático y desarrolla la creatividad de los alumnos.
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Además de mejorar en lógica y matemáticas, aprender a programar durante la primaria favorece el desarrollo de la creatividad en los escolares, según se desprende de un estudio publicado en la revista Computers & Education. La disposición de los alumnos hacia este tipo de aprendizaje es favorable y su motivación elevada, especialmente a la hora de trabajar con lenguajes de programación visual: “El entusiasmo y la posibilidad de que los alumnos creen aporta un elemento dinámico y activo que compromete al alumnado en procesos de aprendizaje” señala José Manuel Sáez, autor principal de la publicación: ”Además de las mejoras en los conceptos y prácticas computacionales, observamos beneficios pedagógicos relativos a enfoques activos, como la motivación o la diversión, así como el aprendizaje de contenidos relacionados principalmente con las áreas curriculares de ciencias sociales y educación artística”.
Para llevar a cabo la investigación, que pretendía evaluar la incorporación de computación básica en el aula, los expertos diseñaron una serie de proyectos y actividades dentro del programa escolar de 5º y 6º de primaria que implicaba el uso de Scratch, un lenguaje de programación desarrollado en el MIT para ser aplicado en entornos educativos. A través de una interfaz muy intuitiva, el usuario puede manejar fácilmente elementos gráficos para crear animaciones, juegos y todo tipo de historias interactivas. Las pruebas se desarrollaron a lo largo de dos cursos académicos y en ellas participaron 107 alumnos de cinco colegios distribuidos entre Castilla-La Mancha y Madrid.
Mediante un test, conocido como Visual Blocks Creative Computing Test, se midió el grado de adquisición de los conceptos y prácticas computacionales de los estudiantes, como por ejemplo secuencias, bucles o condicionales. Los resultados mostraron mejoras significativas respecto a la comprensión en lógica, matemática y la creación de contenidos. Por otro lado, se analizó la disposición de los estudiantes hacia el proceso de aprendizaje en función de su propia experiencia: “Ambos instrumentos obtienen resultados en la misma dirección por lo que obtenemos una triangulación de datos que aporta validez a los resultados obtenidos. Se destacan resultados positivos en enfoques activos, utilidad, motivación o diversión, y se trabajan conceptos computacionales y contenidos en historia del arte” comenta el investigador de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED).
Los métodos de aprendizaje activo, como el que se ha puesto en práctica para este estudio, emanan de corrientes pedagógicas que centran el protagonismo en el alumno y su autonomía. Dados los beneficios observados en este caso, los autores de la publicación recomiendan incorporar la programación de manera transversal en el currículum escolar de 5º y 6º de primaria, especialmente en ciencias sociales y arte, ambas áreas proclives a trabajar con contenidos visuales y elaborar proyectos dinámicos..
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Tradicionalmente, después de las vacaciones de Navidad, empieza para los universitarios uno de los momentos críticos del curso: se acercan los exámenes finales del primer semestre y, a los que no han sido hormiguitas, les toca trabajar duro. Pero con el plan de Bolonia ¿sirve de algo hacer una gran empollada a última hora? Es más, ¿siguen teniendo sentido los exámenes en este nuevo contexto?
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Raquel Font | Ya hace seis años que se implantó oficialmente el espacio europeo de educación superior (EEES), conocido como el plan de Bolonia, que ha implicado un cambio metodológico docente. Uno de los objetivos principales de este cambio es desarrollar competencias más que adquirir conocimientos. Y hacerlo con nuevas metodologías como el trabajo por proyectos o la resolución de casos prácticos. Frente a este nuevo panorama, ¿ha cambiado también la forma de evaluar a los estudiantes o se siguen haciendo los tradicionales exámenes finales?
Nati Cabrera, doctora e investigadora en tecnología y educación de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), piensa que "si enseñamos bien con actividades más participativas y creativas, con resolución de problemas, poniendo en juego la capacidad crítica de los estudiantes, un examen final para vomitar contenido no tiene ningún sentido".
El examen, sin embargo, sigue siendo el sistema de evaluación más utilizado, aunque los propios estudiantes lo consideran poco útil para el desarrollo de competencias, según un estudio del Ministerio de Economía y Competitividad sobre el impacto de los diferentes métodos de evaluación educativa en el desarrollo de las competencias en la universidad, en el que ha participado Nati Cabrera.
Una de las conclusiones más relevantes del estudio es que en general los estudiantes no ven la evaluación como una oportunidad para aprender, y está más vinculada a la finalidad de poner una nota. Cabrera considera que los profesores siguen confiando demasiado en los exámenes, aunque la información que aportan no sirve para que los estudiantes puedan mejorar, ya que una vez tienen la nota el proceso ha finalizado.
Más tiempo y menos intensidad
Los estudiantes reclaman una evaluación continuada real como propone el plan de Bolonia, que no tiene nada que ver con hacer más exámenes durante el semestre, es decir, que, en vez de un examen, se hagan tres. Tal como explica la investigadora, "la evaluación ha de ser una herramienta útil para mejorar, un instrumento que establezca un diálogo entre el profesor y el estudiante, que a lo largo del proceso vaya viendo qué va aprendiendo y qué debe rectificar".
Modesta Pousada, profesora de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la UOC, asegura que absorber todo el contenido, empollar para repetir o vomitar lo que se sabe, no es un aprendizaje significativo, y precisamente el cambio de Bolonia lo que intenta es que el aprendizaje sea significativo, que tenga sentido, que no tengas que aprender un contenido teórico de memoria, sino que el conocimiento sirva para resolver situaciones reales.
Esta manera de aprender implica, según Cabrera, un trabajo muy continuado y, por tanto, "las empolladas y los esprints de última hora que se hacían antes cada vez tienen menos sentido". Además, considera que, de este modo, "se tienen muchas más garantías de que lo que se aprende realmente se asimila". Cognitivamente, no tiene nada que ver entender un texto y luego reproducir lo que has leído con entender el mismo contenido y ser capaz de aplicar los conocimientos para la resolución de un problema, es decir, en diferentes contextos.
Pero lo cierto es que, al predominar todavía los exámenes tradicionales, sigue habiendo estudiantes motivados y constantes que estudian paulatinamente y otros que lo dejan todo para última hora y tienen que hacer un esprint.
Pousada asegura que hay estudios que indican que "la práctica distribuida es mucho más efectiva que la práctica masiva", es decir, que es mejor estudiar durante dos semanas dos horas diarias que estudiar durante tres días siete u ocho horas al día porque el recuerdo mejora. Incluso si se espacian más las horas de estudio, se puede llegar a aprender lo mismo invirtiendo menos horas.
Para Pousada lo que es evidente es que cuando quedan cuarenta y ocho horas antes de un examen "no es el momento de resolver lo que no se ha hecho durante el curso, aunque puede servir para detectar lo que se ha de repasar".
En Google encontramos de todo
Ahora los estudiantes tienen muchísimas más oportunidades de aprendizaje que antes gracias a las nuevas tecnologías, pero Nati Cabrera alerta que se debe tener cuidado y hacer un buen uso de ellas, porque "aunque se encuentre todo en internet, no aprendes si no eres tú quien asimila los conocimientos" y, además, todos esos dispositivos pueden llegar a ser una fuente de distracción.
Lo que es indudable, según Modesta Pousada, es que las nuevas tecnologías han cambiado la forma en la que recordamos las cosas. Lo demuestran estudios sobre los efectos de usar Google en la memoria, que concluyen, tal como afirma Pousada, que "en el futuro, para los estudiantes, no será tan relevante saber algo como recordar la forma de llegar a ese contenido". Tanto Cabrera como Pousada destacan la importancia de tener un buen criterio para saber discriminar las fuentes..
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El programa Mybullying se aplicará en 700 colegios de la Comunidad de Madrid. La herramienta, desarrollada por la Universidad Complutense de Madrid, detecta el acoso escolar en solo diez minutos. El programa, que se ha probado en miles de estudiantes desde 2005, genera un mapa social de la clase y propone medidas para evitar el aislamiento de los estudiantes más vulnerables.
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El acoso escolar no implica solo agresiones físicas y verbales, también hacer el vacío o rechazar a un compañero de clase. Para prevenir este tipo de conductas, investigadores de la Facultad de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) han desarrollado Mybullying, un cuestionario online de aplicación colectiva con el que se genera un mapa de la red social del aula y se indican pautas de intervención.
La herramienta ha comenzado a aplicarse en 700 centros educativos de la Comunidad de Madrid, con el objetivo de ampliarlo a los aproximadamente 2.000 centros de toda la comunidad durante el próximo curso.
“La aplicación de la prueba es sencilla y la pueden realizar los tutores mediante una evaluación colectiva por grupos de clase en el aula de informática”, explica Javier Martín Babarro, profesor de Psicología Evolutiva y de la Educación de la UCM y autor principal del programa.
En unos diez minutos, los alumnos responden a preguntas como: ¿quiénes son tus amigos dentro de clase?, ¿con quién te juntas habitualmente?, ¿con quién no sueles relacionarte?, a algún compañero o compañera, ¿le pegan o maltratan físicamente?, ¿le aíslan y/o hablan mal de él o ella?, ¿te lo hacen a ti?
Con las respuestas, la herramienta genera un mapa social de clase en el que se representan los posibles casos de acoso escolar. Cada alumno se representa con un icono y se agrupa en función de las respuestas dadas en los cuestionarios, de manera que se presentan los subgrupos formados en el aula, y los alumnos aislados y rechazados. Estos estudiantes que se encuentran separados son los susceptibles de sufrir acoso escolar.
“Tratamos de que los centros puedan intervenir a partir de este mapa, tanto en los casos de detección temprana como en los ya establecidos”, afirma Martín. “La herramienta genera un informe en el que se indica al departamento de orientación del centro escolar cómo realizar un procedimiento de ayuda entre iguales”, añade.
Apoyo entre compañeros
Esta ayuda entre iguales implica que colaboren los estudiantes prosociales y con alto estatus en el grupo. También se pide la colaboración de amigos o compañeros del alumno excluido con los que tenga cierta afinidad. “El objetivo principal es que se sienta respaldado y con apoyo dentro del grupo, creando una red social que se mantendrá en el tiempo”, destaca el investigador.
Para conseguir la colaboración de estos estudiantes elegidos, el tutor y el orientador del centro hablarán con ellos, recalcándoles que un compañero lo está pasando mal y que recurren a ellos porque son alumnos fuertes, respetados y que caen muy bien en clase.
“Vuestra ayuda en este problema es muy importante”, “procurad no dejarlo solo”, “prestadle un poco de atención”, “si alguien se mete con él, le pedís que no lo haga con educación y firmeza”, son algunas de las frases propuestas por el protocolo para animar a los alumnos a que cooperen.
También la colocación de la clase sirve para prevenir el acoso. Por eso, Mybullying propone situar al estudiante vulnerable entre los compañeros elegidos, sin separar a estos de sus amigos, para que todos estén a gusto.
“A los alumnos a los que les solicitamos su colaboración se les puede compensar con una mayor atención y una buena predisposición ante sus demandas e intereses”, propone Martín. En algunos centros donde se ha probado la herramienta, la dirección envía una carta a los padres de estos estudiantes informando de su colaboración y mostrando su agradecimiento.
Probada en miles de estudiantes
La herramienta se puede utilizar desde 3º de Educación Primaria hasta Bachillerato, y se basa en modelos de evaluación similares a otros programas antibullying como el KIVA, desarrollado en Finlandia en más de 1.000 centros educativos.
Entre 2005 y 2010, el programa se puso en marcha en 200 centros elegidos por la Consejería de Educación de la Junta de Castilla y León. Desde 2010 a 2015, también por indicación de la Junta, se aplicó a 40.000 estudiantes de Primaria y Secundaria, y desde septiembre de 2015, a otros 10.000.
“El balance ha sido bastante positivo, porque nos ha permitido acceder a los centros educativos para medir y observar bastantes casos y poder plantear un diseño de intervención”, señala el experto. La principal evolución del programa ha sido la mejora del software y la reducción del número de preguntas a responder..
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El síndrome de Williams es un trastorno del neurodesarrollo de origen genético que implica, entre otras cosas, discapacidad intelectual. Una parte de la comunidad científica considera que, mientras algunas áreas de su funcionamiento cognitivo están dañadas, otras se encuentran preservadas.
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Entre las áreas privilegiadas estarían aquellas asociadas a la música, lo que ha contribuido a extender la idea de que las personas con el síndrome de Williams tienen una predisposición genética en este sentido o, dicho de otro modo, poseen un talento innato para la música. No obstante, estudios posteriores han demostrado que tales habilidades no están intactas, concluyendo que su funcionamiento está afectado por el déficit cognitivo que estas personas presentan.
Por todo ello, el Síndrome de Williams ha sido un caso de estudio recurrente que ha servido para encarnar dos visiones casi opuestas del desarrollo cognitivo: la primera es defendida en posturas innatistas y considera que, desde el inicio, el cerebro está especificado en módulos de funcionamiento independiente que pueden alterarse o preservarse de forma selectiva; por otro lado, el enfoque neuroconstructivista adopta una visión sistémica o de conjunto, donde distintos factores interactúan a lo largo de todo el desarrollo para dar cuenta del funcionamiento cognitivo de las personas.
Ahora, un estudio llevado a cabo en la UNED en colaboración con la Universidad Autónoma de Madrid arroja nuevas evidencias en esta última dirección al observar que las personas con síndrome de Williams desarrollan sus habilidades musicales de manera diferente al resto. En la mayoría de la población esta capacidad tiende a ir aumentando a la par que los distintos marcadores de desarrollo cognitivo, pero no sucede así en quienes presentan el síndrome, tal y como señalan los resultados publicados en la revista Research in Developmental Disabilities. A pesar de las evidencias que ya apuntaban a que las habilidades musicales de las personas con síndrome de Williams no están preservadas, es la primera vez que se pone la lupa en el desarrollo: “el síndrome de Williams es un trastorno del desarrollo y, como tal, es en el desarrollo donde tenemos que poner el foco de estudio, aunque a veces se olvide o resulte difícil hacerlo” comenta Pastora Martínez, profesora del Departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), quien ha dirigido la investigación.
En el estudio participaron 74 niños y niñas (20 de ellos con el síndrome de Williams) que realizaron diversas pruebas; las primeras estaban relacionadas con mecanismos de cognición generales, y posteriormente se llevaron a cabo actividades específicas para evaluar la pericia musical, como por ejemplo la percepción de disonancias o la discriminación tonal. Los investigadores recurrieron a una metodología novedosa para medir la trayectoria del desarrollo de manera transversal: “Para emplear esta metodología era preciso contar con un grupo suficientemente heterogéneo ya que, en vez de medir a la misma persona en distintos momentos a lo largo del tiempo, empleamos una función estadística para inferir lo que está sucediendo. De esta forma hemos conseguido estudiar la evolución de estas habilidades a lo largo del tiempo y observar su relación con determinadas áreas cognitivas” explica Manuel Rodríguez, coautor del estudio e investigador del mismo Departamento.
Los resultados también revelaron otros marcadores que indican un desarrollo diferente: “Llama la atención obervar que, en el Síndrome de Williams, el orden de adquisición de las habilidades musicales parece ser diferente” apunta Pastora. “También es llamativo ver cómo, en un momento dado, se produce una estabilización en algunas áreas musicales, a pesar de que se siga avanzando en el desarrollo cognitivo” concluye Manuel. En la publicación, los autores del estudio destacan el mayor calado científico y social que tradicionalmente han tenido los postulados innatistas a este respecto, a pesar de las evidencias cada vez más numerosas que señalan en otra dirección..
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El informe de UNICEF Comité Español 'Equidad para los niños. El caso de España' revela grandes inequidades entre la población infantil en España.
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España se encuentra a la cola de los países más desarrollados (puesto 22 de 41) en desigualdad general de la infancia, según el informe Equidad para los niños. El caso de España, presentado por UNICEF Comité Español.
En materia económica (ingresos) nuestro país ocupa el sexto peor puesto, y baja al cuarto si el ranking se limita a los países de la Unión Europea, tan solo por delante de Rumanía, Bulgaria y Grecia.
El 36% de los menores españoles vive en riesgo de pobreza o exclusión social, pero pese a estos elevados niveles de pobreza infantil, España es el país de la Unión Europea que menos porcentaje del Producto Interior Bruto (PIB) dedica a las prestaciones monetarias para familias e infancia: un 0,5%, menos de un tercio de la media europea. Se encuentra además entre los países que menos gasto en protección social dedica a los niños y sus familias, con el 1,4% del PIB, frente al 2,3% de media de la UE o el 3,7% de Dinamarca, el 3% de Irlanda o el 2,5% de Francia.
Con este informe UNICEF Comité Español quiere poner de relieve una preocupante realidad: una creciente proporción de la población está quedando al margen del bienestar, la seguridad y las oportunidades que disfruta el resto de la sociedad. En esta situación los niños y jóvenes constituyen uno de los colectivos más perjudicados, ya que la crisis económica ha impactado especialmente en los niños y niñas.
La brecha creciente de desigualdad supone una gran preocupación en todo el mundo, ya que impone una desventaja en el presente para los niños de familias con menos recursos en aspectos como la educación, la salud y la vivienda; y condiciona su futuro, porque cuanta más desigualdad sufren los niños, más pobres e infelices son.
“No hay ninguna posibilidad de cumplir los derechos de los niños si no hay un esfuerzo decidido de los gobiernos para reducir la brecha que separa a unos niños de otros”, afirma Carmelo Angulo, presidente de UNICEF Comité Español. “Hacer frente a las desigualdades sociales que afectan a la infancia debe ser una pieza clave en todas las políticas relacionadas con los niños y su bienestar económico, social y emocional”.
La desigualdad infantil en España en las áreas de salud (puesto 10 de 35) y educación (puesto 12 de 37) arroja datos más optimistas, ya que nos sitúa en la media del resto de países y se mantiene estable respecto a años anteriores. Sin embargo, en términos de satisfacción vital de los niños la desigualdad ha crecido en los últimos años, y ha afectado especialmente a dos colectivos: a las niñas y al colectivo infantil de migrantes.
El informe pone de manifiesto las medidas positivas que se han llevado a cabo, como la aprobación del II Plan Estratégico de Infancia y Adolescencia 2013 -2016, el Plan Nacional de Acción para la Inclusión Social o la puesta en marcha del Fondo Extraordinario para la Pobreza Infantil y del Plan Integral de Apoyo a la Familia. No obstante, y dada la magnitud de este problema, los 48 millones de euros con los que está dotado el Fondo contra la Pobreza Infantil resultan muy escasos. UNICEF Comité Español estima que la inversión en políticas de infancia del conjunto de las administraciones públicas por niño disminuyó en más de 6.300 millones de euros entre 2010 y 2013.
“La capacidad del estado español para reducir la pobreza y la desigualdad en la infancia ha sido bastante limitada hasta la fecha”, asegura Maite Pacheco, directora de Sensibilización y Políticas de Infancia de UNICEF Comité Español. “Ha habido poca inversión en protección social, y la poca que ha habido no ha dado resultados suficientes”.
UNICEF también valora muy positivamente el paso dado para que existan Comisiones de Infancia tanto en el Congreso como en el Senado. El informe se ha presentado en el Congreso de los Diputados con el propósito de solicitar a los representantes políticos que dichas comisiones, una vez constituidas, den prioridad a la equidad.
UNICEF refuerza la urgencia de alcanzar un Pacto de Estado por la Infancia que tenga en cuenta las siguientes propuestas recogidas en el informe:
. Prestación por hijo de 1.200 euros anuales, empezando por los hogares con menos ingresos.
. Becas escolares, apoyo educativo y educación de 0 a 3 años accesible para todos y gratuita para los hogares con menos recursos.
. Garantizar de forma universal el acceso a la salud y a los medicamentos.
. Tomar el bienestar subjetivo infantil en serio: realizar un barómetro de infancia.
. Mejorar los indicadores y el seguimiento público de la desigualdad, en especial la de la infancia.
UNICEF Comité Español ha presentado Equidad para los niños. El caso de España, en el marco del lanzamiento mundial del informe sobre el bienestar de los niños en los países desarrollados que publica cada año la oficina de investigaciones de UNICEF Innocenti. En esta edición, la número 13, se aborda la desigualdad en el bienestar de los niños de 41 países, en base a cuatro variables: ingreso, educación, salud y satisfacción vital..
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Investigadores de la URJC han realizado distintas experiencias educativas en diversos países, donde más de 2000 alumnos de distintos niveles educativos han estado involucrados en actividades basadas en el aprendizaje a través de la creación de vídeos.
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Los estudios realizados en los distintos países (Reino Unido, Portugal, Suecia, Alemania y España), dentro del marco del proyecto europeo de JuxtaLearn, indican que las actividades que emplean el vídeo como herramienta educativa consiguen que el aprendizaje sea progresivo y reflexivo, a la vez que fomentan la creatividad y curiosidad de los alumnos. En todas las experiencias educativas realizadas con estudiantes de Primaria, Secundaria, Bachillerato y Universidad se resalta el poder innovador de este modelo de aprendizaje.
En este proyecto, liderado por el Laboratorio de Tecnologías de la Información en la Educación (LITE) de la URJC, los investigadores han desarrollado ClipIt, una red educativa diseñada específicamente para el aprendizaje basado en vídeo, aunque puede ser usada con cualquier tipo de contenido educativo. A través de esta plataforma, los alumnos son los creadores de los propios vídeos y se convierten en revisores del material educativo de sus compañeros. De esta forma, toman un papel protagonista en su proceso de aprendizaje y fomentan su creatividad mientras usan tecnologías educativas. “El profesor les propone una serie conceptos relacionados con alguna de las asignaturas para que realicen el vídeo, incluyendo el guión, preparación de materiales previos, fase de grabación y edición”, explica Estefanía Martín, investigadora del grupo LITE, quien añade que “este proceso reflexivo que tiene lugar en un contexto de aprendizaje entre iguales hace que los alumnos comenten en un ambiente seguro su opinión acerca de los vídeos producidos por sus compañeros, aportando ideas de mejora a los mismos y detectando inconsistencias en su propio aprendizaje”.
Los investigadores concluyen en este proyecto que el rol activo del alumno en el proceso de aprendizaje genera una actividad docente mucho más activa y creativa. Entre los métodos docentes innovadores empleados destacan el flipped classroom (donde el alumno es el creador de los vídeos para explicar a sus compañeros conceptos relacionados con la asignatura que ayudan a mejorar su comprensión), el blended learning (que integra metodologías presenciales y virtuales), la revisión entre iguales o el mobile learning (donde los estudiantes trabajan desde distintos dispositivos, como mesas multicontacto, tabletas, ordenadores y dispositivos móviles).
Aparte del feedback obtenido por los 2000 participantes de estas experiencias educativas, este proyecto recoge una comparativa entre los aspectos positivos y negativos más importantes encontrados en los diferentes países en función de la tecnología. Según las opiniones y valoraciones de los estudiantes, el hecho de tener que explicar un concepto concreto hace que tengan que adquirir conocimientos de una forma profunda para poder transmitírselo a sus compañeros. Además, los alumnos han destacado la importancia de la colaboración y el trabajo en equipo a diferentes niveles, así como el carácter lúdico y creativo de la experiencia educativa.
Los investigadores también han analizado las interacciones entre los estudiantes y el contenido de los comentarios vertidos en la plataforma mediante la combinación de técnicas de Análisis de Redes Sociales (SNA, en inglés). Los resultados han puesto de manifiesto que los grupos con mayor compromiso con la actividad fueron los más generosos en cuanto a la realimentación que otorgaron a otros grupos y a las valoraciones emitidas. También se han encontrado diferencias entre los usuarios dependiendo de alguna característica de su perfil, como el género o la edad. “Hemos observado que las mujeres están más interesadas en recomendaciones basadas en los contenidos y comentarios incluidos por sus contactos, mientras que los hombres prefieren que las sugerencias se hagan en base sólo a contenidos relacionados con los suyos propios”, destaca la investigadora de la Universidad Rey Juan Carlos. En cuanto a la edad, los usuarios más jóvenes valoran más los trending topics, frente a los estudiantes con mayor edad, que dan más importancia a lo que sucede en su red social más cercana y a los comentarios de sus contactos. Además, los investigadores también han observado diferencias entre los alumnos con experiencia laboral y los que no la tienen, puesto que aquéllos que tienen experiencia previa valoran mucho su tiempo disponible y dan prioridad a aquellas sugerencias relacionadas con sus intereses y objetivos de aprendizaje..
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Referencias bibliográficas
• J. Castellanos, P.A. Haya, J Urquiza-Fuentes (2016). "A novel group engagement score for virtual learning environments". IEEE Transactions on Learning Technologies, 99. DOI: hhttp://dx.doi.org/10.1109/TLT.2016.2582164
• P. Llinás, E. Martín, I. Hernán-Losada, M.A. Gutiérrez, G. Clough, A. Adams. (2015). Authoring tools supporting novice teachers identifying student problems In Gránne Colone, Tomaž Klobučar, Christoph Rensing, Johannes Konert, Élise Lavoué (eds.) Proceedings of 10th European Conference on Technology Enhanced Learning (EC-TEL 2015), Design for Teaching and Learning in a Networked World, LNCS 9307, pp. 592-595. Springer International Publishing. DOI: http://dx.doi.org/10.1007/978-3-319-24258-3_66 .
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06.06.2014 | Una investigación de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) demuestra que, para aquellas personas que están empezando a estudiar alemán, Twitter es una herramienta útil, puesto que mejora la competencia escrita. Además, la red social promueve la espontaneidad y la solidaridad entre los estudiantes.
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Utilizar Twitter cuando se está comenzando a aprender alemán para comunicarse con el resto de compañeros ayuda a perderle el miedo al idioma y mejora la expresión escrita. Así lo revela una investigación dirigida por Dolores Castrillo, profesora del departamento de Filologías Extranjeras y sus Lingüísticas de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED).
“La idoneidad del microblogging para enseñar idiomas se había demostrado antes, pero hasta ahora no se había comprobado que mejorara las habilidades escritas en clases a distancia de nivel básico de alemán”, explica la profesora de la UNED.
En el trabajo, publicado en la Revista Española de Lingüística Aplicada, participaron 64 estudiantes de los 256 que integraban el nivel inicial de este idioma en la universidad en el curso 2010-2011. 45 de ellos eran mujeres y 19, hombres. El 82% no había usado Twitter antes, pero la mayoría estaban acostumbrados a navegar por Internet.
La actividad consistía en completar dos encuestas –una antes de empezar la tarea y otra, al finalizarla– y escribir al menos tres tuits por semana con diferentes frases o correcciones de las expresiones de otros compañeros. Con esta información, los participantes tenían que redactar un ensayo, requisito imprescindible para su evaluación continua. Para incentivar su participación, la actividad sumaba puntos en la nota final.
Antes de empezar a publicar tuits, los estudiantes se mostraron escépticos con la herramienta: solo el 18,2% consideró que Twitter les ayudaría a mejorar su competencia escrita en alemán. Sin embargo, al finalizar la tarea, “la mayoría de los alumnos, el 72,2%, afirmó que la red social les ayudó considerablemente a mejorar sus destrezas escritas”, destaca Castrillo.
Alrededor del 67% aseguró que había visto más fácil comunicarse en alemán después de usar Twitter y el 83,3% afirmó sentirse más seguro a la hora de escribir en alemán tras utilizar la herramienta. “La limitación a 140 caracteres reducía su ansiedad y les hacía sentir menor timidez a la hora de expresarse en esta lengua”, apunta la profesora.
Espontáneos y solidarios
Los estudiantes también expresaron opiniones contrarias a la red social, aunque en proporciones bajas. Así, el 15% no la consideró una herramienta útil para el aprendizaje de idiomas debido a la dificultad de ceñirse a 140 caracteres.
Otra dificultad mencionada en las encuestas fue la sensación de agobio que sentían algunos estudiantes cuando se les acumulaban tuits y respuestas sin leer. “La mitad de los participantes declaró sentir la necesidad de visitar Twitter con demasiada asiduidad, lo que les producía cierto grado de ansiedad”, reconoce Castrillo.
Para agrupar a la comunidad virtual, los usuarios utilizaron diferentes etiquetas, en función de los temas que estaban debatiendo. Los análisis de los tuits revelaron que los estudiantes lo utilizaron como una herramienta de socialización, con la que compartían facetas de su vida personal, deseos, notas de exámenes y, en una pequeña proporción, cuestiones sobre el programa del curso de alemán.
“Con Twitter, los estudiantes se expresaban de forma más espontánea, aunque pudieran cometer errores o mezclaran otros idiomas”, afirma la profesora. “Además, promovía actitudes de solidaridad entre ellos”, subraya, puesto que se corregían unos a otros.
Una vez finalizada la actividad, muchos siguieron usando Twitter y la mayoría se mostraron partidarios de volver a participar en iniciativas de este tipo. De momento, los profesores de la UNED están probando otras herramientas, como WhatsApp, “también con mucha aceptación”, adelanta Castrillo.
Referencia bibliográfica
Mª Dolores Castrillo de Larreta-Azelain. “Learners attitudes toward collaborative writing in e-language learning classes: a Twitter project for German as a foreign language”. Revista Española de Lingüística Aplicada, 26. 2013. ISSN: 0213-2028. .
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Para una persona de edad avanzada interpretar de forma correcta la expresión facial de su interlocutor no es una tarea sencilla, algo que se complica si este gesticula o le habla a la vez. La pérdida de habilidades cognitivas explica esta merma en sus capacidades, que no experimentan los jóvenes, tal y como revela un estudio en el que participan la Universidad Complutense de Madrid y la UNED.
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El deterioro cognitivo asociado a la edad provoca que las personas mayores reconozcan con dificultad las emociones del interlocutor con el que estén hablando, sobre todo si existen otros estímulos simultáneos como gestos corporales. Es la principal conclusión de un estudio dirigido por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) y en el que participan la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y la Universidad Julius Maximilians (Alemania).
“Esto puede conllevar dificultades en la comunicación interpersonal de las personas de edad avanzada en situaciones sociales complejas donde tengan que atender de manera simultánea la expresión facial y otro tipo de información como los gestos o el mensaje de su interlocutor”, indica Marisa Delgado, investigadora del departamento de Psicología Básica II de la UCM y coautora del trabajo, que se publica en Experimental Aging Research.
Los científicos realizaron pruebas en 24 adultos de una edad media de 75 años y en 40 jóvenes que rondaban los 26 años. Para averiguar si en el reconocimiento emocional interferían otros elementos, los experimentos se basaron en dobles tareas, en las que se mostraban las seis emociones básicas en una pantalla (alegría, tristeza, miedo, sorpresa, ira y asco) y se combinaban con una tarea secundaria que podía ser visual o verbal, en distintos momentos.
Este método es novedoso en el área de investigación. “Trabajar mediante la doble tarea permite que la situación experimental sea similar a la vida real de los individuos, donde tienen que procesar varias fuentes de información al mismo tiempo”, destaca Delgado.
Mayor dificultad con expresiones negativas
A la hora de procesar las situaciones diarias, el cerebro requiere de un esfuerzo que se encuentra mermado en las personas de la tercera edad, como consecuencia del deterioro cognitivo asociado a su edad. “La diferencia entre mayores y jóvenes fue más elevada en la condición experimental de codificación simultánea y con interferencia de naturaleza visual, es decir, cuando los mayores debían dividir su atención en dos tareas de la misma naturaleza”, explica la investigadora.
Las emociones negativas, como la tristeza, el miedo o la ira, fueron las que les costó más identificar a las personas de edad avanzada, en línea con los resultados de estudios previos. Según los autores, esto se explica porque se trata de estímulos complejos –con un mayor número de unidades de acción facial– que requieren de una mayor carga cognitiva y, por tanto, son más difíciles de interpretar..
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17.08.2014 | El entrenamiento con videojuegos disminuye la distracción producida por estímulos del ambiente, lo que permite una mejor atención en personas de edad avanzada. Es la principal conclusión de una investigación dirigida por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED). El siguiente paso es averiguar si estos beneficios se mantienen en el tiempo y si se pueden extrapolar a las tareas de la vida diaria.
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El envejecimiento supone el deterioro de algunas funciones cognitivas como la memoria, la velocidad a la hora de procesar la información o la atención. Investigadoras de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) han dirigido un estudio donde analizan de qué forma influye el entrenamiento con videojuegos en la atención y distracción de un grupo de personas mayores.
“Estos juegos electrónicos parecen favorecer que las personas de edad avanzada se centren en una tarea relevante e ignoren aquellos estímulos que no están relacionados con la tarea que están realizando en ese momento”, afirma Soledad Ballesteros, investigadora principal del grupo de investigación SAND de la UNED y coautora del artículo, publicado en la revista PLoS ONE. Para llegar a esta conclusión, el equipo –del que forma parte también la Universidad de Islas Baleares – utilizó varios videojuegos de la plataforma Lumosity en un grupo de 15 personas mayores, frente a 12 que no se entrenaron con él. Todos tenían edades comprendidas entre los 57 y 77 años y mostraron un envejecimiento normal.
Los juegos electrónicos seleccionados estimulaban el entrenamiento cerebral. La preparación consititía en un programa de 20 sesiones de una hora de duración, distribuidas a lo largo de doce semanas. Las personas que no practicaron con los videojuegos, en su lugar, mantuvieron reuniones informales en las que hablaban sobre diferentes cuestiones.
Menos distracciones
Tras el período de entrenamiento, ambos grupos completaron la misma prueba. Cada participante tenía que responder lo más rápidamente posible si el dígito (del 1 al 8) presentando en la pantalla del ordenador muy brevemente (200 milisegundos) era par o impar, presionando lo antes posible una u otra tecla del ordenador. Justo antes de la presentación de los dígitos, la persona tenía que ignorar una serie de sonidos que se presentaban a través de unos auriculares.
Los estímulos auditivos podían ser de dos tipos: un sonido que se presentaba frecuentemente, similar a un beep, y distintos sonidos ambientales (como el ruido de un martillo, de un taladrador, de la lluvia o de una puerta al cerrarse) que sonaban muy de vez en cuando.
“La aparición de estos sonidos novedosos permitió analizar la capacidad que tiene la persona para ignorar estimulación irrelevante que aparece de forma inesperada, en comparación con estimulación que surge de forma más frecuente, a la que nos habituamos”, explica Julia Mayas, investigadora del mismo equipo de la UNED y coautora del estudio.
En función de la velocidad a la que los participantes pulsaban las teclas para clasificar los dígitos como pares o impares, ante la presencia tanto de un estímulo habitual como de un estímulo novedoso, o sin estímulo auditivo previo, los expertos midieron la capacidad de alerta de los sonidos.
Aquellas personas entrenadas con el videojuego se centraron mejor en los estímulos visuales que tenían que clasificar, en comparación con los participantes que no practicaron con ellos, al centrar su atención en la información relevante. Asimismo, redujeron la distracción producida por los sonidos irrelevantes, demostrando una mayor capacidad ignorar la estimulación accesoria.
Además, los mayores entrenados con los juegos electrónicos utilizaron la señal auditiva como alerta para prepararse para la acción de responder ante el estímulo relevante. “En definitiva, las personas entrenadas con videojuegos mejoraron en la alerta y redujeron la distracción producida por los sonidos novedosos, distrayéndose menos y respondiendo más rápido a los estímulos importantes”, resume Mayas.
Un posible papel protector
Utilizar juegos electrónicos de este tipo podría suponer un factor protector contra los efectos del envejecimiento, explican los autores en el estudio. En cualquier caso, matizan que no se puede afirmar que favorezca la neuroplasticidad cerebral –la capacidad del cerebro para formar y fortalecer conexiones neuronales– puesto que para eso harían falta nuevas investigaciones con pruebas de neuroimagen que lo demostraran.
“Lo que sí podemos afirmar es que el entrenamiento con el videojuego ha modificado de alguna manera la atención de los participantes”, subraya Ballesteros. El siguiente paso ahora es explorar qué ocurre después de finalizar entrenamiento, para saber si los beneficios se mantienen en el tiempo, y averiguar si estos se extienden a las tareas cotidianas de la vida. .
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Los niños de hasta 14 años duermen una media de 9,8 horas diarias, según datos de la última Encuesta nacional de salud (2012), publicada por el Ministerio de Sanidad. La cifra no llega al mínimo que recomienda el propio Ministerio, que es de 10 horas al día. De hecho, según el director del Instituto de Investigaciones del Sueño, Diego García Borreguero, desde 1985 se ha atrasado 30 minutos la hora de ir a dormir de los niños. Esta falta de tiempo de descanso puede tener consecuencias psicológicas y neurológicas entre los más pequeños que afectan sobre todo al rendimiento escolar.
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Elisabet Escriche Rivas | "Dormir es clave para funciones fisiológicas y psicológicas como el crecimiento, el aprendizaje y la consolidación de la memoria. Su importancia en estas funciones está demostrada ya des de bebés", apunta el neurocientífico y profesor de los Estudios de Ciencias de la Salud de la UOC Diego Redolar. La doctora en Psicología del centro GRAT y profesora colaboradora de los Estudios de Psicología y Educación de la Universitat Oberta de Catalunya Amàlia Gordóvil recuerda que se llevó a cabo un experimento con ratones que consistía en no dejarlos descansar. "Todos los animales murieron", deja claro. En este sentido Redolar afirma que si de manera crónica no se duerme bien, el sistema nervioso del niño puede llegar a no funcionar correctamente. El neurocientífico, sin embargo, también matiza que patologías como el insomnio afectan, básicamente, a las personas adultas.
El peligro de entrar en un círculo vicioso
Lo más común entre los niños es que no duerman las horas recomendadas y sufran efectos psicológicos como por ejemplo la falta de concentración: "El cansancio no permite que las funciones cerebrales funcionen de forma óptima, esto puede producir una hipofuncionalidad cerebral, que es muy similar a la que aparece en un estado de somnolencia", explica Gordóvil.
Esta falta de concentración repercute negativamente en el día a día del menor porque no puede hacer frente a las actividades escolares. Si este cansancio se mantiene en el tiempo –apunta la psicóloga‒ el niño puede entrar en un "círculo vicioso": que no se concentre, que no participe en clase, que no esté atento, que saque malas notas... "Todo ello puede llevarlo a la desmotivación", dice Gordóvil.
Otra consecuencia de no dormir suficiente es tener dificultades de memoria generadas por el estrés. "La falta de sueño genera estados de estrés, que vienen dados por no poder hacer frente de una manera óptima a las demandas que nos llegan, sea desde la escuela o el trabajo», explica la psicóloga. Varios estudios apuntan que cuando se entra en ese estado se producen faltas de memoria que pueden repercutir en los estudios y se convierten en «factores de mantenimiento del círculo vicioso".
Además de los efectos psicológicos, sufrir sueño favorece el exceso de peso y/o a sintomatologías neurológicas como el dolor de cabeza. "Esta sintomatología puede producir que el niño no quiera ir al colegio y se esté ante el inicio de un absentismo escolar que, si no se para a tiempo, se puede complicar", matiza Gordóvil. La clave para evitarlo, coinciden los expertos, la tienen los padres, que han de ser los que «pongan límites» y hagan cumplir unos hábitos saludables a los hijos.
Según Redolar, lo más aconsejable es que justo antes de ir a dormir el niño haga una actividad para "sincronizar el funcionamiento del sistema nervioso" y así facilitar el sueño. Una de las actividades que recomienda el experto es la lectura. "Hay que hacerla, pero fuera de la cama y, después, ir a dormir", explica. Otros hábitos que facilitan el sueño según el Ministerio de Sanidad son: seguir la misma rutina tanto durante el día como la noche; controlar que los programas de televisión, los videojuegos y el uso del móvil sean adecuados para la edad que tiene el niño; disponer de un ambiente adecuado para dormir (sin ruido ni luces y con temperatura agradable); evitar largas siestas en horas próximas a la hora de dormir o evitar comidas y bebidas estimulantes como refrescos con gas o chocolate. "Un buen alimento es un vaso de leche caliente porque lleva una sustancia que se llama triptófano, que se ha demostrado que puede modular la calidad y la duración del sueño", concluye Redolar..
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