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Una llamarada solar tan intensa que golpeará el campo magnético terrestre, sacudiendo el planeta y provocando la caída abrupta de la electricidad, Internet y las redes de telefonía durante varios días. Esto es lo que advierte una investigación de tres físicos de la Universidad de Chile publicada en la revista científica Space Weather, donde ha destacado como el estudio más leído y descargado del año. El fenómeno, conocido como geotormenta o tormenta geomagnética, afecta también la navegación y la aeronáutica, pues altera las brújulas.
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Pasar días sin luz, Internet, televisión, celular, ni teléfono son algunas de las consecuencias del fenómeno climático espacial llamado geotormenta o tormenta geomagnética, una reacción de nuestro planeta al impacto de una poderosa eyección de energía que sale desde el Sol hacia el espacio. Si el evento es muy intenso, podría tener efecto en las comunicaciones, en distintas tecnologías y en las redes de transmisión de electricidad. Estamos en el ciclo solar número 25 y el próximo evento es inminente, a fin de año, revela el estudio desarrollado por investigadores de la Universidad de Chile.
“Un evento grande podría ser potencialmente muy perjudicial”, dice el profesor Pablo Moya, académico del Departamento de Física de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile, quien se especializó en clima espacial trabajando en la NASA. El investigador es uno de los autores del artículo que anuncia una inminente geotormenta tan intensa que provocaría un apagón comunicacional de varios días de extensión.
La investigación, titulada “Ocurrencia de Tormentas Geomagnéticas y su Relación con las Fases de los Ciclos Solares”, publicada por la prestigiosa revista Space Weather, una de las más importantes del área, fue destacada recientemente por ser el artículo científico más leído y descargado durante el 2021. La publicación fue realizada por el profesor Pablo Moya junto a la investigadora de la Universidad de Chile, Paula Reyes, egresada de la Facultad de Ciencias, quien cursó el magíster en la misma unidad, y Víctor Pinto, egresado de la Casa de Bello y hoy profesor de la Universidad de Santiago de Chile.
“Las llamaradas solares, popularmente conocidas como tsunamis o tormentas solares, producen una radiación que se propaga desde el Sol hacia el espacio y golpea el campo magnético terrestre, el que reacciona provocando una tormenta geomagnética o geotormenta, que son eyecciones poderosas de energía. Si el evento es muy intenso podría tener efecto en las comunicaciones, en distintas tecnologías de comunicación, de transmisión de electricidad, etcétera”, explica el Dr. Moya.
En el estudio, los físicos chilenos muestran los resultados de un estudio sobre una serie de tormentas geomagnéticas ocurridas entre 1957 y 2019, a partir del cual identifican la probabilidad de ocurrencia de estos eventos y saber si serán moderados, intensos o severos. Su ocurrencia depende de la fuerza del ciclo solar (de aproximadamente 11 años de duración) y de las diferentes fases de este. “Nuestros resultados sugieren que el ciclo solar 25, que acaba de comenzar y que terminaría en 2034, aproximadamente, debería ser más fuerte que el ciclo actual. El máximo debería ocurrir entre este año y el próximo. El pico debería venir pronto”, advierte el investigador.
Una tormenta grande dura aproximadamente una semana desde que comienza hasta que termina. Podríamos tener problemas de comunicación durante varios días. Este impacto en la vida cotidiana fue una de las inspiraciones de Paula Reyes. “Está relacionado con fenómenos que ocurren en los alrededores de nuestro planeta, cuya fuente proviene del Sol, y que impactan directamente a nuestro diario vivir, principalmente por nuestra dependencia al uso de tecnologías”, dice.
En el mundo exterior, en tanto, también hay consecuencias, pues dañan los satélites, afectando así la exploración espacial y la tecnología que periódicamente lanzamos al espacio. “Este tipo de investigación también ayuda a tener una estimación de la obsolescencia de los satélites, e implementar mejoras en sus materiales de fabricación, ya que tormentas severas pueden producir sobrecargas y daños en ellos que sean irreversibles”, agrega la investigadora.
Por ejemplo, a principios del año pasado, SpaceX lanzó una flota de satélites a la alta atmósfera y una eyección de masa coronal que ocurrió días antes, al alcanzar la Tierra, desencadenó una tormenta geomagnética que produjo cambios en la atmósfera y resultó en una pérdida de alrededor del 80% de los satélites de la flota. “Además, dependiendo de la intensidad de la tormenta, pueden producirse sobrecargas en nuestros sistemas eléctricos, problemas en las órbitas de los satélites y -en general. en los sistemas de comunicación”, detalla la científica chilena.
Tormentas extremas: ¿Se puede predecir con certeza cuándo se registrará una?
El último gran evento se registró el 2003 en el Hemisferio Norte y provocó un apagón de Internet de varios días. Un hecho casi anecdótico en un mundo prácticamente análogo en ese entonces, que hoy, veinte años después, cuando toda la sociedad depende de la conexión a Internet, la electricidad y las comunicaciones, podría ser catastrófico. “Un evento realmente grande podría producir muchas pérdidas y muchos problemas de comunicación”, sostiene el profesor Moya.
Esos campos magnéticos pueden perturbar a cualquier material conductor, ya sea una línea de alta tensión, un tubo grande para transportar petróleo o una central eléctrica. “Además, perturba el campo magnético que mide las brújulas. Así que también tienen efecto en la navegación, en la aeronáutica”, precisa el especialista de la Universidad de Chile.
En esta línea, relata que en 1989 se registró una tormenta geomagnética muy grande, bautizada como “El evento de Halloween", que produjo apagones por la explosión de transformadores, centrales eléctricas y líneas de transmisión debido a los efectos electromagnéticos en la superficie terrestre.
El primer evento registrado fue hace como 150 años y se conoce como “Evento de Carrington”. La historia dice que saltaban chispas de los telégrafos. “Ese evento fue tan grande, tan grande, que la aurora se vio en Chile. Hay reportes de que se podía leer el diario de noche solamente con la luz de la aurora y todas las líneas de telégrafo se echaron a perder, los operarios veían que saltaban chispas de las líneas del telégrafo, así que las desconectaron de la corriente, pero la corriente inducida por la aurora las hacían funcionar igual y podían igual comunicarse solamente por la inducción del campo magnético de la aurora”, señala el profesor.
“Si eso pasara hoy día, sería mucho más complicado porque fallaría Internet, fallarían los satélites, fallarían las comunicaciones, fallan los GPS… Se apagaría Internet y habría múltiples fallas en centrales eléctricas que en 1859 no existían”, afirma. “Un evento como ese no ha sucedido más hasta el día de hoy. Entonces, una de las preguntas es ¿qué tan probable es que esto ocurra mañana? Y, por lo tanto, nuestro trabajo tenía que ver con eso. Tenemos los datos y podemos hacer una relación estadística para predecir qué tan probable es que haya un evento extremo pronto”, asegura el investigador.
Coincide con esta visión su alumna de tesis. “Si una tormenta de ese tipo ocurriese el día de hoy, es probable que se produzcan cortes de electricidad por varias horas debido a la sobrecarga del tendido eléctrico por la corriente eléctrica inducida. También cortes en las comunicaciones y televisión, lo que resultaría en pérdidas económicas significativas”, indica Paula. Sin embargo, plantea la científica, "no podemos olvidar que estamos frente a fenómenos naturales y que, a pesar de los fallos que se producirían, tendríamos la oportunidad de presenciar un espectáculo fascinante en nuestros cielos, ya que las auroras podrían observarse en latitudes mucho más alejadas de los polos”.
¿Estamos preparados?
El clima espacial es de vital importancia, ya que puede incidir en múltiples aspectos de nuestra vida como sociedad, desde las comunicaciones hasta asuntos geopolíticos, particularmente hoy, que dependemos en nuestro día a día de diversas tecnologías, como los satélites. “O sea, para países como Chile, imagina que mañana hay un terremoto y al mismo tiempo una tormenta geomagnética. Entonces, tenemos a la gente aislada que más encima no puede comunicarse. Eso sería una de las peores cosas que podría pasar”, sostiene Moya.
Existe una oficina en las Naciones Unidas que se preocupa del clima espacial y financia gran parte de las investigaciones en temas de plasmas en el espacio para entender la física del Sol, el espacio y la Tierra. Este trabajo tiene como propósito "ojalá algún día tener capacidad predictiva, de la misma forma que la meteorología, ya que con los datos que se saben de presión, temperatura y el viento y las nubes, uno puede decir con cierta, seguridad si mañana hay un 80% de probabilidad de que llueva, por ejemplo. Y el objetivo a mediano plazo es ojalá hacer eso con el Sol. Ya existe un monitoreo constante de la actividad del Sol de las agencias espaciales desde telescopios y satélites".
“El tema es que ahora un evento grande podría ser potencialmente muy, muy, muy perjudicial. Claro, y eso al final es lo que motiva a la Agencia Espacial de las Naciones Unidas a meterle recursos a este tipo de investigación. Y hace que exista una parte de la comunidad científica que le interesa este tipo de revista”, indica el físico de la Universidad de Chile.
¿Hace daño a las personas? “Si estás en el espacio sí te puedes irradiar”, dice el profesor Moya. En la Estación Espacial Internacional, cuando hay eventos intensos, tienen protocolos de protección, de entrar en salones especiales para minimizar la radiación. Porque claro, se produce mucha radiación en el espacio, pero no llega a la Tierra de forma dañina para el ser humano. No más que exponerse al Sol.
Estudio más leído
Respecto al hecho de haber sido el estudio más leído de 2021 en la revista Space Weather, el profesor Moya comenta que “fue una buena y linda noticia porque es un trabajo que hicimos con Paula y Víctor al que le dimos mucho cariño. Nos alegra, creo que el trabajo quedó lindo, claro y atractivo. Es un estudio hacia atrás en el tiempo, pero permite esbozar una predicción de lo que va a pasar de ahora en adelante. Entonces, esas dos cosas hacen que el trabajo sea en el fondo atractivo para las personas que estudian datos, pero también para la gente que está interesada en hacer predicciones de qué tan intenso va a ser el ciclo solar actual”, dice el profesor Moya.
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Un estudio científico del BCBL concluye que la repetición en voz alta de nuevos términos no es siempre la mejor técnica de aprendizaje. Los resultados, publicados en la revista Language, Cognition and Neuroscience, pueden ayudar a desarrollar programas de educación más eficientes.
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Cuando alguien escucha por primera vez un concepto o el nombre de una persona, la fórmula más extendida de aprender esta nueva palabra es repetirla en voz alta. Sin embargo, los efectos que esta producción casi simultánea tiene en nuestra capacidad para aprender nuevos términos han resultado ser contradictorios en los estudios realizados hasta ahora.
En este sentido, una nueva investigación llevada a cabo por el Basque Center on Cognition, Brain and Language (BCBL) concluye que esta repetición de palabras para adquirir nuevo vocabulario puede tener efectos negativos en el aprendizaje, sobre todo cuando esta se realiza de forma inmediata; mientras que la escucha de esa misma palabra o hacer una pausa entre la recepción y la producción de la palabra puede ser más efectiva para aprenderla.
Para llegar a esta afirmación, los expertos de BCBL han analizado en más de 300 personas voluntarias los mecanismos cognitivos involucrados en el procesamiento del lenguaje, poniendo el foco en cómo somos capaces de reconocer un término recién integrado en nuestro léxico mental.
"En este estudio hemos medido cómo repetir o no repetir en voz alta, de manera inmediata, una nueva palabra puede afectar al aprendizaje; es decir, qué impacto tiene realmente esta técnica de estudio en la integración a nuestro sistema léxico de un concepto que acabamos de escuchar para después poder reconocerlo", subraya Efthymia Kapnoula, investigadora de BCBL al frente del proyecto.
Sesiones de entrenamiento
Los participantes que han ayudado a los investigadores de BCBL a tener los datos necesarios para llevar a cabo este estudio se han sometido a diferentes pruebas y sesiones de entrenamiento para comprobar cuál es la mejor manera de estudiar una palabra inédita.
Así, en una primera fase del proyecto, se emplearon técnicas de eye-tracking para observar en tiempo real si repetir o no una palabra aprendida y oída previamente tenía efectos negativos o positivos en la integración de la misma en el sistema léxico mental.
"En este primer experimento vimos que la repetición tenía un ligero efecto positivo al principio, pero su impacto al final era negativo", añade Kapnoula.
Mientras tanto, en una segunda fase, se emplearon términos más largos en el entrenamiento y se modificaron después algunos de los sonidos, como la "s" por la "f", para testar hasta qué punto los mecanismos cognitivos eran capaces no solo de integrar la palabra, sino también de recalibrar la percepción sonora del habla para reconocer la palabra correcta.
En este segundo entrenamiento además los participantes se dividieron en cuatro grupos diferentes: algunos tan solo tenían que escuchar la palabra para aprenderla, otros tenían que repetirla nada más oírla, otros repetirla dos segundos después de oírla y un último grupo tenía que repetirla hasta cuatro segundos después.
Según los expertos de BCBL, las diferentes fórmulas ayudaron a determinar que el efecto negativo de la repetición de palabras en el estudio se debe al solapamiento en el tiempo entre la producción y la codificación cerebral de la palabra.
"Cuando una persona repite una palabra inmediatamente después de escucharla, dedica unos recursos cognitivos en preparar la producción que no puede emplear para codificar profundamente esa palabra. En contraste, si la producción se retrasa unos segundos, se evita este solapamiento y se puede realizar un aprendizaje y una codificación más profunda", explica la investigadora de BCBL.
Los resultados, publicados en la revista Language, Cognition and Neuroscience, además de aumentar el conocimiento sobre los mecanismos cognitivos implicados en el aprendizaje de palabras, pueden ayudar también a desarrollar programas de educación más eficientes.
"Entender estos mecanismos cognitivos nos puede enseñar cómo usar la repetición más eficientemente en contextos educativos. Por ejemplo, el profesorado puede animar a sus alumnos y alumnas a que repitan una nueva palabra la primera vez que la escuchen, pero después de este primer encuentro los procesos de aprendizaje deberían enfocarse más en la escucha y no en la producción", concluye Kapnoula.
Financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación del Gobierno de España, el proyecto de BCBL podría en un futuro abrir nuevas líneas de investigación para comprobar el impacto que puede tener añadir un mayor período de pausa, hasta un día de descanso por ejemplo, entre la escucha y la producción para un mejor aprendizaje.
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Sobre el BCBL | Basque Center on Cognition, Brain and Language es un centro internacional de investigación interdisciplinar con sede en San Sebastián para el estudio de la cognición, el cerebro y el lenguaje. Está impulsado por el Gobierno Vasco con el objetivo de fomentar la ciencia y la investigación en Euskadi. Además, cuenta entre sus socios con Ikerbasque, Innobasque, la Diputación de Gipuzkoa y la Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea (UPV/EHU)
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Un estudio internacional con participación de Perú sugiere que la forma de dirigirse a los niños pequeños tiene una función que ha evolucionado en común.
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Image by Jupi Lu from Pixabay
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Al cantar y hablar con bebés pequeños, las personas alteran sus voces de una manera que es consistente en todas las culturas, según un estudio publicado en Nature Human Behavior. Los hallazgos sugieren que la forma en que los humanos hablan y cantan a los bebés puede tener una función que ha evolucionado en común.
La evidencia de muchas especies animales muestra que las vocalizaciones a menudo tienen una función clara, como llamadas de alarma que alertan a otros sobre depredadores cercanos. Investigaciones anteriores en humanos han demostrado que tanto las canciones de cuna como la forma en que los padres les hablan a los niños tienen un efecto calmante en los bebés. Esto sugiere que estas vocalizaciones también pueden tener una función común, pero la evidencia transcultural de esto es limitada.
Courtney Hilton, Cody Moser y sus colegas, junto con un equipo de 40 colaboradores internacionales, recopilaron 1.615 grabaciones de habla y canto humano de 21 sociedades en 6 continentes y aplicaron análisis computacionales para estudiar las características acústicas que diferencian los sonidos de las vocalizaciones dirigidas a adultos y niños. Entre los investigadores, está Silvia Ccari Cutipa, de la Universidad Nacional del Altiplano Puno, en Perú.
Los autores encontraron que las características acústicas diferían consistentemente entre las grabaciones dirigidas a bebés y adultos. Por ejemplo, las grabaciones dirigidas a bebés tenían timbres más puros, las canciones eran más tenues y el habla tenía un tono más alto. Reprodujeron las grabaciones a 51.065 personas de 187 países, que hablaban una variedad de idiomas, y descubrieron que los oyentes podían adivinar cuándo las vocalizaciones se dirigían a los bebés con mayor precisión que por casualidad.
Los resultados se suman a nuestra comprensión del habla y el canto humanos, y sugieren que alteramos nuestras vocalizaciones hacia los bebés de una manera que sea consistente en todas las culturas y ampliamente reconocible, y que puede tener una función común.
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Revela un estudio publicado el 21 de mayo en Child Development, llevado a cabo por Ingrid Vilà-Giménez y Pilar Prieto (ICREA), miembros del Grupo de Estudios de Prosodia, conjuntamente con investigadoras de las universidades estadounidenses de Chicago y Iowa.
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Un estudio publicado en Child Development muestra que la producción temprana de gestos rítmicos con las manos (es decir, gestos que normalmente se asocian con funciones de énfasis y que no representan el contenido semántico del discurso) por parte de niños durante los 14 a 58 meses de edad en las interacciones naturales con sus cuidadores predice que estos niños y niñas, más tarde en el desarrollo, hacia los 5 años de edad, obtengan mejores resultados en la medida de sus habilidades narrativas orales.
En cambio, en el estudio no se encontraron estos mismos efectos cuando los niños y niñas producían otros tipos de gestos, como los gestos icónicos (gestos que representan visualmente el contenido semántico del discurso, como mover las manos en forma de balón para expresar "balón") y los gestos de volteo de las manos (gestos realizados girando la muñeca de la mano, por ejemplo para expresar con incertidumbre "no lo sé", al tiempo que se levantan los hombros hacia arriba).
El estudio es fruto de una colaboración entre el Grupo de Estudios de Prosodia (GrEP) del Departamento de Traducción y Ciencias del Lenguaje de la Universitat Pompeu Fabra (UPF) y el Goldin-Meadow Lab de la Universidad de Chicago (Illinois, EE.UU.). Una investigación que han llevado a cabo Ingrid Vilà-Giménez (UPF y UdG) y Pilar Prieto (ICREA, UPF) con las investigadoras Natalie Dowling y Susan Goldin-Meadow (Universidad de Chicago, EE.UU.) y Ö. Ece Demir-Lira (Universidad de Iowa).
Se ha empleado una base de datos longitudinal sobre desarrollo del lenguaje
A través de una metodología longitudinal, el estudio analizó datos en diferentes puntos del desarrollo de los niños. Los datos analizados forman parte de una gran base de datos longitudinal sobre desarrollo del lenguaje de la Universidad de Chicago. Las investigadoras hicieron un análisis del habla y de la producción de tres tipos de gesto de 45 niños, desde los 14 hasta los 58 meses de edad, durante las interacciones con sus cuidadores durante la hora de comer, o bien mientras hacían sesiones de juego u otras actividades como la lectura de libros. Concretamente, se analizó el valor predictivo de los gestos rítmicos, en comparación con los gestos de volteo de las manos y los gestos icónicos. A los 5 años de edad, los mismos niños y niñas participaron en una tarea narrativa en la que tenían que contar una historia sobre unos dibujos animados sin sonido.
Los resultados demostraron que los gestos rítmicos que producen los niños y niñas desde los 14 hasta los 58 meses de edad tienen un papel muy importante en el desarrollo narrativo en etapas posteriores, ya que pueden predecir mejoras en las habilidades orales de los niños al cabo de unos años. Aunque los resultados del estudio no den evidencias empíricas sobre si producir este tipo de gesto rítmico simplemente refleja que el niño/a tiene la habilidad de estructurar el discurso o bien marcar de forma multimodal elementos del discurso que se asocian con una prominencia del habla (es decir, para marcar énfasis), las investigadoras argumentan que este tipo de gesto tiene un papel pragmático muy relevante en el discurso temprano de los niños.
Cabe destacar que estas funciones pragmáticas de los gestos rítmicos tienen que ver con la función de estructurar el discurso narrativo. Por lo tanto, tal como sugieren los resultados del estudio, las autoras resaltan que se puede afirmar que las funciones pragmáticas que tienen los gestos rítmicos en los discursos narrativos iniciales que hacen los niños y niñas pueden ser muy importantes para el desarrollo de su discurso inicial, así como para el desarrollo de sus habilidades narrativas orales en edades posteriores.
Este estudio contribuye de manera relevante a consolidar la evidencia empírica previa que ya han publicado algunas de las mismas investigadoras sobre los beneficios que tiene una intervención corta en la mejora de las habilidades orales de niños y niñas de 5 y 6 años de edad, en la que se les pide que observen o produzcan estos gestos rítmicos (Vilà-Giménez et al., 2019; Vilà-Giménez y Prieto, 2020; véase también Vilà-Giménez y Prieto, 2021). Del mismo modo, otros estudios complementarios también han demostrado el impacto positivo de estos gestos en otras habilidades lingüísticas más complejas de los niños y niñas, como la comprensión de narraciones (Llanes-Coromina et al., 2018).
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Trabajo de referencia | Ingrid Vilà-Giménez, Natalie Dowling, Ö. Ece Demir-Lira, Pilar Prieto, Susan Goldin-Meadow (2021), “The predictive value of non-referential beat gestures: Early use in parent-child interactions predicts narrative abilities at 5 years of age”, Child Development, 21 de mayo, https://doi.org/10.1111/cdev.13583
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Se han descubierto notables semejanzas y diferencias entre cómo el cerebro de perros y humanos procesa información visual sobre los otros. ¿El cerebro de los perros estará tan especializado para procesar las caras como lo está el cerebro de los humanos?
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En una colaboración internacional entre el Departamento de Etología de la Universidad Eötvös Loránd en Budapest, Hungría y del Instituto de Neurobiología de la UNAM en Querétaro, México, investigadores descubrieron notables semejanzas y diferencias entre cómo el cerebro de perros y humanos procesa información visual sobre los otros. El estudio ha sido publicado en The Journal of Neuroscience.
Para los humanos, las caras son fundamentales en la comunicación visual. En humanos existe una red neural especializada en el procesamiento de las caras. Los perros también prestan atención a las caras, las observan para establecer contacto visual y para leer las emociones, pero para comunicarse, los perros también prestan atención a señales corporales. ¿El cerebro de los perros estará tan especializado para procesar las caras como lo está el cerebro de los humanos?
Para explorar las semejanzas y diferencias entre la respuesta del cerebro de los perros y de los humanos hacia información visual, investigadores compararon la respuesta cerebral en veinte perros y treinta humanos en exactamente el mismo experimento realizado mediante Imagenología por Resonancia Magnética funcional (IRMf). Los perros y los humanos vieron pequeños videos de caras de perros y de humanos y, para comparar, nucas de perros y de humanos. Esta es la primera investigación con neuroimagen que directamente comparó la respuesta cerebral a estímulos visuales entre una especie no primate y una especie primate de forma no invasiva.
Investigadores de dos de los pocos laboratorios del mundo capaces de escanear cerebros de perros despiertos y sin restricciones (después de un intenso entrenamiento) ubicados en el Departamento de Etología de la Facultad de Ciencias de la Universidad Eötvös Loránd en Budapest, y en el Instituto de Neurobiología de la UNAM en Querétaro, unieron esfuerzos para recopilar datos sobre la respuesta cerebral de los perros al observar videos. Gracias a esta colaboración internacional, se logró tener la participación de más perros de los que habitualmente participan en este tipo de estudios.
Con respecto a las semejanzas, el estudio identificó regiones cerebrales tanto en perros como en humanos que categorizaron los videos dependiendo de si se mostraba su propia especie o no. "De hecho, en estudio previos, nuestro grupo de investigación ya había demostrado una respuesta similar entre los cerebros de perros y de humanos para procesar vocalizaciones de su propia especie. Ahora, en este estudio vemos que la sensibilidad a la especie es un principio importante de organización en el cerebro de los mamíferos cuando procesan estímulos sociales, en ambas modalidades, visual y auditiva", explica Attila Andics supervisor del estudio.
Con respecto a las diferencias, el estudio no encontró regiones cerebrales en los perros que procesaran si el video presentaba una cara o una nuca -esto es una distinción importante en el cerebro humano. "Un análisis de preferencia de los patrones de respuesta cerebral confirmó que, en los perros, la preferencia a sus conspecíficos es primaria sobre la preferencia a las caras, mientras que, en los humanos, la preferencia a las caras es primaria sobre la preferencia a sus conspecíficos. Esta es una diferencia esencial. Demuestra la existencia de diferencias importantes en la especialización cortical para percepción de caras entre los mamíferos. De hecho, estos resultados dan una nueva perspectiva a otros estudios de IRMf en perros que consideran haber encontrado "áreas de las caras"; lo que creemos es que, en esos estudios, la mayor actividad hacia las caras de perros en realidad indicaba una preferencia hacia imágenes de perros más que áreas cerebrales que prefieren caras". Explica Nóra Bunford, co-primera autora del estudio, quien coordinó la adquisición de los datos en Hungría.
Los investigadores también identificaron regiones cerebrales en los perros y en los humanos que mostraban un patrón de actividad similar en respuesta a los videos: "Utilizando un análisis de similitud representacional es posible comparar directamente los patrones de actividad cerebral entre especies. Fue interesante encontrar que las semejanzas entre los cerebros de los perros y de los humanos en sus patrones de actividad fue mayor cuando hicimos un emparejamiento funcional (esto es, comparar la actividad para caras de perros en el cerebro del perro y con caras humanas en el cerebro de los humanos) que cuando hicimos un emparejamiento físico (esto es, comparar la actividad para caras de perros en ambos, en el cerebro del perro y del humano). Esto nos muestra que, tanto en perros como en humanos, los patrones de actividad cerebral que encontramos están relacionados al procesamiento categórico -de alto nivel- de la información social y no al procesamiento visual de bajo nivel,". Explica Raúl Hernández-Pérez, co-primer autor del estudio, quien coordinó la adquisición de los datos en México.
"Tanto las semejanzas en la sensibilidad hacia las especies, como las diferencias en la sensibilidad hacia las caras sugieren tanto analogías funcionales como diferencias en los principios organizativos del procesamiento visual de estímulos sociales entre perros y humanos. Este es otro ejemplo de cómo la neuroimagen comparativa entre especies de mamíferos filogenéticamente distantes puede hacer avanzar nuestra compresión de cómo se organizan y cómo evolucionaron las funciones sociales del cerebro" sintetiza Andics.
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Es la conclusión de un trabajo que ha estudiado la correlación entre los valores nutricionales y las estrategias de publicidad de las bebidas azucaradas en España y que se ha publicado en el International Journal of Environmental Research and Public Health.
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España ocupa el quinto lugar en obesidad infantil entre los países europeos. El 81% de los niños españoles consumen semanalmente bebidas endulzadas con azúcar y refrescos. y Mònika Jiménez, investigadoras de la Universitat Oberta de Catalunya y del Departamento de Comunicación de la Unversitat Pompeu Fabra (UPF), respectivamente, han hecho un estudio partiendo del supuesto de que la publicidad es uno de los factores que contribuye al entorno obesogénico.
Este estudio, publicado en mayo en la revista International Journal of Environmental Research and Public Health, correlaciona longitudinalmente los valores nutricionales de las bebidas endulzadas con azúcar y refrescos y las estrategias discursivas publicitarias utilizadas por los principales anunciantes de estas bebidas entre el 2013 y el 2018, en todos los soportes publicitarios españoles.
"El objetivo de este estudio es encontrar asociaciones entre anuncios de bebidas endulzadas con azúcar y refrescos en diferentes tipos de soportes (TV, folletos, radio, Internet, etc.), el lenguaje empleado y el bajo valor nutritivo de los productos. Con este fin, hemos seleccionado las campañas realizadas por las 10 mejores empresas de estas categorías entre el 2013 y el 2018 en España ", indican las autoras.
Las autoras aplicaron un método mixto que incluyó un análisis cuantitativo de los datos de gasto publicitario, una análisis de contenido y un estudio de las estrategias discursivas utilizadas en los anuncios. Además, se utilizó el sistema Nutri-score para determinar la calidad nutricional de las bebidas. Nutri-score clasifica los productos en colores del rojo al verde, dependiendo de sus valores nutricionales. El rojo es para productos de bajo valor nutritivo, el naranja es para alimentos y bebidas de valor nutritivo medio, mientras que el verde es para productos de alto valor nutritivo. España aprobó la aplicación del sistema Nutri-score en 2018.
Los resultados se analizaron teniendo en cuenta la estrategia PAOS, que es la normativa para la prevención de obesidad infantil que regula la publicidad dirigida a niños menores de doce años. Los principales resultados señalan una asociación entre anuncios de bebidas de bajo valor nutritivo y un discurso basado en elementos hedonistas. La felicidad, la posibilidad de hacer amigos o de destacar entre el resto del grupo, son algunos de los elementos discursivos utilizados como reclamo publicitario.
Además, los resultados señalan que, ninguno de los anuncios analizados aluden a las propiedades intrínsecas al producto, tal como determina el marco normativo fijado por la estrategia PAOS. El análisis también determina que los mismos anunciantes que vulneran el código PAOS, manifestaron en su momento su adhesión y su compromiso a respetar las normas recogidas en este marco normativo.
El estudio concluye que para rebajar y prevenir la obesidad infantil en España, es necesaria una regulación más estricta de la publicidad, especialmente en aspectos como el lenguaje utilizado para presentar los productos y la utilización de personajes famosos como prescriptores de ciertos productos.
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Trabajo de referencia | Mireia Montaña Blasco, Mònika Jiménez-Morales (2020),"Soft Drinks and Sugar-Sweetened Beverages Advertising in Spain: Correlation between Nutritional Values and Advertising discursive Strategies", International Journal of Environmental Research and Health, 17 (7), 2335; https://doi.org/10.3390/ijerph17072335
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Alejandro Lara Sánchez, del IGf, y su equipo, analizan la repercusión de estos eventos en la tecnología en el espacio. Los resultados de la investigación se publicaron en el 'Astrophysical Journal'
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Las nubes magnéticas generadas durante erupciones de baja energía del Sol pueden afectar a los satélites.
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Las nubes magnéticas generadas, aun durante erupciones de baja energía del Sol, deberían considerarse en el estudio del clima espacial por tener el potencial de redireccionar rayos cósmicos que podrían devastar satélites de comunicaciones, reveló un estudio encabezado por Alejandro Lara Sánchez, del Instituto de Geofísica (IGf) de la Universidad Nacional Autónomoa de México (UNAM).
Para el trabajo, el investigador utilizó los datos que arrojó el observatorio High Altitude Water Cherenkov (HAWC), instalado en Puebla, el cual estudia los objetos astrofísicos más energéticos del Universo, como son los rayos cósmicos de alta energía (partículas subatómicas), que viajan a velocidades cercanas a la de la luz.
La importancia de estudiar el clima espacial radica en que se ha mostrado que durante grandes tormentas solares, los flujos de partículas de alta energía del Sol pueden dañar los satélites y naves espaciales.
Sin embargo, el trabajo de Lara Sánchez evidencia que no se deben menospreciar los producidos por tormentas solares relativamente débiles, porque se pueden formar nubes magnéticas las cuales funcionan como embudos que redireccionan rayos cósmicos galácticos y podrían afectar los satélites de comunicaciones.
“Esto abre un camino que debemos explorar para tener cuidado desde el tema de clima espacial. Debemos estudiar qué tanto realmente puede afectar un flujo de estas partículas en satélites. Ya está bien conocido el efecto de los rayos que se producen en el Sol, en la tecnología”, explicó.
Espiral magnética
El experto en ciencias espaciales añadió que los rayos cósmicos son partículas que se observan y estudian desde hace aproximadamente 100 años. Se sabe que se presentan en eventos energéticos del Universo, por ejemplo, durante la explosión de una supernova.
“Siempre están llegando a la Tierra y su flujo es constante. Desde que se descubrieron se notó en ellos periodos de aumento, que no se sabía si tenían un origen solar, o el campo magnético de la Tierra”, precisó.
A partir de que fueron descubiertos se estudia la disminución del número de rayos cósmicos durante algunas tormentas solares, lo que se conoce como decremento Forbush.
Sin embargo, existe un fenómeno diametralmente opuesto, es decir, se registra incremento del número de rayos cósmicos sin la presencia evidente de tormentas solares, que hasta ahora no tenía explicación clara.
Lara Sánchez y su equipo analizaron uno de estos aumentos de rayos cósmicos ocurrido en 2016, que compararon con numerosos instrumentos terrestres y espaciales, así como con la ayuda de simulaciones numéricas. Se reveló que dichos incrementos tienen su origen en la desviación “ordenada” de partículas, causadas por nubes magnéticas asociadas a las tormentas solares. Con este hallazgo, el equipo encontró la respuesta al fenómeno de los incrementos de RC que había permanecido como un enigma durante décadas.
El experto en clima espacial detalló que de manera permanente el Sol eyecta (expulsa) parte de su material atmosférico al medio interplanetario. A veces, estas eyecciones solares tienen su campo magnético ordenado, en forma de una espiral, lo que se conoce como nube magnética.
“En estos casos no se necesita una gran explosión; este evento fue “mediocre” en términos explosivos, no llamó la atención porque era un evento pequeñísimo, pero su estructura helicoidal magnética viaja canalizando partículas en una sola dirección. Si hubiera un satélite en el eje de esta nube magnética, podría verse dañado de la misma forma que si se tratara de una explosión del Sol mucho más intensa”, consideró el experto.
Los resultados de este trabajo fueron publicados en el Astrophysical Journal, y actualmente, Lara Sánchez y su equipo realizan una estadística, de eventos similares, captados por HAWC entre 2016 y 2020 para generar una base de datos que les permita confirmar el modelo.
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Investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) participan en el estudio más ambicioso del mundo sobre el comportamiento humano.
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De forma instintiva los seres humanos, sin importar su lugar de origen, pueden reconocer cuando alguien es confiable o podría hacerles daño, reveló un estudio internacional en el que participaron expertos del Posgrado de Psicología de la UNAM.
Isaac González Santoyo, investigador de la Facultad de Psicología, precisó que posiblemente esta capacidad ayudó a los primeros humanos en las interacciones sociales entre los miembros de un grupo. “De manera innata, independientemente del contexto sociocultural donde el individuo nace, tenemos la capacidad de juzgar de manera subjetiva la confiabilidad o la intención de dañarte, lo que pudo favorecer la supervivencia y, posiblemente, la reproducción del individuo”, comentó el doctor en Ciencias Biomédicas por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Si una persona percibe que el rostro de otra es dominante, será más cautelosa al interactuar con ella; en cambio, si percibe que puede confiar se favorecerán más las colaboraciones sociales.
Labor internacional
El estudio publicado en la revista Nature Human Behavior surgió como parte de una red internacional llamada Psychological Science Accelerator (PSA) y en la que participan expertos de todos los continentes, con el objetivo de luchar contra un problema inminente en la psicología: la falta de replicabilidad en investigaciones que han tenido gran impacto en el área..
“Con 41 países hicimos la muestra más grande que se ha realizado de cualquier estudio que evalúa conductas humanas, con 11.570 participantes de 11 regiones del mundo”, explicó. El experto detalló que este tipo de investigaciones se realizaban usualmente en caucásicos o grupos culturales de altos ingresos socioeconómicos, en los cuales se revisaba la percepción facial, pero existía la duda de si estos resultados se podían replicar en otras poblaciones del mundo.
Para ello, cada uno de los investigadores presentó imágenes de 120 rostros (60 hombres y 60 mujeres) de cuatro grupos étnicos para que las personas evaluaran qué tan atractivas parecen, dominantes, inteligentes, confiables, agresivas, malos, responsables, sociales, infelices o lucían extraños. Lo que revelaron es que en el mundo los seres humanos, independientemente de si nacieron en África, Europa o América Latina, juzgan de forma similar las imágenes o el rostro de otros en dos dimensiones, principalmente: confiabilidad y probabilidad de ser dañado.
En este trabajo, además de González Santoyo, colaboraron Anabel De la Rosa, Alan Barba-Sánchez, de la Facultad de Estudios Superiores Iztacala; Elliott Kruse, del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, además de Nadia Corral Frías y Martha Frías Armenta, de la Universidad de Sonora.
Más allá de lo innato
A pesar de esta consistencia en la percepción de confiabilidad, este grupo internacional encontró que con el uso de una estrategia de análisis alternativa se observa mucho más variabilidad en la percepción facial entre países, para dimensiones sociales muy importantes como el atractivo, la inteligencia o la responsabilidad.
Por lo anterior, el equipo de González Santoyo expandió sus estudios porque encontró que el mexicano modifica su percepción de acuerdo con otra característica facial: el tono de piel.
Esto llevó al investigador universitario a indagar cuáles son las características de la forma del rostro que serían determinantes para emitir juicios de forma innata como especie, y cuáles son los otros componentes, como el tono de piel, que han sido aprendidos como favorables socialmente por los miembros de un país debido a procesos históricos determinantes, como una historia de conquista.
“Evaluamos si el cambio en la coloración de la piel asociada a características caucásicas aprendidas a mejor jerarquía social, está asociada a la percepción subjetiva que tenemos de los individuos o si esta percepción se relaciona con la forma del rostro, independientemente del tono de piel”, subrayó el investigador.
Se espera que los resultados de esta nueva etapa de la investigación se publiquen hacia finales de 2021 o en 2022.
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Un estudio del Observatorio de la Comunicación Científica de la Universidad Pompeu Fabra encargado por el Departamento de Agricultura ha analizado los intereses y hábitos informativos relacionados con la alimentación.
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Los efectos de los alimentos sobre la salud, las ideas y noticias falsas sobre la alimentación y el impacto ambiental de la producción alimentaria son, en este orden, los tres temas informativos que suscitan más interés entre la población de Cataluña. Este es una de las conclusiones de una encuesta sobre los intereses y hábitos informativos de la población relacionados con la alimentación realizada por el Observatorio de la Comunicación Científica de la Universidad Pompeu Fabra para el Departamento de Agricultura, Ramaderia, Pesca y Alimentación (DARPA) de la Generalitat de Catalunya. La encuesta también muestra que la televisión, las páginas web encontradas con un buscador y las redes sociales son los tres medios o canales más utilizados para la población (con porcentajes próximos al 50%) para informarse sobre alimentación.
El Departamento de Agricultura ha encargado este trabajo porque está diseñando el Canal Alimentos, un instrumento del Consell Català de l'Alimentació creado para mejorar la comunicación y la información a la ciudadanía sobre los alimentos y el trabajo del sector agroalimentario con el objetivo de fomentar una alimentación saludable, sostenible y de cualidad.
Interés por la información alimentaria
En todos los niveles educativos y rangos de edad, el grado de interés por la información alimentaria de la población de Cataluña es más alto que el nivel de información percibido, según la encuesta. Este interés tiende a ser más alto entre las mujeres, los jóvenes, las personas con estudios superiores y los residentes en Barcelona y província. No obstante, la tercera parte de la población (29,6%) reconoce estar muy poco o poco capacitada para saber si la información sobre alimentación en Internet es más o menos fiable.
La encuesta se ha complementado con un estudio focal con expertos que interpretan que la población es muy receptiva a la información alimentaria pero que no se siente suficiente informada y necesita fuentes fiables y de referencia. El elevado interés por las noticias falsas sería un reflejo de la desinformación y la desconfianza que generan las informaciones contradictorias, particularmente las relacionadas con la salud, siendo este el tema informativo que más interesa de los 19 propuestos en la encuesta. En este sentido, los expertos detectan la necesidad de información desmitificadora y de explicar la complejidad de las relaciones entre alimentación y salud.
La mitad de la población utiliza las redes sociales para informarse sobre alimentación, según la encuesta. Facebook, Instagram y Youtube son las redes sociales más utilizadas. En relación con estos formatos, los vídeos divulgativos, las noticias de prensa y los informes técnicos son, en este orden, los mejor valorados a la hora de difundir información sobre alimentación.
La encuesta también muestra que los fraudes alimentarios, la calidad y frescura de los alimentos y los contaminantes, juntamente con la trazabilidad y el etiquetaje de los alimentos, son algunos de los contenidos informativos que más preocupan a la población. Así mismo, pone en relieve que los médicos y otros sanitarios, juntamente con los científicos, son los profesionales que merecen una mayor credibilidad cuando informan sobre alimentación, por delante de dietistas-nutricionistas, cocineros, técnicos de empresas alimentarias, técnicos de la Administración y periodistas.
La encuesta se realizó con una muestra de 1.000 personas de Cataluña y 1.000 más del conjunto de España, de 18 a 70 años, representativas por sexo, edad, nivel educativo y distribución geográfica de las poblaciones de referencia. El interés global por los temas de alimentación en los medios de comunicación fue de 3,47 sobre 5 en Cataluña, ligeramente superior al del conjunto de España, 3,42. .
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Según un trabajo reciente realizado con bebés de 12 a 15 meses, publicado en la revista Cognition por Núria Sebastián Gallés, coordinadora del Grupo de Investigación en Adquisición y Percepción del Habla del Centro de Cognición y Cerebro, y de Gaye Soley, investigadora del Departamento de Psicología de la Universidad Boğaziçi de Estambul (Turquía).
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Image by thedanw from Pixabay
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Las personas adultas hablamos a los bebés de manera diferente a como lo haríamos a personas adultas. En comparación con cómo hablamos los adultos, el habla dirigida a los bebés suele tener un tono más alto y más variado, una afectación positiva mayor, una velocidad más lenta y las frases son más cortas. Las características de esta habla dirigida a los bebés se ha estudiado ampliamente y se ha observado que es una característica común a diferentes culturas.
Por otra parte, diferentes investigaciones han mostrado que ya en los primeros meses de vida, los bebés no sólo interpretan las miradas, el habla o los gestos cuando nos comunicamos con ellos, sino que también entienden que las otras personas usan estos recursos cuando se comunican entre ellas.
Si bien investigaciones anteriores han establecido que los bebés son sensibles a que les hablen como niños, hasta ahora no se sabía qué expectativas tienen los niños, si esperan ser atendidos con un habla específica para ellos, y en general para todos los bebés como ellos, o si esperan que los adultos hablen entre ellos como adultos. Un estudio ha querido comprobar si los bebés toman conciencia de este hecho y si saben diferenciar cuando una persona se está dirigiendo apropiadamente a ellos o a otros adultos.
Vídeos animados para bebés de 12 a 15 meses
Un trabajo publicado en edición avanzada en linea de la revista Cognition presenta los resultados de una serie de experimentos realizados con bebés españoles y turcos, de 12 a 15 meses. Los niños vieron vídeos animados con figuras geométricas grandes y pequeñas que simulaban adultos y niños hablando entre ellos. Este ha sido un trabajo de Núria Sebastián Gallés, coordinadora del Grupo de Investigación en Adquisición y Percepción del Habla (SAP), del Centro de Cognición y Cerebro (CBC), del Departamento de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (DTIC) de la Universitat Pompeu Fabra (UPF), conjuntamente con Gaye Soley, investigadora del Departamento de Psicología de laUniversidad Boğaziçi de Estambul (Turquía).
En dos de las condiciones, las respectivas figuras se comunicaban de manera congruente, es decir, la figura del adulto se dirigía a la del niño con un habla apropiada para niños (IDS - Infante Directed Speech en inglés), o a otro adulto con habla apropiada para los adultos (ADS - Adult Directed Speech en inglés). En las otras condiciones este patrón se alteraba de forma incongruente: el adulto le hablaba a otro adulto como si fuera un niño, o le hablaba al niño como si fuera un adulto. Los resultados mostraron que los niños de entre 12 y 15 meses, tanto españoles como turcos, miraban durante más tiempo cuando se les presentaban los eventos incongruentes que los congruentes. Este incremento de la mirada se interpreta como una reacción de sorpresa ante una situación inesperada.
En el último experimento los estímulos eran idénticos a los de los experimentos 1 y 2 pero los personajes ya no se "miraban" uno al otro. En esta situación los bebés no mostraban diferencias en sus tiempos de mirada entre las condiciones congruentes e incongruentes. Este resultado indicaría que los bebés interpretan que las figuras no se están comunicando entre ellas ya que no mantienen contacto visual.
Estos descubrimientos plantean cuestiones importantes sobre los mecanismos con los que se forman las expectativas de los bebés. "Nuestros resultados muestran que los bebés han formado expectativas no sólo sobre los destinatarios del habla para niños y niñas, sino también sobre los destinatarios del habla dirigida a adultos, lo que sugiere que sus expectativas no se forman basándose sólo en sus propias experiencias, sino también en sus observaciones de interacciones entre adultos", afirman Soley y Sebastián.
Los bebés podrían desarrollar estas expectativas a medida que se exponen a diferentes registros del habla cuando otros a su alrededor se comunican con bebés y adultos. Si es así, las expectativas de los bebés pueden ser diferentes en función de cómo producen el habla los adultos de sus entornos. Esto mismo se podría estudiar y hacer extensivo a otras modalidades comunicativas como gestos o acciones.
Las expectativas de los bebés respecto a los destinatarios del habla, niños o adultos, apuntan a la importancia social de estos diferentes estilos de comunicación y sugieren que, desde muy pronto, los indicios acústicos asociados a estos diferentes registros del habla están a disposición de los bebés y guían sus expectativas sociales. .
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