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Para aprender nuevas palabras a veces es mejor escuchar

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Un estudio científico del BCBL concluye que la repetición en voz alta de nuevos términos no es siempre la mejor técnica de aprendizaje. Los resultados, publicados en la revista Language, Cognition and Neuroscience, pueden ayudar a desarrollar programas de educación más eficientes.
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Imagen de StockSnap en Pixabay
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Cuando alguien escucha por primera vez un concepto o el nombre de una persona, la fórmula más extendida de aprender esta nueva palabra es repetirla en voz alta. Sin embargo, los efectos que esta producción casi simultánea tiene en nuestra capacidad para aprender nuevos términos han resultado ser contradictorios en los estudios realizados hasta ahora.

En este sentido, una nueva investigación llevada a cabo por el Basque Center on Cognition, Brain and Language (BCBL) concluye que esta repetición de palabras para adquirir nuevo vocabulario puede tener efectos negativos en el aprendizaje, sobre todo cuando esta se realiza de forma inmediata; mientras que la escucha de esa misma palabra o hacer una pausa entre la recepción y la producción de la palabra puede ser más efectiva para aprenderla.

Para llegar a esta afirmación, los expertos de BCBL han analizado en más de 300 personas voluntarias los mecanismos cognitivos involucrados en el procesamiento del lenguaje, poniendo el foco en cómo somos capaces de reconocer un término recién integrado en nuestro léxico mental.

"En este estudio hemos medido cómo repetir o no repetir en voz alta, de manera inmediata, una nueva palabra puede afectar al aprendizaje; es decir, qué impacto tiene realmente esta técnica de estudio en la integración a nuestro sistema léxico de un concepto que acabamos de escuchar para después poder reconocerlo", subraya Efthymia Kapnoula, investigadora de BCBL al frente del proyecto.

Sesiones de entrenamiento

Los participantes que han ayudado a los investigadores de BCBL a tener los datos necesarios para llevar a cabo este estudio se han sometido a diferentes pruebas y sesiones de entrenamiento para comprobar cuál es la mejor manera de estudiar una palabra inédita.

Así, en una primera fase del proyecto, se emplearon técnicas de eye-tracking para observar en tiempo real si repetir o no una palabra aprendida y oída previamente tenía efectos negativos o positivos en la integración de la misma en el sistema léxico mental.

"En este primer experimento vimos que la repetición tenía un ligero efecto positivo al principio, pero su impacto al final era negativo", añade Kapnoula.

Mientras tanto, en una segunda fase, se emplearon términos más largos en el entrenamiento y se modificaron después algunos de los sonidos, como la "s" por la "f", para testar hasta qué punto los mecanismos cognitivos eran capaces no solo de integrar la palabra, sino también de recalibrar la percepción sonora del habla para reconocer la palabra correcta.

En este segundo entrenamiento además los participantes se dividieron en cuatro grupos diferentes: algunos tan solo tenían que escuchar la palabra para aprenderla, otros tenían que repetirla nada más oírla, otros repetirla dos segundos después de oírla y un último grupo tenía que repetirla hasta cuatro segundos después.

Según los expertos de BCBL, las diferentes fórmulas ayudaron a determinar que el efecto negativo de la repetición de palabras en el estudio se debe al solapamiento en el tiempo entre la producción y la codificación cerebral de la palabra.

"Cuando una persona repite una palabra inmediatamente después de escucharla, dedica unos recursos cognitivos en preparar la producción que no puede emplear para codificar profundamente esa palabra. En contraste, si la producción se retrasa unos segundos, se evita este solapamiento y se puede realizar un aprendizaje y una codificación más profunda", explica la investigadora de BCBL.

Los resultados, publicados en la revista Language, Cognition and Neuroscience, además de aumentar el conocimiento sobre los mecanismos cognitivos implicados en el aprendizaje de palabras, pueden ayudar también a desarrollar programas de educación más eficientes.

"Entender estos mecanismos cognitivos nos puede enseñar cómo usar la repetición más eficientemente en contextos educativos. Por ejemplo, el profesorado puede animar a sus alumnos y alumnas a que repitan una nueva palabra la primera vez que la escuchen, pero después de este primer encuentro los procesos de aprendizaje deberían enfocarse más en la escucha y no en la producción", concluye Kapnoula.

Financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación del Gobierno de España, el proyecto de BCBL podría en un futuro abrir nuevas líneas de investigación para comprobar el impacto que puede tener añadir un mayor período de pausa, hasta un día de descanso por ejemplo, entre la escucha y la producción para un mejor aprendizaje.
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Sobre el BCBL | Basque Center on Cognition, Brain and Language es un centro internacional de investigación interdisciplinar con sede en San Sebastián para el estudio de la cognición, el cerebro y el lenguaje. Está impulsado por el Gobierno Vasco con el objetivo de fomentar la ciencia y la investigación en Euskadi. Además, cuenta entre sus socios con Ikerbasque, Innobasque, la Diputación de Gipuzkoa y la Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea (UPV/EHU)
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ETIQUETAS • SociedadEducaciónLenguajeCerebroComunicación.....
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¿Cómo ve nuestro cerebro lo que nosotros no sabemos que vemos?

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Las personas estamos sometidas a multitud de estímulos visuales, pero sólo un fragmento de lo que observamos se procesa de forma consciente, es decir, llegamos a ver más de lo que creemos que vemos. Para investigar cómo procesa el cerebro los estímulos visuales que captamos inconscientemente, el BCBL ha desarrollado un estudio, en colaboración con la UPV/EHU, que sido publicado en la revista Nature Human Behaviour.
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Fotografía | Bruno Henrique from Pixabay
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Cuando miramos detenidamente un paisaje reconocemos árboles, caminos, praderas, tal vez montañas al fondo o incluso el mar, pero durante esa labor de observación existen otros estímulos visuales que aparentemente no vemos. Un pequeño brote en una rama, un insecto camuflado entre la hojarasca, un pétalo marchito en el suelo… pequeños detalles que, aunque nos pasen inadvertidos, nuestro cerebro puede llegar a procesar de forma inconsciente. ¿Pero cómo se desarrolla ese proceso? ¿Cómo vemos lo que no sabemos que vemos?

Para dar respuesta a estas preguntas, el Basque Center on Cognition, Brain and Language (BCBL) ha realizado un estudio dedicado a investigar de qué manera procesa el cerebro los estímulos visuales que captamos de forma inconsciente.

“Estamos sometidos a múltiples estímulos visuales, pero sólo un fragmento de lo que vemos es procesado conscientemente. A pesar de los avances de la neurociencia de las últimas décadas, todavía carecemos de paradigmas sólidos para comprender el alcance del procesamiento de la información visual inconsciente. Nuestro estudio ha querido descubrir de qué manera nuestro cerebro registra los estímulos visuales inconscientes, hasta donde los procesa. ¿Se quedan en la corteza visual o llegan a las áreas asociativas de la corteza frontoparietal dedicadas a labores ejecutivas como la planificación o la memoria de trabajo?”, explica el investigador del BCBL, David Soto.

Para llevar a cabo esta investigación, los expertos del BCBL emplearon la resonancia magnética de alta precisión para examinar las respuestas cerebrales de siete participantes a los que se les mostraban imágenes de animales o de herramientas que, en algunos casos, podían ser claramente visibles y en otros, invisibles.

“Cada participante realizó seis sesiones de resonancia de una hora en seis días diferentes. Su tarea dentro del escáner era identificar si la imagen correspondía a un animal o se trataba de una herramienta. En ocasiones se presentaban los estímulos de forma muy breve, 20 milésimas de segundo, y enmascarados con elementos distractores para garantizar que los voluntarios no pudieran detectar el estímulo de forma consciente”, relata Soto.

Los resultados del experimento revelaron que, incluso en aquellos casos en los que los participantes no veían la imagen, los contenidos inconscientes podían ser decodificados de manera fiable por el cerebro.

Patrones similares en estímulos conscientes e inconscientes

En el estudio, los investigadores observaron además que la representación visual en las distintas áreas cerebrales en los estados de procesamiento inconsciente era similar a la producida en los estados de procesamiento consciente.

“Algunas investigaciones anteriores determinaron que la información procesada de modo inconsciente se registraba únicamente en la corteza visual primaria del cerebro, sin llegar a alcanzar capas más profundas de procesamiento como las áreas frontoparietales. Nosotros hemos observado que hay similitudes en el patrón cerebral del estado consciente y el inconsciente. No hay una división definitiva entre lo que es consciente e inconsciente”, asegura el experto.

Para confirmar y modelar los resultados obtenidos a través del estudio con participantes, los expertos emplearon también redes neuronales artificiales entrenadas para realizar tareas visuales, es decir modelos de visión computacional que están dotadas de diferentes capas de procesamiento para simular cómo trabaja el cerebro en realidad.

“Lo que hicimos fue presentar a estas redes artificiales las mismas imágenes enmascaradas que se presentaron a los participantes humanos. A medida que la dificultad para distinguir la imagen se incrementaba, la capacidad de la red artificial para identificar la imagen se reducía y, cuando el enmascaramiento era muy alto, la red neuronal no podía identificar el estímulo y respondía al azar. Sin embargo, al analizar las capas profundas de procesamiento de la red neuronal, observamos que existía información en esas áreas de modo similar a lo que sucede en el cerebro humano. Los resultados del estudio de resonancia y las simulaciones artificiales demuestran que existen representaciones informativas de elementos invisibles que están presentes tanto en el cerebro como en los modelos neurobiológicos proporcionados por redes neuronales visuales artificiales”, concluye Soto.

Los resultados de esta investigación contribuyen a mejorar el conocimiento del funcionamiento del cerebro en relación a la consciencia visual y al alcance del procesamiento visual inconsciente. En el estudio, que se ha prolongado durante tres años, ha colaborado la Facultad de Informática de la UPV/EHU.
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Trabajo de referencia | Mei, N., Santana, R. & Soto, D. Informative neural representations of unseen contents during higher-order processing in human brains and deep artificial networks. Nat Hum Behav (2022). https://doi.org/10.1038/s41562-021-01274-7
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ETIQUETAS • NeurologíaInvestigación.....
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