El 'rewatch': por qué volvemos a ver 'Friends' o 'Seinfeld' una y otra vez


Las plataformas de 'video on demand' se rifan las 'sitcoms' clásicas y apuestan por los remakes, las secuelas y los 'spinf-offs'. Friends o The Office son las dos series más vistas en la historia de Netflix. El grupo NBC Universal desembolsó 500 millones de dólares por los derechos de The Office durante cinco años y Warner Media 425 millones para explotar Friends, también durante cinco años.
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En los rankings de las series más descargadas o vistas durante el año siempre se cuela algún "clásico". De hecho, Friends o The Office son las dos series más vistas en la historia de Netflix. Es tal la demanda de este tipo de sitcoms que esta plataforma ya ha comprado por 500 millones de dólares los derechos de emisión mundial para 2021 de Seinfeld, una serie de 1989. ¿La razón? Que acaba de perder Friends (en España sigue estando disponible de momento), dejará de emitir The Office en 2021 y no quiere descuidar esa cuota de audiencia que vuelve a los clásicos una y otra vez.

Así lo cree Elena Neira, profesora colaboradora de los Estudios de Ciencias de la Información y de la Comunicación de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), que explica que, probablemente, plataformas como Netflix, HBO o Peacock incluyen este tipo de series en sus catálogos no para atraer a nuevos clientes, sino para retener a los que ya tienen. Desde luego, las cifras astronómicas que se pagan por estas sitcoms desvelan su importancia: el grupo NBC Universal desembolsó 500 millones de dólares por los derechos de The Office durante cinco años y Warner Media 425 millones para explotar Friends, también durante cinco años.

Las sitcoms parecen ser el género predilecto para el rewatch (volver a ver), un término que se está popularizando en el sector audiovisual pero que no es un fenómeno nuevo. "La reemisión de contenido es una estrategia básica sobre la que se ha asentado la programación de la televisión tradicional durante años. Para las televisiones siempre ha sido un elemento muy ventajoso. Es menos costoso que un contenido de estreno, tiene más garantías de concentrar audiencia (normalmente los reruns son de series que cosecharon éxito en su primera vida comercial) y permite o bien rellenar huecos de la parrilla en horarios poco populares, o engrosar las parrillas de las TDT", explica Neira. Esta práctica no solo beneficia a televisiones, plataformas de video o espectadores. "Para los propietarios de derechos también era una vía muy lucrativa, ya que cobraban por cada una de esas reemisiones. Un win-win para todos", añade la profesora de la UOC.

En España está el ejemplo de Verano azul, una de las series que en más ocasiones se ha emitido en la historia de la televisión. Según datos de la Wikipedia, esta serie estrenada en 1981 fue repuesta menos de un año después: a finales de julio de 1982. Después, se ha programado en las pantallas de TVE en 1987, en 1994 (dos veces), en 1995 (dos veces), en 2001 y 2005 (ambas en Canal Nostalgia) y en 2006 (en TVE-50). En 2012 se programó en 13TV; en julio de 2014 La 2 de Televisión Española volvió a emitirla, pero esta vez remasterizada. Por último, en agosto de 2019 La 2 volvió a reponerla.

Una apuesta segura: no hay que elegir y sabemos que nos gustará

"Hacer rewatching nos encanta porque es una apuesta segura, tenemos la certeza de que nos lo pasaremos bien y reafirma nuestra buena opinión sobre el producto. Volvemos a sentir las mismas emociones positivas y además descubrimos nuevos aspectos que habíamos pasado por alto", explica Marta Calderero, profesora de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la UOC. Pero, además, "los estudios que se han llevado a cabo al respecto también indican que hacemos rewatching para reducir la fatiga cognitiva que nos genera tener que decidir entre centenares de opciones. Paradójicamente, aunque hoy en día tenemos miles de alternativas de entretenimiento, muchas veces volvemos a lo familiar para evitar la incertidumbre y el riesgo de equivocarnos al escoger algo nuevo. ¿Acertaré con la elección? ¿Me lo pasaré bien? Cuantas más opciones, más dudas nos pueden surgir y más abrumados nos podemos sentir, por eso a veces preferimos optar por algo que ya conocemos y nos gusta", añade la psicóloga.

De la misma opinión es Elena Neira, que resalta el valor seguro y la comodidad como algunos de los motivos por los que elegimos Friends cuando tenemos a nuestro alcance decenas de series nuevas: "Precisamente por tener tantísimas novedades, volver a series que ya hemos visto permite no enfrentamos al dilema de tener que elegir. Conocemos la trama, nos podemos enganchar a cualquier episodio sin problemas… La quintaesencia de la comodidad".

¿Una pérdida de tiempo o una oportunidad de descubrir nuevos matices?

"A veces nos sentimos mal al hacer rewatching porque nos da la sensación de que estamos perdiendo el tiempo. Para nada es algo malo", añade Marta Calderero. El profesor e investigador Ed O´Breid, de la Universidad de Chicago, descubrió en su estudio Enjoy It Again: Repeat Experiences Are Less Repetitive than People Think que, en general, las personas tienden a infravalorar el disfrute que les aporta una actividad ya experimentada y por eso optan por algo nuevo. Sin embargo, la satisfacción que nos produce repetir una misma acción puede ser en algunos casos incluso superior, según las conclusiones del estudio. "Los datos muestran que la repetición es tanto o más agradable que la alternativa novedosa. Así que, según estos hallazgos, podríamos concluir que el rewatching es una gran propuesta de ocio", explica Calderero.

La psicóloga aconseja repetir una serie, leer un libro, volver a ver una galería, etc., "cuando tenemos poco tiempo y nos apetece relajarnos. Así aprovecharemos todo ese tiempo para disfrutar y desconectar, y evitaremos sentirnos frustrados por perderlo buscando algo nuevo que hacer». Y añade que experimentar algo por segunda vez permite «observarlo más detenidamente, ver matices, observarlo desde otra perspectiva o anticipar el disfrute".

El fenómeno The Mandalorian: volver al lugar conocido… ¡pero de otra manera!

Las secuelas, precuelas, remakes, spin-offs… pueblan las carteleras de los cines y los catálogos de las plataformas de video por suscripción. The Mandalorian, una serie de Disney+ ubicada en el universo de Star Wars, se ha alzado como la segunda serie más vista el pasado año, sólo superada por The Witcher. Según Parrot Analytics, The Mandalorian llegó a superar Juego de tronos, Stranger Things o The Crown.

En este sentido, Elena Neira añade que "todas las compañías que han puesto en marcha sus propias plataformas a finales de este año y las que lo harán a partir de 2020 tienen este elemento común: el anuncio de remakes, reboots, precuelas, spin-offs y secuelas de algunas de sus propiedades más conocidas. Al final, el gancho de lo popular, en un ecosistema cada vez más lleno de servicios y de contenidos, ofrece una ventaja competitiva en términos de visibilidad".
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ETIQUETASSociedadConsumoPsicologíaComunicación

Cómo ‘escuchamos’ sin sonido al leer los labios


El cerebro se sincroniza con las ondas sonoras del habla a través de la lectura de los labios. ¿Qué provoca en nuestra actividad cerebral la lectura de los labios? Estudios científicos de finales de los años 90 afirman que leer labios en silencio activa las cortezas auditivas. Sin embargo, los científicos desconocían hasta ahora qué suponía tal activación.
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Una investigación del Basque Center on Cognition, Brain and Language (BCBL) de San Sebastián ha dado un paso más allá y muestra cómo el cerebro no solo se activa, sino que se sincroniza con las ondas sonoras del habla a través de la lectura de los labios, incluso sin sonido audible.

Este pequeño matiz entre activación y sincronización supone para los neurocientíficos un cambio enorme en el marco teórico. Así, la activación cerebral no necesariamente refleja que la persona que escucha pudiera reconstruir lo que el hablante dice.

“Nuestras cortezas auditivas se sincronizan con los movimientos de los labios sin escuchar el sonido que emite el hablante, lo que supone que aunque las regiones auditivas no estén escuchando nada son sensibles a la información visual que reciben”, afirma Nicola Molinaro, investigador del BCBL.

En este estudio, publicado en The Journal of Neuroscience, 25 personas voluntarias realizaron una prueba de aproximadamente una hora de duración, exponiéndose a audios sin imagen y a vídeos sin sonido. A partir de ahí se ha descubierto cómo las cortezas auditivas de los participantes mostraron un suficiente nivel de sincronización con las ondas de sonido producidas por el vídeo que no estaban escuchando. De hecho, la sincronización se parecía a la de aquellos que escucharon la historia, lo que indica que el cerebro puede obtener información auditiva de la información visual disponible para ellos a través de la lectura de labios.

La importancia de la información visual

Este trabajo ha sido realizado gracias a la magnetoencefalografía, una técnica que ha permitido obtener datos más detallados que los que aporta la resonancia magnética, técnica utilizada en estudios anteriores.

Este descubrimiento abre paso a otras muchas incógnitas que el equipo pretende investigar en los próximos años. Para empezar, este estudio confirma cómo las regiones auditivas son sensibles a mucha más información, pero se desconoce en qué medida afectan los diferentes parámetros a la actividad cerebral.

“La información verbal no solo va por el canal auditivo; es también sensible a la información visual. La comunicación verbal es, en definitiva, una comunicación multimodal mucho más rica”, señala Molinaro. “En este caso se ha analizado solo el movimiento de las bocas pero para los autores hay mucha más información visual, como pueden ser los gestos, los movimientos de las manos, los parpadeos, el movimiento de la cabeza, etc.”, concluye el experto.
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Referencia bibliográfica | Mathieu Bourguignon, Martijn Baart, Efthymia C. Kapnoula and Nicola Molinaro. ‘Lip-reading enables the brain to synthesize auditory features of unknown silent speech’. Journal of Neuroscience 30 December 2019, 1101-19; DOI: https://doi.org/10.1523/JNEUROSCI.1101-19.2019
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FUENTE | Agencia SINC
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ETIQUETASNeurologíaLenguajeSociedad

Las mariposas toman distintos caminos para llegar al mismo patrón de color


¿Es predecible la evolución? Estos patrones sirven para advertir a los depredadores que son toxicas y para reconocer a una pareja de su misma especie.
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Un equipo internacional de científicos que trabajaban con mariposas Heliconius en el Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI) en Panamá se enfrentó a un misterio: ¿cómo las parejas de mariposas no relacionadas desde Perú hasta Costa Rica desarrollan casi los mismos patrones de color de ala una y otra vez? La respuesta, publicada en Current Biology, cambia para siempre la forma en que comprendemos la evolución.

"Nuestro equipo es el primero en informar que, aunque la evolución de patrones de color similares en Heliconius puede ser impulsada por fuerzas similares, como el caso de los depredadores que evitan un tipo particular de mariposa, el camino hacia ese resultado no es predecible", comentó Carolina Concha, autora principal de la publicación y becaria postdoctoral en STRI. "Esto realmente nos sorprendió porque revela la importancia de la historia y el azar en la configuración de las rutas genéticas que conducen a la imitación del patrón de alas de mariposa".

Los brillantes colores del ala de Heliconius indican a los depredadores que las mariposas son tóxicas. Los llamativos patrones de las alas de los machos indican a las hembras que están eligiendo la especie correcta para aparearse. De alguna manera, estas dos fuerzas, la depredación y el apareamiento, conducen a patrones de alas similares en grupos de mariposas aisladas en los valles montañosos y las laderas de los Andes. Al eliminar un solo gen llamado WntA en 12 especies distintas y sus variantes, los biólogos moleculares del equipo pudieron determinar si un par de mariposas con los mismos patrones de alas estaban usando las mismas rutas genéticas para colorear y modelar sus alas. No lo hacían.

"Imagina que a dos equipos que reciben los mismos bloques de Lego se les pide que construyan el mismo dispositivo", comentó Arnaud Martin, coautor y jefe del Laboratorio Butterfly Evo-Devo de la Universidad George Washington. "Cada equipo realiza la tarea de manera diferente, pero al final, el resultado es el mismo. Las mariposas enfrentan desafíos mucho más serios: construyen estructuras tapizadas de escamas (las alas) que son esenciales para su supervivencia y capacidad de reproducción".

Las preguntas sobre el mimetismo de las mariposas han intrigado a los biólogos durante décadas, pero la tecnología para eliminar selectivamente un solo gen en un organismo vivo no existió hasta hace unos cinco años. Ahora, con la edición genómica usando CRISPR/Cas9, cada vez es más fácil jugar con el código genético. Cuando los investigadores eliminan un gen de diseño principal, como WntA, cambia la estructura microscópica y el color de las escamas que componen el ala de la mariposa y, como resultado, el patrón cambia.

El estudio plantea una serie de interrogantes, como la forma en que WntA interactúa con otros genes para quedar con un área que es roja o negra. Ahora el equipo quiere saber cómo se controla el gen WntA.

"Aprendimos que si bien un gen de desarrollo (WntA) puede tener un papel amplio en la evolución de la mayoría de los patrones de color del ala de la mariposa, su uso preciso para colorear esa ala no es completamente predecible", comentó Riccardo Papa, coautor y profesor de Universidad de Puerto Rico.

"Distintas especies con patrones idénticos de color de ala, como las mariposas miméticas, pueden evolucionar usando diferentes estrategias moleculares. ¡Imagina las mismas notas tocadas en diferentes instrumentos!"

"Algunas personas dicen que Panamá era una palabra indígena que significa abundancia de mariposas", comentó Owen McMillan, científico y jefe del laboratorio de genómica ecológica de STRI. "Los laboratorios Smithsonian en Gamboa son sin duda uno de los mejores lugares del mundo para comprender cómo evolucionan las mariposas, y esperamos que investigadores inspirados se unan a nosotros mientras continuamos haciendo interrogantes sobre estas criaturas increíblemente hermosas".
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ETIQUETASEvoluciónMedio AmbienteEcología

Se hallan indicios de la existencia de un segundo planeta en torno a Próxima Centauri, la estrella más cercana al Sol


Con una masa mínima de unas seis veces la terrestre, el planeta giraría en torno a la estrella a 1.5 veces la distancia entre la Tierra y el Sol. Este estudio se suma a trabajos anteriores que apuntan a la existencia de un sistema planetario complejo en torno a Próxima Centauri.
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Representación artística del sistema en torno a Próxima Centauri. Fuente: Lorenzo Santinelli.
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Próxima Centauri, la estrella más cercana al Sol, es una enana roja que se encuentra a tan solo cuatro años luz. Ocho veces menos masiva que el Sol, se está revelando como un sistema cada vez más complejo: si en 2016 se anunciaba el hallazgo en torno a Próxima de un planeta templado del tamaño de la Tierra, que constituye el planeta extrasolar más cercano, en 2017 se detectaron indicios de la existencia de cinturones de polvo en torno a la estrella, quizá los restos de la formación del sistema. Ahora, un equipo internacional con participación del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC) anuncia el hallazgo de un posible segundo planeta, Próxima c.

“En el IAA estamos entusiasmados con este resultado porque proporciona información nueva para comprender el sistema planetario alrededor de Próxima Centauri –apunta Pedro J. Amado, investigador del IAA-CSIC que participa en el hallazgo-. Comenzamos coliderando las primeras observaciones para el proyecto Red Dots, lo que resultó en la detección del primer planeta, Próxima b. Continuamos intentando comprender el entorno de la estrella, con la detección de posibles cinturones de polvo y con una fuente puntual de emisión de polvo a 1.5 veces la distancia Tierra-Sol de la estrella, que atribuimos a la emisión de anillos alrededor de un segundo planeta. Y ahora detectamos un segundo posible planeta que orbita exactamente a esa distancia. ¿Una coincidencia? Quizá, pero tenemos que confirmarlo”.

Un planeta rocoso más allá de la línea de nieve

El descubrimiento, publicado hoy en portada en la revista Science Advances, fue realizado por un equipo internacional de investigadores gracias a los datos recopilados desde Chile con los espectrógrafos UVES y HARPS, pertenecientes al Observatorio Europeo Austral (ESO). Las observaciones, que abarcan un total de diecisiete años, revelaron la presencia de una señal con un período de 5.2 años compatible con la existencia de un segundo planeta en torno a Próxima Centauri con una masa mínima de unas seis veces la de la Tierra.

“La señal parece muy convincente, pero aún no podemos descartar que se deba a otros factores, como un ciclo de actividad magnética estelar –explica Cristina Rodríguez-López, investigadora del IAA-CSIC que participa en el trabajo-. Se trata de un planeta idóneo para la combinación de técnicas complementarias que confirmen existencia, y si lo logramos hará falta una revisión de los modelos: la señal apunta a que se trata de un planeta rocoso, pero se encuentra más allá de lo que se conoce como la línea de nieve, a partir de la que hallamos planetas gigantes gaseosos. Un planeta rocoso en esa región exige nuevos planteamientos”.

La señal detectada se encuentra en el límite de las capacidades instrumentales, y los investigadores esperan que los datos astrométricos tomados con el satélite Gaia jueguen un papel decisivo para confirmar la existencia de Próxima c. Además, la proximidad del sistema y la distancia entre el planeta y la estrella apuntan a que podría convertirse en un objetivo principal para el seguimiento y la caracterización con instrumentación de imagen directa de próxima generación.
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Referencia | M. Damasso et al. “A low-mass planet candidate orbiting Proxima Centauri at a distance of 1.5 au". Science Advances, 15 enero 2020. DOI: 10.1126/sciadv.aax7467
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ETIQUETASAstronomíaEuropean Southern ObservatoryESO

Desarrollan un sistema de indicadores que evalúa la gestión ambiental de los destinos turísticos


Equipos de investigación de la Universidad de Málaga y Pablo de Olavide de Sevilla han definido un modelo que revela el nivel de sostenibilidad de una ciudad y su grado de mejora con los años, con el objetivo de facilitar la toma de decisiones que eleven los diferentes parámetros a lo largo del tiempo. Su aplicación en el sector turístico se hace visible mediante etiquetas que recompensan políticas efectivas.
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Equipos de investigación de la Universidad de Málaga y de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla han desarrollado un sistema de indicadores que evalúa la gestión ambiental de los destinos turísticos. El análisis que efectúa el modelo está sustentado en factores económicos, sociales y ambientales, que engloban a un total de 65 parámetros elegidos por expertos.

La sostenibilidad conlleva múltiples aspectos que resultan complejos de cuantificar en el sector turístico. “Este hándicap aumenta por la gran cantidad de agentes implicados, pero hemos establecido un modelo que evidencia el avance o retroceso en desarrollo sostenible”, señala a la Fundación Descubre el investigador de la Universidad de Málaga Rafael Caballero, autor del estudio ‘Sustainable tourism tags to reward destination management’, publicado en la revista Journal of Environmental Management.

Los científicos han generado un sistema de calificación a través de etiquetas, las cuales hacen visible si la situación en algún aspecto mejora o empeora. “Además, puede significar un incentivo para motivar a los gerentes de entes públicos locales a aplicar su trabajo de una manera eficiente, ya que se les evalúa de manera objetiva”, añade Caballero. Los destinos con calificaciones más altas los tomarán como referencia el resto de localidades.

Así, el trabajo para mejorar la calidad del empleo joven, aumento de zonas verdes o adaptación de infraestructuras a personas con movilidad reducida que un ayuntamiento desarrolle servirá de acicate, pues además su calificación se elevará en el análisis que aplica el modelo.

De nacional a local

El proceso de trabajo parte de estudios previos a escala nacional a cargo de los mismos autores, con el objetivo de mejorar el sistema de etiquetas turísticas adaptándolo a nivel local. Los investigadores encuestaron a expertos para validar los indicadores de partida. De forma paralela, elaboraron bases de datos que analizaban la evolución de los municipios andaluces entre 2006 y 2014 en turismo sostenible.

Los indicadores son 65, de tipo ambiental, social y económico. Aportan información sobre el grado de sostenibilidad de 54 municipios de Andalucía.

Las variables con un mayor peso en la dimensión social están relacionadas con la seguridad del destino turístico, la conservación del patrimonio cultural y la capacidad de carga. En el plano económico, gozan de mejor ponderación el empleo turístico y el grado de satisfacción de los turistas. Y en la faceta ambiental el mayor peso se relaciona con la protección de los espacios naturales y la gestión de las aguas residuales.

El 88% de las referencias proceden de estadísticas y datos oficiales, que se han aprovechado al máximo, y las restantes derivan de trabajo de campo a nivel local por parte de los expertos.

Finalmente, los autores fijaron el grado mínimo para considerar que ha habido mejora. Las etiquetas de sostenibilidad turística, que incluyen subcategorías, están otorgadas a los destinos que disfrutan de una dinámica positiva.

El equipo de investigación aplicó sus variables a 54 municipios urbanos andaluces para establecer una clasificación de aquellos que mejor plasman las etiquetas sostenibles.

Independiente

El equipo de investigación espera que el sistema sea de utilidad también por instituciones gubernamentales a nivel regional o nacional, para lo que ofrece la asesoría de su grupo. “Sin embargo, su gestión por parte de un organismo independiente y supranacional sería la opción ideal para que este tipo de sistemas de etiquetas cumplan su misión”, indica el experto, quien también apuesta por que esa entidad no oficial dé a conocer las buenas prácticas.

El trabajo futuro lo sitúa en adaptarse al cambio de enfoque que se produce en la planificación en este ámbito. “Los nuevos planes estratégicos incluyen a agentes del sector para que participen en las decisiones de diagnóstico y prioridades”, reflexiona Rafael Caballero.

El estudio fue financiado por la Consejería de Economía, Conocimiento, Empresas y Universidad de la Junta de Andalucía y el Ministerio de Economía y Competitividad.
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Referencia bibliográfica | Lozano-Oyola, M., Blancas, F.J., González, M., Caballero, R. ‘Sustainable tourism tags to reward destination management’. Revista: Journal of Environmental Management.
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ETIQUETASSociedadEconomíaMedio AmbienteSostenibilidadConsumo

El gran mapa de los genes del cáncer: un gran salto para diagnósticos y tratamientos


Un gran consorcio internacional con participación española secuencia casi 2.700 genomas enteros de 38 tipos de cáncer. El siguiente paso es utilizar los datos de PCAWG y los datos clínicos sobre los resultados y los tratamientos de los pacientes para identificar los cambios genéticos que pueden predecir los resultados clínicos.
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Un consorcio internacional para analizar y secuenciar casi 2.700 genomas enteros de muestras de cáncer en una variedad de tipos de tumores arroja información sobre la complejidad genética del cáncer. Este análisis exhaustivo se detalla en seis artículos publicados en Nature, como parte de una colección más amplia de artículos publicados en otras revistas del mismo grupo. Este recurso nos acerca a la comprensión de los cambios biológicos que impulsan el desarrollo del cáncer, y se utilizará en proyectos futuros que podrían traducir este conocimiento en tratamientos clínicos.

Múltiples anomalías genéticas contribuyen al diverso conjunto de subtipos de cáncer. La secuenciación de datos de una sola biopsia puede proporcionar una instantánea de los cambios que ocurren en una ubicación específica en un momento determinado, pero la secuenciación del genoma completo de una gran cantidad de muestras tumorales podría ofrecer una visión más completa de los eventos que contribuyen al desarrollo del cáncer.

El Consorcio ICGC / TCGA Pan-Cancer Analysis of Whole Genomes (PCAWG) presenta un análisis de 2.658 genomas enteros de muestras de cáncer y sus tejidos normales combinados en 38 tipos de tumores. En un documento general en Nature, Peter Campbell y sus colegas destacan algunos de los hallazgos clave. Informan que, en promedio, los genomas del cáncer contienen de cuatro a cinco mutaciones conductoras. En el 91% de las muestras de cáncer que analizaron, los investigadores pudieron identificar al menos un gen conductor del cáncer, pero el 5% de los tumores no tenían controladores aparentes, lo que indica que se necesita más trabajo para identificar nuevos controladores.

Otros estudios en la colección identifican nuevas firmas de procesos mutacionales que podrían ofrecer información sobre los procesos que subyacen en el cáncer. Además, los análisis pueden ayudar a determinar la naturaleza y el momento de los procesos mutacionales que definen el genoma del cáncer, y resaltar las oportunidades para la detección temprana del cáncer. Los datos recopilados también actúan como un recurso para identificar otros tipos de alteraciones al superponer conjuntos de datos para la variación estructural y la regulación génica.

El siguiente paso es utilizar los datos de PCAWG y los datos clínicos sobre los resultados y los tratamientos de los pacientes para identificar los cambios genéticos que pueden predecir los resultados clínicos. El impacto a largo plazo de estos esfuerzos no se limitará a los hallazgos publicados, sino que también vendrá de las colaboraciones que se han formado y los intercambios de conocimientos que han tenido lugar entre los miembros de este consorcio mundial de investigadores.
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ETIQUETASSaludCáncerGenéticaInvestigaciónMedicinaOncologíaTumor

La irregularidad en los horarios de las comidas del fin de semana está relacionada con la obesidad


Los resultados de un estudio de la Universidad de Barcelona muestran que el mayor efecto sobre el índice de masa corporal se produce a partir de 3,5 horas de diferencia horaria con respecto al resto de días de la semana.
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Un nuevo estudio de la Universidad de Barcelona (UB) ha concluido que la irregularidad en los horarios de las comidas durante los fines de semana, denominada por los autores como eating jet lag, podría estar relacionada con un aumento en el índice de masa corporal (IMC), una fórmula que relaciona el peso con la altura para determinar si se tiene un peso saludable. Estos resultados, publicados en la revista científica Nutrients, se obtuvieron independientemente de factores como la calidad de la dieta, el nivel de actividad física, el jet lag social (la diferencia en los horarios de sueño durante el fin de semana) o el cronotipo (la predisposición natural a un determinado horario de sueño y vigilia). Según los investigadores, se trata del primer trabajo que demuestra la importancia de la regularidad en los horarios de las comidas —incluyendo fines de semana— para el control del peso, y podría ser un elemento que tener en cuenta como parte de las pautas nutricionales para prevenir la obesidad.

El estudio, conjuntamente liderado por Maria Izquierdo Pulido, del Departamento de Nutrición, Ciencias de la Alimentación y Gastronomía de la UB y del INSA-UB, y Trinitat Cambras, del Departamento de Bioquímica y Fisiología de la UB, es parte de la tesis doctoral de la investigadora María Fernanda Zerón Rugerio, primera autora del artículo. En él también han participado Álvaro Hernáez, del Instituto de Investigaciones Biomédicas August Pi i Sunyer (IDIBAPS) y del Centro de Investigación Biomédica en Red de la Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición (CIBERobn), y Armida Patricia Porras Loaiza, de la Universidad de las Américas Puebla (México).

La importancia del reloj biológico en la alimentación

En los últimos años se ha demostrado que el cuerpo asimila de manera diferente las calorías en función de la hora del día, de modo que, por ejemplo, comer o cenar tarde se ha relacionado con un mayor riesgo de obesidad. Según explica Maria Izquierdo Pulido, "esta diferencia está relacionada con nuestro reloj biológico, el cual organiza temporalmente nuestro organismo para asimilar y metabolizar las calorías que consumimos durante el día". Por la noche, sin embargo, "prepara al cuerpo para el ayuno que se produce mientras dormimos".

"En consecuencia —continúa la investigadora—, cuando la ingesta tiene lugar de una manera regular, el reloj circadiano asegura que en el organismo se pongan en marcha las vías metabólicas que ayudan a asimilar los nutrientes. Sin embargo, cuando se ingieren alimentos en una hora inusual, los nutrientes pueden actuar sobre la maquinaria molecular de los relojes periféricos (fuera del cerebro), alterando su horario, y por lo tanto modificando las funciones metabólicas del organismo".

En el nuevo estudio, realizado en una población de 1.106 personas jóvenes (de dieciocho a veinticinco años de edad) en España y México, los investigadores han analizado la relación entre el índice de masa corporal y la variabilidad en los horarios de las comidas en el fin de semana respecto al resto de días. Para ello, los autores han utilizado un nuevo marcador que engloba los cambios en los horarios de las comidas (desayuno, comida y cena) durante los fines de semana: el eating jet lag, que se ha propuesto por primera vez en este trabajo.

"Nuestros resultados indican que cambiar los horarios de las tres comidas durante los fines de semana está asociado a obesidad. El mayor impacto sobre el IMC se produciría cuando tenemos una diferencia de horarios de 3,5 horas o más. A partir de este punto, es cuando el riesgo de obesidad podría verse incrementado, ya que hemos observado que los individuos que presentaban más de 3,5 horas de eating jet lag incrementaban su IMC en 1,3 kg/m2", explica María Fernanda Zerón Rugerio.

Falta de sincronía entre el tiempo del organismo y el social

Para explicar la relación entre el eating jet lag y la obesidad, los autores sugieren que cada fin de semana los individuos se someten a una ligera cronodisrupción, es decir, a la falta de sincronía entre el tiempo interno del organismo y el social. "Nuestro reloj biológico es como una máquina, y como tal está preparado para desencadenar la misma respuesta fisiológica o metabólica a la misma hora del día, cada día de la semana. Unos horarios definidos de alimentación y sueño ayudan a mantener la organización temporal del organismo y a promover la homeostasis energética. Por tanto, las personas que tienen una mayor alteración de horarios serían más propensas al sobrepeso y a la obesidad", apunta Cambras.

Todavía serán necesarias más investigaciones para revelar los mecanismos fisiológicos y las alteraciones metabólicas que hay detrás del eating jet lag y su relación con la obesidad. No obstante, los autores destacan la importancia de mantener la regularidad en los horarios de comida y sueño para preservar la salud y el bienestar. "Además de la dieta y el ejercicio, que son dos pilares en el tratamiento de la obesidad, también se deberían tener en cuenta factores como la regularidad en el horario de las comidas, ya que hemos comprobado que tiene un impacto en nuestro peso corporal", explica Izquierdo Pulido.

Estudiar los efectos a largo plazo del eating jet lag

El estudio también señala la importancia de investigar la relación entre la irregularidad horaria y la evolución del peso a lo largo del tiempo, así como de hacerlo en poblaciones con distintas franjas de edad o con características metabólicas y socioeconómicas diferentes. "La variabilidad en el horario de las comidas durante los fines de semana respecto a los días laborables podría producirse crónicamente durante la vida de un individuo. Los estudios futuros deberían evaluar el efecto de esta variabilidad crónica, a través del eating jet lag, sobre la evolución del peso", concluyen los investigadores.
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Referencia bibliográfica | Zerón-Rugerio, M. F.; Hernáez, Á.; Porras-Loaiza, A. P.; Cambras, T., e Izquierdo-Pulido, M. «Eating jet lag: a marker of the variability in meal timing and its association with body mass index». Nutrients, diciembre de 2019. Doi: https://doi.org/10.3390/nu11122980
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ETIQUETASAlimentaciónSociedadConsumoSaludPsicología

Los puntos calientes del planeta sufren más extinciones de especies de plantas


Los resultados de un estudio internacional, que ha contado con la participación de la URJC, ponen de manifiesto la pérdida real de biodiversidad que está experimentando la Tierra como consecuencia de la actividad humana. Esta investigación también destaca la importancia de conservar los puntos fríos del planeta.
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Irene Vega (URJC) | El equipo de investigación ha recabado de forma exhaustiva los episodios de extinción de plantas que han tenido lugar en diferentes regiones del mundo, incluyendo puntos fríos y puntos calientes de biodiversidad. Esta información ha sido recopilada a partir de floras locales y regionales, publicaciones, bases de datos y herbarios. En total, han documentado 291 extinciones de plantas que han tenido lugar en los últimos 300 años. “Para cada caso, hemos estudiado las causas de extinción, cuando aparecían documentadas, y el grado de singularidad de las especies”, explica José María Iriondo, catedrático de Botánica de la URJC y coautor del estudio publicado recientemente en la revista científica Current Biology. “Con esta información hemos valorado las tasas de extinción de especies vegetales y nos hemos preguntado en qué medida existen diferencias entre las extinciones que tienen lugar en los puntos calientes y fríos de biodiversidad”, añade el investigador de la URJC.

Los puntos calientes de biodiversidad son regiones que presentan una gran riqueza de especies vegetales, mientras que los puntos fríos se caracterizan por poseer un reducido número de especies. Entre los resultados obtenidos, los investigadores han observado que los puntos calientes pierden un mayor número de especies y más rápido en comparación con los puntos fríos. “La agricultura y la urbanización han sido las fuerzas más importantes detrás de las extinciones de plantas, tanto en los puntos calientes como en los puntos fríos, confirmando la creencia general de que la destrucción del hábitat es la principal causa de la mayoría de las extinciones”, destaca Iriondo.

Además, el equipo de investigación pone de manifiesto en este estudio que los puntos más fríos del planeta parecen perder mayor singularidad de especies que los más cálidos. En este sentido, destacan que siete extinciones que tuvieron lugar en puntos fríos llevaron a la desaparición de siete géneros y, en un caso, de una familia completa. “Por ello, los puntos fríos también constituyen reservorios importantes de biodiversidad singular que deben ser conservados”, señala el catedrático de la URJC. “Estas otras áreas, que poseen menor riqueza, pueden contar con especies muy singulares desde un punto de vista evolutivo”.

Las tasas de extinciones reales superan las previsiones de los expertos

El trabajo publicado recientemente por el equipo de investigación internacional también ha mostrado que las tasas recientes de extinción han sido hasta 350 veces superiores a las tasas de extinción basales históricas. “Estos resultados se contraponen con las estimaciones de algunos científicos que indican que las extinciones de plantas sobrepasarán las tasas de extinción basal en varios miles de veces en los próximos 80 años”, explica el catedrático.

No obstante, los científicos señalan que hay que tener en cuenta que la designación de una especie vegetal como extinta es un proceso complejo debido a la incertidumbre que conlleva afirmar con seguridad que no existe ninguna población de la especie en todo el planeta. En la actualidad, uno de los principales retos en la conservación de la biodiversidad es la llamada ‘deuda de extinción’, por la que algunas especies cuentan tan solo con algunos pocos ejemplares longevos que están condenados a desaparecer. “Es muy posible que las tasas reales de extinción vegetal y las extinciones futuras excedan por mucho nuestros datos actuales”, subraya el investigador de la URJC.

Junto con la Universidad Rey Juan Carlos, en este estudio han participado científicos de la Universidad de Macquarie (Australia), la Universidad de Stellenbosch y el Instituto Africano de Ciencias Matemáticas (Sudáfrica), la Universidad de Tyumen (Rusia), las universidades de Aix-Marsella y de Aviñón (Francia) y la Universidad de California (EE.UU.).
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Un estilo de vida saludable puede aumentar en 10 años la esperanza de vida

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Adquiriendo buenos hábitos nutricionales, disminuyendo el consumo de tóxicos como el tabaco o alcohol, evitar el estrés o aumentar el ejercicio físico son algunos cambios con los que se puede proteger mucho mejor la salud.
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Cada vez son más los estudios que apuntan al estilo de vida como la mejor manera de prevenir y vencer las enfermedades. Un trabajo liderato por Frank Hu, de la Harvard School of Public Health y publicado en BMJ, apunta que mujeres norteamericanas de 50 años que siguen unos hábitos saludables tienen 10 años más de esperanza de vida que las que no lo hacen.

De hecho, 8 de cada 10 enfermedades del futuro estarán relacionadas con el estilo de vida, según explica Ramón Gomis, endocrinólogo y director de los Estudios de Ciencias de la Salud de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC). Según el doctor Gomis, la prevención de las enfermedades mediante la adopción de hábitos saludables es una de las principales tendencias de la medicina en los próximos años.

"El estilo de vida saludable debe promoverse desde la infancia y fomentar desde la escuela", apunta el doctor Gomis. Pero, ¿cuáles son los hábitos que marcan la diferencia para nuestra salud? El doctor Gomis destaca estos siete aspectos:

1 | La nutrición. "Adquirir buenos hábitos nutricionales consiste en ingerir una proporción de alimentos que nos permita un desarrollo adecuado y la prevención de enfermedades como las cardiovasculares, la obesidad y la diabetes", afirma el profesor Gomis. Las enfermedades del sistema circulatorio son actualmente la primera causa de muerte en España (provocan un 28,3% de las defunciones), seguidas de los tumores. En este sentido, seguir unos hábitos saludables también permitiría evitar la mitad de los cánceres gástricos y un 37% de los de colon.

2 | La actividad física. "Actualmente se lleva una vida demasiado sedentaria y es fundamental modificar este hábito", considera Ramon Gomis. El ejercicio físico no solo ayuda a prevenir enfermedades cardiovasculares, sino que también genera resistencias contra el Alzheimer, según el neurocientífico de los Estudios de Ciencias de la Salud de la UOC Diego Redolar.

3 | La disminución de tóxicos. "Se ha avanzado mucho en la lucha contra el tabaco, pero todavía hay mucho trabajo por hacer", afirma Ramon Gomis. Por otro lado, "es importante reducir el consumo de alcohol, sobre todo entre los jóvenes, y evitar las drogas". Hay que tener en cuenta que "el cerebro de los adolescentes es más vulnerable a los efectos adictivos del alcohol y otras drogas durante el periodo de neurodesarrollo", explica Marina Bosque, profesora de los Estudios de Ciencias de la Salud de la UOC y coordinadora del Grupo de Trabajo sobre Alcohol de la Sociedad Española de Epidemiología. Además, tal como recuerda Gomis, los tóxicos presentan dos tipos de riesgos de sobre la salud, puesto que además de los efectos en nuestro cuerpo provocan accidentes de tráfico.

4 | El estrés. "Hay que intentar evitarlo, porque el estrés crea muchos problemas vinculados a la depresión, a la ansiedad, y también a enfermedades cardiovasculares y endocrinas", explica Ramón Gomis. El profesor de neurociencia de la UOC Diego Redolar apunta que también puede generar problemas de crecimiento y enfermedades autoinmunes.

5 | El ritmo del sueño. "Nos equivocamos cuando pensamos que no necesitamos dormir. Además, en el caso de los niños los hábitos son muy importantes, y no es buena idea que el fin de semana vayan a dormir mucho más tarde que de costumbre", comenta el profesor Gomis. "Los hábitos se pueden flexibilizar, pero solo hasta un cierto punto", explica. Y añade, «tenemos que aprender a dormir», recordando las palabras del doctor especialista en medicina del sueño Eduard Estivill, que imparte en la UOC el seminario "El sueño como fuente de vida saludable".

6 | La vacunación. "Las vacunas han tenido un impacto muy importante en la mejora de la salud y no podemos bajar la guardia con el hábito de la vacunación", considera Ramón Gomis. "Situaciones como el brote de sarampión en Ucrania del año pasado, con más de 30.000 personas afectadas en Europa, se tienen que evitar", afirma. Además, según el experto, "vacunas más recientes como las del papiloma ayudan a disminuir mucho los casos de cáncer de cuello de útero". La medicina continuará avanzando en este sentido, puesto que "se están desarrollando nanovacunas que pueden ser importantes para enfermedades neurodegenerativas, metabólicas y para el tratamiento del cáncer a través del sistema inmunitario", explica Gomis.

7 | La salud del planeta. Es esencial cuidar del equilibrio de los ecosistemas para proteger nuestra salud, según demuestran los estudios en el ámbito emergente de la salud planetaria. En este sentido, Gomis afirma que «los casos de cáncer se dispararán si el medio ambiente está contaminado», y explica por qué el uso que hacemos de la energía, del agua o el tratamiento de los residuos tiene un impacto en nuestro bienestar físico. "Es imprescindible que aprendamos a cuidar el planeta para mejorar nuestra salud, y que estos hábitos los adquiramos ya desde muy pequeños, en la escuela", concluye.
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El 49% de la población mundial es ecorresignada, no adopta medidas para mejorar el medioambiente


Activos, resignados, considerados y creyentes: los cuatro tipos de consumidor ecológico. Los mayores de 50 años son los consumidores más activos con el planeta.
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Núria Bigas Formatjé (UOC) | Aunque el consumo sostenible y la conciencia ecológica ganan adeptos día a día, lo cierto es que el 49% de la población mundial es ecorresignado, consumidores que no tienen mucho interés por los retos medioambientales a los que se enfrenta el mundo y no llevan a cabo ninguna medida para mejorar. En Europa occidental, este colectivo supone el 37% de los consumidores, según datos de Kantar de 2019. Se caracterizan por tener sus propias consideraciones para implicarse ante la preocupación medioambiental, como la falta de tiempo, fondos y energía, pues muchas acciones ecológicas son incómodas o requieren tiempo por parte del consumidor. "En sociedades con un bienestar social y económico más grande (mayor renta per cápita, mejores condiciones laborales, mejor conciliación laboral y familiar, más prestaciones y ayudas sociales, más respuesta educativa y sanitaria, etc.), como el de los países nórdicos y anglosajones, por ejemplo, la gente está mucho más abierta a considerar las alternativas globales ecológicas, y más predispuesta a adoptarlas y a colaborar altruistamente", afirma Neus Soler, profesora de los Estudios de Economía y Empresa de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC).

Los cuatro tipos de consumidor ecológico

"Los ecorresignados son el grupo más habitual en España", afirma Juan Carlos Gázquez-Abad, profesor de los Estudios de Economía y Empresa de la UOC, y en esta línea, coincide también Soler. "En España, la conciencia medioambiental no está muy extendida, los consumidores no toman la iniciativa a la hora de emprender acciones, sino que, en realidad se adaptan a normativas (como el pago por las bolsas de plástico)", afirma la profesora.

El bajo interés institucional por adoptar medidas, la falta de propuestas del sector privado, la situación económica y la racionalidad del consumidor sumado a aspectos educativos y culturales, explican, según Gázquez-Abad, el predominio del consumidor ecorresignado en España. "La crisis convirtió al consumidor en un ente racional que tiene muy presente lo que gasta en sus compras; si a eso le añadimos que el escaso número de iniciativas desarrolladas por el sector privado con objeto de reducir el plástico en sus productos, tiene un alto impacto en el precio final hace que las motivaciones de compra este consumidor se reduzcan de manera drástica", explica Gázquez-Abad.

Al otro lado de la balanza están los ecoactivos. Este grupo, que supone solo el 16% de los consumidores globales según Kantar, busca estrategias para reducir su nivel de desperdicio de plásticos siempre o de forma muy frecuente y desarrollan estrategias activas para mejorar el medioambiente. Tiene el doble de probabilidades de evitar la carne, las botellas y los envases de plástico. Además son activistas ecológicos, promueven en su entorno y en las redes sociales su comportamiento con el planeta. A diferencia de los ecorresignados, que consideran que la responsabilidad ecológica no va con ellos, los activos, tienen un "enfoque de embotellamiento", y consideran –más que otro grupo- que son los propios consumidores los que tienen mayor responsabilidad con los cambios para mejorar el medioambiente.

En medio de los dos grupos anteriores, se encuentran los ecocreyentes: tienen el plástico como su gran preocupación, buscan reducir su impacto medioambiental con medidas más generalizadas como utilizar bolsas de tela en vez de plástico, aunque con menos frecuencia que los ecoactivos. "Son simpatizantes con el medioambiente, aunque no tienen una voluntad muy férrea con el tema", afirma Soler. La región donde es más probable encontrarse este tipo de perfil es en Europa: en Europa occidental supone el 19% del total, más que en otras regiones, y en América Latina solo supone el 4% del total. El siguiente grupo son los ecoconsiderados, quienes no ven el plástico como su mayor preocupación y por eso es raro que lleven a cabo acciones para reducir los residuos de plástico, a escala global el 23% de los consumidores se integra en este grupo, el segundo con más adeptos después de los ecorresignados.

Los mayores de 50 años son los consumidores más activos con el medioambiente

Aunque podría pensarse que son los jóvenes los que forman parte de este segmento más activo porque tienen un mayor interés por este asunto y gozan de la energía para desarrollar acciones a favor del medioambiente, son las personas mayores de 50 años el segmento de población más ecoactivo, según el informe de Kantar. "Los mayores (de 50 años) son más reflexivos que los jóvenes y les cuesta menos tomar conciencia de las necesidades más globales. En temas como el reciclaje son más constantes y metódicos y no les importa dedicar el tiempo que haga falta a hacerlo correctamente", explica Soler.

Está claro que hay miles de acciones a favor del clima, y no todas son muy convenientes o cómodas para el consumidor. Comprar siempre productos que no estén embalados en plástico (solo el 22% de los compradores mundiales lo hace), evitar comprar bebida en botellas de PVC (el 38% lo intenta) o usar productos reutilizables para bebés (pañales de tela por ejemplo) o de belleza (solo el 23% de los consumidores globales lo hace). "Para mucha gente, el medioambiente no es una de sus principales preocupaciones, por cuestiones relacionadas con hábitos culturales, económicos, políticos, etc.; el ser medioambiental es, habitualmente, mucho más caro que no serlo. Por ello, casi la mitad de los consumidores mundiales tiene un comportamiento disidente en este sentido", afirma Gázquez.

Ser más o menos ecológico depende, en parte, del bolsillo

De hecho, el segmento de ecoactivos y ecocreyentes tiene mayor presencia en regiones industrializadas, -alcanza el 21% en Europa occidental-, pero son muy poco presentes en América Latina (12%) o Asia (7%), que está en la cola. Ambos expertos coinciden en que se trata de un problema de prioridades. "En algunos casos, las preocupaciones individuales son demasiado importantes como para que la sociedad pueda plantearse otras causas o preocupaciones", considera Soler. En esta línea, Gázquez-Abad ejemplifica que en algunos países de América Latina la población está más centrada en la situación económica y político-social que en la reducción de las bolsas de plástico. Aunque también hay "una falta de cultura ecológica", afirma el experto: "la tradición medioambiental en Asia y América Latina ha sido menor que en los países europeos".

La conciencia ambiental parece ser una cuestión de dinero. "Depende más de la economía particular que de la del país", afirma Soler. El informe muestra como la región asiática es una de las menos ecoactivas, pero a la vez, tiene uno de los países con mayor PIB del mundo, China que es considerada una de las primeras potencias económicas del mundo. "Si el país, globalmente, tiene un PIB elevado, pero la mayoría de la riqueza está concentrada en pocas manos, la predisposición a comprar ecoactivamente no se producirá globalmente", explica Soler.

Para Gázquez-Abad, queda un largo recorrido para que las empresas sean capaces de compatibilizar el comportamiento ecológico, el consumo de productos eco y la reducción de residuos plásticos con el coste de estos productos. "La voluntad del consumidor está, pero la racionalidad de la compra impera", afirma el experto. Como conclusión, Gázquez-Abad predice que cuando las empresas sean capaces de obtener productos eco a un precio asumible para un conjunto elevado de la sociedad, habrá menos ecodisidentes y más ecoactivos.
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