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Físicos españoles discrepan con la Sociedad del Sueño y defienden el cambio de hora en Estados Unidos

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Los profesores José María Martín Olalla, de la Universidad de Sevilla, y Jorge Mira Pérez, de la Universidad de Santiago de Compostela, cuestionan el manifiesto difundido por la Sleep Research Society en el que se defiende la adopción del horario de invierno de forma permanente.
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El cambio estacional de hora no afecta a la duración del período de luz diurna —fenómeno natural ajeno a las convenciones humanas— sino que permite optimizar su uso aprovechando la luz matinal para realizar actividades y así conseguir más horas de ocio diurno. Este es el eje sobre el que se asienta el artículo que los profesores de la Universidad de Santiago de Compostela (USC) y la Universidad de Sevilla (US), Jorge Mira Pérez y José María Martín Olalla, han publicado en la revista Sleep y en la que analizan la naturalidad y utilidad del cambio estacional de la hora en respuesta a un manifiesto de la Sleep Research Society que pide su fin en Estados Unidos y la adopción de la hora de invierno de forma permanente. En relación con el cambio de hora que en Estados Unidos se llevará a cabo el próximo 12 de marzo, los investigadores consideran que “la cancelación de la práctica no mejorará el escenario actual en el rango de latitudes sobre el que se sitúa Estados Unidos”.

No obstante, opinan que el cambio de primavera llega demasiado pronto en Estados Unidos, y el cambio de otoño se retrasa demasiado, lo que incide especialmente en las personas con jornada laboral más adelantada. A juicio de los investigadores, si se admite que las fechas de los cambios de hora deben modificarse en beneficio de la población, el cambio de primavera debería producirse tras el equinoccio, principios de abril, como ocurría en Estados Unidos hasta el año 2007. “De la misma forma, si el cambio de otoño llegara a principios de octubre, como era hasta 1954, muchos trabajadores y niños en edad escolar dejarían de estar sometidos a las estresantes horas crepusculares de las mañanas de octubre”, explican en su trabajo los autores.

Los investigadores continúan señalando que las sociedades modernas, regidas por horarios preestablecidos, solo pueden regular estacionalmente su actividad a golpes de una hora, como se hace con el actual cambio. Los inconvenientes momentáneos de esta alteración, según los expertos, se compensan con una mejor alineación del inicio de la actividad con el amanecer. En su trabajo apuntan que, en la práctica, la población no varía sus horarios tras los cambios, un indicio del éxito de la medida, advierten Jorge Mira Pérez y José María Martín Olalla. “No es fácil mantener un piñón fijo de reloj todo el año, cuando las horas de salida del Sol cambian de invierno a verano, aliviamos esa necesidad cambiando estacionalmente la hora, y si no lo hiciéramos, cambiaríamos estacionalmente los horarios de trabajo”, matizan.

Preadaptación

Los autores subrayan el hecho de que el día invernal es corto, lo que condiciona la actividad humana; mientras que la noche estival es también de menor duración, lo que condiciona la conciliación del sueño; y ello con independencia de hacer o no el cambio de hora. “Destacamos que el amanecer invernal y el anochecer estival están separados por doce horas, con independencia de la latitud. Si la actividad humana se inicia con el amanecer invernal y se emplea la regulación estacional de la hora, entonces el inicio de la actividad humana en verano y el anochecer estival están separados por once horas, probablemente suficiente para un sueño adecuado. Aquellos que tienen un inicio de la actividad más temprano que la hora del amanecer invernal pueden notar que la regulación horaria es menos adecuada en verano. Pero es de destacar que la propia regulación ha ayudado a evitar que la actividad humana se desarrolle antes del amanecer invernal”, explican.

“En verano o te acuestas temprano, poco después de anochecer, o te levantas tarde, mucho después de amanecer”, explica Jorge Mira, quien ha sido miembro de la comisión del Gobierno de España para el análisis de la hora oficial. José María Martín Olalla, investigador en los usos sociales del tiempo, con especial énfasis en la adaptación humana al ciclo estacional de la luz y oscuridad, añade “conocemos los inconvenientes de practicar el cambio de hora, es decir, las molestias de cambiar el reloj dos veces al año; olvidamos sus ventajas y desconocemos los inconvenientes de no haberlo practicado”.

La mayor preocupación de la comunidad cronobiológica y del sueño reside en los riesgos que produce el salto de una hora. En este sentido los autores proponen una adaptación preventiva alterando, por ejemplo, la alarma del despertador en las semanas anteriores al cambio de primavera en cuatro etapas de quince minutos, tres etapas de 20, o dos de 30. El cambio de hora en Europa se realizará el domingo, 26 de marzo, mientras que en Nueva Zelanda, Australia y Chile tendrá lugar el domingo, 3 de abril.
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Trabajo de referencia | osé María Martín-Olalla, Jorge Mira, It is time to understand daylight saving time, Sleep, Volume 46, Issue 3, March 2023, zsac309
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FUENTE • Universidad de Sevilla.....
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ETIQUETAS • Sociedad • Energía.....
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¿Cómo cambiará la inteligencia artificial la música que escuchamos?

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El Music Technology Group del Departamento de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones de la UPF pone en marcha el proyecto "Retos y Oportunidades en la tecnología musical", con la intención de reflexionar sobre cómo las tecnologías que despuntan hoy influirán en la música de los próximos años.
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Muchas de las acciones cotidianas que realizamos hoy pasan por dispositivos que utilizan algoritmos de inteligencia artificial (IA). Cedimos cada vez más espacio a la tecnología porque nos hace la vida más sencilla y práctica. Pero cuando escuchamos música, quizás no somos tan conscientes de cómo la IA ya se ocupa de buena parte de la producción y creación de las canciones, ni de la tecnología que hay detrás de los softwares para aprender a tocar un instrumento o de los recomendadores que nos seleccionan la música que más nos gusta en Spotify.

En unos años, ¿qué relación tendremos con los dispositivos y aplicaciones con los que consumimos música?, ¿cómo sabremos si la canción que escuchamos ha sido creada por un compositor humano o máquina?, ¿de quién será la autoría de una pieza creada con IA?,¿cómo vamos a controlar la privacidad de los datos personales en los recomendadores musicales?, ¿cómo nos ayudará la tecnología a archivar el contenido musical para que sea accesible en las próximas décadas?

El Music Technology Group (MTG) del Departamento de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (DTIC) de la Universitat Pompeu Fabra (UPF) ha puesto en marcha el proyecto llamado: "Retos y Oportunidades en la tecnología musical", con la intención de reflexionar sobre cómo las tecnologías que despuntan hoy influirán en la música de los próximos años. Los procesos de creación, difusión, aprendizaje y escucha de la música se están transformando a ritmos acelerados con la inteligencia artificial, y lo harán aún más con el 5G, el blockchain o el metaverse. Pero todavía no existe una fotografía clara de lo que comportarán estos cambios en el futuro, ni cómo impactarán en la sociedad.

Cultura musical crítica hacia la tecnología

"El proyecto propone un debate abierto para conocer la opinión, necesidades y preocupaciones de expertos musicales y consumidores finales. Se llamará a la participación a profesionales de la industria musical, creadores, oyentes, estudiantes de música, archivistas y personas desarrolladoras de tecnologías musicales", explica Xavier Serra, director del MTG.

La primera fase –durante los meses de septiembre y octubre de este año– consistirá en una recogida de voces a través de entrevistas y grupos de trabajo nline. En una segunda fase, se convocará un taller de debate –hacia noviembre–, con charlas y mesas de discusión, para poner en común los resultados de las entrevistas con más voces. A finales de año, se elaborará un documento público que sirva para orientar al sector musical a avanzar con tecnologías más justas y transparentes.

Además, Serra asegura que "el proyecto no quiere quedarse únicamente a nivel académico, sino que aspira a ser un referente para la ciudadanía, de modo que sirva para tener una mirada crítica respecto a los aspectos más controvertidos de la tecnología aplicados a la música."

Más de 25 años investigando el impacto en la sociedad

El Grupo de Tecnología Musical (MTG) de la Universidad Pompeu Fabra realiza desde 1994 proyectos de investigación que buscan captar el impacto de la tecnología en la sociedad. Tiene una gran influencia en la comunidad científica internacional y en el desarrollo futuro de la IA. Actualmente, cuenta con 50 expertos dedicados a las tecnologías aplicadas a la creación, consumo, educación y conservación musical. El Reactable (instrumento digital interactivo), el Vocaloid (sintetizador de voz por cantar) o el Freesound (plataforma de intercambio de sonido) son algunos de sus proyectos más emblemáticos.

El proyecto "Retos y Oportunidades en la tecnología musical" cuenta también con el apoyo de la iniciativa MusicAIREE (financiada por la Unión Europea en el marco del programa Music Moves Europe) y el Ayuntamiento de Barcelona.
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ETIQUETAS • Sociedad • Música • Emoción • Investigación.....
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Tocar un instrumento musical podría aumentar hasta tres puntos el cociente intelectual de los niños

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El efecto de la música parece ser mayor cuanto menor sea la edad de la persona cuando comienza a tocar el instrumento y cuanto menor sea su estado de desarrollo cognitivo en el momento inicial. Científicos de la Universidad de Granada hallan nuevas evidencias de los beneficios que aporta tocar un instrumento sobre las capacidades cognitivas y el rendimiento académico de niños y adolescentes, a través de la revisión y metaanálisis más actualizados hasta la fecha.
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Científicos de la Universidad de Granada (UGR) han hallado nuevas evidencias de los beneficios que aporta tocar un instrumento sobre las capacidades cognitivas y el rendimiento académico de niños y adolescentes, a través de la revisión y metaanálisis más actualizados hasta la fecha. Su trabajo, titulado ‘Please don’t stop the music: A meta-analysis of the cognitive and academic benefits of instrumental musical training in childhood and adolescence’, ha sido publicado en la revista de alto impacto Educational Research Review, una de las más importantes del mundo en el ámbito de las Ciencias de la Educación.

Los investigadores han cuantificado la magnitud de los cambios cognitivos que aporta la práctica musical, revelando que tocar un instrumento puede beneficiar un amplio número de capacidades mentales, como la memoria y la atención. En términos de inteligencia, tocar un instrumento llegaría a aumentar el cociente intelectual de niños y adolescentes hasta 3 puntos. Y aunque la mayoría de personas no se inician en esta actividad en busca de una mejora cognitiva, “un beneficio así debería entenderse como un preciado regalo, que añade más valor a una actividad que ya tiene valor en sí misma”, destacan los autores.

El interés por identificar actividades que potencien las capacidades mentales ha crecido en los últimos años. En nuestras sociedades las personas pueden elegir entre una gran cantidad de opciones de ocio, y la comunidad científica está trabajando para determinar cuáles de ellas podrían tener beneficios en aspectos clave de nuestra cognición, como el rendimiento escolar, la atención o la memoria.

Los investigadores de la UGR Rafael Román Caballero y Juan Lupiáñez Castillo, en colaboración con la Universidad Autónoma de Madrid y la Universidad McMaster (Canadá), han analizado cuantitativamente los resultados de todos los estudios disponibles en la temática, y aportan nuevas evidencias de que practicar música durante la infancia y la adolescencia tendría efectos positivos sobre las capacidades cognitivas y el rendimiento académico.

Un debate habitual en este tipo de estudios es si las diferencias que se observan entre las personas que practican música y quienes son causa de implicarse en esta actividad. Por otro lado, las diferencias podrían ser el resultado de un sesgo de selección, es decir, que las personas con condiciones más favorables son las que acceden más a este hobby y la práctica musical no produciría ningún cambio cognitivo, las diferencias serían anteriores al inicio de la actividad. El metaanálisis sugiere la causalidad de este efecto, dado que todos los estudios incluidos siguieron un diseño longitudinal comparando a los grupos de participantes antes y después de aprender a tocar. El resultado se repite en el diseño estándar de oro para probar causalidad, los ensayos controlados aleatorizados.

Más impacto cuanto mayor sea el margen de mejora

El trabajo, además, ofrece otros resultados interesantes. En primer lugar, el efecto de la música parece ser mayor cuanto menor sea la edad de la persona cuando comienza a tocar el instrumento y cuanto menor sea su estado de desarrollo cognitivo en el momento inicial. Así, los cerebros más jóvenes y con mayor margen de mejora son los que podrían beneficiarse más. De hecho, el metaanálisis observó un mayor impacto de la práctica musical en los niños de ambientes más desfavorecidos.

También los autores encuentran que no todas las actividades musicales producen estas mejoras. Esto es algo que se ha observado con otras actividades con potencial cognitivo: “no todo vale”; es decir, no todas las versiones de esa actividad influyen de la misma manera. En el caso de la música, la evidencia con videojuegos musicales (como el famoso juego Guitar Hero) o simplemente con escuchar música o no hacerlo no parece ser tan clara.

“Parece que la capacidad estimuladora de aprender a leer partituras y lenguaje musical, sincronizar movimientos de manos y dedos, coordinarse con otras personas en la interpretación de una obra, y mucho más, son claves para este efecto”, apuntan los autores.
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Trabajo de referencia | Please don’t stop the music: A meta-analysis of the cognitive and academic benefits of instrumental musical training in childhood and adolescence. Rafael Román-Caballero, Miguel A. Vadillo, Laurel J. Trainor, Juan Lupiáñez. Educational Research Review. Volume 35, February 2022, 100436. https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S1747938X22000057
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ETIQUETAS • Sociedad • Infancia • Educación • Comunicación • Cerebro • Psicología • Música.....
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Un estudio encuentra sesgo de género en los algoritmos de recomendación musical

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Un nuevo trabajo del grupo de investigación en Tecnología Musical con la Universidad de Utrecht muestra que es más probable que un algoritmo de recomendación muy utilizado elija música de artistas hombres en detrimento de las mujeres artistas.
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Si bien el problema de discriminación de género ya se encuentra en la industría musical, los algoritmos de recomendación musical estarían aumentando la brecha de género. Andrés Ferraro y Xavier Serra, investigadores del Grupo de investigación en Tecnología Musical (MTG) del Departamento de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (DTIC) de la Universitat Pompeu Fabra (UPF), con Christine Bauer miembro de la Universidad de Utrecht (Holanda), han publicado recientemente un trabajo sobre el equilibrio de género en sistemas de recomendaciones musicales en el que se preguntan cómo debería funcionar el sistema para evitar el sesgo de género.

Inicialmente, el trabajo de Ferraro, Serra y Bauer tenía como objetivo entender la equidad de las plataformas de música disponibles en línea desde el punto de vista de los artistas. En entrevistas realizadas a artistas musicales, identificaron que la justicia de género era una de sus principales preocupaciones.

Las mujeres tienen menos exposición

Los autores probaron un algoritmo de recomendación musical de uso habitual basado en el filtrado colaborativo y analizaron los resultados de dos conjuntos de datos. En ambos casos vieron que el algoritmo reproduce el sesgo existente en el conjunto de datos, en la que sólo el 25% de los artistas son mujeres. Además, el algoritmo genera un ranking con los artistas para recomendar al usuario. Los autores vieron que en promedio la primera recomendación de una mujer artista se encuentra en la posición 6 ó 7, mientras que la de un hombre artista está en la primera posición. Ferraro, primer autor del artículo añade: "El sesgo en la exposición viene de la forma en que se generan las recomendaciones". Eso significa que las mujeres tienen menos exposición a partir de las recomendaciones del sistema.

La situación se agrava si se tiene en cuenta que a medida que los usuarios escuchan las canciones recomendadas, el algoritmo aprende. Esto crea un bucle de retroalimentación.

Un nuevo enfoque para compensar el sesgo de género

Los autores del trabajo proponen un nuevo enfoque que permitiría una mayor exposición de las artistas mujeres y que consistiría en reordenar la recomendación que haría mover un número especificado de posiciones hacia abajo para solucionar el sesgo de género existente.

En una simulación, los autores estudiaron cómo las recomendaciones clasificadas afectarían el comportamiento de los usuarios a largo plazo. Los resultados mostraron que, con la ayuda del algoritmo reclasificado, los usuarios comenzarían a cambiar su comportamiento de manera que escucharían más artistas mujeres que con otros algoritmos de recomendación musical y, además, el nuevo algoritmo, basado en aprendizaje máquina, consolidaría este cambio de comportamiento.
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Trabajo de referencia | Andrés Ferraro, Xavier Serra, Christine Bauer (2021), "Break the Loop: Gender Imbalance in Music Recommenders", a Scholer F, Thomas P (eds.). CHIIR '21: Proceedings of the 2021 Conference on Human Information Interaction and Retrieval. 1 ed. New York: Association for Computing Machinery; 2021. p. 249-254. https://doi.org/10.1145/3406522.3446033
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ETIQUETAS • Sociedad, Comunicación
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El ritmo musical tiene raíces evolutivas muy profundas y está presente en algunos animales

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Según un estudio sobre las bases biológicas de la música hecho en modelo murino, publicado en Psychonomic Bulletin & Review, realizado por Alexandre Celma-Miralles, investigador del Centro de Cognición y Cerebro y de la Universidad danesa de Aarhus, y Juan Manuel Toro, profesor de investigación ICREA del DTIC, dentro de un proyecto con la Fundación Bial.
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Los motivos musicales de una canción surgen de la disposición temporal de tonos discretos. Estos tonos normalmente tienen pocos valores de duración y se organizan en grupos estructurados para crear patrones métricos.

"Todos identificamos el ritmo de una canción que conocemos independientemente de si hay cambios en el volumen, el instrumento o la velocidad con que se toca. Esto es así porque el ritmo se organiza a partir de jerarquías métricas fácilmente reconocibles en la música", explica Alexandre Celma-Miralles, investigador del Centro de Cognición y Cerebro (CBC) y del Centro para la Música en el Cerebro del Departamento de Medicina Clínica de la Universidad de Aarhus (Dinamarca).

En un estudio, publicado en la revista Psychonomic Bulletin & Review, los autores exploran las raíces evolutivas de la organización rítmica. La investigación orma parte de un proyecto común con la Fundación Bial sobre las bases biológicas de la música.

Los autores del trabajo son Alexandre Celma-Miralles y Juan Manuel Toro, profesor de investigación ICREA del Departamento de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (DTIC) y coordinador del Grupo de Investigación Language and Comparative Cognition (LCC) en el CBC de la Universitat Pompeu Fabra (UPF).

Los animales pueden identificar el ritmo de la canción

En el presente trabajo se muestra que la capacidad de detectar la estructura rítmica de una canción, mientras se ignoran los cambios en la superficie, también está presente en otras especies animales. Para ello, la parte experimental del trabajo consistió en familiarizar cuarenta roedores de la especie Ratus norvegicus con la segunda mitad de la canción "Cumpleaños Feliz". Seguidamente, los investigadores presentaron a los sujetos en experimentación dos versiones nuevas de la misma canción y analizaron la respuesta de las ratas a estos cambios.

"En una versión redujimos todas las notas de la canción a una sola nota, pero mantuvimos la estructura rítmica. En la otra versión, cambiamos la estructura rítmica, pero mantuvimos las notas", afirman los autores del trabajo.

Los investigadores observaron que las ratas identificaron la versión que mantenía el ritmo, pero no la versión que lo cambiaba (independientemente de los cambios en las notas). Esto demuestra que los animales eran sensibles al menos a algunas partes de la estructura rítmica de la melodía y pueden identificar el ritmo de la canción. Los resultados sugieren que los principios de organización rítmica que encontramos en la música pueden encontrarse en otros animales al igual que en humanos y que, por tanto, esta capacidad cognitiva debe tener unas raíces evolutivas muy profundas.
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Trabajo de referencia | Alexandre Celma-Miralles, Juan Manuel Toro (2020), "Non-human animals detect the rhythmic structure of a familiar tune", 14 de mayo, Psychonomic Bulletin & Review, https://doi.org/10.3758/s13423-020-01739-2
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ETIQUETAS • Sociedad, Ecología
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El BCBL mapea la ruta de la lectura desde la infancia hasta la adolescencia

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El centro donostiarra trabaja en el proyecto Dysthal, un estudio pionero enfocado en examinar los mecanismos cerebrales durante el proceso de lectura en menores. Tras una primera fase centrada en la observación de estrategias de lectura, el BCBL pide la colaboración de alrededor de 450 niños y niñas de entre 9 y 16 años, cuyo idioma principal sea euskera.
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La lectura es un hito reciente en la historia de la evolución humana. Lleva con nosotros desde hace alrededor de 5.000 años y, junto a la escritura, requiere de un intenso proceso de aprendizaje. Sin embargo, esos procesos llevados a cabo entre la infancia y la adolescencia todavía presentan muchas incógnitas.

Entender cómo el cerebro y regiones muy distintas del mismo son capaces de interactuar y ser entrenadas en un corto espacio de tiempo para poder juntar letras y sonidos hasta formar palabras y observar cómo se va desarrollando esta capacidad hasta llegar a la edad adulta es todo un desafío, ya que el cerebro no tiene la habilidad innata de leer.

Con el fin de conocer los mecanismos de la lectura y su desarrollo desde la infancia a la adolescencia, en septiembre de 2019 el Basque Center on Cognition, Brain and Language (BCBL) de San Sebastián puso en marcha Dysthal, un proyecto pionero en el que hasta la fecha han participado más de 900 niños y niñas bilingües de entre 9 y 16 años (de 4º de primaria a 4º de la ESO) de Donostialdea.

Como explica Abraham Sánchez, investigador en el BCBL especializado en Neuropsicología y Neurociencia Cognitiva, “en la primera fase se ha podido observar cómo leen y qué estrategias de lectura siguen los niños y niñas. Estos resultados, nos han permitido hacer una clasificación de los tipos de lectura y de lectores, y han servido para que tanto los padres como los propios niños tengan un mejor conocimiento de su nivel de lectura”.

La parte fundamental de la investigación arrancará en los próximos meses y consistirá en que los niños realicen una serie de juegos delante de un ordenador y también en la resonancia magnética, una técnica que como apunta Sánchez “no es invasiva, ni entraña ningún tipo de riesgo para la salud”.

A través de esta tecnología investigaremos cómo los circuitos cerebrales sustentan la lectura y sus cambios a lo largo del desarrollo, y también de qué manera las dificultades en la lectura, como por ejemplo la dislexia, podrían ser consecuencia de fallos en los circuitos cerebrales.

Enfoque integral para generar adaptaciones tempranas

Los investigadores del centro donostiarra se centrarán, por una parte, en la observación de la estructura del cerebro de los niños dentro de la resonancia magnética para ver de qué manera se relacionan las medidas de la estructura cerebral con las estrategias de lectura. En otra de las sesiones, los participantes realizarán tareas de lectura dentro de la resonancia magnética, lo que como indican los investigadores de BCBL, “permitirá ver qué regiones cerebrales, tanto corticales como subcorticales, tienen un mayor patrón de activación ante uno u otro proceso o ante una determinada tarea”.

Todo ello con el objetivo de generar modelos que hagan posible caracterizar las diversas estrategias de lectura: desde la lectura típica o más común, hasta la atípica, que es más infrecuente e incluye dificultades como la dislexia, así como distintos tipos de estrategias lectoras, para finalmente, poder identificar patrones que puedan establecer de forma temprana el tipo de lector que uno es y ser capaces así de generar adaptaciones tempranas si fuera necesario.

De esta manera, los resultados obtenidos en las pruebas comportamentales y de resonancia magnética y su posterior análisis proporcionarán una comprensión mucho más profunda de los mecanismos neurobiológicos en los que se sustenta la lectura, así como un enfoque integral multinivel para predecir los tipos específicos de capacidad y discapacidad lectora.

En concreto, los nuevos hallazgos provenientes de esta investigación pueden contribuir al diseño de programas de diagnóstico e intervención. En este sentido, el descubrimiento de biomarcadores tempranos es crucial, ya que el diagnóstico temprano permite una intervención temprana con un mejor pronóstico y evita que los niños y las familias sufran. El proyecto abrirá también nuevas vías para investigar otros trastornos relacionados con el desarrollo, como el trastorno específico del lenguaje.

“Se trata de una de las investigaciones de neuroimagen más completas hasta la fecha, ya que aborda todas sus facetas relevantes desde perspectivas tanto neurobiológicas como cognitivas y utilizando las últimas tecnologías en adquisición y análisis de datos de resonancia magnética”, concluye el experto.

El proyecto Dysthal, que se prolongará al menos durante dos años, cuenta con la financiación de La Caixa, que ha destinado medio millón de euros para su desarrollo. Para más información sobre el estudio, se puede consultar este vídeo.
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Estudio del efecto de las emociones sobre los parámetros acústicos de la voz de cantantes

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Los cantantes transmiten al público diferentes sensaciones. Unos consiguen poner los pelos de punta y otros, a pesar de que su técnica pueda ser muy buena, lo dejan frío. La investigadora Manuela del Caño Espinel estudia junto al profesor Carlos Hugo Criado cómo afectan las emociones a los parámetros acústicos de la voz, con la colaboración de tres destacadas sopranos del panorama nacional.
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Los cantantes transmiten al público diferentes sensaciones. Unos consiguen poner los pelos de punta y otros, a pesar de que su técnica pueda ser muy buena, lo dejan frío. Esa transmisión de emociones tiene que estar entre las características de la voz, pero se desconoce exactamente cuáles son los parámetros que intervienen en ella. Una investigación liderada por la Universidad de Valladolid (UVa) y por la Universidad de Salamanca (USAL) trata de encontrar las claves con la colaboración de tres de las mejores sopranos del panorama nacional: Carmen Solís, Eugenia Boix y Abenauara Graffigna Caballero.

“Nunca se ha medido científicamente cómo consiguen los cantantes llegar al público, pero tiene que haber algún parámetro acústico, medible físicamente, que transmita esa información extra de emoción”, explica a DiCYT la investigadora de la UVa Manuela del Caño Espinel, doctora en neurociencias y también cantante que lidera este proyecto junto al profesor Carlos Hugo Criado del Valle, de la Facultad de Psicología de la USAL.

“La voz es como una huella dactilar y, de hecho, hay sistemas de seguridad basados en su reconocimiento, ya que cuenta con muchos parámetros personales que son medibles y se pueden detectar en una grabación”, comenta. Sin embargo, puede variar en función del estado emocional de la persona que la emite, en este caso, profesionales del canto lírico durante una actuación. Por eso, el trabajo consiste en modificar las emociones de las cantantes mediante técnicas psicológicas antes de grabar una serie de piezas. Sobre la grabación, los investigadores analizarán los parámetros acústicos.

“Las características de las ondas que forman cada sonido de nuestra voz dan como resultado un espectro único e irrepetible”, comenta Manuela del Caño, “y nosotros estamos interesados sobre todo en los llamados formantes vocálicos, que son muy característicos; así como en el ‘vibrato’, que se modifica especialmente ante la emoción; y en los armónicos, que generan el timbre”.

Las tres sopranos ya han participado en una serie de sesiones para este proyecto en las que su voz ha sido registrada en alta calidad con micrófonos especiales para tener la mayor resolución posible. De esta manera, posteriormente se pueden disgregar todos los parámetros de la voz a través de programas informáticos y con la ayuda de un ingeniero acústico. De este trabajo derivará un análisis estadístico y matemático que probablemente revelará algunas claves ocultas de la transmisión de emociones en la voz.

Además, habrá una segunda parte experimental. “Queremos comprobar si los factores que hemos modificado son percibidos por el público”, señala la investigadora de la UVa. Para ello, participarán diferentes grupos, que incluirán público general y personas con conocimientos musicales previos. “También vamos a tener en cuenta sus características personales y su estado emocional para que no se nos escape ninguna variable que pueda influir en su percepción”, destaca.

Nueva herramienta profesional

Aparte del conocimiento científico que se extraerá del proyecto, el objetivo último es proporcionar una herramienta a los cantantes. “Sabrán que modificando determinados parámetros van a llegar más al público, de manera que podrían hacer un trabajo emocional previo antes de salir al escenario. De hecho, en muchos casos ya lo hacen de manera inconsciente, porque se meten en el papel igual que los actores, pero nunca se ha establecido en qué consiste desde el punto de vista científico y cuantitativo”, explica Manuela del Caño. Del mismo modo, los resultados del proyecto pueden ser muy útiles de cara a la formación en el conservatorio.

Este proyecto, denominado “Expresión de emociones sobre los parámetros acústicos y formantes vocálicos en profesionales del canto”, está financiado por la Universidad de Salamanca y cuenta también con la colaboración de Javier San Miguel, repertorista del Conservatorio Superior de Música de Castilla y León; Javier Centeno, director del Área de Didáctica de la Expresión Musical de la Universidad de Burgos; Samuel Quintana, ingeniero acústico de la Universidad de Castilla La Mancha; Carlos Gutiérrez Cajaraville, musicólogo de la Universidad de Valladolid; y del Estudio de Grabación Eldana de Dueñas, Palencia.
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El tiempo en pandemia, ¿pasa más lento o más rápido?

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Sentir que el tiempo en algunos momentos se estanca y que en otros se acelera es una experiencia común. De hecho, la mayoría de las personas (más del 80%) expresa haber vivido distorsiones en el paso de los días durante el confinamiento.
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En los momentos difíciles, la banda canadiense Badbadnotgood cantaba: "Time moves slow when you wait by the phone, and the time moves slow when you’re all alone". Y para Jarabe de Palo, "Tiempo es una palabra que empieza y que se acaba, que se bebe y se termina, que corre despacio y que pasa deprisa". La música y la literatura están llenas de admiración por el tiempo y sus misterios.

Sentir que el tiempo en algunos momentos se estanca y que en otros se acelera es una experiencia común. De hecho, la mayoría de las personas (más del 80%) expresa haber vivido distorsiones en el paso de los días durante el confinamiento. Tanto es así que en 2020 se ha acuñado un nuevo término, blursday, en referencia a la dificultad para determinar el día de la semana.

Curiosamente, para la mitad de las personas los meses de confinamiento han transcurrido más despacio, mientras que para la otra mitad han sido muy breves. ¿Qué causa esta división? En general, el confinamiento hizo que viviéramos situaciones y rutinas similares. ¿Por qué han surgido entonces dos percepciones opuestas del tiempo?

Relojes en el cerebro

Antes de que se inventaran los primeros instrumentos de medida, el cerebro ya contaba con sus propios relojes biológicos. Ciertas regiones del sistema nervioso tienen un funcionamiento cíclico con el que controlan procesos básicos como el sueño o el hambre. Pero esos procesos elementales siguen un ritmo relativamente lento, en torno a 24 horas. Gran parte de lo que vivimos ocurre en intervalos de tiempo menores, desde algo menos de un segundo hasta unas cuantas horas.

En la neurociencia actual aún existe el debate sobre cómo se las ingenia el cerebro para estimar la duración de lo que sucede. Las investigaciones apuntan a que lo logra gracias a una suerte de “segundero” interno. Uno de los modelos más influyentes plantea que las reacciones emocionales sirven como unidad de medida del tiempo. Las emociones producen cambios subjetivos y corporales, como en la tensión de los músculos o en la respiración, que ayudarían al cerebro a reconstruir temporalmente el evento.

Según este modelo, las situaciones con alta intensidad emocional, especialmente las negativas, provocarían un número elevado de sensaciones en poco tiempo (digamos, por ejemplo, veinte por minuto). La diferencia entre esa cantidad y el número habitual de sensaciones cuando nos encontramos en calma (por ejemplo, una por minuto) hace que percibamos todo más despacio. Es lo que sucede en una caída libre, o cuando esperamos angustiados a que llegue una llamada importante.

Por el contrario, los periodos en los que vivimos pocos sucesos relevantes suelen pasar más deprisa. Esto explica en parte por qué el confinamiento fue un periodo breve para muchas personas. Durante ese tiempo, los días avanzaron sin apenas cambios sustanciales.

¿Ad infinitum o tempus fugit?

La emoción es uno de los factores que más afecta a la experiencia del tiempo. Emociones como el miedo o la rabia se caracterizan por aumentar el estado de activación de la persona. Y la agitación interna hace que percibamos más lento todo lo que sucede a nuestro alrededor. Por eso, quienes sintieron niveles altos de estrés en el confinamiento también es más probable que vivieran un avance más lento de los días.

Pero, ¿acaso la alegría o el entusiasmo no son excitantes? ¿Por qué el tiempo “vuela” con ellas? Además del estado de activación, otro factor que influye en la velocidad del paso del tiempo es a dónde dirigimos la atención. Sentirse eufórico nos lleva a concentrarnos más en las sensaciones agradables. Como consecuencia, dejamos de controlar el transcurso de las horas y eso nos hace sentir que “vuelan”.

De la misma forma, las personas que han mantenido una rutina social placentera en el confinamiento perciben que todo ha pasado más deprisa. En esos casos, probablemente las conversaciones han sido el centro de atención, dejando en un segundo plano el curso del tiempo. Una carga de trabajo más elevada parece que también ha ayudado a desviar la atención.

El lado más negativo de la distorsión del tiempo aparece con la depresión y la ansiedad. Estos sentimientos generan un profundo malestar que motiva que la persona examine con frecuencia sus sensaciones y su evolución. Así, la depresión y la ansiedad tienden a dilatar las horas, que ya de por sí son angustiosas en ese estado. Esto es importante, dado el aumento de esos síntomas con la pandemia.

La persona y el tiempo

Aunque solemos representar el tiempo con la imagen de un reloj de agujas, el ritmo constante del segundero no se parece en nada a la continua aceleración y desaceleración que percibimos en el tiempo. Quizá se parezca más a un acordeón, que se contrae y dilata en su movimiento.

La realidad física del tiempo es constante, y la distancia entre un segundo y el siguiente nunca cambia. Es la realidad individual de cada persona la que deforma y reconstruye la sensación del tiempo. Y hace que vuele o se estanque.
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ETIQUETAS • Sociedad, Psicología, Covid-19
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Reducir el ruido en el hogar

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Los investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), César Asensio e Ignacio Pavón, enumeran en un artículo una serie de directrices para conseguir reducir el ruido en nuestros hogares.
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Lamentablemente, reducir el ruido en tu hogar no depende sólo de ti. Tú puedes adoptar algunas precauciones, y puedes realizar algunas actuaciones para minimizar el ruido, pero, en gran medida, dependes del comportamiento de otros. Por este motivo, enumeramos una serie de directrices, para que, entre todos, consigamos reducir el ruido en nuestros hogares.

Elige un barrio silencioso

Es casi imposible tener un hogar silencioso en un barrio ruidoso. Consulta el mapa de ruido de la ciudad. Evita el aeropuerto, trenes, calles con mucho tráfico o una parada de autobús bajo tu ventana. Consulta si se trata de una zona de marcha en fines de semana o en fiestas. Tus futuros vecinos, la prensa y tu ayuntamiento podrán ayudarte en este sentido.

Si ya vives en un barrio ruidoso, tendrás que organizarte, moverte y hacer llegar a las administraciones tus quejas. Las administraciones muchas veces no son conscientes de tu problema y no lo priorizarán si no les animas.

Fachada silenciosa

Mejor si los dormitorios están en la fachada menos expuesta al ruido de tráfico. A veces, evitar el ruido de tráfico nos puede llevar al ruido de parque infantil o piscina comunitaria. Valóralo, pero ten en cuenta que estas actividades suelen cerrarse por la noche.

Ventanas

La ventana es el elemento crítico que te aísla del ruido exterior, pero, claro, sólo cuando está cerrada. Mejor si hay poco ruido fuera, pero, en todo caso, un acristalamiento doble es bueno para el aislamiento térmico y acústico. Una ventana batiente, mejor que corredera. Cuida también el cajón de la persiana. Una doble ventana, es más incómoda, pero aporta más aislamiento, incluso con persiana.

Realimentación

Cuanto más ruido hagas, más ruido sufrirás.

Si subes mucho el volumen de tu música, tus vecinos subirán el de su tele para no oir tu música. Si no lo haces por respeto, hazlo para prevenir. El uso de auriculares puede ayudar, pero ojo con el volumen.

Enmascarar

Una música suave puede enmascarar otros tipos de sonido más esporádicos y de menor nivel. Puede ayudarte a concentrarte, relajarte.

Sellar puertas y ventanas

Cualquier pequeña abertura supone un debilitamiento del aislamiento. Un buen sellamiento de puertas y ventanas puede ayudar a corregir esta situación, por ejemplo con un burlete.

Etiqueta energética

El etiquetado energético incluye información sobre el ruido que emiten los electrodomésticos. Tenlo en cuenta y elige aquellos aparatos más silenciosos. Lo mismo aplica a los neumáticos de su coche.

Ruido de impactos

Cuidado con el arrastre de mobiliario. Utiliza materiales como el fieltro adhesivo en las superficies de mobiliario en contacto con el suelo. Las alfombras son una buena solución para amortiguar pisadas. Evita dar saltos en casa. Utiliza protectores anti-golpes en el interior de las puertas de armarios y cajones.

La vía amistosa

A veces tu vecino no es consciente de que te está molestando (en su casa no suena tanto, o hay otros sonidos que lo enmascaran). No pasa nada por hablarlo. Conocer el problema es el primer paso en la búsqueda de soluciones.

Justicia y empatía

Si un ruido es inevitable, o si demostramos interés en reducir su duración e intensidad, resultará menos molesto para los que lo soportan.

Respeta horarios nocturnos y las mañanas del fin de semana. Avisar por adelantado a los vecinos también puede ayudar a que el mismo ruido sea menos molesto. Si se va a extender en el tiempo, consulta si molestas, discúlpate y pon de tu parte para solucionarlo.
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ETIQUETAS • Sociedad, Psicología
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Demuestran la relación entre la ausencia de placer por la música y la anhedonia social

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Las personas que experimentan anhedonia social tienen dificultades para sentir el placer y la recompensa interpersonal derivados de las relaciones sociales. Un grupo de investigación liderado por la Universidad Complutense de Madrid ha demostrado por primera vez la relación entre esta situación y la ausencia de placer por la música, convirtiéndose esta en potencial herramienta para detectar este tipo de anhedonia.
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Las personas que no experimentan placer hacia la música tienden a no disfrutar de otros estímulos y situaciones de la vida cotidiana como las relaciones sociales, según una investigación de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y la Universidad Internacional de la Rioja (UNIR) que convierte a la música en predictora de la anhedonia social.

El trabajo, publicado en Studies in Psychology, demuestra que la falta de sensibilidad musical se relaciona con la anhedonia social: cuanto mayor es la incapacidad de disfrutar con las relaciones sociales, menor es la capacidad para hacerlo con la música, y viceversa.

“Con este estudio se pretende dar a conocer el modo en que la música puede contribuir en el desarrollo emocional durante la vida del ser humano, concretamente durante la etapa evolutiva adolescente, pudiendo desempeñar un papel esencial en la regulación de las reacciones emocionales intrínsecas a la anhedonia”, destaca Jesús Mª Alvarado, investigador principal del grupo Psicología Cognitiva: Medición y Modelización de Procesos de la UCM.

Más música en los centros, mejor integración

Para llevar a cabo el estudio, los investigadores crearon seis composiciones musicales inéditas para evocar emociones básicas. 153 profesionales de la música y 303 estudiantes evaluaron su nivel de arousal (nivel de activación o excitación) y valencia (placer que evocan los fragmentos musicales), pudiéndose constatar una alta consistencia entre los resultados de ambos grupos.

Posteriormente, mediante un modelo de ecuaciones estructurales, se observó una alta correlación estadísticamente significativa entre las medias latentes de valencia y la Escala de Placer Anticipatorio y Consumatorio (ACIPS) utilizada para medir niveles de anhedonia social.

La anhedonia, explican los investigadores, se observa en trastornos como el del espectro autista o la esquizofrenia. Se trata de un constructo relacionado con la dificultad para procesar adecuadamente estímulos emocionales y procesos de recompensa, considerado un factor desadaptativo caracterizado por la pérdida de placer. La anhedonia social, en concreto, es concebida como la falta de interés o disminución de habilidades para experimentar placer y recompensa interpersonal en las relaciones sociales.

Partiendo de investigaciones previas desde las que se incide en que la música es un estímulo que puede producir tanto placer como el dinero, el sexo o la comida. “Consideramos que las conclusiones derivadas de estas investigaciones pueden aportar bases teóricas sólidas que permitan replantear estrategias de intervención desde algunas disciplinas como la musicoterapia o en ámbitos educativos, comunitarios o de la salud”, añade María García, investigadora de cuya tesis doctoral forma parte esta investigación.

Además, los autores del estudio están convencidos de que “aumentar la escucha de la música y la práctica instrumental en los centros educativos puede ayudar a manejar problemas de aislamiento social que a la postre pueden generar problemas de acoso”.
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Trabajo de referencia | García-Rodríguez, M. et al. “Pleasure in music and its relationship with social anhedonia”. Studies in Psychology.
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Las canciones románticas modifican la temperatura del cuerpo

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Científicos de la Universidad de Granada (España) y la universidad de La Frontera (Chile) determinan mediante técnicas de termografía lo que sucede cuando parejas actuales y recientes escuchan "su canción".
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Foto de Gabby K en Pexels
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Científicos de la Universidad de Granada (UGR), en colaboración con la Universidad de La Frontera (Chile), han analizado el impacto emocional que tienen las canciones románticas favoritas de una pareja sobre los miembros de esta, utilizando para ello técnicas de termografía infrarroja.

Los resultados de su investigación apuntan que, cuando una pareja reciente (menos de seis meses de relación) escucha la que consideran “su canción”, se produce un enfriamiento a nivel corporal (activación simpática), sobre todo en la punta de la nariz, ambas mejillas, la frente en el lado izquierdo y derecho y la punta del dedo corazón de la mano dominante.

Sin embargo, en aquellas parejas con altos niveles de unión y satisfacción, más estables, escuchar su canción produce un calentamiento corporal en estas mismas partes, que es mayor cuanto más unidos están.dominante.

Los investigadores, pertenecientes al CIMCYC (Centro de Investigación Mente, Cerebro y Comportamiento), también han determinado las diferencias que se producen en la temperatura de la piel en exparejas cuando escuchan su canción romántica.

“Así, en aquellas personas que añoran a una expareja, escuchar su canción produce enfriamiento o un calentamiento mayor que el que produce su actual canción romántica con su pareja actual.

De este modo, la reacción térmica de la piel a “nuestra canción” se convierte en un buen indicador de la satisfacción de pareja, y nos podría permitir averiguar con un criterio objetivo (la temperatura del cuerpo) si añora a su ex o lo quiere más que a su actual pareja; si la quería de otro modo (más pasional) o si el vínculo ya se apagó (cuando no se producen cambios térmicos)”, explica Emilio Gómez Milán, investigador del Laboratorio de Termografía del CIMCYC.

Para realizar este estudio (que en la actualidad continúa en el CIMCYC), los investigadores de la UGR piden a parejas y a exparejas que escuchen su canción, para medir la temperatura de su cuerpo y registrar los cambios que se producen en ella. También miden mediante cuestionarios la satisfacción de pareja, y cómo de unidos se sienten.

Gómez Milán destaca que la música tiene un fuerte impacto emocional en las personas. “Los sentimientos causados por la música se pueden activar la primera vez que oímos una canción (nos gusta mucho o poco), pero se potencian con la repetición, al oírla muchas veces. Por eso tenemos canciones favoritas”.

Además, las experiencias vitales y los recuerdos emocionales con frecuencia se asocian a una canción: por eso, las parejas suelen tener una canción romántica favorita, a la que llaman “nuestra canción”. La que sonaba cuando se conocieron, o cuando bailaron por primera vez.

¿Cuánto nos gusta una canción?

La termografía emocional empleada por los científicos del Laboratorio de Termografía del CIMCYC mide las emociones que siente una persona por los cambios térmicos de la piel al ver una foto de la persona amada, al dar o recibir un beso o una mirada, al mentir y también al oír música. “Con la termografía infrarroja también podemos medir cuanto nos gusta una canción la primera vez que la escuchamos”, señala Jesús Fernández, otro investigador de la UGR que participa en este estudio.

Así, los científicos también pidieron a los participantes en el marco de este estudio escuchar canciones de diferentes estilos por primera vez, e indicar de 1 a 10 cuanto les gusta. Las canciones 10 (sobresaliente, sus favoritas) les produjeron una fuerte activación del sistema nervioso autonómico, dando lugar a una respuesta de “frío” con vasoconstricción (estrechamiento fisiológico de los vasos sanguíneos por contracción del músculo liso vascular) y piloerección (el efecto ‘piel de gallina’), que se traduce en un descenso térmico de la temperatura en la cara, sobre todo en la nariz y en las manos.

Las canciones Notable (con 7 de media), sin embargo, producen un incremento térmico en cara y manos (“dan calorcito, por activación dominante parasimpática”, señalan los autores), mientras que las canciones neutras o que no nos gustan apenas producen cambios térmicos, o estos son aleatorios.

En los últimos años, este mismo equipo de investigación de la UGR ha aplicado la termografía al campo de la Psicología, determinando, por ejemplo, el conocido como “efecto Pinocho” (según el cual la punta de la nariz varía su temperatura cuando una persona miente), logrando medir objetivamente el duende flamenco de los bailaores o los distintos tipos de amor que existen.
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ETIQUETAS • Psicología, Sociedad
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La importancia de que los restaurantes sean 'auténticos' para fidelizar a sus clientes


Los clientes presentarán una respuesta favorable hacia el restaurante en términos de “capital de marca” (preferencia y lealtad hacia ese negocio) siempre que perciban altos niveles de autenticidad en la comida y en el ambient. Por ejemplo, si un cliente visita un restaurante japonés de una alta categoría y le sirve un camarero que no es japonés, o la música que suena no es la típicamente japonesa, existen muchas menos probabilidades de que este cliente desarrolle una preferencia hacia ese restaurante
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La autenticidad es un atributo cada vez más apreciado por consumidores y turistas, y en el ámbito de los restaurantes se refiere al grado en el que cliente percibe que la comida y el ambiente es congruente con la cultura en cuestión. Así, investigadores del Departamento de Comercialización e Investigación de Mercados de la Universidad de Granada (UGR), pertenecientes a los campus de Granada y Ceuta, han tratado de examinar el efecto de la autenticidad percibida en el restaurante en el desarrollo de la preferencia y la lealtad hacia éste -lo que se conoce como “capital de marca” desde el punto de vista del cliente-, analizando además si este efecto difiere según el tipo de restaurante del que se trate.

Este estudio se enmarca dentro de la línea de investigación que estos investigadores tienen articulada en torno al comportamiento del turista gastronómico y el papel de los restaurantes en dicho contexto.

Esta investigación ha sido publicada en la revista International Journal of Contemporary Hospitality Management, una de las de mayor impacto mundial en el campo del turismo y la hostelería. El estudio se ha llevado a cabo con clientes de dos tipologías diferentes de restaurantes: un restaurante de mediana escala (caracterizado por un aforo amplio, relación calidad precio, menús diarios…) y un restaurante de escala moderada-alta (incluido en la guía Michelín y caracterizado por un “toque teatral”, productos de tendencia, exclusividad…). La información fue recogida mediante cuestionarios administrados a 403 comensales en los restaurantes al término de su experiencia gastronómica.

Platos, ingredientes y entorno estético

Los investigadores han concluido que la autenticidad que percibimos en cuanto a la congruencia de los platos, los ingredientes y el entorno estético, afecta sobremanera al grado en que desarrollamos la preferencia hacia el restaurante, con independencia del tipo de restaurante, poniendo de manifiesto el valor que el cliente otorga a este aspecto y su importancia estratégica para la gestión.

Además, los resultados mostraron que, a medida que el cliente se siente más satisfecho el desarrollo de la preferencia por el restaurante será mucho más notorio, especialmente en el restaurante de mayor escala. Dicho de otro modo, son los restaurantes de más nivel los que más pierden en términos de preferencias y capital de marca al descuidar la autenticidad.

Los investigadores de la UGR
que han llevado a cabo este trabajo
“Se asume que la satisfacción está sobrevenida por la percepción de autenticidad, pero hay que tener en cuenta que puede deberse también a otros aspectos como la calidad del servicio, o de la comida, por lo que es muy importante tratar de cumplir con las expectativas del cliente a todos los niveles”, señalan los autores.

Los investigadores recomiendan a los restaurantes de escala más alta escala que traten de desarrollar un concepto basado en la autenticidad de forma íntegra, desde un proyecto de interiorismo totalmente inspirado en el país, cultura o época que se desea trasmitir, una plantilla de empleados congruente con la cultura y concepto, el uso de la vestimenta acorde, de los utensilios, los ingredientes y las técnicas de cocina, e incluso el desarrollo de momentos teatrales y artísticos que recreen la cultura a transmitir.

Por ejemplo, “si un cliente visita un restaurante japonés de una alta categoría y le sirve un camarero que no es japonés, o la música que suena no es la típicamente japonesa, existen muchas menos probabilidades de que este cliente desarrolle una preferencia hacia ese restaurante” explican los autores, quienes concluyen señalando que “la idea es que el restaurante comunique una historia, que transporte al cliente hacia ese lugar en el que ha decidido sumergirse y conecte durante toda su visita con la experiencia más real. Si son capaces de conseguir esto crearán un fuerte vínculo con sus clientes contribuyendo a su lealtad y reforzando su capital de marca”.
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Trabajo de referencia | Rodríguez-López, M., del Barrio-García, S. and Alcántara-Pilar, J. (2020), «Formation of customer-based brand equity via authenticity: The mediating role of satisfaction and the moderating role of restaurant type», International Journal of Contemporary Hospitality Management, Vol. 32 No. 2, pp. 815-834. https://doi.org/10.1108/IJCHM-05-2019-0473
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