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Cada año mueren 12,6 millones de personas a causa de la insalubridad del medio ambiente


La gran mayoría de muertes vinculadas al medio ambiente se deben a enfermedades cardiovasculares, como los accidentes cerebrales y la cardiopatía isquémica
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Se estima que en 2012 perdieron la vida 12,6 millones de personas por vivir o trabajar en ambientes poco saludables: casi una cuarta parte del total mundial de muertes, según nuevas estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Los factores de riesgo ambientales, como la contaminación del aire, el agua y el suelo, la exposición a los productos químicos, el cambio climático y la radiación ultravioleta, contribuyen a más de 100 enfermedades o traumatismos.

La mayor parte de las muertes por factores medioambientales se deben a las enfermedades no transmisibles

En la segunda edición del informe, Ambientes saludables y prevención de enfermedades: Hacia una estimación de la carga de morbilidad atribuible al medio ambiente, se revela que desde la primera edición, publicada hace una década, las muertes por enfermedades no transmisibles que pueden atribuirse a la contaminación del aire (incluida la exposición al humo ajeno) han aumentado hasta la cifra de 8,2 millones. Las enfermedades no transmisibles, como los accidentes cerebrovasculares, los cánceres y las neumopatías crónicas, constituyen actualmente casi dos terceras partes del total de muertes debidas la insalubridad del medio ambiente.

En ese mismo periodo se han reducido las muertes debidas a enfermedades infecciosas como la diarrea y el paludismo, con frecuencia vinculadas a deficiencias en el suministro de agua, el saneamiento y la gestión de los desechos. A esa reducción ha contribuido en gran medida la mejora del acceso al agua potable y el saneamiento, así como a la inmunización, a mosquiteros tratados con insecticidas y a medicamentos esenciales.

Ambientes más sanos para mejorar la salud

«Un ambiente sano es la base de la salud en la población», señala la Dra. Margaret Chan, Directora General de la OMS. «Si los países no adoptan medidas para que los ambientes en los que se vive y se trabaja sean sanos, millones de personas seguirán enfermando y muriendo prematuramente».

En el informe se hace hincapié en las diferentes medidas costoeficaces que pueden tomar los países para invertir la tendencia al alza de las enfermedades y las muertes por influencia del medio ambiente. Entre esas medidas se incluye el uso de combustibles sólidos para cocinar y el mayor acceso a tecnologías energéticas que emiten poco carbono.

«Es sumamente urgente invertir en estrategias que reduzcan los riesgos ambientales en las ciudades, hogares y lugares de trabajo», señala la Dra. María Neira, Directora del Departamento de Salud Pública, Medio Ambiente y Determinantes Sociales de la Salud de la OMS. «Esas inversiones pueden reducir considerablemente la creciente carga mundial de enfermedades cardiovasculares y neumopatías, lesiones y cánceres, y comportar una reducción inmediata en los costos sanitarios».

Según se indica en el informe, los más afectados por los riesgos ambientales son los niños pequeños y las personas mayores, en concreto los menores de cinco años y los adultos de 50 a 75 años. Cada año podría evitarse la muerte de 1,7 millones de menores de cinco años y de 4,9 millones de adultos de entre 50 y 75 años con una mejor gestión del medio ambiente. Las infecciones de las vías respiratorias inferiores y las enfermedades diarreicas afectan sobre todo a los menores de cinco años, mientras que las personas mayores son las más afectadas por las enfermedades no transmisibles.

Carga de morbilidad en las regiones de la OMS

Por regiones, según el informe, sobre los países de ingresos bajos y medianos de las Regiones de Asia Sudoriental y del Pacífico Occidental recayó la mayor carga de morbilidad vinculada al medio ambiente en 2012, con un total de 7,3 millones de muertes, la mayoría atribuibles a la contaminación del aire en espacios interiores o en el exterior.

• 3,8 millones de muertes anuales en la Región de Asia Sudoriental
• 3,5 millones de muertes anuales en la Región del Pacífico Occidental
• 2,2 millones de muertes anuales en la Región de África
• 1,4 millones de muertes anuales en la Región de Europa
• 854 000 muertes anuales en la Región del Mediterráneo Oriental
• 847 000 muertes anuales en la Región de las Américas

La mayor carga de morbilidad por razones ambientales recae sobre los países de ingresos bajos y medianos si se tienen en cuenta todos los tipos de enfermedades y lesiones; sin embargo para determinadas enfermedades no transmisibles, como las enfermedades cardiovasculares y los cánceres, la carga de morbilidad per cápita puede ser también relativamente alta en algunos países de ingresos altos.

Principales causas de mortalidad vinculada al medio ambiente

Del informe se desprende, tras el análisis de más de 100 categorías de enfermedades y traumatismos, que la gran mayoría de muertes vinculadas al medio ambiente se deben a enfermedades cardiovasculares, como los accidentes cerebrales y la cardiopatía isquémica.

• Accidentes cerebrovasculares | 2,5 millones de muertes anuales
• Cardiopatía isquémica | 2,3 millones de muertes anuales
• Traumatismos involuntarios (por ejemplo, muertes por accidente de tránsito) | 1,7 millones de muertes anuales
• Cánceres | 1,7 millones de muertes anuales
• Neumopatías crónicas | 1,4 millones de muertes anuales
• Enfermedades diarreicas | 846 000 muertes anuales
• Infecciones respiratorias | 567 000 muertes anuales
• Afecciones neonatales | 270 000 muertes anuales
• Paludismo | 259 000 muertes anuales
• Traumatismos intencionados (por ejemplo, suicidios) | 246 000 muertes anuales

Estrategias para reducir la carga de morbilidad vinculada al medio ambiente

En el informe se citan estrategias de eficacia demostrada para mejorar el medio ambiente y prevenir enfermedades. Por ejemplo, si se utilizaran tecnologías y combustibles limpios para preparar alimentos, y para la calefacción y la iluminación, se reducirían las infecciones respiratorias agudas, las neumopatías crónicas, las enfermedades cardiovasculares y las quemaduras. Con la mejora del acceso al agua potable y a un saneamiento adecuado y el fomento de la higiene de las manos, se potenciaría la reducción de las enfermedades diarreicas.

Gracias a la legislación por la que se prohíbe fumar en determinados lugares, se ha reducido la exposición al humo ajeno, y por lo tanto también las enfermedades cardiovasculares y las infecciones respiratorias. La mejora del tránsito en las ciudades y el urbanismo, y la construcción de viviendas más eficientes desde el punto de vista energético reducirían las enfermedades provocadas por la contaminación atmosférica y fomentarían la práctica de actividades físicas.

Son ya muchas las ciudades de todo el mundo que aplican un buen número de estas medidas costoeficaces. Curitiba (Brasil) ha invertido considerablemente en la modernización de barrios marginales, el reciclaje de desechos y en un popular sistema de «transporte en autobús rápido» integrado con los espacios verdes y los carriles peatonales para alentar los desplazamientos a pie y en bicicleta. A pesar de que la población se ha multiplicado por cinco en los últimos 50 años, los niveles de contaminación atmosférica son inferiores si se comparan con los de otras ciudades de crecimiento rápido y la esperanza de vida es dos años superior a la de la media nacional.

Gracias a los planes OMS de seguridad del agua, utilizados para identificar y tratar de solucionar los problemas que pueden hacer peligrar la salubridad del agua de bebida, en Amarapuri (Nepal) se detectó que la defecación al aire libre era un riesgo para la calidad del agua y que contribuía a la propagación de enfermedades en la zona. En consecuencia se construyeron inodoros en cada vivienda del poblado, que fue declarado por el gobierno local «zona en la que no se practica la defecación al aire libre».

Actualmente, la OMS trabaja con los países para que tomen medidas sobre la contaminación atmosférica y la del aire de interiores. En la Asamblea Mundial de la Salud del próximo año, la OMS propondrá una hoja de ruta para mejorar la respuesta mundial del sector de la salud con el objetivo de reducir las consecuencias adversas para la salud de la contaminación atmosférica.
Nota para los redactores:

En la segunda edición de Ambientes saludables y prevención de enfermedades:

Se actualiza la publicación de 2006 y se presentan los últimos datos científicos sobre los vínculos entre el medio ambiente y las enfermedades y sus devastadores efectos en la salud mundial.

Se analizan y cuantifican sistemáticamente de qué modo las diferentes enfermedades se ven afectadas por los riesgos ambientales, y se especifican las regiones y poblaciones más vulnerables a las muertes, enfermedades y traumatismos vinculados con el medio ambiente.

Se presenta el asunto tratado de forma exhaustiva. Se examinan las repercusiones que los riesgos ambientales tienen en la salud con respecto a más de 100 enfermedades y traumatismos. Algunos de estos factores ambientales se conocen perfectamente, como el consumo de agua no potable o la ausencia de saneamiento, y la contaminación atmosférica y el uso de fogones de leña o carbón en los hogares; otros no son tan conocidos, como el cambio climático o el entorno construido.

Se señalan aspectos prometedores en los que puede intervenirse de inmediato y carencias en las que es necesario investigar más a fondo para establecer los vínculos y cuantificar la carga de morbilidad correspondiente a los diferentes factores de riesgo ambientales.
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La comunidad científica y las organizaciones ecologistas alertan sobre el peligro de las especies exóticas invasoras en la biodiversidad española


WWF, SEO/BirdLife, Greenpeace, Ecologistas en Acción, Amigos de la Tierra y científicos expertos en especies exóticas invasoras (EEI) solicitan una acción urgente para controlar su presencia en el medio. Actualmente, los efectos provocados por las especies exóticas invasoras son la segunda causa de amenaza y extinción de especies nativas en muchos países, precedida tan sólo por la pérdida de hábitat.
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Cotorra argentina, una de las expecies exóticas invasoras que está prolifernado con rapidez. ©Antonio Acero
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¿Qué hacer con las especies exóticas invasoras? La pregunta permanece abierta tras la sentencia del Tribunal Supremo que modifica el Real Decreto 630/2013, que regula el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras. El fallo judicial también obliga a las Comunidades Autónomas a desarrollar planes de control y gestión de especies como el visón americano, el cangrejo rojo americano, la trucha arcoíris, el camalote y el hongo quítrido. Se trata de una cuestión con importantes implicaciones en la conservación del medio ambiente pero que también es preciso abordar desde una perspectiva social ya que, al amparo de años de connivencia de las administraciones, han surgido actividades económicas asociadas a la explotación de estas especies.

En 2012, cuando el actual Gobierno, ahora en funciones, inició la modificación de la legislación sobre esta cuestión, más de 80 científicos pertenecientes a universidades y centros de investigación de todo el país alertaron en un manifiesto sobre las amenazas para conservación de la biodiversidad española que entrañaba la decisión del Ejecutivo. Asimismo, explicaban que la lucha para prevenir la introducción de especies exóticas invasoras y frenar su expansión debía constituir una prioridad para las diferentes administraciones públicas y entidades responsables y comprometidas con el medio ambiente.

Esas tesis se mantienen intactas

Montserrat Vilà, investigadora de la Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC) y experta en especies exóticas invasoras, afirma que "las especies exóticas invasoras suponen una amenaza para nuestra biodiversidad por los impactos que causan sobre las especies nativas por depredación, competencia, hibridación, introducción de enfermedades y parásitos, entre otros factores. Cada vez será más difícil encontrar ecosistemas con especies propias".

Benigno Elvira, experto en peces y profesor de la Universidad Complutense de Madrid puntualiza: "La presencia generalizada de especies exóticas en nuestros ríos y humedales son una de las principales causas por las que el 37% de especies autóctonas de peces están amenazadas. Especies como la carpa común además tienen la capacidad de modificar ecosistemas enteros".

De hecho, la trucha arcoíris y la carpa común están incluidas dentro del grupo de las 100 especies exóticas invasoras más dañinas del mundo según el informe publicado por Grupo Especialista de Especies Invasoras (GEEI) de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Pablo Vargas, biólogo investigador del CSIC en el Jardín Botánico de Madrid señala: "Las especies exóticas invasoras no sólo provocan impactos ambientales sino también ocasionan importantes daños económicos y de salud pública. Estamos en un país que planifica tarde e incluso, cuando las predicciones son aplastantes, prefiere mirar a otro lado como en este caso o el del cambio climático. No en vano es nuestra la frase 'pan para hoy, hambre para mañana'. La única solución viable es poner medidas preventivas eficaces y establecer planes de gestión prioritarios según el mayor impacto ambiental. Hay que aprender de países más desarrollados: predicción y prevención".

WWF, SEO/BirdLife, Greenpeace, Ecologistas en Acción y Amigos de la Tierra subrayan que la decisión del Alto Tribunal está fundamentada en argumentos científicos y técnicos totalmente contrastados y que, en términos generales, concluyen que las especies exóticas invasoras son una de las mayores preocupaciones para la conservación del medio ambiente a nivel internacional en la actualidad. En concreto, se trata de la segunda causa de pérdida de biodiversidad en el planeta, inmediatamente por detrás de la disminución y destrucción de hábitats.

Las organizaciones ambientales solicitan al Ministerio de Alimentación, Agricultura y Medio Ambiente que facilite cuanto antes la ejecución de la sentencia del Tribunal Supremo y se coordine con las Comunidades Autónomas para establecer estrategias de control y gestión de las especies incluidas en el catálogo. En paralelo, reclaman a las autoridades competentes medidas de protección de los sectores sociales más vulnerables que se vean afectados por el fallo del Alto Tribunal y, en especial, planes que garanticen alternativas laborales.

Coincidiendo con la celebración del Día Mundial del Medio Ambiente, el próximo domingo 5 de junio, y en línea con la filosofía que la Organización de las Naciones Unidas ha querido transmitir mediante su conmemoración, las ONG ecologistas recuerdan que la conservación del medio ambiente, desde la escala mundial a la local, es una cuestión clave para asegurar el futuro de las próximas generaciones. Las administraciones y sectores implicados en la gestión del medio natural deben hacer frente a las grandes amenazas que se ciernen sobre la naturaleza. Sin duda, la proliferación de especies exóticas invasoras es una de las más destacadas y requiere acciones de control y gestión a todos los niveles, además de una campaña de sensibilización para hacer partícipe de su gravedad a todos los sectores implicados.
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La Comisión Europea propone reautorizar el glifosato por nueve años y sin restricciones obligatorias


• El apoyo del Gobierno español a la propuesta de la Comisión decepciona a las organizaciones sociales. El futuro del glifosato en la UE se decidirá el próximo 18 de mayo. El glifosato fue clasificado por la OMS como “probablemente cancerígeno para los seres humanos”. 300.000 personas en España han firmado peticiones para que se prohíba este herbicida.
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La nueva propuesta de la Comisión Europea enviada a los Estados miembros incluye considerables mejoras respecto a la propuesta inicial presentada en marzo, pero sigue sin ser suficiente para proteger la salud de las personas y el medio ambiente. El glifosato fue clasificado por la OMS (Organización Mundial de la Salud) como "probablemente cancerígeno para los seres humanos", y se ha concluido que existe evidencia suficiente de que es cancerígeno en animales de laboratorio.

La actual propuesta, que será debatida y votada el próximo miércoles día 18 en el Comité Permanente de Plantas, Animales, Alimentos y Piensos, reconoce la gran preocupación que este tema ha generado en el público, pero propone que se renueve la autorización del glifosato hasta el 30 de junio de 2025 (nueve años), al contrario de los 15 propuestos inicialmente, y no incluye ninguna restricción obligatoria en la línea de lo recomendado, por ejemplo, por el Parlamento Europeo (permitir exclusivamente el uso profesional, no permitir el uso en parques, zonas de juego y jardines ni el uso como desecante antes de la cosecha).

La propuesta condiciona la autorización del glifosato a la evaluación de la Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas (ECHA) que debe estar completada para finales de 2017, por lo que sorprende que se proponga reautorizar por nueve años. Además, obliga a los solicitantes a presentar "datos confirmatorios" sobre el potencial del glifosato como disruptor endocrino hasta el 1 de agosto (después de caducar la autorización) y a que se excluya el adyuvante taloamina. La propuesta también reconoce que el glifosato afecta al medio ambiente, que se debe reducir o prohibir el uso de plaguicidas en parques públicos o jardines, áreas de recreo y deportes, zonas escolares y de juegos infantiles y en las inmediaciones de los centros de salud. La actual propuesta de la Comisión Europea recoge también que en la agricultura se debe aplicar la gestión integrada de plagas, así como otras alternativas, de cara a reducir la dependencia de los plaguicidas, pero deja en manos de los Estados miembros la aplicación de medidas y restricciones para alcanzar estos objetivos.

Esta nueva propuesta cuenta con el apoyo del Gobierno español, tal como se manifestó en una reunión que tuvo lugar el jueves pasado entre el director general de Sanidad de la Producción Agraria y diversas organizaciones sociales, como Ecologistas en Acción, Greenpeace, Comisiones Obreras, la Asociación Española de Educación Ambiental y la Fundación Alborada, en representación también de SESPAS, Fodesam y la Fundación Vivo Sano. Estas organizaciones, con el respaldo de más de 300.000 personas y más de 150 entidades de diversos ámbitos que han apoyado una carta abierta dirigida a la ministra de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, Isabel García Tejerina, y al ministro de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, Alfonso Alonso Aranegui, han insistido al director general, cuya Dirección General representa a España en el Comité Permanente, sobre la importancia de que España se oponga a la reautorización del glifosato, en tanto se aclara la controversia científica existente y se decide su clasificación armonizada en la UE.

La Comisión Europea basa su propuesta de reautorización en un informe de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) y del Instituto Federal de Evaluación de Riesgos de Alemania (BfR), quienes han evaluado el dosier presentado por la industria, que concluía que el glifosato no ocasiona ningún riesgo para la salud humana. Este informe ha sido ampliamente criticado por la comunidad científica.

El Reglamento (CE) Nº 1107/2009 sobre la comercialización de plaguicidas dice claramente en su Considerando 8, que la industria debe demostrar “que las sustancias o productos producidos o comercializados no tienen efectos nocivos en la salud humana o animal ni efectos inaceptables en el medio ambiente” y establece que la sustancia activa de los plaguicidas solo debe ser autorizada si “no está o no va a estar clasificada como carcinógena”. Como esta clasificación depende de las conclusiones de la ECHA a finales de 2017, lo pertinente es aplicar el principio de precaución y no reautorizar el glifosato.

El mismo Reglamento dice: “En particular, al conceder autorizaciones de productos fitosanitarios, el objetivo de proteger la salud humana y animal y el medio ambiente debe primar sobre el objetivo de mejorar la producción vegetal”. Ante esto, aplicando el principio de precaución y sabiendo que existen alternativas respetuosas con la salud y el medio ambiente, consideramos que el Gobierno español debe votar en contra de la reautorización del glifosato el próximo 18 de mayo.
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La OMS alerta de la muerte anual de 1,7 millones de niños debido a la contaminación ambiental


De acuerdo con dos nuevos informes de la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de una cuarta parte de las defunciones de niños menores de cinco años son consecuencia de la contaminación ambiental.
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Cada año, las condiciones insalubres del entorno, tales como la contaminación del aire en espacios cerrados y en el exterior, la exposición al humo de tabaco ajeno, la insalubridad del agua, la falta de saneamiento y la higiene inadecuada, causan la muerte de 1,7 millones de niños menores de cinco años.

En el primer informe, titulado La herencia de un mundo sostenible: Atlas sobre Salud Infantil y Medio Ambiente, se indica que una gran parte de las enfermedades que se encuentran entre las principales causas de muerte de los niños de un mes a 5 años —como las enfermedades diarreicas, el paludismo y las neumonías— pueden prevenirse mediante intervenciones que reducen los riesgos ambientales, tales como el acceso al agua potable y el uso de combustibles menos contaminantes para cocinar.

La Dra. Margaret Chan, Directora General de la Organización Mundial de la Salud (OMS), señala que «la insalubridad del medio ambiente puede ser letal, especialmente para los niños pequeños, que son especialmente vulnerables a la contaminación del aire y el agua debido a que sus órganos y su sistema inmunitario se están desarrollando y a que todo su cuerpo, en especial sus vías respiratorias, es más pequeño».

La exposición a sustancias peligrosas en el embarazo aumenta el riesgo de prematuridad. Además, la contaminación del aire en espacios cerrados y en el exterior y la exposición al humo de tabaco ajeno aumenta el riesgo que corren los bebés y niños en edad preescolar de contraer neumonías en su infancia y enfermedades respiratorias crónicas (por ejemplo, asma) durante toda la vida. La contaminación del aire también puede aumentar el riesgo de sufrir cardiopatías, accidentes cerebrovasculares y cáncer a lo largo del ciclo de vida.

Las cinco principales causas de muerte en los niños menores de cinco años guardan relación con el medio ambiente

En el otro informe, titulado ¡No contamines mi futuro! El impacto de los factores medioambientales en la salud infantil, se ofrece un panorama general de las consecuencias de la contaminación del medio ambiente en la salud de los niños, aportando datos que ilustran la magnitud del problema. Cada año:

► 570 000 niños menores de cinco años fallecen como consecuencia de infecciones respiratorias (entre ellas las neumonías) causadas por la contaminación del aire en espacios cerrados y en el exterior y la exposición al humo de tabaco ajeno.
► 361 000 niños menores de cinco años fallecen a causa de enfermedades diarreicas debidas al acceso insuficiente a agua salubre, saneamiento e higiene.
► 270 000 niños fallecen en el transcurso del primer mes posterior al parto por diversas causas —entre ellas la prematuridad— que podrían prevenirse proporcionando acceso a agua potable y a instalaciones de saneamiento e higiene en los centros de salud, y reduciendo la contaminación del aire.
► 200 000 defunciones por paludismo de niños menores de cinco años podrían evitarse actuando sobre el medio ambiente, por ejemplo, reduciendo el número de criaderos de mosquitos o cubriendo los depósitos de agua.
► 200 000 niños menores de cinco años mueren a causa de lesiones o traumatismos involuntarios relacionados con el medio ambiente, como envenenamientos, caídas y ahogamientos.

Factores de riesgo ambientales actuales y emergentes para la salud infantil

La Dra. Maria Neira, Directora del Departamento de Salud Pública y Determinantes Medioambientales y Sociales de la Salud de la OMS, señala que "la contaminación del medio ambiente tiene un altísimo costo para la salud de nuestros hijos. Toda inversión encaminada a eliminar los riesgos relacionados con el entorno, como la mejora de la calidad del agua o el empleo de combustibles menos contaminantes, reportará mejoras importantes para su salud".

Un ejemplo de riesgo emergente son los residuos eléctricos y electrónicos (por ejemplo, los teléfonos móviles usados) que, al no ser reciclados adecuadamente, exponen a los niños a toxinas que pueden afectar a sus aptitudes cognitivas y causar déficits de atención, lesiones pulmonares y cáncer. Se ha estimado que, entre 2014 y 2018, los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos se incrementarán en un 19% y alcanzarán los 50 millones de toneladas.

Debido al cambio climático, están aumentando las temperaturas y las concentraciones de dióxido de carbono, factores que favorecen la producción de polen, que se ha asociado a un incremento de las tasas de asma en los niños. Entre un 11% y un 14% de los niños de cinco años presentan síntomas de asma, y se estima que el 44% de esos síntomas guardan relación con la exposición a riesgos ambientales. La contaminación del aire, la exposición al humo de tabaco ajeno, y el moho y la humedad de los espacios interiores agravan el asma en los niños.

En los hogares que no tienen acceso a servicios básicos, como el agua potable y el saneamiento, o en los que se respira el humo de combustibles contaminantes, como el carbón o el estiércol utilizados para la cocina y la calefacción, los niños corren un mayor riesgo de contraer enfermedades diarreicas y neumonías.

Los niños también están expuestos a productos químicos nocivos contenidos en los alimentos, el agua, el aire y otros productos de su entorno. Los productos químicos, como los fluoruros, los plaguicidas que contienen plomo y mercurio, los contaminantes orgánicos persistentes y otras sustancias presentes en productos manufacturados pueden acabar entrando en la cadena alimentaria. Asimismo, aunque la gasolina con plomo se ha eliminado casi por completo en todos los países, muchas pinturas contienen este metal y pueden afectar al desarrollo del cerebro.

Medidas para que los niños vivan en entornos saludables

La reducción de la contaminación atmosférica dentro y fuera de los hogares, el acceso a agua potable, el saneamiento y la desinfección (en especial en los paritorios), la protección de las embarazadas frente al humo de tabaco ajeno y las medidas de higiene del entorno pueden prevenir muchas muertes y enfermedades infantiles.

Es necesario el trabajo conjunto de varios sectores gubernamentales, que pueden trabajar juntos para aplicar las siguientes medidas:

Hogares: usar combustibles no contaminantes para la cocina y la calefacción, sin mohos ni plagas, y eliminar los materiales de construcción contaminantes y las pinturas que contienen plomo.
Escuelas: garantizar el saneamiento y la higiene, crear entornos sin ruido ni contaminación y promover una buena nutrición.
Centros de salud: garantizar el abastecimiento de agua potable, el saneamiento, la higiene y el suministro eléctrico sin cortes.
Urbanismo: crear más zonas verdes y espacios seguros para los peatones y los ciclistas.
Transporte: reducir las emisiones y ampliar el transporte público.
Agricultura: reducir el uso de plaguicidas peligrosos y erradicar el trabajo infantil.
Industria: eliminar adecuadamente los residuos peligrosos y recortar el uso de productos químicos nocivos.
Sector de la salud: hacer un seguimiento de los resultados sanitarios y educar a la población sobre los efectos de la salud ambiental y la importancia de la prevención.

En el marco de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), los países están trabajando para alcanzar una serie de metas que pueden orientar las intervenciones en materia de higiene del entorno en que viven los niños y poner fin a las muertes prevenibles de los recién nacidos y los niños menores de cinco años de aquí a 2030. Además del SDG 3 («Garantizar una vida sana y promover el bienestar de todos a todas las edades»), el logro de otros ODS permitirá mejorar el acceso a agua salubre, el saneamiento y la higiene; llevar a cabo la transición a energías no contaminantes para mejorar la salubridad del aire, y revertir el cambio climático, unas metas que, sin duda, tendrán efectos positivos en la salud de los niños.
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Nuevos fertilizantes de micronutrientes más eficaces y sostenibles


Investigadores de la UAM diseñan fertilizantes de micronutrientes “todo en uno” más eficaces y sostenibles con el medio ambiente. Utilizando dos nuevos agentes quelantes, o,p-EDDHA y EDDS, junto con hierro, manganeso, zinc y cobre, han conseguido mejorar las deficiencias de cultivos establecidos en medios con alto pH.
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Aspecto visual de plantas de judía antes de la aplicación de los tratamientos.
El tono amarillento de las hojas muestra los síntomas derivados de la deficiencia de hierro, manganeso y zinc | UAM Gazette
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Las plantas, al igual que los seres humanos, precisan ciertos nutrientes para su correcto desarrollo. Entre ellos, están los micronutrientes, elementos esenciales cuya concentración en planta es, normalmente, inferior a 0,1% en peso, como el hierro, el manganeso, el zinc y el cobre. A pesar de ser requeridos en pequeñas cantidades, las deficiencias de estos micronutrientes son muy frecuentes en suelos calizos y en cultivos sin suelo desarrollados frecuentemente en zonas de aguas con pH básico. Estos dos tipos representan más de la mitad de los suelos agrícolas en España, además de en otras áreas del mundo.

La práctica agrícola más extendida para paliar este problema es la aplicación de fertilizantes mediante el riego (denominado fertirrigación); así, los nutrientes que contiene el riego son puestos a disposición de los cultivos. A pesar de que las deficiencias de estos elementos presentan causas comunes, es bastante frecuente la aplicación de fertilizantes de manera separada para cada nutriente; de esta forma, se evitan efectos adversos de competencia o reactividad entre ellos. Existen pocos estudios que evalúen formulaciones fertilizantes mixtas para ser aplicadas conjuntamente, reduciendo así su coste. Por eso, es fundamental encontrar nuevas fórmulas “todo en uno” que faciliten la labor de los agricultores, sean efectivas, sostenibles para el medio ambiente y reduzcan costes.

En este sentido, el grupo de micronutrientes de la Universidad Autónoma de Madrid ha desarrollado varios experimentos para evaluar la eficacia de nuevos fertilizantes, más respetuosos con el entorno, aplicados en forma de formulaciones mixtas a plantas de soja y judía en medios de cultivo con elevado pH.

Hasta el momento, los fertilizantes de micronutrientes más empleados, junto con las sales inorgánicas, eran los quelatos. Éstos contienen una molécula orgánica denominada agente quelante, que se une a los elementos citados (hierro, zinc, manganeso o cobre), estabilizándolos en mayor o menor medida y poniéndolos a disposición de la planta. Los agentes quelantes más utilizados son el ácido etilendiaminotetraacético (EDTA), el ácido hidroxietilendiaminotriacético (HEEDTA) y el ácido dietilentriaminopentaacético (DTPA). Sin embargo, estos agentes tienen un elevado efecto recalcitrante en el suelo. Por ello, desde la UAM se está trabajando con dos nuevos agentes quelates: el ácido etilen-diamino di-orto-hidroxi-fenil-acético (o,p-EDDHA) y el ácido etilendiaminodisuccínico (EDDS), que suponen dos alternativas más sostenibles con el medio ambiente y con similar o mayor efectividad.

Fertilizantes más baratos, eficaces y respetuosos con el medio ambiente

El o,p-EDDHA es un producto secundario derivado de la síntesis de su isómero, o,o-EDDHA, que, actualmente, es el agente quelante de referencia para la fertilización de hierro. El EDDS es un derivado del ácido ascórbico, un aminoácido esencial, y uno de los pocos agentes quelantes biodegradables que se conocen. No obstante, la eficacia de formulaciones mixtas de hierro en forma de o,o-EDDHA y zinc, manganeso y cobre con estos nuevos agentes quelantes ha sido, hasta el momento, desconocida.

Los resultados obtenidos por la Dra. Sandra López Rayo en el grupo de investigación dirigido por el Prof. Juan José Lucena indican que el agente quelante o,p-EDDHA es más efectivo que los quelatos tradicionales o las sales para aportar manganeso y zinc a las plantas en formulaciones mixtas. En el caso del EDDS han obtenido buenos resultados para el aporte de zinc.

“Estos resultados nos han permitido, por lo tanto, diseñar un fertilizante combinado de hierro, manganeso, zinc y cobre adecuado para condiciones de cultivos con pH básicos”, explica la Dra. Sandra López Rayo, coautora del artículo.

“Además, el hecho de que o,p-EDDHA sea un producto secundario de la síntesis de o,o-EDDHA hace que la combinación hierro-o,o-EDDHA y manganeso, zinc, cobre-o,p-EDDHA represente un mejor aprovechamiento de estos fertilizantes, reduciendo así costes de producción y dando un valor añadido a los productos que actualmente sólo contienen hierro. El EDDS, por su parte, dado su carácter biodegradable, representa la opción más medioambientalmente sostenible para la formulación de productos mixtos”, concluye la investigadora.
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Referencia | López-Rayo, S.; Nadal, P. & Lucena, J. J. Novel chelating agents for iron, manganese, zinc, and copper mixed fertilisation in high pH soil-less cultures. Journal of the Science of Food and Agriculture. DOI: 10.1002/jsfa.7183
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Un análisis de la red mundial de residuos revela dónde se acumulan los más peligrosos

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Cuatro países europeos se encuentran en riesgo medio: Ucrania, Bosnia, Bélgica y Bulgaria. China, Mozambique, Senegal y Afganistán son los países con mayor contaminación química producida por las basuras.
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Fotografía | TheDigitalArtist from Pixabay
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Investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) han identificado la lista de los países que presentan un riesgo más alto de saturar su capacidad de gestionar la basura. El artículo, publicado en Nature Communications y elaborado por un equipo del Instituto de Física Interdisciplinar y Sistemas Complejos (IFISC, centro mixto del CSIC y la Universidad de las Islas Baleares) liderado por el investigador Ernesto Estrada, ha descrito la world-wide waste web, un conjunto de redes globales de intercambio entre países que importan y exportan basura. Según el estudio, China, Mozambique, Senegal y Afganistán son los países con mayor contaminación química producida por las basuras. Cuatro países europeos se encuentran en riesgo medio: Ucrania, Bosnia, Bélgica y Bulgaria.

Los investigadores definieron una red distinta para cada uno de los tipos de desechos analizados utilizando datos de la base de datos en línea de la BaC (Basel Convention on the Control of Transboundary Movement of Hazardous Wastes and their Disposal) y la cotejaron con la capacidad individual de cada país para gestionar esos residuos entre 2001 y 2019.

Anualmente se producen entre 7 y 10 millardos de toneladas de basura en todo el mundo. Dentro de estos se incluyen entre 300 y 500 millones de toneladas de desechos peligrosos, ya sea por su carácter corrosivo, inflamable o tóxico. Una parte de estos restos no se queda en su país de origen y viaja a través de la world-wide waste web para ser procesada en otro sitio.

Esto se hace, por una parte, para deshacerse de los restos de forma más económica en el caso de los países exportadores de basura, y por otra, tener fácil acceso a materiales recolectados mediante el reciclaje de esos desechos, en el caso de los países importadores. Es por eso que la world-wide waste web es una red direccional y ponderada, es decir, los residuos viajan de un país A a un país B, pero no necesariamente al revés ni en la misma cantidad que de A a C, por ejemplo”, explica Estrada. Esta característica queda patente en la gran asimetría existente a la hora de importar y exportar residuos peligrosos entre países desarrollados y en vías de desarrollo, donde los países desarrollados exportan a los menos desarrollados más de lo que importan de ellos.

Sin embargo, la capacidad de procesar estos restos no es igual para todos los países, y muchos de ellos corren el riesgo de congestionarse, es decir, importar más cantidad de desechos de la que son capaces de gestionar sin comprometer el medio ambiente. Para cuantificar esto, los investigadores utilizaron el EPI (de las siglas en inglés Enviromental Performance Index), una clasificación que indica qué países están abordando mejor los retos medioambientales a los que se enfrenta cada nación y que proporciona información sobre capacidad de gestionar distintos tipos de residuos.

Este índice, junto a la estructura de la world-wide waste web, permite identificar aquellos países con un alto riesgo de gestionar incorrectamente los residuos si su nivel de congestión es alto y su EPI no revela una gestión adecuada del medioambiente. De los 57 países que están en esa situación de riesgo, 29 de ellos están en África, 16 en Asia, 5 en América, 4 en Europa y 3 en Oceanía. Entre ellos el estudio se enfoca en los 28 países con el riesgo más alto de impacto medioambiental. El impacto de estos países en alto riesgo de congestión puede comprobarse mediante el análisis de huellas químicas o chemical fingerprints, compuestos químicos generados por los residuos que dejan restos cuantificables en el medio ambiente y/o en animales y personas en forma de metales pesados, compuestos orgánicos volátiles o contaminantes orgánicos persistentes.

“España está en la zona de seguridad, al igual que la mayoría de los países europeos, ya que sus capacidades de infraestructura y trayectoria medioambiental hacen que el flujo de residuos que entra y sale de ellos no represente un alto riesgo de impacto medioambiental. El hecho de estar en dicha zona no significa que un país no pueda pasar a alto riesgo si sus importaciones de residuos se incrementan más allá de sus capacidades de procesamiento”, añade el investigador del IFISC.

Entre los 28 países de mayor riesgo no hay ninguno de Europa. Sin embargo, cuatro países europeos sí se encuentran en situación de riesgo medio: Ucrania (el periodo estudiado no incluye el impacto de la guerra), Bosnia y, aunque en menor medida, Bélgica y Bulgaria.

En cuanto a la estructura de la world-wide waste web, el estudio afirma que la densidad de conexiones ha disminuido entre 2001 y 2019, además de observar que muchos países se están convirtiendo o bien en exclusivamente importadores de residuos (como México), o bien en exclusivamente exportadores (como China).

Los autores concluyen que este estudio abre la puerta a una gestión de los residuos peligrosos más eficiente y que permita la implementación de medidas que garanticen un mejor control de estos.
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Trabajo de referencia | Johann H. Martínez, Sergi Romero, José J. Ramasco, and Ernesto Estrada. The world-wide waste web. Nat. Comm. TBD. DOI: 10.1038/s41467-022-28810-x
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La pandemia resucita el plástico de un solo uso


El uso de guantes, máscaras, batas, y otros equipos de protección individual ante el SARS-CoV-2, además de envases, mamparas y bolsas se ha disparado, y con ellos la fabricación de plástico. Ante el miedo al contagio, este material de usar y tirar, que a partir de 2021 iba a sufrir mayores restricciones de uso en muchos países, resurge para protegernos, pero pone en riesgo la salud del medio ambiente.
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Adeline Marcos, Agencia SINC | El año 2021 iba a marcar el final de las bolsas de plástico y de otros plásticos de un solo uso como pajitas y cubiertos. A pocos meses de iniciar la puesta en marcha de estas medidas, este material, aparentemente en horas bajas, rebrota como la pandemia que lo sustenta en forma de mascarillas, guantes y máscaras protectoras, entre otros equipos de protección individual, los llamados EPI.

Para evitar el riesgo de infección frente al coronavirus, nos acompañan millones de productos de plástico, la mayoría desechables. En abril se recibían en España cuatro millones de mascarillas a la semana, según expuso el Ministro de Sanidad, Salvador Illa. Ahora se importan cinco veces más.

Hasta el 22 de mayo se han distribuido a comunidades autónomas y otros organismos más de 113 millones de mascarillas, más de 36 millones de guantes de nitrilo, más de 210.000 gafas de protección, más de 353.000 batas, 4,7 millones de test rápidos, más de 852.000 kits PCR y más de 880.000 de calzas o delantales, entre otros. Desde el 10 de marzo, en total el material sanitario supera ya los 159 millones de unidades.

La confección de mascarillas higiénicas de uno o varios usos ha empezado a ser ahora nacional, a cargo de una empresa española cuyo objetivo es la producción de diez millones de mascarillas mensuales. A escala internacional, y según datos recogidos por los servicios aduaneros chinos, en el mes de marzo China vendió cerca de 3.860 millones de mascarillas a los países afectados por la pandemia, además de 37,5 millones de trajes de protección, 16.000 respiradores y 2,84 millones de kits de detección de la COVID-19.

En la actualidad, todos estos productos de plástico, la mayoría de usar y tirar y de complicado reciclaje –ya que se trata de artículos sanitarios– se fabrican por millones. En busca de un material para frenar los contagios en la pandemia de COVID-19, el plástico ha sido el mejor candidato.

“Es liviano, económico, duradero y versátil. Es raro encontrar todas esas características en un solo material. Pero todo eso conlleva un coste ambiental que, hasta hace poco, no se había incluido en la ecuación. Eso está empezando a cambiar”, indica a SINC Nicholas Mallos, director senior del programa Océanos Libres de Basura de la asociación Ocean Conservancy.

Además, no solo es ligero, ideal como material de protección personal, “su gran éxito radica también en su bajo coste económico”, recalca a SINC Ethel Eljarrat, investigadora en el Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA) del CSIC en Barcelona. Los precios bajos del petróleo debido a la pandemia podrían permitir fabricar mucho plástico aún más barato.

Medidas antiplástico

Además de los EPI, durante el confinamiento ha aumentado el empleo de otros productos como los envases alimentarios y bolsas de plástico, artículos incluidos en algunas medidas, como el Real Decreto 293/2018, para reducir su uso.

“No es sorprendente que el consumo de plásticos de un solo uso haya aumentado drásticamente desde el comienzo de la pandemia: mientras que las personas soportan el confinamiento, la comida para llevar y la entrega a domicilio se han disparado”, señala Mallos.

Desde 2018, la directiva europea ha disminuido progresivamente el uso de las bolsas de plástico, que ya no eran proporcionadas gratuitamente en los comercios. A partir de enero de 2021 se iba a prohibir la entrega gratuita o no a los consumidores.

Eljarrat considera que lograr ahora esta medida será complicado debido a la situación. “La pandemia ha cambiado completamente nuestros hábitos de uso de plástico”, añade la experta. Este material de usar y tirar se ha convertido en el preferido por la sociedad ante el miedo al contagio y habrá que esperar a que se resuelva la pandemia para volver a concienciar sobre la problemática de los residuos.

Al decreto sobre las bolsas de plástico se sumaba la prohibición, gracias a la Directiva (UE) 2019/904 en la Unión Europea de ciertos artículos de un solo uso como bastoncillos de algodón, cubiertos, platos, palitos de globos y pajitas a partir de julio de 2021, y que será traspuesta al ordenamiento español a través del Anteproyecto de Ley de Residuos y Suelos Contaminados.

“La irrupción de la pandemia no debería afectar a esta medida y los estados miembros deberían afrontar estos objetivos evitando retrasarlos con la excusa de la COVID-19”, declara a SINC Eljarrat.

En este sentido, el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) ha presentado esta semana unas orientaciones para la prevención y gestión de los residuos durante este periodo. Todas ellas van encaminadas a apoyar la economía circular y el cumplimiento de las directivas europeas.

Desde el Ministerio, además de la protección de los trabajadores, se recomienda, entre otras medidas, fomentar el uso y fabricación de mascarillas higiénicas reutilizables; reducir la utilización de guantes de un solo uso y ser rigurosos con las medidas de higiene; ofrecer soluciones alcohólicas o geles de desinfección para los clientes a la entrada y salida de los establecimientos; evitar en la hostelería el uso de vajillas desechables; disponer de un contenedor de envases independiente; y fomentar el empleo de las bolsas reutilizables –que deberán ser desinfectadas– ante las de un solo uso.

Pero “para que esto sea efectivo, el Ministerio debería lanzar mensajes más claros y concretos a toda la sociedad”, asegura Eljarrat. Según la experta, sería conveniente clarificar qué mascarillas son reutilizables, dejar claro que los guantes no aportan un beneficio extra o indicar cómo se deben lavar y desinfectar las bolsas reutilizables.

Una desescalada “plastificada”

Estas recomendaciones surgen a raíz del aumento del uso de plásticos de un solo uso durante la desescalada por razones de higiene. En el sector hotelero, por ejemplo, se ha anunciado la instalación de mamparas de metacrilato en las recepciones, la entrega de un kit de prevención (mascarillas y guantes de protección de uso obligatorio) o la sustitución de los buffets en los restaurantes por paquetes monodosis para cada cliente.

Además, se va a incrementar el uso de bolsas de plástico entre el personal de hoteles y restaurantes para almacenar la ropa de calle que ha estado en contacto con el exterior. Los empleados solo podrán llevar uniforme y el calzado en su lugar de trabajo, según el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo, por lo que cada día deberán usar una bolsa de plástico, que antes de la pandemia, no era necesaria.

El plástico estará más presente que nunca también en las cartas y menús de los bares. Cuando estas no puedan ser “cantadas”, digitalizadas (QR) o apuntadas en carteles o pizarras, tanto hoteles como restaurantes deberán presentar a sus clientes cartas desechables u optar por un documento plastificado que se desinfecte después de cada uso. También se priorizarán las monodosis desechables en los productos de autoservicio como vinagreras o aceiteras.

Lo que preocupa a los expertos es que los desechos plásticos relacionados con alimentos y bebidas constituyen la mayoría de la basura que se acumula cada año en las playas y a lo largo de las vías fluviales.

“De hecho, en 2018, todos menos dos de los 10 artículos principales registrados por voluntarios estaban relacionados con alimentos o bebidas, como botellas, tapas de botellas, pajitas y cubiertos”, recalca Mallos, sobre las campañas de recogida de Ocean Conservancy. Ese año, la asociación recogió unos 400.000 artículos como tampones, condones, pañales y jeringas en solo un día.

El medio ambiente se ahoga en plásticos

Como ocurre con las botellas y otros productos, muchos de los equipo de protección utilizados durante la pandemia acabarán en el medio ambiente. “Lamentablemente, ya se han empezado a ver mascarillas flotando en las playas del archipiélago de Soko, situado entre Hong Kong y Lantau, lo que nos indica ya una mala gestión de este nuevo residuo”, apunta la investigadora del CSIC.

Hasta ahora, cada año llegaban a mares y océanos cerca de 12 millones de toneladas de residuos plásticos, el equivalente a 1.200 veces la Tour Eiffel, según Greenpeace. “Si durante los últimos años se ha observado el impacto ambiental de estos desechos tanto en el medio acuático como en el terrestre, es evidente que el incremento en la producción de material plástico a raíz de la COVID-19 traerá consecuencias negativas para el medio ambiente”, afirma Eljarrat

La enorme cantidad de máscaras, guantes y otros artículos de EPI, que hoy ya están poblando calles y aceras de todo el mundo, terminen llegando al océano. “Y si actúan como otro tipo de desechos, las tortugas marinas, las aves marinas y otros animales oceánicos podrían ingerirlos o enredarse en ellos”, señala Mallos.

En un estudio, publicado en la revista Marine Policy, se estimó que los artículos relacionados con la pesca, los globos y las bolsas de plástico eran los elementos más peligrosos para que estas especies queden enredadas. A ellos se añadía el riesgo de asfixia con bolsas y otros utensilios de plástico que eran ingeridos por los animales.

Pero los mares no serán los únicos ecosistemas afectados, los terrestres también se verán perjudicados no solo por la longevidad de este material –que puede permanecer cientos de años en el entorno–, sino también por su composición. Los polímeros, así como la gran cantidad de aditivos químicos, muestran efectos nocivos, incluso para la salud humana.

Sin embargo, el material ha encontrado en la pandemia un aliado para justificar su presencia. De hecho, los ecologistas temen que la industria del plástico haya explotado la emergencia sanitaria para sostener que el plástico de un solo uso es necesario para asegurar la vida de las personas. Ante su uso masivo actual, solo queda la gestión eficiente de estos residuos y un correcto reciclaje, además de fomentar materiales biodegradables.

Alternativas biodegradables

Las medidas como las de la reducción de plásticos de un solo uso fueron aprobadas pensando en alternativas fácilmente disponibles y asequibles. “Otra solución para la problemática del plástico se halla en el desarrollo de materiales alternativos a los plásticos más biodegradables y más reciclables, así como el avance en el diseño de nuevos aditivos químicos que sean menos contaminantes”, señala a SINC Eljarrat.

En España, un grupo de científicos del Instituto de Agroquímica y Tecnología de Alimentos (IATA) del CSIC, liderado por José María Lagarón, ya ha empezado a desarrollar materiales de filtración biodegradables y viricidas para introducirlos en las mascarillas.

Además de ofrecer mayor protección en estos dispositivos frente al SARS-CoV-2, el objetivo es evitar que los residuos generados por las mascarillas se conviertan en un problema medioambiental. Los filtros fungibles obtenidos se podrán intercambiar cada día para no tener que desechar el producto en su totalidad.

“Si a día de hoy dispusiéramos de estas soluciones, el actual incremento del uso de material plástico no estaría afectando tan negativamente al medio ambiente”, concluye Eljarrat. Tras la pandemia, cuando la seguridad sanitaria esté asegurada, habrá que inculcar de nuevo a la sociedad la importancia del desarrollo de la economía circular.
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FUENTE | Agencia SINC
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El consumo de carne, uno de los principales responsables de la huella de nitrógeno de las ciudades europeas

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Un estudio liderado por la Universidad Politécnica de Madrid en colaboración con el INIA cuantifica la contribución de la alimentación a las emisiones contaminantes de nitrógeno reactivo en diez de las principales ciudades Europeas, entre ellas Madrid.
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Las grandes ciudades y capitales son una seña de identidad de Europa y, en muchas ocasiones, vivir en una de ellas se asocia con un mayor poder adquisitivo y mejores servicios. No obstante, el crecimiento exponencial de los espacios urbanos ha desencadenado la generación de severos impactos medioambientales que amenazan el nivel de bienestar alcanzado. Entre los contaminantes que genera la actividad humana destaca el Nitrógeno Reactivo (Nr). Un equipo de investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) ha desarrollado un estudio que cuantifica la contaminación por esta sustancia en 10 grandes ciudades europeas, entre ellas Madrid, generada entre otros, por nuestros modelos de nutrición y la expresa a modo de Huella de Nitrógeno (HN).

“A pesar de que el nitrógeno es un componente esencial para la vida, el exceso de nitrógeno reactivo tiene graves consecuencias para el medio ambiente y para la salud humana”, señala Sara Martínez, coautora de este trabajo en el que también participan Sergio Álvarez y Rubén Martínez, investigadores de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de la UPM y María del Mar Delgado, investigadora del Departamento de Medio Ambiente y Agronomía del Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA).

De ahí que, actualmente, se promueva la concienciación acerca de las emisiones de óxidos de nitrógeno que provocan los vehículos y se propongan medidas para paliar dichas emisiones. No obstante, es importante destacar que cada persona contribuye en su día a día a la contaminación por nitrógeno reactivo sin necesidad de utilizar ningún modo de transporte, tan solo como consecuencia de su alimentación.

“El estilo de vida y los hábitos alimentarios de cada individuo influyen en la contaminación por nitrógeno reactivo. Cada tipo de alimento que ingerimos lleva asociado unos impactos medioambientales tanto en su producción como en su consumo posterior”, explica.

La investigación, liderada por los investigadores la UPM, evalúa la huella de nitrógeno debida al consumo de los principales alimentos en seis ciudades en el Sur de Europa (Madrid, Roma, Zagreb, Atenas, Marsella y Lisboa) y cuatro ciudades en el Norte de Europa (Cophenhague, Oslo, Estocolmo y Helsinki).

La carne, responsable de casi el 40% de la huella de nitrógeno alimentaria

A partir de este trabajo, se determinó que los principales alimentos responsables de la huella de carbono de las ciudades analizadas eran la carne (38%), la leche (24%) y los cereales (10%). “La elevada contribución de la carne a la huella de nitrógeno está respaldada por estudios previos que han constatado el abandono progresivo de la dieta mediterránea y de la dieta nórdica y de la existencia de una tendencia hacia el incremento en la ingesta de proteínas de origen animal”, subrayan los investigadores.

“El cambio alimentario en Europa, caracterizado por un mayor consumo de productos de origen animal, está tendiendo a equiparar los alimentos que consumen los ciudadanos y en definitiva la huella de nitrógeno que produce cada ciudad. Entre las diferentes HN que se cuantificaron para cada ciudad no se obtuvieron diferencias significativas. De media, la huella de carbono para las ciudades del Sur de Europa fue de 14,7 kg N/cap/año y para las ciudades del Norte de Europa fue de 15,1 kg N/cap/año”, explica Sara Martínez.

La sociedad mundial es cada vez más consciente de la necesidad de promover medidas para frenar la contaminación del medio ambiente. Además de los avances tecnológicos que se están llevando a cabo para combatir las emisiones de gases de efecto invernadero, entre los que se encuentran los óxidos de nitrógeno, la Unión Europea está promoviendo políticas para una producción y consumo sostenible, conscientes de que muchos de nuestros hábitos cotidianos son responsables de las emisiones contaminantes.

“En este estudio, se ha observado que la HN generada por la producción de alimentos es notablemente superior a la generada por consumo. Por lo tanto, para fomentar una producción sostenible, cabe destacar el uso eficiente de fertilizantes nitrogenados y la utilización de fertilizantes orgánicos, como el compost, en la agricultura”, añade la investigadora de la UPM que apunta a las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud en este sentido. “La OMS aboga por adoptar una dieta saludable y equilibrada, la cual supondría de media una reducción del 31% de la HN total de las ciudades analizadas. Por último, la concienciación social por el cuidado del plantea es esencial para reducir nuestra HN. Pequeños gestos, como reducir el volumen de residuos alimentarios, también pueden llegar a desempeñar un papel muy importante si se adoptan como hábitos a nivel global”.

La importancia de este trabajo, que ha sido publicado en la revista Sustainable cities and Society, radica en que pone de manifiesto la importancia de cuantificar los impactos medioambientales generados por los seres humanos. Al mismo tiempo, señalan los investigadores, se hace patente que no sólo los grandes sectores económicos son responsables de la contaminación ambiental, sino que cada ciudadano y la sociedad en general, podemos contribuir hacia un desarrollo sostenible que garantice el uso eficiente de los recursos naturales.
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Trabajo de referencia | Martinez S, Alvarez S, Martinez Marin R, Delgado M del M (2019) Food consumption contribution to nitrogen pollution of cities in Northern and Southern Europe. Sustain Cities Soc 50:101655. doi: https://doi.org/10.1016/j.scs.2019.101655
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WWF alerta de que la quema de carbón cruza fronteras y provoca miles de muertes en Europa


En Europa, en 2013, las centrales de carbón causaron 22.900 muertes prematuras y unos costes de salud de 62.300 millones de euros. Las centrales españolas provocan en toda Europa 1.530 muertes prematuras.
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Central térmica de carbón en Reino Unido. © Global Warming Images / WWF
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La contaminación procedente de las centrales térmicas de carbón y sus impactos sobre la salud no conocen fronteras. Solo eliminando completamente el carbón se evitaría la muerte prematura de miles de personas en Europa. Así lo afirma el nuevo informe ‘La nube negra sobre Europa: efectos de la quema de carbón sobre la salud y la economía de la UE’, publicado por WWF junto a la Alianza para la Salud y el Medio Ambiente (HEAL) y la Red de Acción por el Clima en Europa (CAN). Las centrales europeas y nacionales causan en España 1.170 muertes prematuras, comparables con las 1.128 muertes en accidente de tráfico en el mismo año de referencia 2013.

El informe “La nube negra sobre Europa: efectos de la quema de carbón sobre la salud y la economía de la UE” analiza los impactos sobre la salud provenientes de la contaminación del aire de todas las plantas de carbón de las que se tienen datos (257 de las 280). Este informe revela que en 2013 las emisiones provenientes del carbón en toda Europa fueron responsables de más de 22.900 muertes prematuras (comparables con las 26.000 muertes en accidente de tráfico en el mismo año en Unión Europea), decenas de miles de casos de mala salud por enfermedades del corazón o bronquitis, y un gasto de hasta 62.300 millones de euros en costes sanitarios. Por primera vez, el informe analiza cómo viaja el polvo nocivo producido por estas centrales a través de las fronteras europeas, y el efecto que tiene dentro y fuera.

Los cinco países que más muertes provocan fuera y dentro de su territorio son Polonia (5.830 muertes prematuras), Alemania (4.350), Reino Unido (2.870). Rumanía (2.170) y Bulgaria (1.570). España es el sexto país responsable en muertes prematuras causadas por las plantas de carbón, con un total de 1.530 en 2013, de las cuales 840 se producen en nuestro país. Es decir, las centrales españolas de carbón provocaron en 2013, fuera de sus fronteras, 690 muertes prematuras. En España, la central que más muertes prematuras genera es la de “Andorra”, en Teruel; y las que más contaminan son las de ‘Aboño’, en Asturias, ‘As Pontes’, en Galicia y ‘Litoral’, en Almería.

Por su parte, los peores impactos sobre la salud debido a la quema de carbón los sufren los ciudadanos de Alemania, con 3.630 muertes prematuras provocadas por las centrales europeas (incluyendo las del propio país), seguida de Reino Unido (2.100), Polonia (1.860), Italia (1.610), Francia (1.380), Rumanía (1.280) y España (1.170).

Además de las muertes prematuras, los contaminantes también causan otras enfermedades, como cerca de 11.800 nuevos casos de bronquitis crónicas y 538.000 millones de ataques de asma en niños. Aproximadamente 21.000 ingresos hospitalarios y 6,6 millones de pérdidas de días de trabajo están relacionados con las emisiones de las centrales de carbón en Europa.

Los impactos del carbón en la salud, junto con la reducción de la productividad causada por la abstención en el trabajo, están generando un gran impacto económico: entre 32.400 y 62.300 millones de euros en 2013. Estos costes no están cubiertos por el sector del carbón sino que los asume la sociedad, incluyendo los costes directos e indirectos en la salud que recaen sobre los presupuestos nacionales en sanidad, costes soportados a través de tratamientos individuales para la gente afectada y pérdidas económicas asociadas a la reducción en la productividad.

Según Raquel García, técnico del programa de clima y energía de WWF España: ‘El cierre de las centrales térmicas de carbón es imprescindible para cumplir con el acuerdo de París, en el que se acordó entre todos los países asistentes limitar el aumento de la temperatura global por debajo de los 1,5ºC y el 18% de las emisiones de efecto invernadero de Europa proceden de las 280 centrales de carbón’. Y añade: ‘En España, pedimos el fin de las subvenciones al carbón en 2018 y el cierre de las centrales de carbón en 2025, con una transición justa para el sector minero. El objetivo final es un modelo 100% renovable para España en 2050’.

La nota positiva del informe es que ya hay siete países de la Unión Europea que no queman carbón: Bélgica, Chipre, Estonia, Letonia, Lituania, Luxemburgo y Malta. Portugal también se ha comprometido a dejar el carbón para 2020, y Reino Unido reducirá gradualmente el carbón para 2025. En Austria, las empresas que tienen sus propias centrales de carbón anunciaron que podían desmantelarlas todas para 2025.

La OMS apoya el informe “La nube negra sobre Europa”

“La contaminación del aire es responsable de millones de muertes en todo el mundo. El incremento de las temperaturas, consecuencia del cambio climático, sólo empeorarán el problema. Las buena noticia es que reducir nuestro uso de combustibles fósiles – incluyendo las nocivas emisiones del carbón – ofrece una oportunidad única para mejorar la calidad del aire y mitigar el cambio climático, y por consiguiente proteger la salud es el gran reto de salud pública de este siglo”, sostiene el doctor Roberto Bertollini, científico jefe y representante de la Organización Mundial de la Salud en la Unión Europea.
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FUENTE | WWF España
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