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¿Y si tu perro pudiera vivir cien años?

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El Dog Aging Project es la ambiciosa iniciativa que busca desentrañar los misterios del envejecimiento canino. A través de análisis genéticos y el seguimiento a decenas de miles de estos animales domésticos, pretende ayudar a las mascotas a tener vidas más largas y saludables.
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Imagen de Karen Warfel en Pixabay
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El 30 de junio de 2022 el genetista Daniel Promislow compartió la mala noticia. “Frisbee, nuestra querida perra, murió ayer. La extrañamos profundamente”, expresó en su cuenta de Twitter este investigador de la Universidad de Washington, Estados Unidos.

Durante 16 años, esta perra —mezcla entre pastor alemán, chow chow y cocker spaniel— brindó compañía y alegría a su familia. En los últimos tiempos, desarrolló ciertas complicaciones propias de su edad: ojos nublados por las cataratas, articulaciones rígidas y artríticas y problemas digestivos causados por un mal funcionamiento del páncreas.

“Solía llevarla a dar paseos y un día dejé de poder hacerlo”, recuerda Promislow. “Entonces, contacté con veterinarios para crear una dieta especial de pollo molido, batatas, avena y croquetas”.

Pese a estos inconvenientes, durante su larga vida —al menos, en términos caninos— Frisbee fue un increíble ejemplo de envejecimiento saludable y también una inspiración para lo que finalmente se convirtió en el Dog Aging Project, la iniciativa más ambiciosa sobre biología canina que busca desentrañar los misterios del paso del tiempo y descubrir formas de ayudar a los perros a tener vidas más largas y plenas.

“El proyecto busca entender los determinantes ambientales y genéticos del envejecimiento saludable en perros”, cuenta a SINC Promislow, codirector de este megaestudio interdisciplinario a largo plazo que involucra a 20 instituciones académicas en EE UU. Ya sigue a más de 36.000 perros de compañía y planea rastrearlos durante el resto de sus vidas. “Permitirá mejorar los diagnósticos y desarrollar terapias más precisas y efectivas. Pero también ayudará a comprender mejor los factores que influyen en la morbilidad y mortalidad en los humanos”.

La idea surgió en 2007 cuando este genetista vio la portada de la revista Science. “Era una fotografía de un gran danés y un chihuahua caminando. El artículo trataba sobre la genética del tamaño. Contaba cómo unos científicos habían descubierto un gen muy importante llamado IGF-1 que regula el tamaño en perros. Y pensé: '¡Esto es muy guay! Quizás también podría estar asociado con el envejecimiento canino”.

Entonces, este investigador se puso en contacto con la veterinaria Kate Creevy y el biogerentólogo Matt Kaeberlein y unieron fuerzas para dar forma a este proyecto de Big Science que hoy involucra a más de cien profesionales. “Hasta ahora nunca se ha hecho un estudio similar en esta escala”, indica Creevy, investigadora de la Universidad de Texas A&M. “La mejor manera de comprender la salud de los perros es seguirlos en la diversidad de sus experiencias naturales. Anteriores estudios se realizaron en espacios controlados como laboratorios y hospitales”.

Perros supercentenarios

Nadie sabe exactamente cuándo y dónde fueron domesticados los perros, es decir, en qué momento comenzó su camino de transformación a través de la selección artificial de Canis lupus (lobo gris) a Canis familiaris. La evidencia arqueológica de ejemplares enterrados junto a humanos en Medio Oriente, China, Alemania, Escandinavia y América del Norte sugiere que pudo haber sido entre hace diez mil a catorce mil años y en más de un lugar.

Debido a la cría selectiva, la apariencia, comportamiento y preferencias de estos animales cambiaron profundamente. Sin embargo, el desarrollo de la mayoría de las razas actuales tuvo lugar recién hace poco más de 150 años en lo que se conoce como ‘la explosión victoriana’, como recuerdan los historiadores Michael Worboys, Julie-Marie Strange y Neil Pemberton en su libro The Invention of the Modern Dog: Breed and Blood in Victorian Britain.

Aprovechando la experiencia de los ganaderos, en la Inglaterra del siglo XIX se comenzó a experimentar con el diseño de perros. Hoy estos animales se encuentran entre las especies de mamíferos más variables en términos de morfología: la Federación Canina Mundial reconoce 355 razas —sin contar todas las mezclas posibles— y se estima que hay alrededor de 900 millones de ejemplares en todo el mundo.

Aun así, se desconoce por qué los perros grandes tienen una esperanza de vida más corta que los pequeños y por qué las diversas razas están predispuestas a diferentes enfermedades: los golden retrievers son propensos al cáncer; los pastores alemanes a menudo desarrollan displasia de cadera; los dóberman pinschers tienen una alta prevalencia de enfermedades del corazón; las razas más grandes, como el rottweiler, gran danés y rhodesian ridgeback, tienen un mayor riesgo de osteosarcoma (cáncer de hueso) que las razas más pequeñas…

Promislow, Creevy y Kaeberlein se propusieron averiguarlo. Tras recibir financiación de los Institutos Nacionales de Salud de EE.UU., en noviembre de 2019 comenzaron a reclutar participantes: perros de todas las razas (tanto de raza pura como de raza mixta), edades, tamaños y sexos. Una vez anotados, los dueños de las mascotas deben completar año tras año un cuestionario de 116 páginas sobre la dieta, movilidad, temperamento y estado de salud del animal.

Hasta agosto de este año se habían inscrito 36.159 perros. Una rama del Dog Aging Project realiza análisis genéticos de las muestras de sangre, orina, heces, cabello y de ADN mediante raspado bucal enviadas por correo una vez por año. “En los laboratorios en Texas aislamos el plasma y con eso estudiamos lo que se conoce como el metaboloma para predecir si un perro tiene el riesgo de desarrollar tal o cual enfermedad”, explica Promislow.

Otros investigadores del proyecto, como el genetista Joshua Akey de Universidad de Princeton, se centran en los perros ‘supercentenarios’, es decir, los 300 perros voluntarios más viejos para encontrar en su ADN las claves de su longevidad.

“Sabremos más sobre la biología y la fisiología de los perros de lo que probablemente nadie haya sabido antes”, dice Kaeberlein, codirector de la iniciativa.

Y un tercer grupo de científicos están realizando un ensayo clínico en 500 perros voluntarios para analizar los efectos de un fármaco llamado rapamicina. En humanos, este medicamento se emplea en personas para combatir el rechazo de órganos trasplantados o médula ósea y para tratar el cáncer.

Pero también ha demostrado en dosis bajas prolongar la vida de levaduras, gusanos, moscas de la fruta y ratones, así como retrasa el deterioro cognitivo en estos mamíferos. Un estudio en 24 perros realizado en 2017 por Kaeberlein arrojó que aquellos animales que habían recibido rapamicina mejoraron la función cardíaca en comparación con los perros que tomaron un placebo.

Hallazgos pioneros con implicaciones humanas

Nunca nadie ha investigado una cantidad tan grande de perros durante un período de tiempo tan largo. Hasta el momento, lo que abundaban eran datos anecdóticos y mitos. Por ejemplo, el que indica que un año de perro equivale a siete años humanos.

“En realidad, depende del tipo de perro”, dice Promislow. “Los perros de distintas razas envejecen a diferente velocidad. Un gran danés es considerado geriátrico a los 7 años. Mientras que un chihuahua es considerado viejo a los 12 o 14 años. Y puede vivir hasta los 18 o 19 años. Es cierto que el perro promedio puede llegar a vivir 12 años, pero hay muchas variaciones”.

Los hallazgos de este megaproyecto —que, advierten los investigadores, estarán disponibles para cualquier científico en el mundo— también podrían ser relevantes para prolongar el envejecimiento saludable en humanos. Al fin y al cabo, los perros domésticos no solo comparten nuestros hogares y entornos. También respiran el mismo aire y sufren muchas dolencias similares, como obesidad, artritis, hipotiroidismo y diabetes.

De hecho, tanto en humanos como en perros el cáncer es una de las principales causas de muerte. Y estos animales experimentan casi todos los mismos deterioros funcionales del envejecimiento que las personas.

Gran parte de lo que se conoce de la biología del envejecimiento proviene de estudios de especies de laboratorio como levaduras, gusanos, moscas y ratones. De ahí que el perro doméstico sea un poderoso modelo animal para estudiar este gran misterio. Además, envejece más rápido que los humanos, lo que permite un estudio longitudinal e intervencionista en un período de solo unos años.

El avance de la ciencia canina

En lo que va de siglo XXI, se han realizado grandes avances en el conocimiento de la biología canina, impulsados por proyectos de menor escala como el Golden Retriever Lifetime Study —que desde 2012 estudia los genes de esta raza de perros para entender por qué el 60% de estos animales se ven afectados por el cáncer—; Darwin's Ark (el proyecto hermano e internacional del Dog Aging Project); el Clever Dog Lab de la Universidad de Viena —en donde se busca entender cómo los perros aprenden y resuelven problemas— y el Family Dog Project, en la Universidad Eötvös Loránd en Budapest. Allí, desde 1994 se estudian los aspectos conductuales y cognitivos de la relación perro-humano.

Gracias a estas iniciativas se sabe, por ejemplo, que las personalidades de los perros cambian con el tiempo. En Reino Unido encontraron que estos animales atraviesan una montaña rusa emocional propia de la adolescencia alrededor de los ocho meses de edad. Y un estudio de la Universidad de Emory identificó que los perros tienen una comprensión básica de las palabras.

También pueden ser entrenados para detectar enfermedades como diabetes, cáncer de pulmón o incluso covid-19; son capaces de distinguir entre idiomas y recientemente se descubrió que su sentido del olfato está integrado a escala cerebral con su visión, algo que aún no se ha encontrado en ninguna otra especie.

Además, estos animales podrían tener el secreto para comprender las enfermedades neurodegenerativas. Como parte del Dog Aging Project, un equipo de la Universidad de Cornell y la Universidad de Washington busca averiguar si un tipo de demencia canina progresiva —denominada disfunción cognitiva canina o CCD— es similar a nivel molecular al alzhéimer. Los investigadores están identificando perros con este trastorno y, cuando fallezcan, examinarán sus cerebros en busca de biomarcadores moleculares que puedan comparar con casos en humanos.

Por otra parte, han surgido todo tipo de start-ups que buscan vencer el deterioro canino que viene acompañado con los años. Una de ellas es Rejuvenate Bio, cofundada por el genetista George Church de la Escuela de Medicina de Harvard, que planea rejuvenecer perros usando terapia génica. Otra empresa de biotecnología dedicada a extender la vida de los perros es Loyal, en San Francisco.

“Si podemos entender la biología del envejecimiento y sus características a escala celular, molecular y genético, entonces tal vez sea factible realizar ciertas intervenciones”, dice Creevy, directora veterinaria del Dog Aging Project. “Por ejemplo, implementar estrategias nutricionales”.

Uno de los primeros grandes resultados de este proyecto de ciencia abierta y comunitaria está relacionado justamente con la alimentación. “Encontramos que alimentar a los perros una vez al día en lugar de varias veces se asocia con una mejor salud”, cuentan los investigadores de este consorcio en un paper publicado en la revista GeroScience.

“Muestran menos probabilidades de tener problemas gastrointestinales, dentales, ortopédicos, renales/urinarios y trastornos del hígado/páncreas”.

Con sus hallazgos, los científicos del Dog Aging Project esperan revolucionar las ciencias veterinarias e impulsar la medicina de precisión para perros. “Me imagino en el futuro una especie de máquina en una clínica veterinaria donde insertar una muestra de sangre y que me diga qué enfermedades desarrollará el animal”, pronostica Promislow. “Estamos a muchos años de esa tecnología, pero creo que estamos en camino”.

Por eso, el reclutamiento continúa. “Esperamos en algún momento extender nuestro estudio a todo el mundo. Nuestra intención es que el proyecto continúe por tiempo indefinido y examine a generaciones de perros. El proyecto cambiará nuestras vidas y las de nuestros compañeros animales”, concluye Creevy.
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FUENTE • Agencia SINC.....
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ETIQUETAS • Investigación • ADN • Genética • Biología.....
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Los diferentes modelos de cámaras fotográficas incluidas en nosotros

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Muchos dispositivos electrónicos poseen cámaras fotográficas de diferentes tamaños y modelos. Los mamíferos contamos en nuestro cuerpo con dos, nuestros ojos.
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Imagen de Pexels en Pixabay
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Alina Gabriela Monroy-Gamboa y Sergio Ticul Álvarez-Castañeda | CIBNOR
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Las cámaras fotográficas funcionan de manera similar a los ojos de los mamíferos, captan imágenes por medio de lentes que pueden ajustarse y también presentamos diferentes modelos (tamaños, colores y posiciones). Las diferencias en las capacidades de análisis de los ojos están en función de su uso y comportamiento de las diferentes especies. Por ejemplo, un herbívoro debe de tener un campo de visión amplia para observar a los depredadores, pero la profundidad de campo no es importante, mientras que en un depredador la visión debe de ser estereoscópica, poco amplia pero con mucha perspectiva para tener una clara profundidad de campo. Pero en esencia, las estructuras que los conforman son las mismas para todos los mamíferos.

El sentido de la vista cuenta con varias estructuras para realizar su función. Todas las estructuras se concentran en los ojos, ya que a través de ellos es que podemos captar las imágenes. Aunque en realidad, lo que estos órganos captan es específicamente la luz que posteriormente nuestro cerebro traduce como imágenes a través de diferentes estructuras. Al tener dos ojos el campo visual aumenta, lo que nos ayuda a realizar nuestras actividades diarias. Estas esferas se componen principalmente de tres capas o túnicas, que de alguna manera son las estructuras visibles de estos órganos.

La capa más externa es fibrosa. En la parte anterior se ubica la córnea que es una estructura incolora debido a que no cuenta con vasos sanguíneos, su forma es de disco abombado y su función es ser el primer lente que recibe la luz que penetrará en las demás capas. En la parte posterior se encuentra la esclerótica o esclera, esta membrana da al ojo su característico color blanco, es gruesa y muy resistente gracias a que posee muchas fibras de colágeno por lo que también es flexible; debido a que envuelve por completo al ojo, desde la córnea hasta la parte más interna, en el nervio óptico, también es la responsable de darle forma. Existen algunas variaciones en las especies de mamíferos, en los ornitorrincos que son los considerados como mamíferos primitivos, la esclerótica es una cúpula cartilaginosa. En los mamíferos marinos, la esclerótica es mucho más gruesa en comparación con otros mamíferos.

En la capa de en medio también llamada uveal, se encuentra una membrana cuya parte anterior es conocida comúnmente como iris y corresponde a la parte de color. El iris puede presentar diferentes coloraciones, hay especies en las que todos los individuos presentan la misma coloración, es decir, es un rasgo fijo que no varía de generación en generación. También se da el caso en que individuos de la misma especie pueden presentar diferentes colores, como es el caso de los humanos, los gatos y perros; incluso se dan casos en los que un mismo individuo presenta distinta coloración en cada ojo. El iris es en realidad un diafragma biológico que tiene la capacidad de dilatarse y contraerse para dejar pasar la cantidad de luz necesaria y con ello se puedan analizar las imágenes en la retina. El orificio central se llama pupila, al expandirse o contraerse puede verse de diferentes tamaños, por ejemplo, cuando en el ambiente hay poca luz, se expande lo más posible, para el ingreso de una mayor cantidad de luz, si por el contrario hay mucha luminosidad, se contrae. Además de poder cambiar de tamaño, puede variar en su forma dependiendo de la especie. En el caso del ojo humano su forma es circular, la de los gatos de una hendidura vertical, mientras que en las cabras es una hendidura horizontal. Atrás del iris se encuentra el cuerpo ciliar que es el encargado de producir el humor vítreo u acuoso, además posee un músculo que ayuda a cambiar de forma al cristalino. Después se ubica una membrana oscura debido a que posee muchos vasos sanguíneos y melanina, se llama coroides que es la encargada de nutrir a las estructuras internas que componen el ojo.

Seguramente has notado cómo brillan los ojos de algunos mamíferos en la noche, esto debe a la denominada tapetum lucidum, que es una capa que poseen que hace el efecto de un espejo y les ayuda a ver mejor en la oscuridad. En los mamíferos de hábitos diurnos como nosotros los humanos, ardillas y cerdos el tapetum lucidum está ausente. Esta capa puede ubicarse en la retina o en la coroides que es la estructura que se encuentra detrás de la retina.

La capa más interna se le conoce como retina, su función es principalmente nerviosa debido a que es donde se albergan las células fotorreceptoras denominadas conos y bastones. Los conos se encuentran en una depresión llamada fóvea central en la mácula lútea, zona central posterior de la retina. La ubicación de la mácula lútea permite que los conos se encuentren más expuestos, lo que contribuye a que el cerebro capte con nitidez las imágenes que se forman en esa área.

Los ojos son órganos que se presentan diversos modelos, tamaños, posiciones y colores, sin embargo, su función es la misma, captar la luz que ayudará a formar imágenes, al igual que lo hace una cámara fotográfica.
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Autores | Centro de Investigaciones Biológicas del Noroeste, S. C. Instituto Politécnico Nacional 195, CP. 23205, La Paz, Baja California Sur, México. Email beu_ribetzin@hotmail.com (AGM-G), sticul@cibnor.mx (STA-C).
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ETIQUETAS • Biología • Animales • Investigación • Evolución.....
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La historia de vida de los perros y las características de sus tutores influyen sobre su agresividad

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Los investigadores de la Universidad de São Paulo, en Brasil, estudiaron de qué manera los factores morfológicos, ambientales y sociales modulan la violencia de estos animales.
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Imagen de Adriana Morales en Pixabay
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Los perros que pasean diariamente con sus dueños son menos agresivos. Y los canes con mujeres tutoras supuestamente ladran menos ante la presencia de extraños. En tanto, las mascotas caninas más pesadas tienden a ser menos insolentes con sus dueños que las pertenecientes a la categoría ligeros. Los pugs, también llamados carlinos o doguillos, los bulldogs, los shih-tzus y otros animales con sus hocicos achatados pueden ser más agresivos con los humanos que los perros de hocico mediano y largo, como en los casos del golden retriever y del popular mestizo o paria marrón claro.

Fue lo que demostró un estudio a cargo de investigadores de la Universidad de São Paulo (USP), en Brasil, con 665 mascotas caninas de distintas razas, incluidos perros mestizos (sin una raza definida). En dicha investigación, publicada en la revista Applied Animal Behaviour Science, se relacionaron factores morfológicos, ambientales y sociales con los perfiles de agresividad de los canes domésticos. El cruzamiento de datos demostró que no solamente cuestiones tales como el peso, la altura y el tamaño del hocico se encuentran asociadas a la mayor o menor incidencia de agresividad, sino también otras relacionadas con las historias de vida de los animales y las características de sus tutores.

De acuerdo con el referido artículo científico, estos resultados confirman la hipótesis de que la conducta de los perros no es algo que queda definido únicamente a través del aprendizaje, ni es tampoco únicamente genética. Se trata del efecto de una interacción constante con todo lo que rodea la vida de los animales. El estudio contó con el apoyo de la FAPESP en el marco de un proyecto sobre el abordaje etológico de la comunicación social entre diversas especies, entre ellas la humana (lea más en: agencia.fapesp.br/37334).

“Estos resultados ponen de relieve algo que estamos estudiando desde hace algún tiempo: el comportamiento emerge de la interacción de los canes con su contexto, es decir, con el ambiente y en función de la convivencia con sus tutores, por ejemplo, además de su morfología, por supuesto. Todos estos factores tienen impacto sobre la forma de interacción de los perros con el ambiente y también sobre la manera en que interactuamos con ellos”, explica Briseida de Resende, docente del Instituto de Psicología (IP-USP) y coautora del artículo.

En el estudio, realizado durante la pandemia de Covid-19, 665 tutores de perros contestaron tres cuestionarios online, que suministraban información sobre las características de los animales, su ambiente, sus tutores y sus conductas agresivas, tales como ladrarles a extraños e incluso atacar. Al cruzar esta información con el grado de agresividad de los canes, los investigadores detectaron algunos patrones interesantes. El desarrollo de los cuestionarios estuvo a cargo de la investigadora del IP-USP Natália Albuquerque y de la profesora Carine Savalli, de la Universidad Federal de São Paulo (Unifesp). “Únicamente el género del tutor apareció como un factor capaz de predecir la conducta ante extraños: la ausencia de agresividad fue una característica un 73% más frecuente entre los perros de mujeres”, comenta Flávio Ayrosa, autor principal del artículo.

El sexo de los animales también parece tener influjo sobre su grado de agresividad. “Las posibilidades de que un animal sea hostil con su dueño fueron un 40% menores en las hembras que en los machos”, dice el autor. “Pero en la comparación referente al tamaño del hocico encontramos una diferencia más significativa: las posibilidades de que surja una conducta agresiva contra el dueño tienden a ser un 79% mayores entre los perros braquicefálicos [de hocico achatado] que entre los mesocefálicos”, afirma. Por otra parte, cuanto más pesado era el perro, menor era la posibilidad de que fuese agresivo contra su tutor. Al cruzar los datos, los investigadores detectaron que las posibilidades de conductas agresivas disminuyeron un 3% por cada kilo extra de masa corporal.

Pero Ayrosa remarca que los hallazgos asociados al perfil del tutor no constituyen una relación de causa y efecto. “Encontramos una relación, pero no es posible decir qué viene primero. Póngase como ejemplo el factor ‘pasear con los perros’: puede ser que las personas paseasen menos con los perros porque se trataba de animales agresivos, o que los perros se hubieran vuelto más agresivos porque sus tutores no los sacaban a pasear”, afirma. “Características tales como el peso, la altura, la morfología del cráneo, el sexo y la edad influyen sobre la interacción entre los perros y su ambiente. Esto puede hacer que los animales pasen más tiempo en casa, por ejemplo”, completa.

Históricamente, la agresividad de los perros ha sido asociada pura y exclusivamente al tema de la raza. Pero este paradigma ha empezado a cambiar en los últimos diez años, cuando fueron surgiendo los primeros estudios que relacionaban los perfiles conductuales con factores tales como la edad del perro, el sexo, cuestiones metabólicas y diferencias hormonales. En Brasil, la investigación coordinada por el grupo del IP-USP fue la primera en evaluar cuestiones morfológicas y conductuales, entre ellas la agresividad, en animales sin raza definida.

“Solo más recientemente los estudios pasaron la investigar la influencia de factores relacionados con la morfología, las historias de vida de los animales, las características de los tutores y el origen [comprado o adoptado], como en el caso de nuestro estudio”, dice Ayrosa.
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FUENTE • AGENCIA FAPESP / DICYT.....
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ETIQUETAS • Sociedad • Perros • Animales • Violencia • Educación.....
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La puerta de entrada de la vida

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Toda gran travesía tiene una puerta de entrada o un punto de inicio. Para los vertebrados la nariz es una estructura donde se inicia el camino del combustible vital llamado oxígeno y comienza su proceso de depuración.
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Image by Susanne Nicolin from Pixabay
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La nariz de los mamíferos tiene una porción exterior y una interior. La porción exterior es la visible, se encuentra en el rostro, entre los ojos y la boca. La nariz de todos los vertebrados contiene dos narinas separadas por el denominado filtrum. Externamente está cubierta de músculos y piel, y varía mucho entre especies, incluso en algunos organismos como en los gorilas, la forma de la nariz es con lo que se les puede identificar como individuos únicos o en los perros con base en su patrón de textura (como en los humanos las huellas dactilares). En algunos mamíferos la punta tiene una estructura más rígida, como es el caso de los perros, a la que se le llama trufa.

La estructura ósea de la nariz está compuesta por los huesos etmoides, maxilar superior y cornetes inferiores (son muy finos y sirven para aumentar la superficie olfativa y de la mucosa para filtrar y calentar el aire). En la porción posterior se ubican unas estructuras llamadas coanas, que son orificios que se conectan con la faringe. En la parte superior de las fosas nasales se encuentra el órgano vomeronasal o de Jacobson, es el que capta las partículas que se interpretarán como olores. En el caso de los cánidos las fosas nasales tienen una “segunda cavidad” que es la que les permite, a diferencia de la mayoría de los mamíferos” poder mantener el olfato funcionando óptimamente durante una actividad física, como correr, que incrementa el flujo de aire por las narinas.

Las narinas se conectan con la boca, esta conexión además de permitir el flujo de aire hacia los pulmones, cuando las narinas están obstruidas, tiene una importante función en el denominado retrogusto. El retrogusto es la capacidad que tiene el organismo para determinar los sabores de la comida. En el proceso de masticación muchas de las esencias de los alimentos, que no son detectados por las papilas gustativas, se vaporizan.

Durante la exhalación de la respiración los vapores de la masticación pasan a la faringe de ahí las esencias llegan a las narinas, donde las membranas olfativas las detectan y las analizan. La yuxtaposición de la información de las papilas gustativas con las esencias olfativas produce la sensación integral del alimento que se está degustando.

La nariz además tiene estructuras accesorias en el cráneo que nunca consideraremos que son parte de la nariz (porción interior), a éstas estructuras se les llaman senos paranasales. Los senos paranasales se ubican en la parte interna de los huesos del rostro como son el frontal (en la frente), maxilares (en los pómulos), etmoidales (parte superior de la nariz) y esfenoidales (atrás de la nariz). La función principal de los senos paranasales es la secreción de moco y ayudan a aligerar el peso del cráneo. También contribuyen al intercambio de calor; el aire que se respira usualmente tiene una temperatura diferente que la corporal del individuo, si el aire permaneciera frío al entrar en el organismo, dañaría las mucosas y podría causar que el organismo sangrara. De manera que cuando el aire entra al organismo, éste es calentado a la temperatura corporal del individuo y así pueda llegar a los pulmones. Es por ello que cuando los individuos no acostumbrados a respirar aire frío al llegar a sitios con estas condiciones ambientales, les duele la cabeza, sobre todo la frente, causado porque los senos paranasales se enfriaron de más y perdieron su óptima capacidad del intercambio de temperatura con el aire. Algo tan sencillo como respirar a través de una bufanda puede quitar un fuerte dolor de cabeza. Es por ello que los mamíferos de lugares fríos tienen las cavidades nasales más amplias, de manera que puedan calentar mejor el aire frío exterior que están respirando.

La nariz también es una importante reguladora de la presión. La nariz se conecta con el oído medio a través de las trompas de Eustaquio (técnicamente en la faringe). Este conducto permite regular la presión interna del oído medio, además, compensa con la presión externa en el ambiente. Es así que durante los cambios de presión los oídos molestan y en cierto punto se siente como que los oídos “truenan”. Es a través del aire filtrado de la nariz que el oído medio compensa la presión y ajusta el tímpano para que no tenga tensión por diferencial positiva o negativa de la presión. Este conducto se nos hace más presente cuando tenemos cambios de presión y la nariz está obstruida por mucosidad, es entonces cuando el flujo de aire se limita en las trompas de Eustaquio y el tímpano se distiende causando un dolor.

El filtrado del aire en la nariz tiene como función extraer la mayor cantidad de macro partículas posibles presentes en el aire. El proceso de filtrado tiene dos elementos básicos. El primero es la presencia de velocidades por las que el aire debe de circular impidiendo que las partículas de mayor tamaño no ingresen al sistema respiratorio. El segundo elemento es la producción de mucosidad que es una sustancia viscosa y adherente producida por las células caliciformes del epitelio cilíndrico. El moco tiene dos funciones vitales, mantener la humedad en el epitelio y capturar las partículas extrañas para englobarlas y desecharlas del organismo. El moco captura a partículas orgánicas e inorgánicas impidiendo su ingreso al organismo.

La principal función de la nariz es filtrar, humedecer y calentar el aire que los organismos respiramos en su paso por las narinas, además de ser el órgano principal de fijación para el sentido del olfato y es importante en el del gusto.
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Autores | Centro de Investigaciones Biológicas del Noroeste, S. C. Instituto Politécnico Nacional 195, CP. 23205, La Paz, Baja California Sur, México. Email beu_ribetzin@hotmail.com (AGM-G), sticul@cibnor.mx (STA-C).
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ETIQUETAS • Salud • Investigación • .....
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El nivel de satisfacción con la vida en España está marcado por la capacidad económica del hogar

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Un estudio realizado por Jordi Gumà (UPF) y Bruno Arpino (Universidad de Florencia) analiza cómo la revolución de género afecta al bienestar individual de mujeres y hombres que conviven en pareja en el Estado. El objetivo de la investigación es analizar si la desigual participación en cuanto a la provisión de recursos económicos y la realización de tareas domésticas en el hogar se asocia con diferencias en los niveles de satisfacción vital.
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Durante las últimas décadas, España ha experimentado cambios sociales acelerados en materia de igualdad de género, aunque partía de una situación más atrasada que la mayoría de países europeos, como consecuencia de la dictadura franquista. Este proceso se frena por la recesión económica iniciada en 2008, lo que subraya la importancia que tiene el contexto económico en la evolución de los niveles de desigualdad de género. En el ámbito académico se ha prestado poca atención sobre cómo esta revolución de género se asocia con factores relacionados con el bienestar individual.

Un estudio de Jordi Gumà, investigador del Departamento de Ciencias Políticas y Sociales y miembro del Grupo de Investigación en Sociodemografía (DEMOSOC) de la Universitat Pompeu Fabra (UPF), junto con Bruno Arpino, investigador de la Universidad de Florencia (Italia), explora la asociación entre el nivel de satisfacción subjetivo con la vida y el grado de participación relativa de mujeres y hombres dentro del hogar con respecto a la provisión de recursos económicos y la realización de las tareas domésticas entre la población española adulta que convive en pareja.

A raíz de su investigación, publicada en la Revista Internacional de Sociología, los investigadores (que han separado los análisis de la esfera pública y de la esfera privada para captar los efectos de manera diferenciada) llegan a la conclusión de que el nivel de satisfacción con la vida está marcado en gran parte por la capacidad económica del hogar: "Cuando no se declara tener dificultades económicas, parece que los comportamientos de género en el ámbito del hogar tienen una menor influencia sobre los niveles de satisfacción con la vida por parte de los individuos, sean mujeres u hombres, que en los hogares con problemas económicos", afirman los investigadores.

Asimismo, los resultados ponen de manifiesto que habría una situación de tensión entre el contexto social y los valores heredados (con un desequilibrio entre los valores de género, mucho más igualitarios, y las prácticas finales observadas) que afectaría los niveles de bienestar individuales.

La metodología de la investigación analiza muestras españolas por la Encuesta Social Europea (ESS) de 2004 y 2010 conjuntamente, años en los que se introdujeron las preguntas sobre familia, trabajo y bienestar. Los diferentes análisis las han llevado a cabo de manera independiente según el sexo, para poder identificar posibles diferencias entre mujeres y hombres. La muestra se ha restringido a las personas que declararon convivir en pareja, con edades comprendidas dentro de la franja entre 25 a 59 años.

Los investigadores afirman que la contribución relativa a los ingresos del hogar y la realización de las tareas del hogar "tiene un efecto significativo sobre la satisfacción con la vida en el caso específico de las personas con dificultades económicas". Este efecto muestra que los hogares que declaran tener dificultades económicas tienen un perfil de género mucho más cercano al tradicional. Sin embargo, han encontrado diferencias notables entre hombres y mujeres.

La situación global del hogar determina la satisfacción de las mujeres

En cuanto a las mujeres, los investigadores han determinado que "su satisfacción con la vida está definida, sobre todo, por la situación global del hogar, más allá de su situación particular en cuanto a su contribución relativa a los ingresos y al tiempo relativo dedicado a las tareas domésticas”. Así, es su posicionamiento dentro de lo esfera privada el que marca las diferencias en los valores de satisfacción vital en cuanto a las mujeres en España.

Entre las mujeres que declaran no tener dificultades económicas (llegan a fin de mes de manera suficiente o cómoda), los autores observan una relación positiva entre sus niveles de satisfacción y el tiempo dedicado a las tareas del hogar: cuanto mayor es la su dedicación, mayor es su nivel de satisfacción. Este patrón es exactamente lo contrario en el caso de las mujeres que declaran tener dificultades económicas, entre las que cuanto mayor es su dedicación a las tareas del hogar, menor su satisfacción.

Según los investigadores, una explicación posible es que aquellos hogares con más poder económico tendrían una mayor capacidad de contratar servicios remunerados para realizar las tareas del hogar, por lo que, aunque estas mujeres dedican más tiempo a las tareas del hogar que las sus parejas, el número absoluto de horas destinadas puede ser menor que las que declaran tener dificultades económicas, y tampoco supone que haya paridad con el hombre. De hecho, si nos fijamos en la media de horas dedicadas a las tareas, este valor es significativamente inferior entre las mujeres con más poder económico.

La satisfacción de los hombres con la vida viene marcada por su situación individual

En el caso de los hombres, los autores han detectado diferencias significativas en su nivel de satisfacción en relación con su contribución relativa al presupuesto familiar. En el contexto de hogares con dificultades económicas, los hombres que declaran ser los que más contribuyen al total de los ingresos familiares muestran mayores niveles de satisfacción respecto a los que declaran contribuir menos que sus parejas.

Según los investigadores, "el hecho de ser el proveedor principal de recursos materiales dentro del hogar está asociado con los valores de satisfacción en el grupo de hombres en hogares con dificultades económicas, mientras que entre aquellos hombres que declaran no tener problemas económicos, el hecho de ser los máximos proveedores no parece dar un impulso extra a sus niveles de satisfacción ".

Lo mismo ocurre en el caso de la participación en las tareas del hogar, en que únicamente han observado diferencias significativas de nuevo en los hombres con dificultades económicas, entre los que demuestran que dedicar menos tiempo que sus parejas a las tareas del hogar es una situación asociada a mayores niveles de satisfacción.

Consecuentemente, según los investigadores, al contrario que en el caso femenino, la satisfacción con la vida de los hombres españoles adultos viene determinada, en mayor medida, a partir de su situación individual, más allá de las características del conjunto del hogar. Esto apunta a que, en este grupo concreto de hombres, su posición dentro de la esfera pública sigue marcando su percepción sobre la satisfacción con la vida.

Este artículo se enmarca en el proyecto “Prevention is better than cure when ageing is behind the door: interplay between social determinants of health in Spain" (INTERSOC-HEALTH), del cual Jordi Gumà es investigador principal, financiado por los Fondos FEDER de la UE, el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidad de España y la Agencia Estatal de Investigación.
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Trabajo de referencia | Gumà, J., Arpino, B. “Satisfacción con la vida según la contribución a la esfera pública y privada en las parejas españolas adultas”. Revista Internacional de Sociología, vol. 79, núm 1 (2021). DOI: https://doi.org/10.3989/ris.2021.79.1.19.045
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ETIQUETAS • Sociedad
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El funcionamiento ecológico de las comunidades de mamíferos se mantiene estable durante millones de años, aunque cambien sus especies

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Un estudio con participación del CSIC parte del registro fósil de mamíferos de la península ibérica durante los últimos 21 millones de años. Aunque varíen sus especies, solo dos cambios drásticos ambientales empujaron a una nueva reorganización de los ecosistemas.
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Reconstrucción paleoambiental de la comunidad extinta recuperada en el yacimiento paleontológico de Els Casots (Cataluña), datado en torno a hace 16 millones de años.
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A pesar del permanente recambio de sus especies, las comunidades de mamíferos experimentan largos períodos de estabilidad funcional resistiendo, incluso, varias crisis ambientales. Esta es la conclusión principal publicada en Science por un grupo de investigación interdisciplinar, donde participan instituciones de España y Alemania, que ha estudiado la evolución de las comunidades de mamíferos ibéricos durante los últimos 21 millones de años.

“Esto significa que, sorprendentemente, la estructura funcional de las comunidades de mamíferos ibéricos ha permanecido estable a pesar de enfrentarse a dramáticos cambios en el ambiente como fueron la desecación del Mar Mediterráneo hace aproximadamente 6 millones de años, o las fluctuaciones climáticas asociadas a las glaciaciones de la Edad de Hielo, que comenzaron hace alrededor de 2.5 millones de años”, explica Manuel Hernández Fernández, coautor e investigador de la Universidad Complutense de Madrid (UCM). “En los últimos 21 millones de años, tan sólo dos cambios ambientales, ambos asociados con cambios en la distribución de las precipitaciones a escala global –hace 14 y 9 millones de años–, afectaron significativamente a esta estructura ecológica”, añade Iris Menéndez investigadora de la UCM.

Partiendo de un enfoque a gran escala temporal, el equipo comparó si las comunidades definidas por las especies que contienen y las comunidades definidas en función de los roles ecológicos de sus especies tenían mayor o menor persistencia en el tiempo.

Tanto la proporción de estos roles ecológicos como las especies que los desempeñaban han cambiado en diferentes momentos del pasado. Partiendo de ello, se ha intentado dar respuesta a cómo se comportaron las diferentes comunidades cuando, por ejemplo, se produjeron cambios ambientales. “Entender el comportamiento de los ecosistemas del pasado ante el cambio ambiental nos ayudará a anticiparnos a cambios futuros y, con ello, desarrollar mejores políticas de conservación”, explica Fernando Blanco, investigador del Museo de Historia Natural de Berlín (Alemania) y autor principal del estudio.

La investigación revela que las estructuras ecológicas fueron más resistentes que la composición de especies durante épocas de cambio ambiental y que solo los cambios drásticos fueron capaces de empujar al ecosistema a una nueva reorganización ecológica. Sus resultados muestran que la actual estructura ecológica de las comunidades de mamíferos de la península ibérica comparte en gran medida elementos estructurales con los ecosistemas de hace 8 millones de años.

Además de la UCM, en el trabajo participan, como instituciones españolas, la Universidad de Alcalá (UAH), la Universidad Rey Juan Carlos (URJC), el Instituto de Geociencias (IGEO-CSIC) y el Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC).

Dos criterios para el estudio: por especies y por estructura ecológica

El estudio parte del excepcional registro fósil de la península Ibérica durante los últimos 21 millones de años. “Tenemos que valorar el increíble patrimonio paleontológico de mamíferos de la península ibérica, que es uno de los más completos del mundo para este intervalo temporal. Solo gracias a ello podemos realizar este tipo de estudios que nos permiten conocer de manera detallada cómo evolucionaron los ecosistemas durante millones de años” apunta Soledad Domingo, coautora del trabajo e investigadora de la UCM.

“Para llevar a cabo la investigación utilizamos el análisis de redes, un método que nos ha permitido agrupar comunidades extintas en función de su similitud en la composición de especies, por una parte, y comunidades con estructura ecológica equivalente, por otra. Para estudiar esta estructura ecológica reunimos información sobre el tamaño, la dieta y el tipo de locomoción de las especies, y las agrupamos de acuerdo a estas características en entidades funcionales, grupos de especies con roles ecológicos similares”, explica David M. Martín-Perea, investigador del MNCN-CSIC.

“Esta información funcional condensa múltiples aspectos del rol o el nicho ecológico de las especies. Los biólogos de la conservación creen que la preservación de una amplia variedad de roles en los ecosistemas debería ayudar a estabilizarlos ante perturbaciones. A esto se le denomina el efecto de seguro, que garantiza la persistencia del funcionamiento del ecosistema en el tiempo, y sus beneficios para la humanidad” comenta Joaquín Calatayud, coautor e investigador de la URJC.

Esta aproximación permitió al equipo estudiar la velocidad de los cambios en la composición de especies en estas comunidades, y compararlos con los cambios en su estructura ecológica durante millones de años. “Solo mirando al pasado, podemos responder cuestiones fundamentales respecto a la persistencia del funcionamiento de los ecosistemas durante tiempos evolutivos y, con ello, guiar las acciones de conservación en el futuro”, añade Johannes Müller, coautor y profesor en el Museo de Historia Natural de Berlín y la Universidad Humboldt (Alemania).

La conservación es un desafío a largo plazo

Este estudio aporta mucha información para el actual debate sobre si debemos dedicar los esfuerzos de conservación a preservar especies en peligro de extinción, o si debemos conservar aquellas que aseguran el funcionamiento de los ecosistemas –procesos inherentes a éstos, incluidos aquellos que reportan beneficios para el ser humano conocidos como servicios ecosistémicos, tales como la polinización o la purificación del aire.

Además, estos hallazgos cuestionan la idea de que la conservación debe centrarse de manera preferencial en la preservación de especies en peligro de extinción o icónicas, ya que, desde una perspectiva evolutiva, las asociaciones de especies son transitorias en comparación con sus roles ecológicos. Por tanto, lo importante es preservar las especies que aseguran que estos roles no se pierdan.

El rol ecológico de una especie en un ecosistema concreto, por ejemplo, un gran herbívoro pastador como puede ser un mamut, puede ser desempeñado por otras, como un gran búfalo o un rinoceronte. Esto es, aunque esta especie se extinga, su rol ecológico perdurará. “Las acciones llevadas a cabo para preservar el funcionamiento de los ecosistemas tenderán a durar más que las acciones orientadas a conservar especies individuales” nos cuenta Juan L. Cantalapiedra, coordinador del estudio e investigador de la Universidad de Alcalá.

Ahora bien, preservar estas asociaciones ecológicas de larga duración no asegura que sus especies tengan mayores probabilidades de supervivencia en el futuro. “Hemos comprobado que las especies en asociaciones muy ricas ecológicamente tienen el mismo riesgo de extinción que las especies en asociaciones más pobres. Preservar comunidades ricas ecológicamente no previene necesariamente la pérdida de especies a largo plazo” apunta Blanco. “Sabemos que la conservación está guiada por razones políticas además de por argumentos científicos, pero creemos que es fundamental tener en cuenta el impacto de nuestras decisiones en un futuro lejano si queremos hacer frente al deterioro de los ecosistemas a largo plazo”, concluye el investigador.
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Trabajo de referencia | F. Blanco, J. Calatayud, D.M. Martín-Perea, M.S. Domingo, I. Menéndez, J. Müller, M. Hernández Fernández, J.L. Cantalapiedra. Punctuated ecological equilibrium in mammal communities over evolutionary timescales. Science, 10.1126/science.abd5110 (2021).
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ETIQUETAS • Evolución, Genética, Ecología
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Para los perros, las caras no son tan importantes

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Se han descubierto notables semejanzas y diferencias entre cómo el cerebro de perros y humanos procesa información visual sobre los otros. ¿El cerebro de los perros estará tan especializado para procesar las caras como lo está el cerebro de los humanos?
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En una colaboración internacional entre el Departamento de Etología de la Universidad Eötvös Loránd en Budapest, Hungría y del Instituto de Neurobiología de la UNAM en Querétaro, México, investigadores descubrieron notables semejanzas y diferencias entre cómo el cerebro de perros y humanos procesa información visual sobre los otros. El estudio ha sido publicado en The Journal of Neuroscience.

Para los humanos, las caras son fundamentales en la comunicación visual. En humanos existe una red neural especializada en el procesamiento de las caras. Los perros también prestan atención a las caras, las observan para establecer contacto visual y para leer las emociones, pero para comunicarse, los perros también prestan atención a señales corporales. ¿El cerebro de los perros estará tan especializado para procesar las caras como lo está el cerebro de los humanos?

Para explorar las semejanzas y diferencias entre la respuesta del cerebro de los perros y de los humanos hacia información visual, investigadores compararon la respuesta cerebral en veinte perros y treinta humanos en exactamente el mismo experimento realizado mediante Imagenología por Resonancia Magnética funcional (IRMf). Los perros y los humanos vieron pequeños videos de caras de perros y de humanos y, para comparar, nucas de perros y de humanos. Esta es la primera investigación con neuroimagen que directamente comparó la respuesta cerebral a estímulos visuales entre una especie no primate y una especie primate de forma no invasiva.

Investigadores de dos de los pocos laboratorios del mundo capaces de escanear cerebros de perros despiertos y sin restricciones (después de un intenso entrenamiento) ubicados en el Departamento de Etología de la Facultad de Ciencias de la Universidad Eötvös Loránd en Budapest, y en el Instituto de Neurobiología de la UNAM en Querétaro, unieron esfuerzos para recopilar datos sobre la respuesta cerebral de los perros al observar videos. Gracias a esta colaboración internacional, se logró tener la participación de más perros de los que habitualmente participan en este tipo de estudios.

Con respecto a las semejanzas, el estudio identificó regiones cerebrales tanto en perros como en humanos que categorizaron los videos dependiendo de si se mostraba su propia especie o no. "De hecho, en estudio previos, nuestro grupo de investigación ya había demostrado una respuesta similar entre los cerebros de perros y de humanos para procesar vocalizaciones de su propia especie. Ahora, en este estudio vemos que la sensibilidad a la especie es un principio importante de organización en el cerebro de los mamíferos cuando procesan estímulos sociales, en ambas modalidades, visual y auditiva", explica Attila Andics supervisor del estudio.

Con respecto a las diferencias, el estudio no encontró regiones cerebrales en los perros que procesaran si el video presentaba una cara o una nuca -esto es una distinción importante en el cerebro humano. "Un análisis de preferencia de los patrones de respuesta cerebral confirmó que, en los perros, la preferencia a sus conspecíficos es primaria sobre la preferencia a las caras, mientras que, en los humanos, la preferencia a las caras es primaria sobre la preferencia a sus conspecíficos. Esta es una diferencia esencial. Demuestra la existencia de diferencias importantes en la especialización cortical para percepción de caras entre los mamíferos. De hecho, estos resultados dan una nueva perspectiva a otros estudios de IRMf en perros que consideran haber encontrado "áreas de las caras"; lo que creemos es que, en esos estudios, la mayor actividad hacia las caras de perros en realidad indicaba una preferencia hacia imágenes de perros más que áreas cerebrales que prefieren caras". Explica Nóra Bunford, co-primera autora del estudio, quien coordinó la adquisición de los datos en Hungría.

Los investigadores también identificaron regiones cerebrales en los perros y en los humanos que mostraban un patrón de actividad similar en respuesta a los videos: "Utilizando un análisis de similitud representacional es posible comparar directamente los patrones de actividad cerebral entre especies. Fue interesante encontrar que las semejanzas entre los cerebros de los perros y de los humanos en sus patrones de actividad fue mayor cuando hicimos un emparejamiento funcional (esto es, comparar la actividad para caras de perros en el cerebro del perro y con caras humanas en el cerebro de los humanos) que cuando hicimos un emparejamiento físico (esto es, comparar la actividad para caras de perros en ambos, en el cerebro del perro y del humano). Esto nos muestra que, tanto en perros como en humanos, los patrones de actividad cerebral que encontramos están relacionados al procesamiento categórico -de alto nivel- de la información social y no al procesamiento visual de bajo nivel,". Explica Raúl Hernández-Pérez, co-primer autor del estudio, quien coordinó la adquisición de los datos en México.

"Tanto las semejanzas en la sensibilidad hacia las especies, como las diferencias en la sensibilidad hacia las caras sugieren tanto analogías funcionales como diferencias en los principios organizativos del procesamiento visual de estímulos sociales entre perros y humanos. Este es otro ejemplo de cómo la neuroimagen comparativa entre especies de mamíferos filogenéticamente distantes puede hacer avanzar nuestra compresión de cómo se organizan y cómo evolucionaron las funciones sociales del cerebro" sintetiza Andics.
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Los depredadores también seleccionan sus presas en función de su aporte nutricional

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Se ha estudiado el comportamiento de más de 200 parejas de cernícalos durante la época de cría entre 2006 y 2014. Es la primera vez que se ha tenido en cuenta la dificultad para obtener una presa al explicar las estrategias para alimentarse.
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Tradicionalmente, al analizar la dieta de los animales se ha considerado que, frente a los animales herbívoros u omnívoros, los carnívoros no seleccionan su alimentación en función de su composición, ya que se asumía que en cualquier presa animal están presentes todos los nutrientes que se requieren. Una investigación publicada en Scientific Reports, en la que participan investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN) y La La Estación Experimental del Zaidín (EEZ), ambos del CSIC, apunta a que los depredadores carnívoros, seleccionan sus presas, no tanto por la facilidad para cazarlas, como se pensaba hasta ahora, como por el aporte nutricional de esas presas.

En este trabajo el equipo de investigadores ha medido hasta qué punto el cernícalo vulgar, Falco tinnunculus, un depredador carnívoro-insectívoro, es selectivo a la hora de elegir las presas para alimentar a sus polluelos. Para ello han medido el tiempo y tipo de presas que las parejas obtuvieron para su descendencia durante las dos primeras semanas de vida. Gracias a la grabación continua de los nidos pudieron analizar tanto el tiempo que pasaba entre la captura de presas como el tipo de presa. Además, se analizaron sus componentes nutricionales.

“Los resultados obtenidos nos han mostrado que, el tiempo que tardan en llevar una presa al nido depende de su tamaño y dificultad de captura, sin embargo, frente a lo que se pensaba, la elección de la presa está asociada a los componentes nutricionales”, contextualiza Juan Antonio Fargallo, investigador del MNCN. “El estudio demuestra que estas rapaces son selectivas ya que eligen a sus presas en función de la cantidad de proteína y su composición en aminoácidos y parece que, atendiendo al criterio del tiempo que les lleva capturarlas, sus presas favoritas son también las que más les cuesta obtener”, aclara la investigadora de la EEZ, Rosa M. Nieto. Ambos aspectos, dificultad para conseguir la presa y valor nutricional, han sido los grandes olvidados en la larga tradición de modelos teóricos sobre el comportamiento de forrajeo o hábitos alimenticios de los depredadores”, concluye Fargallo.
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Trabajo de referencia | Juan A. Fargallo, J.A., Navarro-López, J., Palma-Granados, P. y Nieto R.M. (2020) Foraging strategy of a carnivorousinsectivorous raptor species based on prey size, capturability and nutritional components Scientific Reports. DOI: https://doi.org/10.1038/s41598-020-64504-4 1
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ETIQUETAS • Medio Ambiente, Ecología, CSIC
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Hallado el enterramiento humano más antiguo de África

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El CENIEH lidera un estudio, portada de la revista científica 'Nature', sobre la tumba de un niño de hace 78.000 años que fue encontrado en Kenia.
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Interpretación artística del entierro de Mtoto./Fernando Fueyo.
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Un estudio internacional liderado por el Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH) de Burgos muestra el enterramiento humano más antiguo que se ha encontrado de África. El trabajo, publicado en la revista científica Nature, documenta los restos de un niño de 2,5 a 3 años, que tienen una antigüedad de más de 78.000 años y se encontraron en una posición flexionada, deliberadamente enterrados en una tumba poco profunda en la boca de la cueva de Panga ya Saidi (Kenia). Este hallazgo se une a la creciente evidencia de comportamientos sociales complejos del Homo sapiens desde épocas muy tempranas.

“Las prácticas funerarias son la evidencia de que el ser humano vive en el mundo físico y en el mundo simbólico”, explica a DiCYT la directora del CENIEH, María Martinón-Torres, primera firmante del estudio. Sin embargo, a pesar de que África fue la cuna del ser humano moderno, se sabe muy poco sobre el origen y desarrollo de las prácticas mortuorias en este continente. En cambio, los entierros de neandertales y humanos modernos en Eurasia se remontan a 120.000 años e incluyen adultos y una alta proporción de niños y jóvenes.

“La idea de que ambas especies se relacionaban con los muertos ya es aceptada de manera amplia por la comunidad científica y la sociedad en general”, comenta la investigadora. “Hace 100.000 años humanos modernos y neandertales ya enterraban a los suyos, pero nos faltaban evidencias sólidas en el continente africano. Lo que todavía no está claro es el motivo de esa diferencia cronológica entre los enterramientos africanos y euroasiáticos”, reconoce. Podría deberse a diferencias en las prácticas mortuorias, de manera que no han podido identificarse, o la falta de trabajo de campo en gran parte del continente africano.

Panga ya Saidi ha sido un sitio importante para la investigación de los orígenes humanos desde que comenzaron las excavaciones en 2010 por parte de arqueólogos del Instituto Max Planck para la Ciencia de la Historia Humana (Alemania) y los Museos Nacionales de Kenia. Los huesos del niño, al que los investigadores han llamado Mtoto (“niño en suajili) se encontraron por primera vez durante las excavaciones en Panga ya Saidi en 2013, pero hasta 2017 no se completaron los trabajos en la pequeña fosa que contenía sus restos. Al ser demasiado delicados para estudiarlos donde fueron hallados, se trasladaron a Nairobi y después al CENIEH para proceder a un análisis especializado.

El trabajo del CENIEH

Por eso, “lideramos un estudio que ha sido publicado en la revista Nature, la más importante en nuestro ámbito y, además, ha sido escogido como portada de ese número”, destaca Martinón-Torres. En este estudio, el CENIEH ha sido responsable de la excavación tanto manual como virtual del bloque de sedimento que contenía los huesos como del estudio del fósil humano. “Abarcó desde la identificación de la especie y la edad del niño, a la reconstrucción forense con la que se ratifica que se trata de un enterramiento. Han participado los laboratorio de Conservación y Restauración, el de Microtomografía, el de Cartografía y Reconstrucción 3D y el Grupo de Antropología Dental”, comenta la directora del CENIEH.

La datación por luminiscencia ubica a Mtoto en un momento preciso: hace 78.300 años. Este método, basado en una propiedad de ciertos minerales que acumulan cargas eléctricas en su estructura, permite fechar el último evento en el que el material haya estado expuesto a la luz solar.

Además, el CENIEH se ocupó de la excavación manual y virtual del bloque de sedimento que contenía los delicados huesos, con la ayuda de técnicas de imagen, así como el análisis de la composición del sedimento o el estudio microscópico de los huesos. Los resultados son coherentes con que el cuerpo del niño “hubiera sido enterrado deliberadamente, muy poco después de su muerte, en un espacio excavado para ello y en una posición cuidada, recostado flexionado, casi como en el lecho”, destaca Martinón-Torres. Asimismo, “el análisis de la secuencia de desarticulación, en este caso mínima y limitada a la articulación del cuello y el hombro, es característica de los enterramientos en los que la parte superior del cuerpo se ha envuelto en un sudario y se ha utilizado algún soporte, tipo almohada, para la cabeza”, destaca la directora del CENIEH.

Por otra parte, también es relevante que los restos humanos fueron encontrados en niveles arqueológicos con herramientas de piedra pertenecientes a la Edad de Piedra Media africana, un tipo distinto de tecnología que se ha argumentado que está vinculado a más de una especie de homínido. Esa asociación demuestra que el Homo sapiens era, sin duda, un fabricante de estos utensilios.
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ETIQUETAS • Evolución, Paleontología
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¿Son los animales una ruta de transmisión del SARS-CoV-2 olvidada?

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Un estudio publicado en la revista 'Pathogens' examina el papel de los animales como posibles transmisores del COVID-19.
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Investigadores de las universidades de Burgos y Valladolid han realizado un estudio en el que examinan el papel de los animales como posibles transmisores del nuevo coronavirus SARS-CoV-2. Según exponen, hasta la fecha existe muy poca información al respecto y no se ha reportado ningún caso en ganado. Sin embargo, sí que hay evidencias de animales de compañía infectados con la COVID-19, como es el caso de felinos, perros y visones, en los que la enfermedad se ha transmitido de humano a animal.

La mayoría de los coronavirus que afectan a los seres humanos tienen un origen común en diferentes especies de murciélagos. En el caso del SARS-CoV-2, se especula que varios mamíferos son huéspedes intermediarios, incluido el pangolín, en el que se ha identificado una cepa de coronavirus que muestra una fuerte similitud con la propia del virus causante de la COVID-19. Pero hasta la fecha se dispone de poca información sobre la existencia de este virus en animales y la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) solo ha informado de casos esporádicos.

Es aquí donde entra el análisis de los investigadores burgaleses y vallisoletanos. El equipo recuerda que el primer animal afectado se reportó el 26 de febrero 2020 en Hong Kong, un perro cuyo dueño fue hospitalizado debido a la infección por COVID-19 y dio positivo por SARS-CoV-2. El animal no mostró ningún síntoma clínico específico.

De manera similar, dos perros pertenecientes a un dueño hospitalizado por COVID-19, fueron puestos en cuarentena y uno dio positivo, pero no se detectaron signos clínicos. El 27 de marzo un tigre fue confirmado positivo en el Zoo del Bronx (Nueva York) y otros tres tigres y tres leones mostraron signos clínicos. Se asumió que se habían infectado a través de un empleado asintomático. Asimismo, un gato en una casa con un paciente COVID-19 en Hong Kong, fue confirmado como infectado y no mostró ningún síntoma.

En este sentido, si se ratifica la transmisión de persona a animal, "se deben enfrentar tres escenarios posibles", apuntan los investigadores. El primero estaría relacionado con el ganado para consumo humano, ya que, hasta ahora "no se ha confirmado ningún caso en este tipo de animales". Esto respalda que los alimentos de origen animal pueden considerarse de bajo riesgo infeccioso y, como se afirma en el estudio, “una ruta insignificante de infección para los seres humanos”.

En segundo lugar, está probado que el SARS-CoV-2 puede infectar a animales de compañía, como a gatos y a perros, y hay evidencia de infección de persona a animal. Por eso, dado el estrecho contacto entre humanos y sus mascotas, los investigadores inciden en que no hay que descartar la transmisión fecal-oral.

El tercer y último escenario tiene en cuenta a los animales exóticos, que incluyen un gran grupo de especies y además, en algunas regiones se usan como alimento. El contagio a los humanos se asoció con un contacto cercano entre hombres u animales exóticos. Por este motivo, "hay un consenso general cada vez mayor para que en los mercados de animales exóticos, sobre todo en los que se venden animales vivos, tienen que estar estrictamente regulados", precisan.

Como conclusión, indican que el papel de los animales y la COVID-19 debe “analizarse cuidadosamente” a la vez que establecer medidas de preparación y contención. Por ello, recomiendan realizar más estudios al respecto para comprender mejor los riesgos y consecuencias de la infección por SARS-CoV-2, y determinar el papel de los animales como transmisores.

El análisis ha sido realizado por Marta Hernández, David Abad y David Rodríguez de la Universidad de Burgos y por José María Eiros, catedrático de la Universidad de Valladolid y Jefe del Servicio de Microbiología del Hospital Universitario Río Hortega de Valladolid.
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Trabajo de referencia | Hernández, M.; Abad, D.; Eiros, J.M.; Rodríguez-Lázaro, D. Are Animals a Neglected Transmission Route of SARS-CoV-2? Pathogens 2020, 9, 480. https://doi.org/10.3390/pathogens9060480
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ETIQUETAS • Covid-19, Coronavirus, Sociedad
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